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Operación Cuna: 844 Razones Para Matar

Operación Cuna: 844 Razones Para Matar

Status: En proceso
Genre:Mafia / Venganza / CEO
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Osy Kaita

Valeria Silva lo perdió todo a los 24: su libertad, su dignidad y 2 costillas rotas a manos de Ricardo del Valle.

Escapó con 2.7 millones robados y una promesa: nunca más.

8 años después es CEO, madre de 118 niños rescatados y el objetivo #1 de Errol Musk, el hombre que trafica con “Oro Rojo”: niños.

Cuando Errol quema sus casas y secuestra a Ana, su hija de 8 años, Valeria deja de ser CEO.

Vuelve a ser superviviente.

Junto a Gael Torres, (su primer Amor) que mató a su ex por ella, lanzan Operación Cuna: rescatar a 844 niños y enterrar a 750 monstruos.

"No dejes monstruos sobre la faz de la tierra"

Tags: #Venganza #CEO #Mafia #MadreCoraje #Acción #RomanceAdulto #Thriller #BasadoEnHechosReales #Secuestros #Geopolítica

NovelToon tiene autorización de Osy Kaita para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9 : Sangre por Sangre.

SMS...

"Hay más, mataremos una. cada hora que Ricardo pase en el calabozo. Tú decides, CEO. - K"

Pensar que tienen más niñas como Ana y Sofía me funde la cabeza. Ellas están vivas en mi habitación. Por ahora.

Gael se levanta como puede. Agarra el cuchillo de la encimera. "Suéltame Valeria. Déjame ir a cazar."

"No."

Mi voz corta el aire. Fría. Calculadora. CEO.

Él se frena. "¿Qué?"

"No vas a ir a morir solo", camino hacia mi despacho, cada paso descalzo retumba. "Si Koval quiere a Ricardo, le damos a Ricardo."

Gael me sigue, cojea, "Estás loca, está en comisaría. Custodia policial."

"Y yo soy Valeria Montero", abro mi portátil, mis dedos vuelan. Hackeo ético, lo llamaba mi jefe de ciberseguridad. Hasta hoy. "Dueña de la empresa que le da el sistema de cámaras a media policía de Madrid."

Pantalla negra. Códigos. Click. Click. Click.

Entro.

Comisaría Distrito Centro. Celda 3. Ricardo del Valle.

Ahí está. Gritando. Pateando los barrotes. Solo.

"¿Qué haces?", Gael se pone detrás de mí, su calor me quema la espalda, huele a sangre seca y a juicio final.

"Usarlo de cebo", no dejo de teclear, esactivo las cámaras del pasillo de celdas. 5 minutos. Es todo lo que tengo antes de que salte la alarma. "Koval lo quiere libre para matarle. nosotros se lo vamos a dar, pero con condiciones."

Abro el video de mi oficina. Ricardo + látigo + "ponte de rodillas, criada". Lo edito. 10 segundos. Lo justo para hundirlo.

Enviar a: Comisario.Jiménez@policia.es

Asunto: Prueba nº 1. Caso Del Valle. Solicito traslado inmediato para careo con víctima. - V. Montero

Adjunto solo el video. Sin contexto. Sin Gael. Sin el puerto.

En 30 segundos, mi móvil suena, número privado.

"¿Señorita Montero?" Voz grave, el comisario. "Recibí su... prueba, es contundente. ¿Qué necesita?"

"Traslado", miento con la voz rota perfecta. "Quiero verlo. Quiero que me pida perdón antes de que lo encierren 20 años. Tengo derecho como víctima."

Silencio. Duda.

"Es irregular. Es peligroso. Él..."

"Comisario", lo corto. Ahora suena la CEO. La que dona 2 millones al año a la fundación de la policía. "¿O prefiere que este video lo reciba el Mundo en vez de usted? Yo solo quiero 5 minutos. En mi oficina. Con custodia fuera, grabando, todo legal."

Otro silencio. El dinero habla. El miedo también.

"...Dos agentes lo llevan en 20 minutos. Le doy 5 minutos, señorita Montero. Ni uno más."

Click.

Cuelgo. Las manos no me tiemblan. Ya no.

Gael me agarra del brazo. Fuerte. "¿Qué acabas de hacer?"

"Traer al diablo a mi casa", le sonrío. Y es la sonrisa más rota que tengo. "Para que los otros diablos vengan a por él."

Voy a mi caja fuerte. Marco 8-2-1-4. La fecha que te dejé, Gael, nunca la cambié.

Saco dos cosas.

La pistola de mi padre, nunca disparada quien sabe si hasta hoy.

El billete de 50 euros que me dejaste en la iglesia. "Él es el siguiente."

Le pongo las dos cosas en la mano, Gael me mira y comprende.

"Cuando entren los de Koval a por Ricardo", le susurro. "Tú no eres mi guardaespaldas. Tú eres el Justiciero, el Templario, haz lo que haces. Limpia."

"¿Y tú?", su pulgar me roza la muñeca. Ahí donde me moraté yo misma hace una hora.

"Yo soy la mano izquierda", le quito la pistola, Le dejo el billete. "Yo me encargo de que todo salga 'legal'."

15 minutos después.

Toc. Toc. Toc.

Golpes en la puerta. No es el timbre. Es protocolo policial.

Abro.

Dos agentes, y en medio, esposado. Ricardo.

Tiene un ojo morado, la sonrisa rota, pero cuando me ve, sus ojos brillan. Cree que ganó. Cree que vengo a suplicar.

"5 minutos", dice el agente. "Estaremos fuera."

Entran a Ricardo. Le quitan una esposa, la enganchan a la pata de mi mesa de cristal. Para que yo "hable" con él.

Los agentes salen, la puerta se cierra.

Silencio.

Ricardo me recorre con los ojos, sigo descalza, digo con sangre en la camisa, sigo pareciendo su víctima.

"Hola, criada", escupe. "¿Me extrañaste?"

No contesto. Voy a la ventana. Miro abajo. Tres furgonetas negras sin matrícula acaban de aparcar. En 2 minutos suben.

Perfecto.

Me giro. Y por primera vez, no tiemblo.

"Hola, Ricardo", saco mi móvil, marco un número. Pongo el altavoz.

...Ring... Ring...

"¿K?", digo cuando contestan. La voz del puerto. La voz de la foto. "Tengo a Ricardo del Valle. Ático de Valeria Montero. Piso 30. Sube a por él. Yo miro a otro lado."

Ricardo palidece. "¿QUÉ HACES, PUTA?"

"Trato", sigo hablando al móvil. "Vosotros os lo lleváis. Vivo. Yo no vi nada. Y las niñas... las niñas se quedan conmigo. Para siempre."

Cuelgo.

Silencio.

Ricardo tira de la esposa. Grita. "¡ME VAN A MATAR! ¡VALERIA, NO!"

La puerta del ático explota. ¡BAM!

No es la policía.

Son 4 tíos. Pasamontañas. Fusiles. Koval al frente. Cicatriz en la cara. Ojos de muerto.

"Vaya, CEO", Koval me apunta a la cabeza. "Cumples tratos. Me gusta." Mira a Ricardo. "Hola, amigo. ¿Te divertiste con mis niñas?"

Ricardo llora. Literal. "¡FUE UN ERROR! ¡YO PAGO! ¡TODO!"

Koval se ríe. "Tarde."

Y entonces lo ve.

En la esquina. Entre las sombras.

Gael.

Descalzo. Camisa blanca empapada de rojo. El billete de 50 en la mano.l, y en los ojos, la muerte.

"Vaya", Koval le apunta ahora a él. "El perro callejero. El que me mató a mi hermano Luis. Te estábamos buscando."

Gael da un paso al frente. No mira la pistola. Mira a las niñas que duermen en mi cuarto.

"No", dice. Su voz es la del puerto. La del verdugo. "Tú me estabas esperando a mí."

Tira el billete al suelo. Cae entre él y Koval. Boca arriba.

"Aquí empezó tu ruina."

Koval dispara.

Yo grito.

Pero Gael ya no está ahí.

Se movió. Crack. El cuello del primer sicario.

Bang. Yo disparo. La pistola de mi padre. Le doy a otro en la pierna. No sé cómo. No me importa.

Caos. Sangre. Cristales.

Ricardo chilla, tirando de la mesa. "¡SACADME!"

Koval le dispara a Gael. Le da en el hombro. La misma herida. Otra vez. Gael ni se inmuta.

Agarra a Koval del cuello. Lo levanta. Como hizo con Ricardo.

"Las niñas", escupe Gael. Sangre en los dientes. "¿Dónde están las demás?"

Koval se ríe. "Muertas. Todas muertas, justiciero."

Mentira. Lo veo en sus ojos.

Gael aprieta. Crack.

Koval cae. Muerto.

Silencio.

Solo quedamos vivos Ricardo, yo, Gael... y las niñas en mi cuarto.

Ricardo me mira. Terror puro. "Valeria... por favor... éramos... yo te amaba..."

Camino hacia él, descalza,.pisando cristales, no siento dolor, me adrenalina está a 1.000.

Me agacho, le quito la esposa con la llave que me dio el policía. "Para emergencias", dijo.

Ricardo respira. "Gracias... gracias... yo cambio..."

Lo levanto. Lo empujo.

Hacia Gael.

"Lo que haga tu mano derecha, Gael", le digo. "Que no se entere la izquierda."

Gael me mira. Lo entiende, esta vez, yo soy cómplice. Yo elegí.

Asiente una vez.

Y yo me giro.

Camino a mi cuarto, cierro la puerta, abrazo a Ana y Sofía, que no escuchen.

Un golpe seco. Un billete cayendo. Silencio.

Cuando salgo 5 minutos después, solo está Gael, de rodillas, respirando con dificultad. Vivo.

Ricardo no está. Solo hay un billete de 50 en el suelo. Sobre un charco rojo.

"Aquí empezó tu ruina."

Voy a la ventana, abajo, la policía ya sube, los vecinos llamaron. Otra vez.

Miro a Gael. Él me mira.

Estamos cubiertos de sangre. De culpa. De ruina.

Pero estamos juntos.

"Ahora sí", le tiendo la mano. Mano izquierda. Mano derecha, las dos manchadas.

"Ahora sí somos iguales."

Él la agarra. Y por primera vez, no la suelta.

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M. Rosalba
De las mejores novelas que he leído, espero que no sea muy larga, o mejor hagala por temporadas, seguro que triunfa. Un saludo 👋
Jesus Lopez: Muchas gracias, no, llegará hasta el capítulo 40 más ó menos, lo de hacer más temporadas es buena idea, lo tendré en cuenta. ☺️
total 1 replies
M. Rosalba
Muy buena, me tiene enganchadisima no cambie.👏👏
M. Rosalba
Parece que promete, ojalá siga🥰
Jesus Lopez
Se va a poner, muy, muy interesante, esto solo acaba de empezar.
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