NovelToon NovelToon
La Alegría De Los Vesinos

La Alegría De Los Vesinos

Status: En proceso
Genre:Comedia
Popularitas:86
Nilai: 5
nombre de autor: Lohendy G

En la calle de los Mangos, en el corazón de San José, existe un edificio de tres pisos de color amarillo desvaído, con escaleras que crujen más que las quejas de doña Eustaquia y un patio donde crecen plantas que nadie plantó pero que todos riegan. Aquí nadie tiene secretos porque las paredes son tan delgadas que se escucha hasta cuando alguien busca las llantas en la bolsa. Y lo mejor: cada día pasa algo tan absurdo que nadie podría inventarlo. Esta es la historia de sus vecinos, sus líos, sus risas y esa alegría contagiosa que nace cuando las vidas se mezclan demasiado.

NovelToon tiene autorización de Lohendy G para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Loro inteligente

El Bocón, el loro de la familia Pérez, era sin duda el habitante más curioso y parlanchín de todo el edificio. Tenía plumas verdes brillantes, un pico fuerte y amarillo, y unos ojos redondos y vivarachos que parecían entenderlo todo. Pero su mayor peculiaridad era que repetía absolutamente todo lo que escuchaba, sin elegir, sin saber qué significaba, y siempre en el momento más inoportuno.

—¡Ese pájaro tiene más memoria que yo! —decía Don Beto—. Lo que oye una sola vez, ya no se le olvida nunca.

El problema era que El Bocón solía escuchar cosas que no debía. Pasaba el día de rama en rama, de ventana en ventana, escuchando conversaciones privadas, discusiones, bromas y hasta quejas que nadie quería que se supieran. Y como era de esperar, empezó a repetir frases que dejaban a todos con la boca abierta y las mejillas encendidas de la vergüenza.

Todo empezó una tarde tranquila. Doña Eustaquia estaba hablando en voz baja con la señora Pérez en el patio, quejándose de que el panadero de la esquina siempre le daba las piezas más tostadas. Al día siguiente, cuando la señora panadera subió a entregar el pedido, El Bocón la miró desde su rama, movió la cabeza de un lado a otro y gritó con voz clara y sonora:

—¡Esa panadera es tacaña! ¡Siempre da lo peor!

Doña Eustaquia se puso roja como un tomate. La panadera se detuvo con la boca abierta, miró a doña Eustaquia y dijo:

—¿Así que eso piensa de mí? ¡Pues de hoy en adelante, ni una migaja le doy!

—¡No, no, espere! —gritó doña Eustaquia, desesperada—. ¡Eso no lo dije yo! ¡Fue el loro! ¡El loro lo repite todo!

Pero la panadera, ofendida, se marchó meneando la cabeza. Y El Bocón, muy contento de haber hablado, soltó una risita y añadió: —¡Tacaña! ¡Tacaña!

A partir de ese día, los líos se sucedieron uno tras otro. Un día, Don Beto estaba quejándose en voz baja de que el gobierno subía los precios demasiado. Minutos después, cuando pasó por ahí un vecino que trabajaba en la municipalidad, El Bocón gritó: —¡Todos son unos ladrones! ¡Se llevan todo!

Don Beto tuvo que esconderse detrás de una maceta para que no lo reconocieran. Otro día, el Charly estaba hablando solo, diciendo que se le había roto una herramienta y que “aquello era un maldito desastre”. Al rato, cuando la señorita Lidia pasaba por debajo de su ventana, El Bocón repitió con voz grave: —¡Maldito desastre! ¡Maldito desastre!

La señorita Lidia se santiguó tres veces y se fue corriendo pensando que algo terrible había ocurrido en el edificio.

—¡Esto ya no puede seguir así! —decía doña Eustaquia, reuniendo a todos en el patio una tarde—. ¡Ese pájaro nos va a meter en problemas serios! ¡Repite lo peor que decimos y en el peor momento! ¡Tenemos que enseñarle cosas bonitas, frases educadas, palabras que no avergüencen a nadie!

—¡Tiene toda la razón! —dijo Don Beto, muy serio—. A partir de hoy, todos le enseñaremos cosas buenas. ¡Que aprenda a saludar, a dar las gracias, a decir cosas alegres!

Y así empezó la gran tarea de educar a El Bocón. Por la mañana, la señorita Lidia se acercaba a su jaula y le decía con voz dulce: —“Buenos días, qué alegría verlo”. El Charly le decía: —“Gracias, muy amable”. Doña Eustaquia le repetía: —“Por favor, con permiso”. Don Beto le enseñaba: —“Todo saldrá bien”. La señora Pérez le decía: —“Dios lo bendiga”.

Pero El Bocón miraba a todos con sus ojos redondos, movía la cabeza, y cuando todos esperaban que repitiera aquella frase tan bonita… soltaba una que había escuchado días atrás, algo como: —“¡Ese precio es una locura!” o —“¡Déjeme en paz!” o aquella famosa que había aprendido de Don Beto en la primera asamblea: —“¡Silencio, inútiles!”.

—¡No aprende! —decía el Charly, desesperado—. ¡Se queda con las malas palabras y las buenas se le olvidan en cuanto se las decimos!

—Es que las malas palabras se dicen con más fuerza y más sentimiento —explicó Don Casimiro, que observaba todo desde su puerta con una sonrisa tranquila—. El loro repite lo que escucha con emoción. Si quieren que aprenda cosas bonitas, díganlas con alegría, como si fueran las cosas más importantes del mundo.

Los vecinos se miraron entre sí. Y así lo intentaron. Al día siguiente, todos se acercaron a la jaula de El Bocón, sonriendo, con voz alegre y cariñosa. Le dijeron juntos, despacio y con mucho sentimiento: —“¡Qué alegría vivir juntos!”.

El Bocón los miró uno por uno. Movió la cola. Abrió el pico. Y todos contuvieron la respiración esperando. Entonces el loro soltó: —“¡Qué alegría vivir juntos!”.

—¡Lo dijo! —gritaron todos, dando saltos de alegría—. ¡Lo dijo perfectamente!

Y poco a poco, con paciencia y cariño, El Bocón fue aprendiendo frases hermosas. Claro que de vez en cuando se le escapaba alguna antigua, como cuando llegaba un visitante y le gritaba: —“¡Silencio, inútiles!”, pero inmediatamente después añadía: —“¡Qué alegría verlo! ¡Dios lo bendiga!”.

Y así, aquel loro parlanchín terminó siendo el mejor recordatorio que los vecinos pudieron tener: aprendieron que las palabras que se dicen se quedan en el aire, se quedan en los oídos, se quedan en el corazón. Aprendieron que si quieren escuchar cosas bonitas, primero deben decirlas ellos mismos. Y que vale la pena hablar con cariño, con alegría y con bondad… porque nunca se sabe quién puede estar escuchando, para repetirlo después por todas partes.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play