Por el error de un angel, morí. reencarne y soy la mejor amiga de la protagonista.
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Capitulo 9: Invitaciones y exageraciones.
Los días siguientes en la panadería Yuyu ya estaba de vuelta, moviéndose con energía aunque todavía un poco más lenta de lo normal, y eso bastaba para que el ambiente se sintiera completo otra vez.
Mary estaba amasando con cuidado, revisando la textura sin distraerse, mientras Yuyu organizaba el mostrador, hablando con un cliente con esa amabilidad natural que no parecía forzada.
—Ya estás mejor —comentó Mary sin dejar de trabajar.
Yuyu terminó de atender y se acercó.
—Sí, ya puedo respirar tranquila sin sentirme débil —respondió, acomodándose el cabello—. Gracias por lo que hiciste.
Mary negó levemente.
—Te traje pan, no hice nada extraordinario.
—Para mí sí —replicó Yuyu, sonriendo—. No todos vendrían solo por eso.
Mary no respondió, pero su expresión se suavizó un poco.
—Solo no te vuelvas a enfermar —añadió.
—Haré lo posible —dijo Yuyu con una risa ligera.
El sonido de la puerta abriéndose llamó la atención de ambas.
Mary levantó la mirada primero.
"Ahí está… —pensó, reconociéndolo al instante."
El hombre que entró no llevaba ropa cara, de hecho parecía alguien común, pero su postura no coincidía con eso, caminaba como alguien acostumbrado a que lo miraran, cabello castaño, ojos claros, y una atención que se centró en Yuyu desde el momento en que la vio.
—Buenos días —dijo él, acercándose al mostrador.
Yuyu sonrió con cortesía.
—Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?
El hombre la observó unos segundos, no de forma incómoda, pero sí con interés claro.
—Quisiera saber tu nombre primero —respondió, con un tono calmado.
Mary dejó de amasar por un segundo, observando la escena con atención.
Yuyu parpadeó, sorprendida, pero no incómoda.
—Isabella —respondió—. Pero todos me dicen Yuyu.
El hombre repitió el nombre en voz baja, como si lo probara.
—Yuyu… es un buen nombre.
Mary rodó los ojos discretamente.
—Por favor…
—¿Y el suyo? —preguntó Yuyu.
Él sonrió apenas.
—Larry.
Mary apretó los labios, conteniendo la risa.
—Claro… Larry…
—Estoy de paso por el pueblo —continuó él—. Pero me gustaría invitarte a un evento que se realizará en el palacio.
Yuyu abrió un poco los ojos.
—¿En el palacio?
—Sí —asintió él—. Habrá un baile, y creo que sería una buena oportunidad para que asistas.
Yuyu dudó un segundo.
—No suelo ir a ese tipo de eventos…
—Entonces es una razón más para hacerlo —replicó él, sin perder el tono tranquilo—. No todo debe ser rutina.
Mary apoyó una mano en la mesa, inclinándose un poco, claramente entretenida.
“Estoy viendo la típica novela cliché de romance. Que horror"
Yuyu miró a Larry con cierta timidez.
—No sé si sea apropiado…
—Lo es —respondió él—. Yo me encargaré de eso.
Hubo un pequeño silencio.
—Está bien… —dijo Yuyu finalmente—. Iré.
Larry asintió, satisfecho.
—Entonces nos veremos allí.
No añadió nada más, no pidió nada del lugar, simplemente se giró y salió como había entrado, dejando el ambiente en silencio unos segundos.
Mary fue la primera en romperlo.
—Eso fue ridículo.
Yuyu la miró de inmediato.
—¿Qué?
Mary soltó una risa.
—Acabas de aceptar ir a un baile con un desconocido que entra, te pregunta el nombre y se va como si nada.
—No es un desconocido —respondió Yuyu—. Dijo su nombre.
—Sí, “Larry” —repitió Mary, con una expresión clara—. Muy convincente.
Yuyu frunció el ceño.
—No tienes que burlarte.
Mary se acercó un poco más, bajando la voz.
—No me estoy burlando… bueno, sí un poco —admitió—. Pero escucha.
Yuyu la miró con atención.
Mary se inclinó apenas, asegurándose de que nadie más escuchara.
—Ese hombre no es cualquier persona.
Yuyu entrecerró los ojos.
—¿Y entonces?
Mary la miró directo.
—Es el príncipe.
Yuyu se quedó en silencio un segundo, luego negó.
—No.
Mary cruzó los brazos.
—Sí.
—Mary, eso no tiene sentido —replicó Yuyu—. ¿Por qué un príncipe vendría así, sin anunciarse?
—Porque está infiltrado —respondió Mary con naturalidad—. Es lo típico. Dah.
Yuyu soltó una pequeña risa.
—Estás inventando.
Mary levantó una ceja.
—¿Quieres apostar?
Yuyu la miró, dudando un poco.
—No lo creo.
—Yo sí —respondió Mary—. Y cuando se confirme, quiero que lo admitas.
Yuyu cruzó los brazos.
—Está bien, si resulta que es el príncipe, te doy la razón.
—Y si no —añadió Mary—. Dejo de decir cosas así.
Yuyu asintió.
—Hecho.
Después de una hora, el sonido de la puerta abriéndose otra vez las hizo girarse.
Está vez Terence entró.
Pero no como siempre.
Su uniforme dejaba claro su rango, no era solo un soldado, su presencia era más firme, más marcada, y la forma en que se movía hacía que los demás lo notaran sin necesidad de palabras.
Mary lo observó un segundo más de lo necesario.
—Se ve… —pensó, pero no terminó la idea.
Yuyu sonrió de inmediato.
—Hermano.
Terence asintió, acercándose.
—Yuyu —dijo, observándola—. ¿Cómo te sientes?
—Ya estoy bien —respondió ella—. Gracias por cuidarme.
Terence hizo un gesto leve.
—Es lo mínimo.
Sacó unos sobres de su uniforme.
—Vine a dejar esto.
Yuyu los tomó.
—¿Qué es?
—Invitaciones para un evento en el palacio —explicó—. Me dieron más de las necesarias.
Yuyu levantó la mirada.
—¿Un baile?
—Sí.
Yuyu dudó un segundo.
—Ya me invitaron.
Terence frunció levemente el ceño.
—¿Quién?
Yuyu abrió la boca, pero Mary habló antes.
—El príncipe.
Yuyu giró la cabeza de inmediato.
—Mary.
—¿Qué? —respondió ella—. Es verdad.
—No lo es —replicó Yuyu—. Fue un hombre llamado Larry.
Terence no apartó la mirada de Mary.
—¿Estás segura?
Mary sostuvo su mirada sin dudar.
—Sí.
Yuyu negó.
—No le hagas caso, está inventando.
Terence no respondió de inmediato, pero su expresión cambió ligeramente.
—Lo investigaré —dijo al final.
Yuyu lo miró, sorprendida.
—¿Le crees?
—Confío en su juicio —respondió él, sin apartar la mirada de Mary.
Ese detalle no pasó desapercibido. Mary sintió un leve cambio en el pecho.
“Confía en mí… —pensó."
Yuyu suspiró.
—Están exagerando.
Terence se giró hacia ella.
—Aun así, es mejor confirmar.
Yuyu no insistió.
—Como quieras.
Hubo un pequeño silencio.
Terence volvió a mirar a Mary, como si estuviera a punto de decir algo más.
—Mary —empezó.
Pero antes de que pudiera continuar, la puerta se abrió otra vez.
Un hombre con uniforme distinto, claramente un sirviente de alto rango, entró con paso firme.
—¿Lady Mary?
Ella levantó la mano.
—Soy yo.
El hombre se acercó, entregándole un sobre.
—Por orden del duque Adrien Valcieri.
Mary lo tomó, mirando el sello.
—Gracias.
El sirviente asintió y se retiró sin más.
El silencio volvió, pero esta vez era distinto.
Yuyu miró el sobre con curiosidad.
—¿También es una invitación?
Mary lo abrió, revisando rápido.
—Sí.
—Entonces también vas —dijo Yuyu.
Mary asintió.
—Parece que sí.
Terence no dijo nada, pero su mirada se fijó en el sobre un segundo más de lo normal, luego en Mary.
—El duque… —murmuró, casi para sí mismo.
Mary levantó la mirada.
—¿Qué pasa?
Terence negó levemente.
—Nada.
Pero su expresión no era la misma.
—Nos veremos en el baile —añadió él, dirigiéndose más a Yuyu.
—Sí —respondió ella.
Mary guardó la invitación, sintiendo ese cambio en el ambiente, no era evidente, pero estaba ahí.
Y mientras volvía a su lugar, notó algo más.
Terence no la estaba mirando como antes, pero tampoco como hace unos días.
Era distinto. Si no estuviera seguirá, diría que es de celos. Y eso no era algo que pudiera ignorar.
Esta vivo, sin magia, no fue un castigo como se lo esperaba, o tal vez perder su magia para él si lo sea.
La vida de Mary dio un giro que no se esperaba, pero en el proceso encontró el verdadero amor, Adrien es un buen hombre 😍😍😍
Adam dio a entender qué quiere algo con Yuyu, más adelante cuando todo se estabilice y las heridas sanen. /Whimper/ Mary prometió ir a trabajar a la panadería, cambio pan por joyas, pobre panadero se quedo sin su empleada loquilla /Grievance/