Durante tres años, Cloe Conti y Mattheo Farina tuvieron una sola regla: nada de besos, nada de sentimientos.
Hasta que una noche la rompieron... Y después, Cloe desapareció.
Cuando finalmente regresa, ya no es la mujer desafiante y despreocupada que Mattheo conocía. Lleva consigo heridas que nadie puede ver y recuerdos que amenazan con destruirla.
Mattheo sabe que no puede borrar lo que le hicieron.
Pero puede quedarse.
Puede protegerla.
Puede recordarle quién era antes de que intentaran arrebatárselo todo.
Lo que ninguno de los dos espera es descubrir que aquello que durante años llamaron deseo quizá siempre fue algo mucho más peligroso.
Porque Mattheo Farina estaría dispuesto a enfrentarse al mundo entero por Cloe.
Y esta vez, su princesa no tendrá que luchar sola.
NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Me quedaré a su lado
Mattheo
Asiento.
—Bien.
Camino hacia la puerta.
—Voy a estar afuera. Si necesitas algo...
—¿Te vas?
Me detengo.
Hay miedo en su voz.
Pequeño. Pero está ahí.
Me giro.
Cloe me está mirando.
—Solo al pasillo.
Niega.
—No.
Mi corazón golpea.
—Está bien.
—¿Puedes...? —Se abraza el cuerpo—. ¿Puedes quedarte?
Quédate.
Durante dos semanas esa palabra ha vivido dentro de mi cabeza.
La palabra que no dije.
La que debí decir cuando ella estaba frente a la puerta de mi habitación con los zapatos puestos y una sonrisa insegura.
Si me hubieras pedido que me quedara, probablemente habría dicho que sí.
Dos semanas atrás habría dado cualquier cosa porque Cloe me pidiera esto.
Ahora daría cualquier cosa porque no necesitara hacerlo.
—Sí. —Mi voz sale ronca. Me aclaro la garganta—. Claro que sí.
Cloe mira la cama.
Su expresión cambia.
—No tienes que...
—Me quedaré aquí.
Señalo el suelo junto a la pared.
Frunce el ceño.
—Hay una silla.
—No necesito una silla. He tenido suficiente sillas en toda mi vida.
Cloe se levanta.
No la miro mientras se mete bajo las mantas. Mantengo los ojos clavados en la ventana hasta que escucho: —Ya.
Solo entonces vuelvo a girarme.
Está acostada de lado con la manta subida hasta el cuello.
Me siento en el suelo apoyando la espalda contra la pared.
—¿Cómodo? —pregunta.
—Muchísimo.
—Mentiroso.
La palabra me golpea.
Una habitación de hotel.
Cloe mirándome mientras intentaba convencerla de que había estado con otra mujer.
Mientes fatal.
Cierro los ojos.
—Sí —admito—. Bastante.
El silencio vuelve.
Cloe mira hacia la puerta, que sigue abierta.
—¿Quieres que encienda otra luz?
—No.
—¿Que cierre las cortinas?
—No.
—Bien.
Eso será todo.
Lo que ella diga.
Si quiere la puerta abierta, estará abierta.
Si mañana quiere que Alessia se vaya de la casa, encontraré un puto palacio para Fabiano y su chica.
Si no quiere volver a verme, desapareceré.
La idea me revuelve el estómago. Pero lo haré.
Quiero protegerla de todo. Incluso de mí, si algún día soy algo que ella necesita mantener lejos.
—Mattheo.
Levanto la cabeza.
—Sí.
—¿Por qué me mirabas antes?
Mierda.
—¿Cuándo?
—Abajo.
Sé de qué habla.
Después del rescate.
En el auto.
Cada vez que levantaba la mirada y me encontraba observándola.
Vi cómo se encogía.
Cómo se cubría más con la manta. Como si mi mirada también pudiera tocarla.
—Lo siento.
—No pregunté eso.
Pienso la respuesta.
No quiero decir algo equivocado.
No quiero decirle que estaba mirando sus heridas.
No quiero que piense que eso es lo único que veo ahora.
—Porque pasé casi dos semanas buscándote. —Cloe se queda inmóvil—. Y todavía estoy intentando convencerme de que estás aquí.
Sus labios tiemblan.
Mierda.
—No estaba mirando las marcas —le aclaro.
Sus ojos vuelan hacia mí.
—Yo... —susurra.
—No tienes que explicarme nada.
—Estoy... —Se detiene. Sus dedos se cierran alrededor de la manta—. Me siento sucia —La frase apenas tiene voz.
Todo dentro de mí se rompe.
Tengo que mirar al suelo. Porque si dejo que vea mi cara va a ver la violencia que estoy intentando contener.
Lucio.
Voy a matarlo.
No.
Ahora no.
Cloe.
Solo Cloe decidirá el final de ese hijo de puta.
Levanto nuevamente la mirada.
—Yo no te veo así.
Niega.
—No sabes...
—No necesito saber.
—Pero él...
Su voz se rompe.
—No. —La interrumpo con suavidad—. No tienes que terminar esa frase.
Cloe llora en silencio.
Quiero abrazarla.
Quiero subir a esa cama y sostenerla hasta que deje de temblar.
Quiero borrar de su piel cualquier recuerdo de otro hombre.
Pero eso sería para mí. No para ella.
Así que me quedo exactamente dónde estoy.
—No creo que pueda volver a ser como antes —susurra.
La miro.
—Entonces no vuelvas.
Frunce el ceño.
—¿Qué?
—No tienes que hacerlo.
—Pero...
—No estoy esperando a la Cloe de hace dos semanas. —Las lágrimas continúan cayendo por su precioso rostro—. No estoy esperando que vuelvas a ser ninguna versión de ti. —Respiro profundamente antes de continuar: —Solo quiero que estés aquí.
Cloe me mira durante tanto tiempo que empiezo a sentir la garganta cerrarse.
—¿Y si nunca vuelvo a ser ella?
—Entonces conoceré a quien seas ahora.
Un sollozo escapa de su boca.
Mierda.
—Y si mañana eres diferente otra vez, conoceré a esa también —agrego.
Se cubre media cara con la manta.
—Eso suena agotador.
Sonrío.
—Tengo tiempo.
Cierra los ojos.
Pasan varios minutos.
Quizá diez.
Quizá veinte.
No me muevo.
—Mattheo.
—Sí.
Abre los ojos.
—¿Sigues ahí?
Algo me aprieta el pecho.
—Sí.
Los vuelve a cerrar.
Cinco minutos después:
—Mattheo.
—Aquí.
Esta vez no abre los ojos.
Su respiración comienza lentamente a cambiar.
Más profunda.
Más tranquila.
Me quedo sentado en el suelo, mirando hacia la puerta abierta. Vigilando.
Esperando.
No sé cuánto tiempo pasará antes de que vuelva a sentirse segura.
No sé si alguna vez volverá a tocarme como antes.
No sé si volverá a besarme.
No sé si aquella noche en el hotel fue la primera y última vez que tendremos algo parecido a lo que casi nos permitimos sentir.
Nada de eso importa.
Solo importa esto.
Que duerma.
Que respire.
Que cuando despierte siga sabiendo dónde está.
Su voz vuelve a mi cabeza.
¿Sigues ahí?
Apoyo la cabeza contra la pared.
Sí.
Por todo el tiempo que necesites, princesa, aquí estaré.
tu eres un poco hombre y ahora sí sabemos que no es tu hijo
cloe tiene un hijo y es de Mateo 🎉🎉🎉🎉
es una mujer fuerte pero cuan rota está dentro me recuerda a alguien 🤔 alguien que salió de las más oscuras garras verdad la mamá de Dylan ojalá lo logres Ariana