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La Contadora Del Mafioso

La Contadora Del Mafioso

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Mafia / Amor-odio
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Delenis Valdés Cabrera

Mi vida nunca fue mía. Primero fueron los golpes de mi padre y sus gritos recordándome que no valía nada, hasta que finalmente decidió ponerme un precio. Me vendió como si fuera un objeto para pagar su maldita deuda.
Ahora mi dueño es Dante.
Él es frío, letal y no tiene piedad con nadie, pero me necesita para llevar las cuentas de su imperio. Pensé que pasaría de un infierno a otro, pero en sus ojos oscuros encuentro algo que nunca conocí. Ahora estoy atrapada entre los números de la mafia y el deseo por el hombre que me compró.
¿Se puede amar a quien te posee?

NovelToon tiene autorización de Delenis Valdés Cabrera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Entre el deseo y la rabia

POV: Alessia

El trayecto de vuelta en el Lamborghini es un campo de minas. Dante conduce con una mano en el volante y la otra apretada sobre la palanca de cambios, con los nudillos tan blancos que parecen de mármol. El silencio en el coche no es pacífico; es una cuerda tensa a punto de romperse. Todavía siento el rastro de sus labios rozando los míos en aquel restaurante, una promesa que la maldita camarera nos robó justo antes del postre.

—Podrías dejar de apretar el volante así, lo vas a doblar —suelto, rompiendo el silencio solo para ver si reacciona.

—Podrías dejar de mirarme como si estuvieras planeando mi asesinato, Alessia —responde él sin apartar la vista de la carretera. Su voz es más grave de lo normal, una vibración que me recorre el vientre.

—No planeo tu asesinato, solo pienso en lo autoritario que eres. "La cuenta, ahora mismo" —lo imito con voz ronca—. Ni siquiera me dejaste pedir el tiramisú. Me debes un postre, Vitale.

Dante frena bruscamente ante el portón de la mansión y gira la cabeza hacia mí. Sus ojos oscuros están encendidos, y no es por el reflejo de las luces del tablero.

—¿Quieres un postre? —se inclina hacia mí, invadiendo mi espacio hasta que mi espalda choca contra la puerta del coche—. Te aseguro que si no hubiéramos salido de ese restaurante, el espectáculo que habríamos dado no habría sido apto para el público.

Trago saliva. Su cercanía me marea. El olor a sándalo y el calor que desprende su cuerpo me hacen querer acortar esos últimos centímetros, pero mi orgullo es más grande.

—Mucho hablar y poco actuar, Dante. Eso es lo que me parece a mí —lo desafío, sosteniéndole la mirada.

Él suelta un gruñido bajo, una mezcla de frustración y deseo, y justo cuando parece que va a atrapar mis labios para callarme la boca, el portón se abre y un reflector nos golpea directamente. El momento se rompe. Otra vez.

—Maldita sea —murmura él, poniendo el coche en marcha de nuevo.

POV: Dante

Entramos en el patio de la mansión. Aparco el coche con una furia contenida que me quema los pulmones. Al bajar, Alessia sale disparada, alisándose el vestido que, para mi desgracia, le queda demasiado bien. La sigo de cerca, vigilando cada uno de sus movimientos, sintiendo que si la toco ahora mismo, no podré detenerme.

Subimos las escaleras de la entrada principal. El vestíbulo está en penumbra, iluminado solo por las lámparas de pared que bañan el mármol de un tono dorado. Pero el silencio se interrumpe por el sonido de una copa de cristal chocando contra una mesa.

—Vaya, vaya... pero si ya regresaron los "prometidos".

Me detengo en seco. Alessia da un paso atrás, casi chocando contra mi pecho. De pie junto a la escalera, apoyado con una arrogancia que me revuelve el estómago, está mi primo Enzo. Lleva la camisa desabrochada y una mirada que destila una mezcla de alcohol y una obsesión peligrosa.

—¿Qué haces fuera de tu ala de la mansión, Enzo? —mi voz suena como un látigo.

Enzo ignora mi pregunta. Sus ojos se clavan en Alessia, recorriendo sus piernas y el escote del vestido con una lentitud que me hace poner la mano instintivamente en la parte trasera de mi cintura, donde descansa mi arma.

—Estaba esperando para ver si habías vuelto entera, Alessia —dice Enzo, ignorándome por completo—. Mi primo tiene la mala costumbre de romper todo lo que toca, y sería una lástima que dañara algo tan... valioso.

—No soy un objeto, Enzo. Ahórrate los cumplidos baratos —responde Alessia con una frialdad que me enorgullece, aunque noto cómo tiembla ligeramente.

POV: Alessia

La presencia de Enzo empaña todo. Es como si el aire se hubiera vuelto tóxico de repente. Recuerdo perfectamente la última vez que lo tuve cerca, cuando entró en mi habitación como un ladrón ofreciéndome el pasaporte a Suiza. Aquella vez lo rechacé, llamándolo niño, pero parece que no ha aprendido la lección.

—¿Todavía estás resentido porque te dije que no, "niñito"? —le suelto, cruzándome de brazos—. ¿O es que tu padre, Marcello, no te ha dado suficiente atención hoy?

Dante se tensa a mi lado al oír el nombre de Marcello. Sé que hay algo que no me cuenta sobre su tío, algo que va más allá del dinero desviado que encontré en los libros contables.

Enzo suelta una risita cínica y da un paso hacia nosotros.

—Mi padre está muy ocupado, preciosa. Igual que Dante. Pero yo tengo todo el tiempo del mundo. Si alguna vez te cansas de jugar a la contadora y al "contrato" con el jefe de hielo, recuerda que yo sé cómo tratar a una mujer que tiene fuego en la sangre.

—Un paso más, Enzo —la voz de Dante es un susurro mortal—. Da un solo paso más hacia ella y te aseguro que ni tu padre ni todo el imperio Vitale evitarán que te rompa cada uno de los dedos con los que pretendes tocarla.

La tensión entre los primos es tan real que casi puedo oler el azufre. Enzo levanta las manos en señal de rendición fingida, pero sus ojos siguen fijos en mí, cargados de una promesa oscura que me hace estremecer.

—Tranquilo, Dante. Solo somos familia, ¿no? —Enzo me guiña un ojo—. Buenas noches, Alessia. Sueña conmigo, ya que tu "dueño" parece que solo sabe dar órdenes y no postres.

Se da la vuelta y sube las escaleras con una parsimonia irritante.

POV: Dante

Me quedo mirando el lugar por donde ha desaparecido Enzo hasta que mi respiración se estabiliza. La rabia es un sabor amargo en mi lengua. Sé que Enzo es un peón en el juego de Marcello, pero su obsesión con Alessia es una variable que no puedo controlar con contratos.

Me giro hacia ella. Alessia está pálida. La picardía de hace un momento en el coche ha desaparecido, reemplazada por una sombra de inquietud.

—Alessia... —intento poner una mano en su hombro, pero ella se aparta.

—¿Por qué dejas que me hable así? ¿Por qué Marcello y su hijo se mueven por esta casa como si fueran los dueños? —me pregunta con los ojos empañados—. Dante, encontré esos desvíos de dinero. Sé que Marcello está robando. ¿Por qué no haces nada?

No puedo decirle la verdad. No todavía. No puedo decirle que Marcello es el hombre del anillo rojo, el asesino de su madre. La destrozaría. Y ahora mismo, lo único que quiero es mantenerla a salvo, aunque ella me odie por mi silencio.

—Estoy manejándolo —digo con una frialdad que me duele incluso a mí—. Ahora, vete a tu habitación. Cierra la puerta por dentro. No quiero que salgas de allí hasta mañana.

—¡Eres un idiota! —me grita, y esta vez no hay bromas—. Me usas para tus cuentas, me besas en los restaurantes y luego me mandas a encerrar como a una mascota cuando las cosas se ponen feas. ¡Te odio, Dante Vitale!

Se da la vuelta y corre escaleras arriba, con el vestido esmeralda ondeando tras ella. Escucho el portazo de su habitación y, poco después, el sonido de la llave girando.

Me quedo solo en el vestíbulo, rodeado de sombras y secretos. Golpeo la columna de mármol con el puño, sintiendo el dolor físico como un alivio. Ella me odia, y quizás sea lo mejor. Porque mientras me odie, estará lejos de mí. Y mientras esté lejos de mí, tendrá más posibilidades de sobrevivir a la guerra que su propio nombre ha desatado.

Pero maldita sea... cómo me duele no haber terminado ese beso.

1
Haydee Neyra
excelente me gustó 🆗
👑🖤📚
llevas diciendo lo mismo desde el inicio, en serio eres mafioso? como llegaste hacer capo ? 🤨🙄😒
Andrea Nardelli
en la mejor parte nunca terminan
👑🖤📚
eso es lo que me estresa de ti Dante, puro Hablar pero nada de actuar desde que descubriste lo del ataque debiste asesinarlo o mandado lejos de la familia
Milagros Lopez
muy buena excelente hasta el momento. gracias escritora por compartir
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