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SERAS MIA

SERAS MIA

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / CEO / Mafia
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Ocampo

Hace veinte años, ella le salvó la vida. Hoy, él por fin la encontró... pero ella no recuerda quién es. Mientras el pasado vuelve para destruirlos, Adrián deberá luchar contra quienes hicieron todo para separarlos. Porque esta vez, pase lo que pase... no piensa perderla otra vez.

NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: El hombre detrás de la oscuridad

El silencio dentro de la bóveda era insoportable.

Emma no podía apartar la vista del hombre que acababa de entrar.

Alto. Elegante. Cabello entrecano. Un traje oscuro impecable y una mirada tan fría que parecía capaz de congelar el aire.

A su lado había seis hombres armados.

Todos apuntaban hacia Adrián y los demás.

Alekséi Volkov sonrió con tranquilidad.

—Después de veinte años... por fin llegamos a este momento.

Adrián dio un paso al frente, colocándose delante de Emma.

—No te acerques.

Alekséi soltó una pequeña risa.

—Seguís teniendo el mismo defecto desde chico.

—¿Cuál?

—Creer que podés protegerla de todo.

Emma sintió un escalofrío.

Ese hombre hablaba como si realmente los conociera.

Como si hubiera estado observándolos durante toda su vida.

—¿Quién es? —preguntó en voz baja.

Adrián no apartó la mirada de Alekséi.

—Mi tío.

Emma abrió los ojos con sorpresa.

—¿Tu tío?

Alekséi hizo una leve inclinación de cabeza.

—Y, por lo visto, también el tuyo, Emilia.

Ella retrocedió un paso.

No.

No podía ser.

—Mi nombre es Emma...

Alekséi negó lentamente.

—Ese nombre nunca te perteneció.

Te lo dieron para esconder quién eras realmente.

El corazón de Emma comenzó a latir con fuerza.

Las palabras del anciano parecían despertar recuerdos que aún permanecían ocultos.

Viktor observaba discretamente a los hombres armados.

Seis.

Todos entrenados.

Y probablemente había más afuera.

Se acercó apenas unos centímetros a Adrián.

—Señor...

No estamos en ventaja.

Adrián respondió sin dejar de mirar a Alekséi.

—Lo sé.

—Con una orden suya...

Podemos intentar salir.

—No.

Viktor lo miró sorprendido.

—Emma todavía necesita respuestas.

No me voy de acá sin ellas.

Alekséi comenzó a caminar lentamente por la bóveda.

Pasaba la mano sobre los antiguos estantes mientras observaba las fotografías familiares.

—Qué nostalgia...

Hace mucho que no entraba en este lugar.

Se detuvo frente al retrato donde aparecía una pequeña Emilia junto a sus padres.

Sonrió.

Pero aquella sonrisa no tenía nada de afecto.

—Tu padre cometió un error muy grande.

Emma sintió un nudo en el estómago.

—No hable de él.

Alekséi giró lentamente.

—¿Por qué?

¿Porque era un buen hombre?

Sí.

Lo era.

Y justamente por eso nunca habría podido dirigir el imperio Volkov.

Adrián apretó los puños.

—Mi padre decía exactamente lo contrario.

—Tu padre era un soñador.

Yo era un estratega.

Por eso él murió...

Y yo seguí vivo.

Las palabras hicieron que Emma sintiera un fuerte dolor en la cabeza.

Un nuevo recuerdo apareció.

Dos hombres discutiendo.

Gritos.

Una puerta que se cerraba de golpe.

Después...

Un disparo.

Emma llevó ambas manos a sus sienes.

—¡No...!

Adrián la sostuvo inmediatamente.

—Tranquila.

Respirá.

Ella comenzó a llorar.

—Escuché un disparo...

Alguien gritaba...

Había mucho humo...

Alekséi la observó con atención.

—Los recuerdos están regresando más rápido de lo que imaginé.

Eso no es bueno.

Damián permanecía completamente inmóvil.

No quitaba la vista de Alekséi.

Finalmente habló.

—Déjalos ir.

El anciano levantó una ceja.

—¿Perdón?

—Ya obtuviste lo que querías.

No hace falta seguir con esto.

Alekséi soltó una carcajada.

—¿Desde cuándo recibo órdenes tuyas?

—Desde que dejé de ser un chico al que podías manipular.

Los hombres armados apuntaron también hacia Damián.

Emma observaba la escena confundida.

Cada minuto entendía menos.

—¿De qué lado estás? —preguntó.

Damián bajó la mirada.

Tardó varios segundos en responder.

—Ni yo mismo lo sé.

Durante años pensé que estaba haciendo lo correcto.

Ahora...

Ya no estoy tan seguro.

Alekséi dio un fuerte golpe con su bastón contra el suelo.

—¡Basta!

El sonido retumbó por toda la bóveda.

—Todos hablan demasiado.

Llegó la hora de terminar esta historia.

Sacó lentamente un pequeño control remoto del bolsillo de su saco.

Adrián frunció el ceño.

—¿Qué es eso?

Alekséi sonrió.

—Un seguro.

O una sentencia.

Depende de ustedes.

Presionó uno de los botones.

De inmediato, una alarma comenzó a sonar en toda la mansión.

Las luces parpadearon.

Las enormes puertas de acero empezaron a cerrarse.

Viktor miró rápidamente los monitores de seguridad.

Su expresión cambió por completo.

—¡Señor!

Adrián giró hacia él.

—¿Qué pasa?

Viktor tragó saliva antes de responder.

—Toda la mansión entró en protocolo de aislamiento.

En cinco minutos...

La bóveda quedará completamente sellada.

Y no habrá forma de salir.

El sonido de la alarma se volvió ensordecedor.

Una luz roja comenzó a girar sobre el techo de la bóveda mientras una voz electrónica repetía sin descanso:

—Protocolo de aislamiento activado. Tiempo restante: cinco minutos.

Emma sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—¿Qué significa eso?

Viktor observó los monitores de seguridad.

—Las puertas se sellarán con acero reforzado. El sistema fue diseñado para resistir incendios, explosiones e incluso ataques militares.

Emma tragó saliva.

—¿Y después?

Viktor la miró con seriedad.

—Después nadie podrá entrar... ni salir.

Adrián dio un paso hacia Alekséi.

—¿Estás loco?

El hombre sonrió con absoluta calma.

—No.

Solo soy alguien que aprendió que, para conservar el poder, hay que estar dispuesto a sacrificarlo todo.

—¡También vas a quedar encerrado!

—¿Quién dijo que pienso quedarme?

Alekséi levantó nuevamente el control remoto.

Presionó un segundo botón.

Un panel oculto se abrió detrás de él, revelando un estrecho pasadizo iluminado.

Emma abrió los ojos con sorpresa.

—¿Un túnel?

—Las familias poderosas siempre tienen una salida de emergencia.

Alekséi hizo un gesto a sus hombres.

—Es hora de irnos.

Uno de los guardaespaldas comenzó a retroceder hacia el túnel, pero antes de entrar miró a Emma con desprecio.

—La heredera nunca debió sobrevivir.

Aquellas palabras despertaron otra imagen en la mente de Emma.

Un hombre gritándole a otra persona:

—¡Encontraron a la niña!

Luego...

Un disparo.

Un abrazo.

Y una voz masculina diciendo:

—Corré, Emilia... no mires atrás.

Emma soltó un grito.

Cayó de rodillas mientras las lágrimas recorrían su rostro.

—¡Papá...!

Adrián se arrodilló junto a ella.

—¿Qué recordaste?

Emma respiraba con dificultad.

—Él... él me abrazó...

Me empujó para que escapara...

Intentó salvarme...

Su voz se quebró.

—Y después escuché un disparo...

Adrián sintió una mezcla de rabia y tristeza.

Cada recuerdo confirmaba que alguien había destruido la vida de aquella niña.

Le tomó el rostro con delicadeza.

—No estás sola.

Esta vez no voy a llegar tarde.

Emma lo miró.

Por primera vez desde que todo había comenzado, creyó completamente en esas palabras.

—Tres minutos para el cierre —anunció la voz electrónica.

Viktor levantó la vista.

—¡Señor, tenemos que salir ahora!

Pero Adrián no se movió.

Sus ojos estaban clavados en Alekséi.

—No pienso dejar que escapes otra vez.

Alekséi soltó una carcajada.

—¿Otra vez?

Adrián dio un paso al frente.

—Hace veinte años huiste dejando que otros hicieran el trabajo sucio.

Hoy vas a responder por todo.

Sin previo aviso, Adrián se lanzó sobre él.

Los dos cayeron al suelo.

El bastón de Alekséi rodó varios metros.

Los guardaespaldas levantaron las armas.

—¡No disparen! —gritó Alekséi mientras forcejeaba.

Viktor aprovechó el momento.

—¡Ahora!

Los escoltas de Adrián se abalanzaron sobre los hombres armados.

La bóveda se convirtió en un caos.

Golpes.

Disparos.

Cristales rompiéndose.

Emma retrocedió asustada.

Damián corrió hacia ella.

—¡Vení conmigo!

Ella dio un paso atrás.

—¿Por qué tendría que confiar en vos?

Damián bajó el arma lentamente y la dejó en el suelo.

—Porque si te quedás acá...

Vas a morir.

Emma dudó.

No sabía qué hacer.

Entonces escuchó un disparo.

Giró de inmediato.

Uno de los hombres había apuntado directamente a Adrián.

Sin pensarlo, Damián se interpuso.

¡Bang!

La bala impactó en su hombro.

El golpe lo lanzó hacia atrás.

Emma abrió los ojos con horror.

—¡Damián!

Él cayó de rodillas, llevándose una mano a la herida.

Aun así, sonrió con dificultad.

—Te dije...

Que nunca iba a dejar que te lastimaran.

Adrián inmovilizó a Alekséi y levantó la vista al escuchar el disparo.

Por un instante, todos quedaron inmóviles.

Incluso Alekséi parecía sorprendido.

—Dos minutos para el cierre.

La alarma seguía marcando el tiempo.

Viktor llegó corriendo.

—¡Señor!

¡No hay tiempo!

Adrián miró a Emma.

Luego a Damián.

Después a Alekséi.

No podía llevarse a todos.

Tenía que decidir.

Fue entonces cuando Alekséi sonrió nuevamente.

Una sonrisa tranquila.

Peligrosa.

—Elegí bien, Adrián.

Porque mientras vos dudás...

Mi verdadero plan ya está en marcha.

Adrián frunció el ceño.

—¿Qué plan?

Alekséi no respondió.

Solo soltó una última frase antes de empujar a Adrián con todas sus fuerzas y lanzarse hacia el túnel oculto.

—Cuando salgan de esta bóveda...

Descubrirán que ya es demasiado tarde.

La puerta secreta comenzó a cerrarse detrás de él.

Adrián corrió para alcanzarlo.

Pero el muro de acero cayó con un estruendo.

¡Boom!

El túnel quedó sellado.

Viktor miró el contador.

—¡Treinta segundos!

Emma tomó la mano de Adrián.

—¡Tenemos que salir!

Adrián observó por última vez el lugar por donde había escapado Alekséi.

Apretó los dientes.

—Te voy a encontrar...

Aunque tenga que recorrer el mundo entero.

Los cuatro corrieron hacia la salida principal mientras el mecanismo de la bóveda comenzaba a cerrarse detrás de ellos.

Sin embargo, justo antes de cruzar la puerta, Emma giró la cabeza.

Sobre el pedestal donde estaba la caja de madera había aparecido una pequeña luz verde.

Y, junto a ella...

Un teléfono antiguo comenzó a sonar.

Continuará...

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Laura Castañon
como que clase de regalo
Laura Castañon
continuenla👏 porfis esta bien bonita
Laura Castañon: muchísimo
total 1 replies
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