Una serie de eventos desagradables llevan a los protagonistas de esta historia a tomar decisiones morales complejas... y en algunos casos radicales.
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Capítulo 6
En general me considero alguien respetuoso de la ley y estoy de acuerdo en apoyar a la policía en su labor contra los criminales. Pero ese apoyo… tiene un límite.
La idea de dejar de dar información acerca de un asesino no me agrada, pero Patricia considera que la policía no investigará mucho este caso… y yo le creo.
Por otro lado, Miguel parece estar interesado en que el local donde desayuno sea seguro. Seguir dándole vueltas a un doble asesinato cerca de ese local no ayudará a que la sensación paz regrese al lugar.
Yo cumplí con la policía reportando el doble crimen inicialmente y según las propias palabras del policía que me interroga, no tienen nada más que sea sólido sobre este caso aparte de mi testimonio.
En mi mente digo: “Asesino de gafas y cabello rosa, ganas esta ronda. La seguridad de Patricia y Miguel son más importantes que tu captura y no voy a iniciar una confrontación cerca del lugar donde mi mejor amiga tiene su negocio, que además es visitado ocasionalmente por un amigo que confía en que es un lugar seguro porque yo se lo dije.”
Digo a la policía que eso es todo, después de lo cual el policía que me interroga agradece mi cooperación y se despide de mí, diciendo que eso es todo lo que había que hacer.
Intento continuar con mi vida en los siguientes dos días, pero atento a cualquier llamada de la policía o cualquier información adicional que aparezca en las noticias, al igual que la información que Patricia me dé, si bien a ella no le hago preguntas directas sobre el caso. Pero la policía no vuelve a contactarme, ni aparece en las noticias nada relacionado con el caso. Tampoco Patricia lo vuelve a mencionar.
Dos días después de la conversación con el policía que me interrogó recibo una llamada con voz distorsionada que dice:
“No han intentado rastrear este número, así que no diste más información”
Dije: “así es. No diré nada más. Ya puedes celebrar que la policía no te atrapará, al menos por mi causa. Ahora, ¿Qué tal si no vuelves a llamarme?”
Dijo: “De acuerdo. No te volveré a llamar”
Después de eso, la llamada se colgó.
Por un momento me siento tranquilo de no haber dado más detalles a la policía. Quizás todo quede en un mal recuerdo.
Después de lo que acabo de oír y comparándolo con lo que sé hasta ahora me resulta obvio que este caso no se resolverá, por lo que ya no intentaré seguir buscando información al respecto en las noticias… ni en ninguna parte.
Soy consciente de que quién asesinó a esos 2 delincuentes podría volver a atacar cerca del lugar. Al final de cuentas, en realidad no sé prácticamente nada de esta persona. No sé cuál será su motivación o sus próximos objetivos. Supongo que lo mejor para mi paz mental es tratar de seguir con mi vida y si aparece algún problema más adelante, procederé según considere conveniente.
Me voy a dormir con una relativa tranquilidad, esperando poder retomar mi rutina normal sin preocupaciones al día siguiente.
Sin embargo, otro incidente me golpea justo al día siguiente…
Pero déjame decirte que es excelente tú trabajo