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El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Él huele a lluvia de verano. Él casi no huele a nada.

Nico es un alfa de veinte años que nunca se ha enamorado. Cree que el amor es un vendaval que lo arrasa todo el primer día.
Jean es un omega de veintiocho que sí amó, y perdió, y se arrancó la marca. Ahora apenas huele. Ahora no espera nada.

Pero Nico vuelve al cibercafé. Cada tarde. Con excusas tontas.

Y poco a poco descubre que el amor no es solo felicidad. También es miedo. Espera. Dolor. La paciencia de quedarse cuando el otro no puede devolver la mirada.

Porque a veces el amor no es un vendaval. A veces crece lento, en silencio, y cuando menos lo esperas ya te ha arrasado.

Porque a veces el amor no ruge. A veces es solo lluvia suave que despierta el musgo que parecía muerto.

Una novela Omegaverse sobre aprender a esperar y atreverse otra vez.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: El cine

Jean cierra la puerta de su apartamento y se queda a oscuras.

La rutina del trabajo le ha servido para mantener la cabeza ocupada, no ha pensado en nada concreto, no se lo ha permitido. Pero ahora, en el silencio de la habitación, el recuerdo lo golpea.

La mirada de Nico, esa forma en que el chico rubio lo había mirado a través de la sala, sin apartar los ojos, como si el tiempo se hubiera detenido un segundo y él no había podido apartar la cara. No había querido, sus ojos se desvían una y otra vez hacia ese alfa demasiado joven, demasiado brillante.

Jean se sienta en el borde de la cama, se pone las manos en la cara y suspira.

No lo ha querido admitir, ha negado, ha esquivado, ha actuado como si nada estuviera pasando, pero ya no puede seguir mintiéndose.

Ese alfa no le es indiferente. Y eso es algo que no puede permitirse.

Ya se interesó en un alfa una vez, lo amó con todo lo que tenía, renunció a sí mismo, a sus sueños, a la fotografía. No porque el alfa se lo pidiera, sino porque él sintió que esa era la forma de demostrar su amor, su devoción y al final, lo único que obtuvo fue dolor.

Se pasa la mano por la nuca, sus dedos encuentran la cicatriz, pequeña, lisa, del tamaño de una moneda. Cuatro años han pasado y el dolor sigue ahí, clavado en su interior, no se ha ido, solo ha aprendido a vivir con él. Dos lágrimas corren por sus mejillas, las siente calientes, breves, se las seca con el dorso de la mano.

Se prometió no crear relaciones, no dejar que ningún sentimiento se desarrollara, no crear vínculos; mantener la distancia justa, la necesaria, sin ser desagradable con los demás. Y ahora ese chico ha removido algo en su pecho, algo que creía muerto y eso empieza a aterrarlo. Necesita salir, si se queda un minuto más dentro de esta habitación siente que va a entrar en pánico.

Se levanta, se lava la cara, se mira en el espejo. Sus ojos están enrojecidos, pero no se nota demasiado. Se cambia: pantalón oscuro, camisa blanca, se suelta la coleta. Esta noche no quiere ser el camarero, quiere ser invisible, quiere perderse entre la gente y no pensar en nada.

En la puerta, duda. Luego coge la chaqueta y sale.

 ———

El cine está a quince minutos caminando, las luces de neón de la marquesina iluminan la acera. Hay gente, parejas, grupos de amigos, Jean se queda un momento en la entrada, mirando los carteles. Quiere ver algo que no le exija pensar, una comedia, una de acción, cualquier cosa.

Pero sus ojos se quedan clavados en el cartel de una romántica.

No cree en el amor, no para él, pero algo en esas historias le duele y lo consuela a la vez. Es su pequeño masoquismo, ver a otros ser felices mientras él se sienta en la penumbra y por un rato finge que el mundo es así de sencillo.

Elige esa, va a comprar la entrada y entonces lo ve.

Nico está apoyado en una columna junto a la puerta principal. Pantalón beige, camisa negra, el pelo rubio peinado hacia atrás, sin el desorden habitual de después de la piscina, parece más grande, más adulto. Mira el móvil, ajeno a todo, con el ceño ligeramente fruncido. Hay algo en su postura relajada, en la forma en que apoya el hombro contra la columna, que a Jean le recuerda a un modelo de revista que no ha pedido ver.

No puede ser, de todas las salas de cine de la ciudad, tenía que venir a esta. De todas las noches, esta.

Nico gira la cabeza, lo ve. Sus ojos se encuentran, se queda inmóvil.

Jean siente que el suelo se mueve bajo sus pies, quiere salir corriendo, quiere volver a su casa, encerrarse y no salir nunca más. Pero sus piernas no responden y Nico ya está sonriendo, esa sonrisa limpia, abierta, genuina.

—¿Jean? —dice Nico, como si no diera crédito a sus propios ojos, se separa de la columna y se acerca—. ¿Qué haces aquí?

Jean traga saliva, su voz, cuando habla, suena más o menos normal.

—Venía a ver una película.

Nico lo mira, no pregunta por qué está solo, no comenta lo diferente que se le ve. Solo sonríe.

—¿Y qué vas a ver?

Jean señala hacia el cartel de la romántica, Nico lo sigue con la mirada.

—Esa —dice Jean.

—Ah.

Un silencio. Luego Nico pregunta:

—¿Vienes solo?

—Sí —responde Jean y luego, casi sin pensarlo—. ¿Y tú?

Nico duda un instante, mira su móvil, no hay mensajes de Mauro ni de Leo. Aún no han llegado.

—Yo también —dice—. Vine a ver esa.

—¿Tú? —Jean parece sorprendido—. ¿Una romántica?

—Sí, he oído que está bien y… mis amigos no han llegado. Supongo que se habrán confundido de hora.

Miente. Mauro y Leo deberían estar llegando ya, Nico había quedado con ellos en el cine media hora antes de la función. Habían visto el anuncio en internet y les había llamado la atención: una película de acción del director que les gustaba, Nico llegó temprano, como siempre, y ahora estaba ahí, mirando el móvil, esperando. Pero las palabras le salen solas, como si alguien dentro de él hubiera decidido que esta noche, este encuentro, merecía ser aprovechado.

—¿Quieres que veamos la película juntos? —propone Nico—. Así no estamos solos.

Jean se queda callado, su cabeza le dice que no, que es peligroso, que no debería. Que todas las reglas que se ha impuesto durante cuatro años existen por una razón.

Pero no encuentra ninguna excusa para negarse.

—Está bien —dice.

La sonrisa de Nico se ensancha, Jean siente que algo en su pecho se contrae.

—Yo invito —dice Nico, y antes de que Jean pueda protestar, ya está caminando hacia la taquilla.

Nico compra las entradas, luego las palomitas y dos refrescos. Jean intenta pagar lo suyo, pero Nico lo detiene con un gesto.

—Ya pagas tú la próxima vez —dice.

La próxima vez, como si diera por hecho que la habrá. Jean no responde, coge su refresco y sus palomitas y lo sigue hacia la sala.

Cuando entran las luces ya se han apagado y los anuncios están terminando, encuentran dos butacas vacías en la fila de en medio, no muy cerca de la pantalla, no muy lejos. Se sientan, el apoyabrazos queda entre ellos. Nico saca el móvil, la luz de la pantalla ilumina su cara un instante. Escribe rápido.

"Lo siento chicos, no podré ver la peli con ustedes. Surgió algo, luego les digo."

Mauro responde casi de inmediato: "¿Qué pasó?"

Leo, un segundo después: "Nos has dejado plantados, hombre. Espero que al menos sea por un omega."

Nico apaga el móvil y lo guarda, sonríe en la penumbra.

Jean está mirando la pantalla, pero su mente está en otra parte. Es consciente de Nico a su lado, de su calor, de su olor, que en el espacio cerrado de la sala se percibe más. Lluvia de verano. Fresco, limpio, envolvente sin ser agresivo.

No debería estar aquí, piensa. Pero está.

La película empieza. Una chica conoce a un chico en una estación de tren, se pierden, se reencuentran, hay malentendidos y cartas que nunca llegan. Es previsible, es bonita, es el tipo de historia que Jean solía amar cuando tenía diecisiete años y creía en el para siempre.

Ahora la mira con distancia, como quien observa un escaparate desde fuera.

En un momento de silencio, en la escena más quieta de la película, Jean oye la respiración de Nico, pausada, tranquila, y se da cuenta de que hace rato que no presta atención a la pantalla. Ha estado pendiente de él, del calor de su brazo a centímetros del suyo, de la forma en que a veces gira la cabeza, como si quisiera decir algo y no se atreviera.

De reojo, ve a Nico, el chico rubio tiene los ojos fijos en la pantalla, pero su expresión no es de quien está viendo una película, es de quien está pensando en otra cosa. A veces, sus manos rozan el apoyabrazos, casi tocan las de Jean. Casi.

Jean mantiene las suyas quietas.

La película termina, los títulos de crédito suben por la pantalla mientras las luces se encienden poco a poco. La gente empieza a levantarse, Jean se queda un momento más en la butaca, como si quisiera alargar el instante.

—¿Te gustó? —pregunta Nico.

Jean asiente.

—Sí —dice y luego, porque no sabe qué otra cosa decir—. Me gustó el final.

—¿El final feliz?

—Sí, que al final encontraran la forma de estar juntos.

Lo dice en voz baja, casi para sí mismo y entonces sonríe, no la sonrisa ensayada del cibercafé, otra, más pequeña, más frágil.

Nico la ve y nota que esa sonrisa es triste. Siente un vuelco en el pecho, algo que no sabe nombrar, no entiende cómo una sonrisa tan pequeña puede hacerle sentir algo tan grande. Quiere decir algo, preguntarle por qué sonríe así, pero no sabe cómo.

Salen de la sala, el vestíbulo está lleno de gente que comenta la película en voz alta. Jean camina con las manos en los bolsillos de su chaqueta, la cabeza ligeramente baja, su pelo suelto cae sobre sus hombros, castaño, ondulado, distinto a como Nico lo ha visto siempre.

—Te queda bien el pelo suelto —dice Nico.

Jean gira la cabeza, lo mira. No sabe si es un halago o una observación.

—Gracias —dice, cortante. No sabe reaccionar a eso.

Llegan a la puerta, la noche está fresca y las farolas iluminan la calle con una luz anaranjada.

—¿Vives lejos? —pregunta Nico.

—No —responde Jean—. Está cerca.

—¿Quieres que te acompañe?

—No hace falta —dice—, ya sé el camino.

Nico asiente, no insiste.

—Entonces… —Nico se queda un momento en silencio—. ¿Te veré mañana en Offline?

Jean duda, luego asiente.

—Sí, siempre estoy.

Nico sonríe.

—Hasta mañana, Jean.

Jean abre la boca, la cierra, hay un instante, una pausa. Luego, en voz baja, dice casi como si se obligara a sí mismo:

—Hasta mañana, Nico.

El nombre, pronunciado por primera vez con la voz de Jean, le golpea a Nico en el pecho, no esperaba oírlo. No sabe por qué le afecta tanto, pero le afecta, se queda inmóvil, el corazón latiendo más fuerte.

Jean no espera respuesta, se da la vuelta, camina hacia la esquina sin mirar atrás. Siente la mirada de Nico en la nuca, justo donde tiene la cicatriz. Cuando dobla la esquina, se detiene, apoya la espalda contra la pared, cierra los ojos.

Su corazón late demasiado rápido.

—Eres un idiota —se dice a sí mismo en un susurro.

Luego sigue caminando.

Nico se queda un momento en la puerta del cine, viéndolo desaparecer. El pelo suelto de Jean, esa camisa blanca, la forma en que había sonreído al hablar del final feliz.

Había sido una sonrisa triste, lo sabe, lo ha visto y quiere saber por qué.

Pero ahora hay algo más, algo que le late en el pecho, algo que no sabe cómo explicar. Oír su nombre en la voz de Jean ha sido como recibir un regalo que no había pedido.

Su móvil vibra. Mauro.

"¿Dónde estás? Nos has dejado plantados. Cuéntame ya."

Nico sonríe, escribe.

"Luego les cuento. Vayan al bar sin mí."

Leo responde con una retahíla de insultos cariñosos, Nico los lee, se ríe, guarda el móvil. Camina hacia su casa con las manos en los bolsillos, la noche está fresca y huele a lluvia lejana. O no.

Quizás solo es su imaginación.

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Julissa Jimenez
espero que te vaya bien y te adaptes rápido y pronto para continuar con tus novelas que don hermosas😍
Julissa Jimenez
que emoción 😍😍😍😍Nico es muy paciente y sincero y eso enamora a cualquiera 💕💕💕💕💕
Nidia Mojica
Estos me emocionan cada vez mas, disfruto su interacción. Me encanta la historia.
Julissa Jimenez
me gusta la sinceridad de Nico 😍😍😍😍😍😍 que él los se den una oportunidad, pero así como se está dando lento, no allá otras personas que les hagan daño por envidia o que se yo😢😢😢😢plis autora que no sufran😢😢😢😢
Nidia Mojica
Me gusto que Nico fuera sincero con Sasha. Me encanta la historia; espero Jean se empiece a abrir cin Nico y se de la oportunidad de volver a amar y ser amado.
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢😢 autora me hizo llorar 😢 😢😢😢de pesar todo lo que a sufrido Jean 😢😢😢😢😢 pero lo que más me encanta es que Nico es más maduro de lo que cree. otro capítulo por fis
Nidia Mojica
Muuucha paciencia Nico algo roto no se arregla al 100%.
Nidia Mojica
Me entristecio ver como le pego lo de Sasha a Jean pero mas me gusta Nico y ser sincero todo el tiempo.
☆Nanu☆
cuanto dolor, Jean!!! pero vez que no estas solo??? Nico te espera, está ahí 💪🥰
☆Nanu☆
siiii, espero ambas juntas o separadas con ansias!!!
☆Nanu☆
siiii, la re veo!! 💪
☆Nanu☆: Es que tu trabajo es super creativo y emocionante!! Así que siempre sí!! Espero muchas historias más, todos los personajes son muy ricos!!🥰
total 2 replies
Julissa Jimenez
autora no me puedo quejar de tus novelas me encantan 😍😍😍😍😍claro que si👏👏👏👏👏👏👏👌👌👌👌👌
Hanabi Montano: ❤️ Me encanta tu energía. Gracias por confiar siempre en mis historias, saber que te divierten y te emocionan es de las mejores cosas que me pasan como escritora. Ojalá las nuevas que vengan te sigan gustando tanto como esta. ¡Un abrazo enorme! 💕
total 1 replies
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢joda 😢😢😢😢😢porqueéeeeeerrrrrrrr😢😢😢😢Dios que si hablen plis siíiiiiiiiiiiii😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢
Nidia Mojica
Cada una de tus historias ha prometido y cumplido, así que adelante.
Hanabi Montano: Nidia, qué bonito leer eso, saber que sientes que he cumplido lo que prometí es de las cosas que más valoro como escritora, significa mucho que lo digas. Así que, si tú confías, yo le pongo más ganas todavía. Gracias por estar siempre ahí. ❤️
total 1 replies
Nidia Mojica
Nooooooo, tienen que verse hablar. Me entra la angustia.
😈(⁠◠⁠‿⁠◕⁠)🫦
Claro que me encantaría leer la historia de cada uno de los amigos de Nico ya que ellos lo apoyan y cada uno tiene su propia historia con momentos que se cruzan entre los tres, espero que si llegues a realizarlas yo encantada y ansiosa por leerlas😉🙂
Hanabi Montano: Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de escribir eso, me alegra muchísimo saber que te gustaría leer las historias de Mauro y Leo. Tienes toda la razón: ellos también tienen sus propios caminos, sus propios miedos y sus propias ganas de amar y aunque ahora todo el foco está en Nico y Jean, yo también les tengo mucho cariño a esos dos. Tus palabras me motivan muchísimo a seguir planeando sus historias. Prometo terminar bien esta primera, y después… ya veremos. Un abrazo grande ❤️
total 1 replies
☆Nanu☆
por favor no nos dejes así!!!
Nidia Mojica
Es entendible el que Jean aún quiera crear una barrera fue lastimado y consciente e inconscientemente busca protegerse 🥺. Y Nico quiere acercarse mas a él. Me dio la chipilera al terminar el capitulo.
Nidia Mojica
Estos dos me matan de ternura 😍🥰.
☆Nanu☆
acercarse cuando hay tanto miedo a equivocarse es difícil
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