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Casado Con Un Dragón

Casado Con Un Dragón

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Yaoi
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Azul zafiro

Bellamy despierta sin recuerdos. Descubre que está casado con Ignis, un duque dragón al que teme y detesta o eso pensaba. Su matrimonio fue un arreglo político, y él tiene un huevo de dragón escondido en el sótano que necesita las feromonas de ambos padres para nacer.

Ignis es brusco y posesivo, pero por la noche lo cuida en secreto. Bellamy descubre que antes de perder la memoria hizo cosas terribles por su hijo —incluso intentó matar a Martin, el hombre que Ignis prefiere según él.

Obligado por el bien de su bebé, se acerca a Ignis y consigue lo necesario para el huevo.

Al pasar los días, Bellamy ve a Ignis como un extraño y le teme, Ignis se da cuenta de que lo perdió por culpa de su propia brutalidad. Al en contrar el huevo Ignis no se enoja solo se preocupa.
Y el huevo espera… creciendo, esperando nacer.

¿Crees que Ignis logre recuperar el amor de Bellamy?

¿Podrá Bellamy hacer que su bebé nazca sin que su padre lo descubra?

NovelToon tiene autorización de Azul zafiro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Lo primero que sentí fue calor. Pero no el calor suave y conocido del invernadero, ni el de Ignis. Era un calor ajeno, puro y brillante, que no pertenecía a nadie que conociera.

Abrí los ojos con dificultad. Estaba en nuestra habitación, en nuestra cama. La cabeza me dolía como si me hubieran vaciado por dentro.

—Bellamy —la voz de Ignis sonó al instante, pegada a mí. Me tomó la mano entre las suyas—. Por fin despertaste.

Quise responder, pero entonces lo vi.

Al otro lado de la habitación, de pie junto a esa cuna de oro que nunca habíamos usado, estaba él. Martin.

Tenía el cabello negro recogido, vestía esa túnica blanca que siempre llevaba… y entre sus brazos, con un cuidado casi sagrado, estaba mi huevo.

Mi huevo brillaba. Pero no era el brillo dorado y cálido que conocía cuando yo lo tocaba. Brillaba de un blanco intenso, una luz limpia y poderosa que nacía de las manos de él y envolvía al cascarón entero.

Me incorporé de golpe, sin fuerzas, el corazón golpeándome contra las costillas como si quisiera salir.

—¡No lo toques! —grité, con la voz rota por el puro terror.

Martin se sobresaltó. Me miró con esos ojos que siempre parecían cargados de tristeza y apartó las manos al instante, como si el huevo lo hubiera quemado.

—Bellamy, tranquilo —Ignis me rodeó con el brazo para sostenerme, porque mis piernas cedían—. Tuviste fiebre. Te desmayaste en el invernadero. Si Martin no le hubiera dado su energía, el bebé te habría seguido absorbiendo a ti. Te habría consumido, Bellamy.

—¿Por qué él? —susurré, y el odio me subió por la garganta sin que pudiera detenerlo. No lo recordaba. No sabía quién era… pero mi cuerpo sí. Cada fibra de mi ser lo rechazaba, lo odiaba hasta los huesos—. ¿Por qué tiene que ser él quien lo sostenga?

Martin bajó la mirada, como si mi rechazo fuera algo que ya conocía de memoria. Su voz fue suave, solemne, como la de alguien que acepta su destino sin quejarse.

—Porque yo no puedo tener hijos, Bellamy —dijo con calma—. Nací como omega, pero con el don del obispo. Mi energía no es para crear vida… es para sostenerla. Es pura porque no está ligada a ningún alfa. Por eso las crías… me buscan. No les quito nada. Solo les doy lo que necesitan sin dañarlos.

Dio un paso lento hacia la cama y dejó el huevo con infinita delicadeza, justo en el espacio entre Ignis y yo. En cuanto lo soltó, el brillo blanco se apagó y volvió ese dorado tibio, nuestro, que reconocí al instante.

—Crecí junto a Ignis —continuó, sin mirarme a mí, mirándolo a él, con una devoción que dolía ver—. Para él siempre fui un hermano. Para mí… él fue siempre todo. Lo sé. Y sé que tú lo sabías antes de olvidar. Sé que me odiabas por eso.

El silencio que siguió fue pesado, lleno de cosas no dichas, de recuerdos perdidos que aún pesaban.

Ignis apretó mi mano con más fuerza, como pidiéndome que lo entendiera.

—Bellamy, mírame —me pidió, suave pero firme—. Martin no se queda con nuestro hijo. Esto no es para quitártelo. Si seguías alimentándolo tú solo, sin descanso, sin comer, sin dormir… habrías terminado como Catrina, o peor. Déjalo ayudarnos solo hasta que nazca. Solo eso. Después… después nos iremos los tres de viaje, como querías antes. Solo nosotros tres. Nadie más.

Miré el huevo. Estaba tibio. Vivo. Y por primera vez en días, no sentí que me robaba nada al tocarlo. No me dolió. No me faltó el aire. Solo sentí su calor, suave y constante.

Lo abracé contra mi pecho, protegiéndolo, haciéndolo mío otra vez.

—Si lo tocas otra vez sin que yo esté presente… —le dije a Martin. Me temblaba la voz, pero no de miedo, de determinación—. Te juro que aunque no te recuerde ahora mismo… te voy a odiar con la misma fuerza que te odiaba antes.

Lo miré a los ojos, y aunque no lo dije en voz alta, la amenaza quedó clara: si le haces daño, yo mismo te destruyo.

Martin asintió, con una sonrisa tan dolorosa que partía el alma.

—Lo sé —dijo, bajando la cabeza pero antes de responder miró a Ignis—. Y lo acepto.

Ignis nos miró a los dos: a su esposo, que lo amaba pero no recordaba el pasado, abrazando a su hijo como su único refugio; y a su amigo, que lo amaba en silencio y aceptaba ser odiado. Y por primera vez en mucho tiempo, no supo a quién proteger primero.

Al ver esa duda en sus ojos, el corazón se me partió en dos. ¿Tan importante es Martin para ti? La pregunta se quedó atascada en mi garganta. No me atreví a decirla… porque temía que su respuesta no fuera la que necesitaba escuchar.

Martin se sentó a mi lado. Extendió la mano, intentó tocar la mía, pero la aparté de golpe. Su expresión era de una calma demasiado perfecta, demasiado dócil… como si yo fuera el verdadero villano de esta historia.

—Bellamy, solo quiero ayudarte —susurró, con voz que parecía sincera—. Por favor, acepta que me quede aquí. Lo cuidaré como si fuera mío. Por favor.

—No es necesario que te quedes —respondí, y el odio en mi voz era tan fuerte que me sorprendió a mí mismo. No sabía de dónde salía, pero era real.

—Se quedará —dijo Ignis de pronto. Su voz era fría, firme, sin espacio para negociar—. Ya mandé a prepararle una habitación.

Quise protestar, negarme, pero él continuó antes de que pudiera hablar.

—Bellamy, esto es por tu bien —dijo, con ese tono que no admitía réplica—. Tranquilo. Es necesario. Nuestro hijo lo necesita.

Terminé accediendo, aunque algo dentro de mí gritaba que no lo hiciera. Tenía un mal presentimiento, y ver a Martin tan dócil, tan tranquilo… me hizo dudar de mi propia cordura. Está fingiendo, pensé con seguridad. Lo sé. Está actuando no puedo dejarlo solo con mi hijo.

1
Itziar
más por favor necesito saber qué pasó
Itziar
no sé qué pasó, pero siento que el esposo de Bellamy se deja manipular siempre por el estúpido de Martín
kook
Vaya... Que directo
Dalia Lara
ya se descubrió el mismo jjj
Itziar
por favor que el bebé reconozca a su mamá 😭😭
Brisa Romero
/Sneer/
Itziar
más por favor 🙏🙏😌
Oly-chan
Me gusta ❤️
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