Vampiro. Amor.
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Capítulo 11.
Anoche me quedé hasta tarde hablando por video llamada con Alana, decidimos que después de la marcha vamos a investigar más acerca de esos pueblos desaparecidos y ¿Por qué los hermanos Záitsev tenían esos papeles en su oficina? Honestamente no sé quién de los tres es el alcalde, No puede haber cuatro alcaldes, tiene que haber uno pero en este caso dos ya que la mitad del pueblo está comprada. Igual nuestro alcalde no tiene mucho poder ya que solo tiene el quince por ciento del pueblo eso me dijo mi tío, lo van a mencionar en la próxima reunión.
También tengo que averiguar ¿Por qué mi tío me quiere lejos de ellos? ¿Quién me dejó la rosa en mi baño? ¿Quién es el asesino?
Mi cabeza va a explotar, muchas preguntas y ninguna respuesta. Lo único que me mantiene tranquila es componer, hablando de eso no he subido ningún video, ni termine la canción que está componiendo.
Tengo que ir paso a paso, no puedo hacer todo ya. Lo primero que voy hacer es terminar de vestirme así voy a ver el lugar donde voy a cantar.
Creo que eso me hará bien, me ayudará a despejar mi mente y hacer lo que más amo en la vida que es cantar.
—¡Jade! ¿Ya estás lista? — escucho el grito de mí hermano, termino de peinarme. Me doy un vistazo en el espejo.
Llevo puesto un jean negro con un cinto, mis zapatillas converse blancas, una remera blanca y mi campera de jean porque hay un poco de viento afuera. No quiero enfermarme.
Tomo mi mochila negra que está en la cama donde guarde mi celular y mi cuaderno de canciones.
—Ya estoy — digo abriendo la puerta de mí cuarto.
Sebastián lleva puesto una campera de cuero negra con un jean a juego, su vestimenta es toda oscura, parece un chico malo.
—Alana ya llego — me informa una vez que cierro la puerta de mi cuarto y pasó por su lado.
Asiento y ambos bajamos las escaleras.
—¡Hola! ¿Estás nerviosa? — me pregunta Alana una vez que estamos abajo, me acerco a ella y beso su mejilla.
—Hola, un poco. — sonrió y engancha su brazo con el mío.
—Nada de nervios, solo vamos a conocer el lugar y por cierto ¿Para qué invitaron a jade? — le pregunta lo último a mi hermano — me dio curiosidad.
—Una conocida necesitaba una cantante y le comente de Jade — le contesta. ¿Conocida? agita las llaves del auto de mi tío — ¿Vamos?
Ambas asentimos, salimos de mi casa y levantó la vista al cielo, el día está nublado.
¿Cuándo va a salir el sol?
Yo amo los días de lluvia pero no es agradable que todos los días haga frío, extraño los días cálidos y soleados.
Los tres caminamos hacia el auto negro, yo me siento adelante, Al atrás y obviamente Seba adelante conmigo ya que él es quien maneja.
Una vez que los tres tenemos el cinturón de seguridad puesto pone el auto en marcha.
—¿Está lejos? — le consulto a mi hermano mirando por la ventana.
—En una hora y media llegamos.
Asiento lentamente y escucho mi celular sonar, abro el cierre de mi mochila y lo saco.
Llamada entrante de "Tía"
Presiono el botón verde y llevo mi celular a mi oreja.
—Hola tía.
—Hola mi reina, ¿Cómo estás? Perdón que tarde tanto en llamarte es que se me complicó mucho.
—Estoy bien. ¿Y tú? No pasa nada, sé que estás ocupada con el trabajo. Te echo de menos. — suspiró melancólicamente.
—Yo también te extraño y mucho...La casa se siente vacía sin ti pero cuéntame cómo ¿te está yendo por allá? ¿Algún chico? — cuestiona pícara.
—¡Tía! — ríe — Estoy yendo con Seba y Alana a un lugar donde voy a cantar.
—¿¡Qué!? ¿¡Vas a cantar en vivo!?
—Si.
—¡Ahh! Estoy tan feliz por ti, sé que es un gran paso y estoy segura que vas a brillar....Me gustaría estar ahí para verte deslumbrar.
—Puede decirles que me graben y te lo paso.
— ¡Sii!....Dame un segundo reina... ¿Ahora? No, no, termino de hablar con mi sobrina y voy — le habla a una persona, muerdo mi labio — ¿Estás ahí?
—Sí, ¿Trabajo?
—Como siempre, tengo que dejarte, pero quiero que sepas que te deseo lo mejor y brilla como nunca reina, te amo.
—Gracias tía, yo también...Hablamos luego.
—Por supuesto, cuídate — cuelga.
Guardo mi celular y suspiro, la extraño mucho.
—Ya vas a poder verla.
—Jade — me giro y miro a Al — ¿Decidiste la canción que vas a cantar?
—Todavía no, pero tengo varias en mente.
—Después podemos verlas y hablar de eso — hace un gesto con la mano, la miro confundida – "Completado"
—Ah, sí.
—¿Completado? — pregunta mi hermano mirándonos de reojo.
—Mirada al frente. Es...es un código entre nosotras.
Asiente y sigue manejando, suelto un suspiro y me acomodo bien en el asiento.
Salimos de Neardl y Sebastián sigue manejando, después de varios minutos llegamos hasta un portón negro grande que tiene un diseño bellísimo. Se abren las rejas, mi hermano dobla hacia la derecha.
—¿Un castillo? — susurró extraña mientras observo por la ventana, el auto se estaciona frente a esta maravilla.
Creí que era en un salón algo íntimo, el castillo es bastante enorme y muy hermoso.
—Mansión – me corrige Sebastián.
—¡Qué mansión! – chilla encantada Alana — ¿Le van a pagar a Jade?
—Alana.
—¿Qué? Deben tener mucha plata, mira esa mansión, debe valer millones.
La puerta principal se abre y sale una mujer mayor, sonríe y mira hacia nuestra dirección.
—Bajemos.
Hago lo que dice mi hermano, abro la puerta del auto y la empujo hacia adelante, primero saco un pie y luego otro hasta enderezarme.
El viento golpea mi rostro, apartó los mechones de cabello de mi rostro.
Espero a que Alana salga del auto y enganchó su brazo con el mío, me da una pequeña sonrisa.
Empezamos a caminar hacia donde está la mujer esperándonos, mis ojos miran toda la mansión. Es preciosa y misteriosa, no sé por dónde empezar a describirla, hay varias ventanas, parece antigua. La puerta principal es más grande que la de la alcaldía, estoy de acuerdo con alana debe valer millones y debe constar bastante en limpiarla.
—Joven Gutiérrez. — La mujer abraza a mi hermano, frunció el ceño y miró a alana quien se encoge de hombros —. Me alegra verte de nuevo.
—A mí también — mi hermano suena contento y yo estoy muy confundida.
¿De dónde conoce a esta señora? A mí no me suena conocida.
—Tú debes ser Jade, ¿No? — me pregunta con una sonrisa separándose de mi hermano. Sus ojos azules me observan, tiene el cabello rubio y me transmite confianza.
—Lo soy.
—Encantada de conocerte, he visto tus videos, déjame decirte que tienes una voz única — manifiesta y siento mis mejillas calentarse, mi hermano me observa divertido — ¿Dónde están mis modales?...soy Lucinda pero pueden decirme lu.
Asiento.
—Hola, tiene una casa muy hermosa — le dice alana.
—Gracias querida pero no es mi casa — frunció el ceño, da un pequeño aplauso haciéndome sobresaltar — vengan que les voy a mostrar dónde cantarías.
Lucinda empieza a caminar hacia el interior de la casa y nosotros la seguimos, si de afuera era preciosa, adentro se queda corta.
—Wow. Estoy enamorada de esta mansión.
—Somos dos.
Dos escaleras marrones están una del lado izquierdo y la otra del derecho yendo hacia arriba, en el medio de estas hay una lámpara grande de cristal, en las escaleras hay una alfombra roja.
El piso es de madera, frente a nosotras hay una puerta de vidrio abierta dando una vista al patio detrás. Es la única puerta abierta, las demás están cerradas.
—Por aquí — nos dice Lucinda, sus tacones resuenan. La mansión huele a lavanda.
Cierro los ojos y aspiro, es mi olor favorito.
Pasamos la puerta de cristal, abro la boca sorprendida y miró todo encantada.
—Jade – me llama Lucinda — ¿Qué te parece?
No tengo palabras para describir, todo parece un sueño. Hay varias mesas con manteles rojos, unos centros bellísimos pero eso no es lo que me atrajo ¡Un escenario con una pantalla enorme detrás! Hay palos con luces alrededor, arriba del escenario hay un piano.
Tengo ganas de llorar, todo parece irreal.
—Se quedó sin palabras.
—Yo...Es perfecto — sonríe encantada — solo tengo una pregunta... ¿Por qué yo?
—Porque el.... Te elegimos porque queríamos algo innovador, así que se me ocurrió la idea de una cantante en vivo — si la conociera diría que está nerviosa, mi hermano la mira confundido.
—¿Y tengo que cantar alguna canción en especial?
—No, la que tú quieras. — sonrió, tengo varias canciones en mente pero no me he decidido, todavía.
Una muchacha con traje de mucama se acerca hacia nosotros, le dice algo en el oído a Lucinda quien la mira seria.
Miró a Sebastián que está con su celular, ruedo los ojos seguro está hablando con alguna chica.
—¿Estás emocionada?
—Muy, ¿Viste todo esto?
—¡Si, es mágico! Hasta diría que está todo hecho para ti.
—¿Qué?
—Jade ¿No te diste cuenta? — me mira obvia.
—¿Qué cosa?
—Todo esto parece tu estilo — me susurra.
Ahora que lo pienso, si parece pero puede ser una simple casualidad.
—Tuvimos un problema — miro atenta a Lucinda — la fiesta cambió de fecha — suspira como si estuviera agotada — para pasado mañana ¿Puedes venir?
—Ah....Si.
Sonríe y su mirada se dirige detrás de mí, rápidamente borra su sonrisa y hace una mueca. La miro extraña y miro por mi hombre discretamente.
No hay nadie.
—¿Vamos? — doy un salto, Sebastián me mira divertido y pellizca mi mejilla le doy un manotazo a su mano — Loquita.
— Loquito — lo empujo, ríe.
— Gracias por venir y fue un placer conocerlas. — Lucinda besa la mejilla de alana y la mía.
—Gracias por invitarnos.
Volvimos por donde vinimos, pero antes de seguirlos levantó la vista al sentir una sensación, la cortina del balcón se mueve como si alguien hubiera entrado.
—¿Jade? — bajo la mirada, Lucinda me mira preocupada — ¿Estás bien?
—Ahh, si, solo quise ver el lugar por última vez — miento.
Asiente no muy convencida. Caminó rápidamente hasta donde están mi hermano y mi amiga, salimos de la mansión y una vez que Lucinda cerró la puerta me acerco a mi hermano.
—¿De dónde conoces a esa señora?
—Es una amiga del tío.