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El Último Baile De La Señorita Bellamy

El Último Baile De La Señorita Bellamy

Status: En proceso
Genre:Romance / Época / Mujer poderosa
Popularitas:991
Nilai: 5
nombre de autor: Angelina Fernández Quesada

Evelyn Bellamy ha vivido toda su vida bajo un nombre que quizá nunca le perteneció. Cuando una antigua fotografía, una cinta azul y una serie de muertes inexplicables despiertan recuerdos que creía perdidos, descubre que su pasado esconde una verdad capaz de destruirlo todo. Ahora deberá descubrir quién es realmente antes de que alguien silencie la verdad para siempre.

NovelToon tiene autorización de Angelina Fernández Quesada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: La hermana perdida

—Me llamo Evelyn Bellamy.

Durante unos segundos, nadie reaccionó.

Evelyn sintió que el aire de la habitación se volvía pesado.

La desconocida seguía en el umbral, completamente tranquila, como si no acabara de pronunciar una frase capaz de destruir todo lo que Evelyn creía saber sobre sí misma.

Alistair fue el primero en recuperar la voz.

—Eso es imposible.

La mujer lo miró.

—¿Por qué?

—Porque Evelyn Bellamy murió hace trece años.

—Eso es lo que te hicieron creer.

Evelyn apretó la carta contra su pecho.

—Si realmente eres ella, ¿por qué apareces ahora?

La mujer entró lentamente en la habitación.

—Porque durante mucho tiempo no pude hacerlo.

—¿Quién te lo impedía?

—La misma persona que te convirtió en alguien que no eras.

Evelyn sintió un escalofrío.

—Mi padre.

La mujer asintió.

—Nuestro padre.

Alistair observó a ambas.

—Entonces las dos son hijas de Isabelle.

—Sí.

—¿Hermanas?

La mujer miró a Evelyn.

—Gemelas.

Evelyn retrocedió un paso.

Aquella palabra hizo que algo dentro de ella se quebrara.

Gemelas.

De repente, los fragmentos de su infancia comenzaron a adquirir otra forma.

La niña de la fotografía.

La mano pequeña que recordaba sosteniendo la suya.

La voz que había olvidado.

No había sido una desconocida.

Había sido ella.

—¿Por qué no te recuerdo? —preguntó Evelyn.

La mujer bajó la mirada.

—Porque eras demasiado pequeña.

—Pero tú sí me recuerdas.

—Cada día.

La respuesta fue tan sencilla que Evelyn no supo qué contestar.

La mujer se acercó a la mesa y tomó la fotografía de Isabelle.

Sus dedos rozaron el rostro de su madre.

—La última vez que la vi tenía esta fotografía en las manos.

—¿Dónde estaba? —preguntó Evelyn.

—En esta misma casa.

Alistair frunció el ceño.

—Eso no puede ser.

—Tú no conociste a Isabelle.

—No.

—Entonces no sabes lo que ocurrió aquí.

La tensión entre ambos aumentó.

Evelyn intervino.

—Déjalo.

Alistair la miró.

—Evelyn...

—Quiero escucharla.

La desconocida sonrió ligeramente.

—Siempre fuiste así.

—¿Así cómo?

—Siempre querías saberlo todo.

Evelyn sintió una punzada extraña.

No sabía si creerle, pero aquella frase despertó algo.

Una habitación.

Dos niñas.

Una ventana.

Una voz infantil:

“Eveline, espera.”

Evelyn cerró los ojos.

—Me llamabas así.

La mujer dejó de sonreír.

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque cuando éramos pequeñas no podías pronunciar mi nombre.

Evelyn abrió los ojos.

—Eveline.

La mujer asintió.

—Y yo te llamaba Isa.

Evelyn sintió lágrimas en los ojos.

No sabía de dónde provenían.

No era un recuerdo completo.

Solo una sensación.

La certeza de haber amado a aquella persona antes de que el mundo las separara.

—¿Qué ocurrió aquella noche? —preguntó.

La mujer dejó la fotografía sobre la mesa.

—Nuestro padre vino por mí.

Evelyn se quedó inmóvil.

—¿Por qué?

—Porque había descubierto que nuestra madre planeaba escapar con nosotras.

—¿Escapar de él?

—Sí.

—¿A dónde?

—Francia.

Alistair observó la carta.

—Entonces la fotografía de 1884...

—Fue tomada después del incendio.

—¿Por Isabelle?

—Sí.

Evelyn levantó la mirada.

—Pero la carta dice que nuestra madre creía que una de nosotras había muerto.

La mujer asintió.

—Porque eso fue lo que le hicieron creer.

—¿Quién?

—Nuestro padre.

Evelyn sintió que la rabia reemplazaba al miedo.

—Entonces él mintió.

—A todos.

—¿Incluso a nuestra madre?

—Especialmente a ella.

La mujer sacó un pequeño sobre de su bolsillo.

Lo colocó sobre la mesa.

—Esto es lo que realmente quería mostrarte.

Evelyn no lo tocó inmediatamente.

—¿Qué es?

—Una carta de nuestra madre.

—¿Por qué la tienes tú?

—Porque ella me la entregó antes de desaparecer.

Evelyn tomó el sobre.

Su nombre estaba escrito en el frente.

No Evelyn.

No Isabelle.

Solo una palabra:

**Isa.**

Le temblaron las manos.

Abrió la carta.

La letra era delicada.

“Mi pequeña Isa:

Si algún día vuelves a leer esto, significa que una parte de nuestra historia sobrevivió.

No confíes en el nombre que te dieron.

No confíes en quien diga que tu hermana murió.

Y, sobre todo, no creas que tu padre quería protegerte.

Él no estaba buscando a una hija.

Estaba buscando aquello que una de ustedes heredó.”

Evelyn dejó de leer.

—¿Qué heredamos?

Su hermana la miró.

—No lo sé.

—¿Entonces por qué viniste?

—Porque encontré la respuesta.

Alistair dio un paso adelante.

—¿Dónde?

La mujer lo miró fijamente.

—En los documentos de su padre.

Evelyn levantó la cabeza.

—¿Los tienes?

—No.

—¿Entonces?

La mujer señaló la carta.

—Tu madre escondió la ubicación.

Evelyn volvió a mirar el papel.

Había una pequeña marca al final de la página.

Una estrella.

Y debajo, dos iniciales.

**E.B.**

—¿Qué significa?

Su hermana se acercó.

—No lo sé todavía.

—¿Todavía?

—Porque alguien más está buscando lo mismo.

Alistair se tensó.

—¿Quién?

La mujer miró hacia la ventana.

—El hombre que mató a Margaret.

Evelyn sintió un frío repentino.

—¿Sabes quién es?

La mujer negó.

—No su nombre.

—Entonces ¿cómo sabes que fue él?

—Porque me encontró antes que a ti.

La habitación quedó en silencio.

—¿Qué hizo? —preguntó Evelyn.

La mujer levantó lentamente la manga de su vestido.

Una cicatriz atravesaba su muñeca.

—Me dejó esto.

Evelyn miró la marca.

Era una estrella.

Exactamente igual a la que ella llevaba.

Su hermana volvió a cubrirse la piel.

—Ahora sabe que las dos estamos vivas.

En ese momento, algo golpeó violentamente la ventana.

Alistair sacó su arma.

La mujer retrocedió.

Evelyn se acercó al cristal.

No había nadie.

Solo un pequeño paquete había caído al alféizar.

Alistair lo tomó antes de que ella pudiera hacerlo.

—No lo abras.

Evelyn lo observó.

—¿Por qué?

—Porque alguien acaba de demostrar que sabe exactamente dónde estamos.

Abrió el paquete con cuidado.

Dentro había una fotografía.

Las dos hermanas aparecían juntas.

Pero no eran niñas.

La imagen había sido tomada aquella misma noche.

Evelyn sintió que el corazón se le detenía.

Alguien las había fotografiado desde el jardín.

En el reverso había una frase:

**“Una de ustedes sabe dónde está el testamento. La otra sabe cómo abrirlo.”**

Debajo había una última línea.

**“Encuéntrense antes de que yo lo haga.”**

1
Guadalupe Flores
🤭Inguesuuu.... de terror
Guadalupe Flores
Se la robaron o adoptaron los Bellamy. Los nobles viven del que dirán capaz y tuvieron una hija especial y la ocultaron y cambiaron x esta. O es hija fuera de matrimonio co su concubina o amante.
Guadalupe Flores
Intetesante
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