NovelToon NovelToon
Iliana Y El Enigma Del Abismo.

Iliana Y El Enigma Del Abismo.

Status: En proceso
Genre:Supervivencia
Popularitas:842
Nilai: 5
nombre de autor: Caro Tovar

Tras un accidente que la dejó sin vida… Iliana fue devuelta a ella por una ciencia que nunca debió intervenir.

Despierta sin memoria en una isla aislada, atrapada en un laboratorio donde la ética no existe. Su cuerpo ha cambiado. Su embarazo fue intervenido. Y aquello que le arrebataron se convirtió en el origen de una plaga capaz de destruir el mundo.

En una búsqueda desesperada por reencontrarse con sus hijos, halla un submarino equipado con una inteligencia artificial prodigiosa, capaz de protegerla, guiarla… Junto a su familia, navegará entre ruinas, enfrentando no solo a los muertos que caminan, sino a los vivos que han perdido toda humanidad.

En un mundo desgarrado por la infección, el miedo y la traición, decide luchar por lo que ama, resistir lo inevitable… y no rendirse jamás.

Una historia visceral y conmovedora que explora la memoria, la identidad y el amor inquebrantable en un mundo colapsado, donde el verdadero enemigo aún camina… y tiene rostro humano.

NovelToon tiene autorización de Caro Tovar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 11 - Crueldad Invertida. Cuando el poder cambia de manos.

Inspiró hondo, tragándose el temblor, conteniendo las lágrimas. No mostraría debilidad. No ahora. No frente a él.

 

Debía enterrar todo bajo una máscara de hielo. Ese monstruo. Se merecía lo peor. Y se lo daría. Lento. Meticuloso. Haría que sintiera cada segundo de su condena.

 

Pero el bebé…

Sintió un latido fuerte. ¿De quién era? ¿Podría ser suyo? No. No. Imposible. Había nacido hace demasiado. No quedaría nada. Solo un cadáver marchito. O algo peor.

 

No. No podía ser.

Lo averiguaría. Y entonces, haría lo que tuviera que hacer

 Levantó el rostro, la mirada perdida por un instante. Luego la vio. Una estantería. Algo en ellos la llamó, una sombra en su mente, un presentimiento.

Se acercó, conteniendo el aliento. Sus dedos rozaron los archivos, piel contra papel. Se sentó, en un escritorio. Abrió la primera carpeta. Luego otra. Y otra más.

 

Cada página, un golpe seco en el pecho. Un horror sin fondo. Una verdad que se retorcía, cada vez peor, cada vez más cruel.

Llevaba demasiado tiempo leyendo. Pero no podía—no debía—detenerse.

 

Estas no eran personas. No realmente. No sentían. No dudaban. Solo ejecutaban.

Nadie podría imaginar la magnitud de sus crímenes. Miles de vidas trituradas en nombre de la ciencia, de la ambición, del puro desprecio a la naturaleza. Eran números, ratas de laboratorio, materia prima para experimentos impensables.

Años. Tantos años de dolor, de crueldades disfrazadas de progreso. De horrores que nunca debieron existir.

Se detuvo un instante. Un parpadeo, un respiro contenido. Pensó en ellos. En los hombres, las mujeres, los niños. En todo el sufrimiento que había atravesado en estas paredes.

Su cuerpo se estremecía cada vez más. Pero sus manos siguieron. Pasando página tras página, sumergiéndose más en el horror. Carpeta tras carpeta. Aún quedaban muchas. Y debía encontrar algo sobre ella.

 

El siseo de las ruedas rompió su concentración. Un sonido seco. Algo cayó al suelo.

Alzó la mirada. El doctor luchaba por subirse a la cama, torpe, desesperado. Lo observó por un instante. Luego lo ignoró.

Había cosas más importantes. Volvió a los documentos. A las verdades que aún quedaban por descubrir.

Terminó la última carpeta. Sus ojos ardían. La mente aturdida. Un nudo de frustración le oprimía el pecho. Se dejó caer sobre el escritorio, con el peso de la fatiga hundiéndose en su ser.

Nada. Ni una sola respuesta. Ni sobre el bebé. Ni sobre ella. Solo páginas llenas de horrores, pero vacías de lo que realmente necesitaba saber.

Entonces, los gritos, ya no los toleraban.

Desesperados. Agudos.

Levantó la cabeza. El asqueroso doctor se retorcía, pidiendo ayuda. Lloriqueaba, suplicaba.

Lo miró. Se acercó.

Verlo así… suplicante, patético, le provocó una satisfacción oscura, fría.

 

Un plan tomó forma en su mente. Jugaría su juego. Le daría una cucharada de su propia medicina. Dejaría que esas falsas lágrimas corrieran hasta secarse. Que la desesperación, lo ahogara y lo despojara de toda esperanza.

Y entonces, lo tendría. Lo que necesitaba. O al menos, eso creía.

 

Lo ayudó a subir a la cama.

Y luego, lo ató de pies y manos.

Él forcejeó. Se retorció. Pero sus fuerzas eran mínimas comparadas con las de ella.

Inútil. Desesperado.

Ya estaba atrapado. Tal como ella lo estuvo. Indefensa. A merced de manos crueles.

Pero esta vez, los roles habían cambiado.

Caminó hacia la cuna. En el trayecto, tomó una jeringa, arrancó el envoltorio con dedos firmes y avanzó.

 

Se detuvo frente al bebé.

Lo miró en silencio

Abrió la incubadora. El aire estancado la envolvió mientras deslizaba los dedos sobre su piel helada, pálida. Se lo imaginó distinto… vivo, cálido, hermoso. Perfecto.

Pero eso ya no importaba.

Nada podía hacer por él.

 

Apretó la jeringa en su mano y la introdujo con cuidado en su piernita frágil. Esperaba ver sangre. Algo rojo, algo normal.

 

Pero lo que salió fue otra cosa.

Oscura. Espesa. Cuajada. No debió sorprenderle. Ese pequeño… ya no era humano. No del todo.

Volvió junto a Miller y se sentó a su lado. Su mirada, fija en su rostro. Fría. Afilada. Intimidante. La jeringa giraba entre sus dedos, un juego silencioso de amenaza y paciencia.

—¿Cómo salgo de aquí? —preguntó, su voz baja, firme.

Miller no respondió.

—¿Cómo llegué realmente?

—¿Qué saben de mi familia?

El silencio se alargó. Respuestas que no llegaban.

Su paciencia se desmoronaba. Se astillaba. Se partía en grietas furiosas que le quemaban la piel desde dentro.

El silencio era una burla.

Lentamente, acercó la jeringa a él.

—Dime, Miller… ¿cuánto tiempo crees que durarías si te inyecto esto? —su voz era un susurro afilado—. ¿Qué síntomas aparecerían primero?

 

La aguja casi rozó su piel.

—¿Lo sentirías en carne propia? ¿El miedo? ¿El dolor? ¿Lo mismo que causaste?

Miller se estremeció. Sus ojos, antes esquivos, ahora la miraban con pánico real.

—E-Espera… —balbuceó, su voz temblorosa—. No hagas esto.

Ella no respondió. Solo inclinó la jeringa, dejando que la luz reflejara el líquido en su interior.

—Soy el único que puede sacarte de aquí —soltó de golpe, con la urgencia de quien siente la soga cerrándose alrededor de su cuello—. ¡El único! Si me matas, te quedarás atrapada en esta isla para siempre.

 

El silencio cayó entre ellos.

Ella no parpadeó. No bajó la jeringa.

Miller tragó saliva, con el pecho agitándose en un intento desesperado por encontrar aire.

—Déjame vivir… y te diré cómo salir.

Ella no lo tomó en serio.

Creyó que era solo un intento. Desesperado. Por salvar su vida. Distrayéndola.

Pero su voz lo cortó de golpe:

—¿Dónde está mi expediente?

Directa. Fría. Un filo contra la garganta.

 

Sin darle opción o escapatoria.

El doctor intentó persuadirla. Disuadirla. Distracción tras distracción, palabras como manos torpes tratando de taparle los ojos.

—No deberías…

Su voz temblaba.

—Lo que buscas… No es bueno que lo sepas.

 

Un intento desesperado. Un último recurso.

En esos archivos hay algo. Algo que te romperá.

Que te arrancara de sí misma.

Que te cambiara para siempre.

 

—No me importan tus mentiras. Ni tus palabras. Solo quiero una respuesta. Él no aguantó más. Se quebró.

 

—El escritorio… —Su voz salió en un susurro, ahogado—. Cerca del bebé.

La gaveta está cerrada con llave.

Pausa. Respiro tembloroso.

—La tengo en mi bolsillo.

 

Ella la tomó, la sostuvo unos segundos. Luego avanzó hasta el escritorio. El cajón se deslizó con un leve chirrido. Carpetas. Un montón. Perfectamente alineadas. Tal vez eran las más importantes.

Las dejó sobre la mesa. No las abrió.

Una vez que viera, lo que estaba dentro. No habría vuelta atrás. Esas advertencias del doctor, eran por algo.

1
Débora Jael Lemaire
muy bueno
caro Tovar: Gracias por el apoyo ☺️
total 1 replies
caro Tovar
Me encanta 😍
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play