Una corona es hurtada por el Capitán Adam, un Fey Pirata. Con la ayuda de Jena, una joven arcángel, encarnación de la oscuridad.
Ese mismo robo regresa años más tarde con las consecuencias, para empujar a Eva, una Reina Elfo, a buscar una de las coronas del fin del mundo con ayuda de Jena, Len, uno de los cinco héroes elementales; Vin Ryder, una diosa de la Guerra; y Adam, el caótico Capitán de Pandora.
¿Eva podrá conseguir la corona? ¿La tripulación del barco Pandora podrá sobrevivir al viaje al fin del mundo?
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Capitulo #11: En estado de alerta Constante
La princesa de Almecna para desarrollar mi intuición me había hecho hacer un ejercicio que odiaba con todo mi ser. No porque fuera peligroso, sino que dañaba de alguna forma mi orgullo.
—¿Ah? ¿Quieres que tenga una cita con ese idiota? ¡¿Por qué iba a hacerlo?! Él es un idiota, y lo odio porque contribuyó al engaño de papá
—Jaja, eso no es verdad, por lo que recuerdo Cassy reaccionó igual que tú cuando se enteró del compromiso.
—Aun así. ¡¡Él salió también con Vin Ryder!! ¡Es una deslealtad sentir cosas por ese demonio tan promiscuo!
—Solo así, vas a desarrollar tu sentido del peligro. Pues, estar con la persona que más odias te mantiene alerta todo el tiempo
—¡Eso no tiene lógica! Además, por lo que dices, solo debo estar alerta todo el tiempo ¿No? ¡En ese caso! Haré algo mejor que una estúpida cita
—¿Huh? ¿Y cuál es tu plan?
—¡Voy a retar a un duelo a mi padre Guanzhen! ¡Así mostraré mi superioridad!
—Oh, ahora que lo dices. ¿Por qué no invitas a tu padre a una salida juntos? Solo piénsalo, estar con tu papá todo un día, ese es mejor entrenamiento que estar con Cassy.
—Entiendo y me gusta esa idea. Princesa Mochi, tenderle una trampa al bastardo de papá y atacar en cuanto se descuide. Es mejor idea que usar el romance ahora
En cuanto volví al presente, me levanté de mi cama con la mano en mi frente. Mis dientes rechinaban, tenía un tic en uno de mis ojos por lo que se me había venido a la cabeza y en mi diadema de manzanas mágicas, aparecieron espinas que reflejaban mis sentimientos hacia la persona más miserable que había conocido en toda mi vida.
—Tsh. Esto tiene que ser una broma, tengo que pedirle ayuda a mi padre…
—¿Huh? ¿Al Rey Riklaff? Él no murió por los rebeldes de Almecna?
—No… hablo de mi segundo padre, el papá de Kore.
—Guan… —la interrumpí con un fuerte golpe a mi cama. La fuerza de Kore que aún habitaba en mi interior, terminó haciendo que todo el barco temblara y que el mochuelo de mi hermana mayor saliera volando por la ventana de mi camerino—. ¡Ay! Adonis, ella… ella ¡Ya se enojó! —chilló mi amiga ocultándose detrás de Adonis—.
—Guanzhen… —gruñí pronunciando el nombre del ser que más odiaba en el mundo de Infernus—.
—¿Crees que puedas controlarte? O mejor dicho, ¿crees que ese hombre vendrá a verte si se lo pides? —me preguntó Levy con la voz temblorosa—.
—Ahora que lo dices, es verdad. No puedo controlarme. Incluso en esa época, le rompí la nariz a papá luego de un minuto de estar a su lado.
—¿Y hay una persona que te mantenga alerta aparte de Guanzhen?
—Cassy —dije con suavidad y sonriendo solo de imaginarme que estaba a mi lado ahora mismo—. Estar a su lado me vuelve loca, incluso en nuestra boda no dejaba de temblar por lo nerviosa que estaba
—Uhm, pero dudo que Cassy pueda venir y abandonar su misión de infiltración en Qin China.
—Tampoco quisiera llamar a papá, de solo pensar en él, hace que me sienta enferma por ser su hija
—¡Ya sé! ¿Alguien de aquí te mantiene alerta? ¿Qué tal Adam?
—No lo sé. Y no odio a ese Capitán idiota. De hecho, me da lástima, la misma que te da cuando ves a un perro callejero.
—¡Ya sé! ¡¿Qué hay de Len?! Él es el hermano de Cassy, por ende, debe mantenerte alerta su bienestar
—Uhm, sí, de hecho, es quien más me preocupa que le hagan daño, de los que están en el barco —puse mi mano en mi pequeño vientre hinchado—. Aparte de claro, mi pequeña Pan.
—¡En ese caso! ¡¡Pasa el día con él!! Así estarás alerta todo el tiempo
—Sí, hija, pasa el día con él —me animó papá apareciendo de la nada en mi habitación. Mi padre era un hombre apuesto, con un cuerpo que parecía muy cuidado, sospechaba que llevaba puesta la ropa de un pirata cualquiera para pasar desapercibido, y por si fuera poco, él no envejecía—.
—¿Huh? Señor Guan…
—Papá… —murmuré volteando a ver ese viejo dios, con un brillo verde emanando de mi cuerpo—. Se puede saber qué haces aquí, dímelo, antes de que te mande al panteón de los dioses de un puñetazo
—Hija, hija. Dudo que puedas hacer eso, ya que morirás si lo haces. Y tu mamá Deméter se pondría triste —me dijo papá con cariño, dándome palmadas en la cabeza—.
—Sí, se pondría tan triste que les jodería el balance del mundo con una hambruna como ya lo hizo una vez durante seis meses cuando me fui por tu culpa, y perdona mi atrevimiento, papá. Pero si eso pasa, la corte celestial sería eliminada por Glowp —le respondí intentando mantener la compostura—. Te pido que me digas: ¿qué haces aquí?
—Hmph, vine por petición de Ryder, me dijo que necesitabas de mi ayuda y de mi presencia. ¿Qué tengo que hacer?
—Cállate y siéntate, eso es lo único que necesito ahora —jadeé poniéndome de pie para volver a ponerme la venda—. Solo cierra la boca y deja que tu simple presencia haga el trabajo —añadí recargando el rifle para volver a dispararle a la manzana dorada—.
Con ese infeliz en mi habitación, mi cuerpo no dejaba de tener cosquilleos por el peligro que representaba ese dios. Mi cuerpo no dejaba de temblar, mi boca estaba seca, mi cabeza ardía y mis dientes rechinaban. Era abrumador, mi intuición estaba activa todo el tiempo y mis ganas de dispararle no faltaban.
—¡Hija! ¡Tú puedes! ¡Te amo!
—Ugh, te dije que te callaras. ¡Que me desconcentras!
—¡Tú puedes!
—¿Siquiera me escuchas? Animal
Sin embargo, eso fue justo lo que necesitaba para afinar aún más mi intuición, ahora que sentía que estaba en peligro todo el tiempo, mis reflejos no dejaban de hacerme reaccionar para evitar que ese hombre se me acercara.
Lo que me permitió hacer algo más para ayudar a mi entrenamiento; ese algo fue mantenerme con la venda cubriendo mis ojos todo el tiempo y depender tan solo de ella para sobrevivir en el barco y hacer mis tareas diarias.
—¿Qué? ¿Eva, por qué tienes una venda en los ojos? —me preguntó Len al verme con la venda—.
—Jaja, es solo un… un entrenamiento, nada más —le respondí apartando a papá para evitar que me abrazara—.
—Hija, vamos. Es solo un abrazo, no es como si te fuera a secuestrar.