La emotiva historia de dos gemelos que no sabían la existencia de su padre. Cuando lo conocen muchos sentimientos encontrados se posesionaron de su mente y de su corazón.
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"Tengo que decirles la verdad"
No, no era el abuelo. Marco vio cómo sus hijos suspiraban, aliviados por saber que su abuelo aún estaba vivo, aunque no sabían donde encontrarlo.
¡Gracias a Dios!, dijo Santos, y sin proponérselo, abrazó a Marco.
Alex también sintió el impulso y abrazó a Marco, pero se recompuso de inmediato, separándose de él.
Perdón, dijo Alex un poco apenado.
No pasa nada, entiendo que están preocupados por el abuelo, dijo Marco, su voz era muy dulce.
Luego, añadió: vamos a comer algo, y luego seguimos buscando, hay que recobrar las fuerzas.
Los dos chicos estuvieron de acuerdo.
Alex cada vez se sentía más atraído a Marco, la sangre bullía en su interior reclamando la cercanía con él. Solo que él no se dejaba llevar, y no le perdonaba que los haya abandonado y mucho menos a su madre.
Aun así, la cercanía con su padre lo llenaba de una paz que nunca había sentido.
Algo en su interior le pedía que se acercara a él, pero otra parte le decía que no, que él era culpable de todos sus sufrimientos.
En cambio, veía a Santos de reojo, él se veía feliz charlando con Marco. Los ojos le brillaban, nunca lo había visto así, y eso era motivo suficiente para olvidar todos sus rencores... pero no podía.
Si me disculpan, seguiré buscando a mi abuelo, dijo Alex sin emoción alguna.
Espera, Marco lo detuvo, estamos los tres juntos, así que, andando.
Y así, cuadra por cuadra fueron buscando. Parecía que se lo había tragado la tierra.
Mañana seguiremos buscando, hay que descansar, sugirió Marco.
Cada quien se fue a sus respectivas casas.
¿Qué pasó, amor?, ¿lo reconocieron?, preguntó Gisela.
No era el abuelo. No hemos podido encontrarlo.
Cuánto lo siento, ¿y cómo se encuentran Alex y Santos?
Ya te imaginarás, están muy tristes. Su abuelo es lo único que tienen.
También te tienen a ti, ¿o es que no piensas decirles que eres su padre?
No por el momento, necesito ganarme su amor y su confianza.
Yo creo que es el momento, para que sientan tu apoyo, susurró Gisela, en el fondo deseaba que hubiera reconciliación entre Marco y sus hijos.
Amor, no puedo decirles nada, y menos ahora que están preocupados por el abuelo.
Está bien, como digas, pero olvidemos al abuelo un momento, dijo ella y se acercó melosa a él.
Pero lo que ocurrió después desubicó a Gisela.
Por favor, amor, me siento cansado. Marco le dio la espalda en la cama.
Gisela sintió como si mil agujas la pincharan, era la primera vez que Marco la rechazaba.
Se volteó y al poco rato, el sueño la venció.
Gisela se despertó al alba, solo para descubrir que Marco ya se había ido, no sabía estaría en su despacho o seguiría buscando al abuelo.
Se bañó y se preparó para iniciar el nuevo día.
Los gemelos llegaron temprano, claro, en su cara tenían la preocupación del abuelo, sin embargo, el trabajo era trabajo.
Buen día, Sara saludó a todos, su sonrisa calmó un poco la ansiedad de Alex.
Hola, Sara, ¿cómo amaneciste?, contestó Alex.
Bastante bien y con toda la actitud.
Hola, Sara, dijo Santos saludándola de beso.
Los demás fueron llegando de a poco.
Bueno, pongámonos a trabajar porque ya casi abrimos, dijo Gisela demostrando su autoridad.
Al poco rato, cada quien hacía lo suyo.
Habían pasado dos meses desde que el abuelo desapareciera, lo peor es que no daba señales de vida.
Gisela recibió una llamada anónima.
Buenas tardes, el motivo de mi llamada es que he visto a un señor que se parece mucho al de la foto, está en un albergue. ¿Tiene con qué anotar?
Sí, diga.
Gisela apuntó la dirección en una hoja, y luego se la dio a Santos.
La persona dijo que tal vez su abuelo esté aquí.
Santos y Alex se miraron, ¿podemos salir?, preguntó Alex.
Claro que sí, ojalá y sea el abuelo.
Alex y Santos salieron "como alma que lleva el diablo".
Santos avisó a Marco, quien pasó por ellos rato después.
Buen día, dijo Marco nomás llegar...
Una mujer madura salió a recibirlos.
¿Qué desean?, dijo, su tono no era muy amable.
Estamos buscando a un anciano, nos dijeron que podría estar aquí.
La mujer los observó detenidamente. ¿Y por qué habría de estar aquí?, ¿acaso creen que aquí somos la caridad?, la mujer cerró dando un portazo. Casi les dio en las narices.
Oiga, solo díganos si está o no, dijo Marco, tratando de no parecer muy brusco.
Pero de pronto, unos perros se acercaron a ellos no con buenas intenciones.
Rápido, suban al auto.
Los perros quedaron a pocos metros del carro.
¿Qué está pasando?, preguntó Alex, ¿por qué esa señora nos echó a los perros?
No lo sé, tal vez esté ocultando algo, y eso tendremos que averiguarlo, lo que no sé es cómo le vamos a hacer, dijo Marco poniéndose la mano sobre la cabeza.
¿Y si le hablamos a la policía?, dijo Alex.
¿Y qué le vamos a decir?, ¿que una señora nos echó a los perros porque oculta algo?, dijo Marco, tratando de suavizar la situación. Nos tacharán de locos.
Y entonces, ¿qué propone?, dijo Santos, en realidad no se sentía bien por ese asunto.
La persona que le habló a doña Gisela le dio esta dirección, por lo menos queremos saber si el abuelo está aquí, Alex ya no soportaba esa situación.
A ver, vamos a tranquilizarnos, tendremos que buscar la manera de saber si el abuelo está aquí. Por lo pronto, vamos a regresar a la casa.
El resto del día, todos trabajaron a la par, había mucha gente, Marco fue a hablar con la policía, y les explicó detenidamente lo que había pasado por la mañana.
Los policías escucharon con atención, sabían que Marco era un buen hombre, pero no podían dejarse llevar por rumores.
En realidad creo que esa señora oculta algo, dijo Marco, sabiendo que podrían tacharlo de loco.
Está bien, mandaré a alguien a inspeccionar el lugar. Espero que no sea una pérdida de tiempo.
Gracias, yo también lo espero. Deseo encontrar al abuelo de mis hijos.
El oficial abrió mucho los ojos, ya decía yo que había mucha amabilidad de su parte. De manera que son sus hijos.
Sí, pero ellos no lo saben aún, se los diré en el momento que considere apropiado.
Bueno, allá usted, mañana mismo mandaré a dos oficiales a checar el dato, buen día.
Marco salió, se sentía como si le hubieran quitado un peso de encima.
"Tengo que decirles la verdad", se dijo.