NovelToon NovelToon
El Precio De La Tracción...

El Precio De La Tracción...

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: M. E. G. E

Una historia de amor, traición, ambición y secretos. Cuando un hombre toma decisiones que cambian el destino de quienes más lo aman, las consecuencias se extienden mucho más allá de su muerte. Entre silencios, pérdidas y verdades ocultas, una familia buscará respuestas mientras descubre que algunas heridas nunca dejan de sangrar. Una novela donde nada es exactamente lo que parece.

NovelToon tiene autorización de M. E. G. E para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

la verdad frente a mis ojos

No voy a negar que, en ese momento, no entendía qué estaba pasando. Todo ocurrió tan rápido que apenas alcancé a bajarme del carro cuando la vi. Sin pensarlo, le agarré el cabello.

La rabia que llevaba guardada explotó cuando me dijo que dejara de mendigar dinero y amor para mis hijos. Esas palabras me atravesaron el alma. No estaba peleando por mí, estaba peleando por mis cuatro hijos.

Nos fuimos a los golpes por varias cuadras. Él intentó ahorcarme para que la soltara. En medio del forcejeo le di una bofetada y, llorando, le grité:

—¿No ves que yo soy tu esposa? ¡Tenemos cuatro hijos!

Al jalarle la camisa, vi su cuerpo lleno de chupetes. En ese instante entendí que había una vida que me ocultaban. Mientras yo pensaba que él estaba trabajando o en su casa, ellos vivían como una pareja, hacían reuniones e incluso fiestas. Todos lo sabían... menos yo.

La traición no solo dolía por la infidelidad, sino por las mentiras, por el engaño y por el tiempo que me hicieron vivir en una realidad que no existía.

Esa misma tarde fueron a denunciarme. Al día siguiente, ambos terminamos frente a las autoridades denunciándonos por violencia.

Desde ese día, mi vida cambió para siempre. Tuve que ver cómo esa mujer lo besaba delante de mí, sin el menor respeto. Lo que más me marcó fue ver a la madre de ella defender esa relación, como si nunca hubieran destruido una familia, como si mis hijos y yo nunca hubiéramos existido.

Aquel fue el día en que comprendí que ya no luchaba contra una mentira. Luchaba contra una verdad que todos conocían... excepto yo.

Aquel mismo día nos citaron para regresar más tarde a firmar y revisar unos documentos. La coincidencia hizo que él también tuviera que presentarse a la misma hora.

Cuando terminó el trámite, se acercó lentamente y, con una voz que apenas reconocí, me dijo:

—¿Podemos hablar?

Lo miré con el corazón hecho pedazos, pero por fuera intenté mantener la calma.

—Sí, dime.

Hubo unos segundos de silencio. Después preguntó:

—¿Por qué tuvimos que llegar a esto?

Yo no estaba sola. Mi mejor amiga me acompañaba. Él nunca la quiso; decía que ella influía demasiado en mis decisiones. Aun así, permaneció a mi lado sin intervenir.

Respiré profundo y lo miré fijamente.

—Porque cuando te pregunté, nunca me dijiste la verdad.

No respondió. Bajó la mirada, como si las palabras ya no le alcanzaran para cambiar lo que había pasado.

Entonces recordé algo que me había dicho cuando se marchó de la casa.

—¿Por qué no lloras? —me preguntaste ese día.

Y yo te respondí:

—Porque siento que todo esto es una mentira.

Lo que más me dolió no fue esa pregunta. Lo que realmente terminó de romperme fue la llamada que recibí después.

—¿Sabes lo que hiciste ayer? —me dijeron—. Él se casó.

Cuando se lo pregunté, me respondió de inmediato:

—No. Eso es mentira. Yo no me he casado.

Quise creerle por un instante. Quise pensar que, al menos esa vez, estaba diciendo la verdad. Pero con el tiempo descubrí que también era una mentira más.

Mientras intentábamos hablar, la madre de aquella mujer se levantó de donde estaba sentada y lo llamó por su nombre.

—Ven. ¿Qué haces hablando con ella?

Sentí que esas palabras terminaron de responder todas mis preguntas. Ya no había nada más que escuchar.

Tomé mis documentos, di media vuelta y me fui sin mirar atrás.

Al llegar a casa preparé algunas cosas, reuní a mis cuatro hijos y decidí salir de la ciudad por unos días para quedarme en casa de mi cuñada. Necesitaba respirar, alejarme de todo aquel dolor y encontrar un poco de paz para ellos y para mí.

Durante esos días él no dejó de llamarme. En cada llamada repetía lo mismo.

—Me equivoqué.

—Te amo.

—Quiero regresar con ustedes.

Escuchaba sus palabras, pero ya no encontraba en ellas la misma seguridad de antes. Había algo dentro de mí que se resistía a seguir creyendo. Aunque mi corazón todavía lo amaba, una parte de mí comenzaba a comprender que había heridas que no se cerraban solo con un "perdón".

No quería aceptar que el hombre con quien había construido tantos sueños ya no era el mismo. Tampoco quería aceptar que, si seguíamos juntos, el dolor continuaría creciendo y nuestros hijos serían quienes más sufrirían las consecuencias.

Por primera vez entendí que amar a alguien no siempre significa quedarse. A veces, el amor también consiste en reconocer que dos personas pueden terminar haciéndose más daño permaneciendo juntas que siguiendo caminos diferentes.

1
Alicia Chavez
Excelente
Andrea Nardelli
linda buena pesada
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play