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El Pescador Y La Publicista

El Pescador Y La Publicista

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Romance / Completas
Popularitas:51.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Jade desafía el poder de Derek y se niega a ceder ante su arrogancia, mientras una atracción peligrosa amenaza sus límites.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 11

Lejos de las aguas donde Jade y Derek habían pasado la noche, la mañana comenzaba de una manera muy diferente.

En una amplia habitación de la casa de Valeria, Catalina permanecía de pie frente a una de las barras de apoyo instaladas especialmente para sus ejercicios. A pocos pasos de ella, Erica la observaba con atención.

La joven había aprendido a reconocer cada uno de los pequeños gestos de su tía. Sabía cuándo estaba cansada, cuándo necesitaba descansar y, sobre todo, cuándo estaba a punto de frustrarse.

Catalina apoyaba una mano sobre la barra y sostenía el bastón con la otra.

Su respiración era lenta.

Concentrada.

—Vamos, tía —dijo Erica con una sonrisa—. Un paso más.

Catalina movió cuidadosamente una pierna.

Luego la otra.

Era un movimiento que para cualquier otra persona habría parecido insignificante.

Para ella significaba mucho más.

Años atrás apenas podía controlar su propio cuerpo.

Había pasado veinte años en un estado de mínima conciencia, atrapada en un cuerpo que parecía haber olvidado cómo responderle.

Ahora podía mantenerse de pie.

Podía caminar con ayuda.

Podía hablar, pensar con claridad, recordar.

Había recuperado una parte de sí misma.

Pero para Catalina no era suficiente.

Quería más.

Quería volver a caminar sin depender de aquel bastón.

Quería recuperar la libertad que había perdido.

—Muy bien —la animó Erica—. Eso es. Despacio.

Catalina avanzó otro paso.

Una sonrisa apareció en su rostro.

—Puedo hacerlo.

—Claro que puedes.

Erica se colocó a su lado, preparada para sostenerla si era necesario.

Catalina miró el bastón.

Después miró a su sobrina.

—Quiero intentarlo sin él.

Erica negó inmediatamente.

—Tía, todavía no.

—Solo un momento.

—Papá dijo que no debes hacerlo sola.

—No estoy sola. Tú estás aquí.

Erica suspiró.

—Pero...

Catalina ya había tomado una decisión.

Con cuidado, soltó el bastón.

Erica dio un paso hacia ella.

—Tía, espera.

—Solo quiero comprobar cuánto puedo avanzar.

Catalina respiró profundamente.

Se sostuvo unos segundos utilizando únicamente la fuerza de sus piernas.

Su cuerpo comenzó a temblar ligeramente.

Erica extendió las manos.

—Tía...

—Estoy bien.

Dio un primer paso.

Su pie avanzó con dificultad.

Luego intentó mover el otro.

Durante un instante consiguió mantenerse de pie.

Sonrió.

—¿Ves?

Pero el triunfo duró apenas unos segundos.

Su pierna perdió estabilidad.

Catalina intentó recuperar el equilibrio, pero no pudo.

—¡Tía!

Erica intentó sujetarla, aunque el movimiento fue demasiado rápido.

Catalina cayó al suelo.

El golpe no fue fuerte porque Erica alcanzó a amortiguar parte de la caída, pero la frustración que sintió en ese instante fue mucho más dolorosa que cualquier golpe.

—¡No! —gritó Catalina.

Golpeó el suelo con la palma de la mano.

—¡No puede ser!

Erica se arrodilló junto a ella.

—Tía, tranquila.

—¡Estoy cansada de esto!

Las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de Catalina.

—¡Cinco años!

Su voz se quebró.

—¡Llevo cinco años intentando volver a ser la misma!

Erica intentó abrazarla, pero Catalina apartó ligeramente el rostro.

—No quiero que me tengas lástima.

—No te tengo lástima.

—Entonces ¿por qué todos me dicen que tenga paciencia?

Catalina respiraba con dificultad.

—Quiero caminar, Erica. Quiero levantarme y hacerlo sin que alguien tenga que estar pendiente de mí.

La puerta se abrió en ese momento.

Samuel había escuchado el golpe y los gritos desde otra habitación.

Entró rápidamente.

—¿Qué ocurrió?

Erica se levantó.

—Intentó caminar sin el bastón.

Samuel miró a Catalina y enseguida se acercó.

—¿Te golpeaste?

Catalina negó con la cabeza.

—Estoy bien.

Samuel se agachó frente a ella.

Como médico, había visto innumerables procesos de recuperación. Como cuñado, había vivido el de Catalina desde el principio.

Sabía cuánto había luchado.

—Catalina, mírame.

Ella levantó los ojos.

—No puedo más.

Samuel negó suavemente.

—Sí puedes.

—No.

—Sí.

La seguridad de su voz hizo que Catalina guardara silencio.

Samuel se sentó junto a ella.

—¿Sabes lo que has conseguido en estos cinco años?

Catalina bajó la mirada.

—No es suficiente.

—Es muchísimo más de lo que cualquier persona habría imaginado cuando comenzaste este proceso.

Samuel hizo una pausa.

—Pasaste veinte años en un estado de mínima conciencia, Catalina. Veinte años.

Ella cerró los ojos.

No necesitaba que se lo recordaran.

—Y mira dónde estás ahora —continuó él—. Puedes sentarte sola, levantarte, mantenerte de pie, caminar con ayuda, comunicarte, trabajar, hacer muchas de las cosas que hace cinco años parecían imposibles.

Catalina apretó los labios.

—Pero todavía necesito el bastón.

—Por ahora.

Ella lo miró.

Samuel sonrió.

—Eso no significa que lo necesitarás para siempre.

La puerta volvió a abrirse.

Valeria apareció en la habitación.

Al ver a su hermana sentada en el suelo, su expresión cambió inmediatamente.

—Cata.

Se acercó rápidamente y se arrodilló junto a ella.

Sin preguntarle nada, la rodeó con los brazos.

Catalina se dejó abrazar.

Y entonces las lágrimas que había estado conteniendo finalmente comenzaron a caer.

—Estoy cansada, Vale.

Valeria acarició su cabello.

—Lo sé.

—Quiero dejar de depender de ese bastón.

—Lo harás.

—¿Y si no?

Valeria se apartó ligeramente para mirarla.

—No vuelvas a decir eso.

Catalina soltó una pequeña risa entre lágrimas.

—Es fácil para ti decirlo.

—No, no lo es.

Valeria tomó su rostro entre las manos.

—Te vi pasar veinte años sin poder hacer nada de lo que hoy puedes hacer. Te vi comenzar desde cero. Y también te vi conseguir cosas que los médicos decían que serían muy difíciles.

Samuel asintió.

—Tu hermana tiene razón.

Catalina miró a ambos.

—¿De verdad creen que caminaré sin esto?

Samuel señaló el bastón.

—Sí.

—¿Cuándo?

—Eso no puedo decirte.

Catalina hizo una mueca.

—Eso no me gusta.

Samuel sonrió.

—Ya lo sé. Pero tu cuerpo tiene sus propios tiempos. No podemos obligarlo.

Se puso de pie y le ofreció una mano.

Catalina la tomó.

Samuel y Erica la ayudaron a levantarse lentamente.

—Lo importante no es cuánto tardarás —dijo Samuel—. Lo importante es que estás avanzando.

Catalina quedó nuevamente de pie.

Esta vez tomó el bastón.

Lo apoyó firmemente sobre el suelo.

Samuel se colocó a su lado.

—Y recuerda que no estás retrocediendo porque hoy hayas caído.

Catalina lo observó.

—Caerse también forma parte de aprender a caminar otra vez.

Ella respiró profundamente.

Erica caminó junto a ella.

Valeria permaneció detrás, observándola.

Samuel sonrió.

—Un paso a la vez.

Catalina asintió.

Quizás todavía no podía caminar como antes.

Quizás todavía necesitaba ayuda.

Pero después de haber pasado veinte años atrapada en la oscuridad y cinco años luchando por regresar, había aprendido algo que nadie podía quitarle:

cada paso, por pequeño que pareciera, era una victoria.

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DiNa2016
Me encantoooo!!! hermosa historia de amor y superación... gracias por compartirla💐❤️😍
Milo Mosquera
Cuando un hombre ama de verdad se nota 🥰🥰🥰
Yajaira: Así es, cuando no te ama se nota más
total 4 replies
Ester Gonzáles Rodriges
Preciosa novela, mil gracias y bendiciones para usted
Sonia Yrady
que hermosa historia de principio a fin❤️❤️❤️❤️
Sonia Yrady
felicitaciones autora está novela estuvo demasiado hermosa fue una trama de mucha madurez y aprendizaje donde todos los participantes aportaron muchas vivencias dónde el amor y el perdón fueron los verdaderos protagonista.
Yajaira: ☺️☺️🫂
total 1 replies
Belkis Sioli
que larga que sos nena.
Silvina Bello
jajjaja
Sonia Yrady
espero que Dereck ponga todo en su santo lugar está arpía puede acabar con todo su él lo permit😡😡😡😡
Belkis Sioli
que hace Emilio metido ahí????
Belkis Sioli
hasta Emilio se entero antes que ella, dejate de joder.
Belkis Sioli
Alvaro no tiene perdón, pero no se sabe todavía la historia todavía, otra cosa , volvemos a lo mismo de siempre, la protagonista es la última en enterarse, la tratan como estúpida y ya demostró que tiene carácter y se la banca.
Sonia Yrady
que pareja y amigos con buena vibra ❤️
Sonia Yrady
este tipo va a lograr su objetivo y seguro que como toda novela va a quedar embarazada 😡
Sonia Yrady
este tipo es verdaderamente arrogante espero que la protagonista le de hasta con el tobo 😂😂😂😂
Belkis Sioli
eso se llama " conciencia sucia " no querer sorprenderla.
Belkis Sioli
frío, hielo, glaciar Perito Moreno, en conclusión, espantodo, esperaba otra cosa.
Milo Mosquera: 🥰🥰🥰 Amo a Derek
total 1 replies
Belkis Sioli
no estoy de acuerdo que se lo hayan ocultado por más que lo quieran hacer pasar como sorpresa
Belkis Sioli
no me dida que preparo el casamiento de sorpresa, no tenían derecho a ocultarselo , todos sabían menos ella.
Belkis Sioli
me parece demasiado, lo que para algunos puede ser sorpresa, otros son los últimos en enterarse , me parece que los amigos se están metiendo mucho en la vida de ella , todos saben menos ella, no me gusta, ya veo que preparo el casamiento y no le dijo nada.
Belkis Sioli
ya que hay que esperar tanto , esperemos que la noche de bodas no pase inadvertida y fría 😉😉😉 y que la narradora se la juegue
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