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LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Capítulo 11: La marca de la pareja

La mañana comenzó de una manera extraña.

Richel estaba en el despacho de Ren organizando unos documentos cuando recibió un mensaje de Clara.

"¿Podemos hablar?"

Richel sonrió.

"Claro. ¿Todo bien?"

La respuesta llegó casi inmediatamente.

"Sí. Solo quiero contarte algo."

Richel aceptó verla durante el descanso.

Sin embargo, cuando Clara apareció en el edificio Ashikaga, Richel notó algo diferente.

Su amiga parecía feliz.

Demasiado feliz.

Y también...

Nerviosa.

—Clara.

—Hola.

Richel la abrazó.

—¿Qué sucede?

—Nada.

—Te conozco.

Clara soltó una pequeña risa.

—Está bien.

Pero antes de continuar, Richel observó algo.

El cuello de la blusa de Clara se había deslizado ligeramente hacia un lado.

En su hombro había una pequeña marca.

No parecía una herida.

Era más bien una marca circular, delicada, como un símbolo formado naturalmente sobre la piel.

Richel frunció el ceño.

—Clara...

Su amiga se quedó quieta.

—¿Qué?

—Tu hombro.

Clara inmediatamente acomodó la ropa.

—Ah.

Richel abrió los ojos.

—¿Qué es eso?

Clara bajó la mirada.

Sus mejillas se pusieron rojas.

—Una marca.

—Eso ya lo veo.

Richel la tomó suavemente del brazo.

—¿Quién te la hizo?

Clara sonrió tímidamente.

—Kaito.

Richel se quedó en silencio.

—¿Kaito?

Clara asintió.

—Sí.

—Entonces...

Richel comenzó a entender.

—¿Pasaste la noche con él?

Clara se puso todavía más roja.

—Sí.

Richel abrió la boca sorprendida.

Pero Clara rápidamente agregó:

—No pasó nada de lo que estás pensando.

Richel arqueó una ceja.

—Clara.

—Bueno...

Pasamos la noche juntos.

Pero no quiero contarte detalles.

Richel sonrió.

—No necesito detalles.

Clara suspiró aliviada.

—Lo único que quiero que sepas es que...

Kaito me marcó.

Richel observó nuevamente el símbolo.

—¿Y qué significa?

Clara guardó silencio.

—Significa que somos pareja.

Richel frunció el ceño.

—¿Pareja?

—Sí.

Pero no como los humanos.

Richel se quedó completamente quieta.

—¿Qué quieres decir?

Clara respiró profundamente.

—Creo que ha llegado el momento de explicártelo.

---

Ambas se sentaron en una pequeña sala privada.

Clara comenzó a hablar.

—Los semi humanos tenemos algo que los humanos no poseen.

Cuando encontramos a nuestra verdadera pareja...

No es simplemente enamorarnos.

Es algo mucho más profundo.

Richel escuchaba atentamente.

—Nuestro instinto reconoce a esa persona.

—¿Cómo?

—Por el olor.

La voz.

La presencia.

Incluso la manera en que nuestro cuerpo reacciona cuando estamos cerca de ella.

Richel recordó inmediatamente a Ren.

Sus constantes miradas.

La forma en que siempre sabía dónde estaba.

Su necesidad de permanecer cerca.

Y aquella intensidad que nunca había logrado comprender.

—Entonces...

—Sí.

Clara sonrió.

—Ren te reconoció.

Richel abrió los ojos.

—¿Qué?

—Ren es tu pareja.

—¿Cómo puedes saberlo?

—Porque si no fuera así, no actuaría de esa manera.

Clara comenzó a enumerar con los dedos.

—Te busca constantemente.

Se pone celoso.

Quiere saber dónde estás.

Se tranquiliza cuando te tiene cerca.

Y, sobre todo...

—¿Qué?

—Su instinto está completamente enfocado en ti.

Richel bajó la mirada.

De pronto, todas las piezas encajaron.

—Por eso siempre aparecía.

Clara asintió.

—Sí.

—Por eso se ponía celoso.

—Sí.

—Por eso parecía incapaz de alejarse de mí.

—Exactamente.

Richel permaneció en silencio.

Entonces recordó algo.

—¿Y la marca?

Clara tocó su hombro.

—La marca significa que Kaito me eligió como su pareja y yo lo acepté.

Richel sonrió.

—Entonces...

—Sí.

Clara levantó la mirada.

—Estamos comprometidos.

Richel abrió los ojos.

—¡¿Comprometidos?!

Clara soltó una carcajada.

—En nuestra especie, cuando ambos aceptamos el vínculo, prácticamente significa eso.

Richel la abrazó inmediatamente.

—¡Clara, me alegro muchísimo por ti!

—Gracias.

—Aunque admito que fue rápido.

—Yo tampoco lo esperaba.

Ambas rieron.

---

De pronto...

Clara se quedó completamente quieta.

Richel lo notó.

—¿Qué ocurre?

Clara miró hacia la puerta.

—Kaito.

—¿Qué pasa con él?

—Está cerca.

Richel levantó una ceja.

—¿Puedes sentirlo?

—Sí.

Clara cerró los ojos durante un segundo.

—Está buscándome.

—¿Desesperadamente?

Clara sonrió.

—Sí.

---

En el otro extremo del edificio...

Kaito caminaba rápidamente por los pasillos.

—¿Dónde está?

Un empleado señaló una dirección.

—La señorita Clara está en aquella sala.

Kaito desapareció prácticamente en un instante.

Su instinto llevaba varios minutos inquieto.

No entendía por qué Clara se había alejado sin avisarle.

Solo sabía que necesitaba verla.

Cuando llegó frente a la puerta...

Se detuvo.

Respiró profundamente.

Su expresión cambió al instante.

Ahí estaba.

Su aroma.

Su pareja.

Kaito abrió la puerta.

—Clara.

Ella levantó la mirada.

Una sonrisa apareció inmediatamente en su rostro.

—Sabía que vendrías.

Kaito se acercó a ella.

—Te estaba buscando.

—Lo sé.

—¿Por qué no me dijiste dónde estabas?

Clara soltó una pequeña risa.

—Estaba hablando con Richel.

Kaito miró a Richel.

Luego volvió a Clara.

—No vuelvas a desaparecer así.

Clara levantó una ceja.

—¿Estabas preocupado?

—Mucho.

Ella sonrió.

—Entonces supongo que ya entendí cómo funciona esto.

Kaito tomó suavemente su mano.

—¿Qué cosa?

—Lo que significa encontrar a tu pareja.

Kaito asintió.

—Ahora lo sabes.

Richel los observó con una sonrisa.

Y entonces pensó en Ren.

En cómo él la miraba.

En cómo parecía saber siempre dónde estaba.

En cómo su humor cambiaba cuando alguien se acercaba demasiado.

En cómo había admitido que no podía dejar de buscarla.

Ahora comprendía que no era simplemente posesividad.

Era algo mucho más profundo.

Ren la había encontrado.

Y quizá...

Ella también lo había encontrado a él.

Pero justo cuando Richel estaba a punto de levantarse...

La puerta volvió a abrirse.

Ren apareció.

Sus ojos fueron directamente hacia ella.

—Richel.

Ella sonrió.

—¿Me buscabas?

Ren caminó hacia ella.

—Sí.

—¿Por qué?

Él tomó su mano.

—Porque llevo diez minutos sin verte.

Richel soltó una carcajada.

Clara miró a Kaito.

Kaito miró a Ren.

Y ambos comprendieron lo mismo.

Había dos parejas en aquella habitación.

Dos vínculos diferentes.

Pero igual de intensos.

Y mientras Ren entrelazaba sus dedos con los de Richel...

Ella ya no tenía dudas.

El zorro no estaba pegado a ella por capricho.

Era porque, para él...

Ella era su pareja.

Richel seguía mirando a Ren.

Ahora que conocía la verdad, cada pequeño detalle tenía sentido.

Su manera de acercarse.

Los celos.

La necesidad constante de saber dónde estaba.

Incluso aquella primera vez que se conocieron.

Había algo que Ren había sentido desde el principio.

Algo que ella no había comprendido.

—Ren...

—¿Sí?

—¿Desde cuándo lo sabes?

Él supo inmediatamente a qué se refería.

—Desde que te conocí.

Richel abrió los ojos.

—¿Desde el primer día?

Ren asintió.

—No sabía exactamente qué estaba pasando al principio.

Solo sabía que cuando te alejabas sentía que algo estaba mal.

—Por eso aparecías siempre.

—Sí.

Richel sonrió.

—Y yo pensando que eras un acosador.

Kaito soltó una carcajada.

Ren lo miró.

—No es gracioso.

—Un poco sí.

Clara comenzó a reír también.

Ren suspiró.

—Perfecto. Ahora todos se burlan de mí.

Richel se acercó y tomó su mano.

—No me estoy burlando.

—¿No?

—No.

Lo miró con ternura.

—Ahora entiendo.

Ren entrelazó sus dedos con los de ella.

Su expresión se suavizó inmediatamente.

---

Clara miró a Richel.

—Hay otra cosa que debes saber.

—¿Qué?

—Cuando un semi humano encuentra a su pareja, el vínculo puede hacerse más fuerte con el tiempo.

—¿Más fuerte?

—Mucho.

Clara miró a Kaito.

Él estaba observándola como si no existiera nadie más en aquella habitación.

—Por eso Kaito me buscó cuando desaparecí.

—¿Y eso siempre ocurre?

—Cuando el vínculo está establecido, sí.

Richel miró a Ren.

—Entonces...

—No tienes que preocuparte —dijo él.

Ella frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Porque no voy a obligarte a hacer nada.

Richel quedó sorprendida.

Clara también.

Ren continuó:

—Ser mi pareja no significa que tengas que perder tu libertad.

Quiero que estés conmigo porque tú quieres.

Richel sonrió.

—Eso era lo que necesitaba escuchar.

Ren llevó su mano hasta sus labios.

—Siempre tendrás elección.

Kaito asintió.

—Eso es importante.

Clara se acercó a él.

—Por eso te acepté.

Kaito la miró con una sonrisa.

—Y yo te elegiría otra vez.

Clara se puso roja.

Richel sonrió al verlos.

—Ustedes son demasiado dulces.

—Habla la que tiene un zorro pegado todo el día —respondió Clara.

Richel soltó una carcajada.

—¡Es verdad!

Ren frunció el ceño.

—No estoy pegado.

Las tres personas lo miraron.

Silencio.

Kaito arqueó una ceja.

—Llevas veinte minutos sosteniendo la mano de Richel.

Ren miró sus manos.

No la había soltado.

—Eso no demuestra nada.

Clara se rio.

—Claro que sí.

Richel apoyó la cabeza ligeramente sobre el hombro de Ren.

—Déjalo.

Ren sonrió inmediatamente.

—Ella me defiende.

—Porque eres mi novio.

La sonrisa del zorro desapareció por un instante.

—¿Puedes repetirlo?

Richel levantó la mirada.

—¿Qué?

—Lo que acabas de decir.

Ella sonrió.

—Que eres mi novio.

Las orejas de Ren se levantaron.

Kaito comenzó a reír.

—Parece un cachorro.

Ren le lanzó una mirada.

—Cuidado.

Richel volvió a reír.

---

Unos minutos después...

Clara y Kaito salieron del despacho.

Caminaron juntos por el pasillo.

Clara llevaba la mano de Kaito entrelazada con la suya.

—¿Estás feliz?

Preguntó él.

—Mucho.

—¿Incluso después de descubrir todo esto?

Clara lo miró.

—Sí.

—¿No te arrepientes?

Ella negó.

—No.

Kaito se detuvo.

Clara también.

—¿Qué pasa?

Él la miró con una expresión seria.

—Quiero preguntarte algo.

—¿Qué?

—Quiero que nuestra relación sea oficial.

Clara sonrió.

—¿No lo es ya?

—Quiero decir...

Frente a nuestras familias.

Con un compromiso formal.

Clara sintió que el corazón le latía rápidamente.

—¿Me estás proponiendo matrimonio?

Kaito sonrió.

—Sí.

Ella se quedó unos segundos en silencio.

Después se acercó y lo abrazó.

—Sí.

Kaito cerró los ojos.

La abrazó con fuerza.

—Gracias.

---

Dentro del despacho...

Richel estaba sentada junto a Ren.

—¿Sabes qué?

—¿Qué?

—Ahora entiendo por qué Kaito estaba tan desesperado.

Ren asintió.

—Cuando encuentras a tu pareja, separarte puede ser difícil.

—¿Para ti también?

Ren la miró.

—Mucho.

Richel sonrió.

—¿Cuánto?

Él se acercó.

—¿Quieres una demostración?

Ella soltó una pequeña risa.

—No.

—Entonces tendrás que creerme.

Richel apoyó su cabeza contra su hombro.

—Te creo.

Ren permaneció inmóvil.

Después apoyó suavemente su mejilla sobre el cabello de ella.

—Richel.

—¿Sí?

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por elegirme.

Ella levantó la cabeza.

—No fue una obligación.

—Lo sé.

—Lo hice porque te quiero.

Ren quedó en silencio.

Aquellas palabras todavía eran nuevas para él.

—Dilo otra vez.

Richel sonrió.

—Te quiero.

Los ojos del zorro se suavizaron.

—Yo también te quiero.

Richel se acercó y le dio un pequeño beso.

Pero antes de poder alejarse...

Ren la abrazó.

—Ahora sí.

—¿Ahora sí qué?

—Ahora puedo respirar tranquilo.

Ella se rio.

—Eres exagerado.

—Solo contigo.

---

Sin embargo...

En otra parte de la ciudad, alguien observaba fotografías de Richel.

La imagen más reciente mostraba a la joven entrando al edificio Ashikaga junto a Ren.

Un hombre dejó la fotografía sobre la mesa.

—Ya descubrieron nuestro plan.

Otra persona respondió:

—Entonces debemos cambiarlo.

—¿Qué haremos?

El hombre sonrió.

—Si no podemos separarla de Ashikaga...

Miró la fotografía de Ren.

—Haremos que él sea quien la aleje.

---

Esa noche...

Richel recibió un mensaje anónimo.

"¿Quieres saber qué clase de hombre es realmente Ren?"

Debajo había una fotografía.

Una fotografía antigua.

En ella aparecía Ren...

Mucho más joven.

Y a su lado estaba una persona que Richel nunca había visto.

La expresión de Ren en aquella imagen era completamente diferente.

Richel frunció el ceño.

—¿Quién eres?

Entonces recibió otro mensaje.

"Pregúntale qué ocurrió aquella noche."

Richel miró la fotografía durante varios segundos.

Algo dentro de ella le decía que no debía responder.

Pero también sabía...

Que aquella imagen podía revelar un secreto que Ren había mantenido oculto durante años.

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Lariel Flowers
Exelente
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