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La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Bestia / Harén Inverso
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

TEMPORADA 2 DE LA NOVELA "LA VIDA CON HOMBRES BESTIAS ES MUY CANDENTE".

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 13

Hermosas flores frescas aparecían en jarrones junto a la ventana, llenando el aire con un delicado aroma. A veces eran flores que jamás había visto antes, con pétalos brillantes o colores tan suaves que parecían pintados por el amanecer.

Otras veces encontraba pequeñas cajas sobre la mesa o la cómoda.

Dentro había joyas.

Anillos delicados, collares elegantes, pulseras adornadas con gemas.

Y lo más sorprendente era que siempre eran piedras que me gustaban.

Zafiros profundos, amatistas suaves, esmeraldas brillantes… todas exactamente del tipo que alguna vez había mencionado que me parecían hermosas.

Incluso algunas cosas que solo había dicho en voz baja, casi como un pensamiento perdido.

Un libro que había dicho que quería leer.

Una tela de un color que me había parecido bonito.

Un pequeño adorno que había visto una vez en un mercado.

Todo aparecía misteriosamente en mi habitación.

Al principio pensé que era coincidencia.

Pero pronto entendí que no lo era.

Aethon escuchaba cada palabra que decía.

Incluso las más pequeñas.

Incluso aquellas que yo misma olvidaba.

Y de alguna manera… encontraba la forma de traerlas a mi vida.

A veces me preguntaba cuánto tiempo llevaba prestando atención a esos detalles.

Cuánto tiempo llevaba guardando en su memoria cada cosa que me gustaba.

Ese pensamiento hacía que mi corazón se sintiera cálido.

Porque significaba que, incluso mucho antes de que yo lo amara en ese entonces…

Él ya me estaba amando.

.

.

.

Por la noche, cuando el bullicio del palacio finalmente se desvanecía y los pasillos quedaban envueltos en un silencio tranquilo, Aethon Sylvariel siempre venía a mi habitación.

Las lámparas estaban encendidas con una luz suave y cálida, y la luna entraba por la ventana iluminando la cuna donde descansaban mis dos pequeños.

Aethon caminaba hasta allí con pasos silenciosos, como si temiera romper la calma que llenaba la habitación.

Luego tomaba a mis bebés con un cuidado sorprendente y se sentaba en el sillón mecedor que estaba junto a la ventana.

Mis pequeños parecían reconocerlo de inmediato.

Movían sus pequeñas orejas y estiraban sus diminutas patas hacia él, como si supieran que ese momento era especial.

Cada uno sostenía un pequeño biberón.

Yo los miraba desde el otro sillón mecedor, con el corazón lleno de una emoción cálida que siempre aparecía al ver esa escena.

Aethon los alimentaba con una paciencia infinita, inclinando ligeramente los biberones para que bebieran con calma.

—Despacio… —murmuraba con voz baja—. Si bebes tan rápido te dolerá la pancita.

Mi hija Naevira hizo un pequeño sonido impaciente, intentando beber más rápido.

Aethon soltó una pequeña risa suave.

—Tú siempre tienes prisa.

Entonces le acarició suavemente la cabeza, pasando los dedos entre su pequeño pelaje mientras la cachorra se calmaba poco a poco.

Mi otro hijo Fenrael terminó su biberón primero y comenzó a jugar con uno de los dedos de Aethon, sujetándolo con sus diminutas patitas.

—¿Ya terminaste? —dijo él con una sonrisa tranquila.

El pequeño respondió con un pequeño gruñido.

Yo no pude evitar sonreír al verlos.

Era una escena que siempre me hacía detenerme a observar.

Porque fuera de esas paredes, Aethon era conocido en todo el imperio como un gobernante firme. Un guerrero poderoso cuya fuerza había protegido este imperio durante siglos.

Muchos lo respetaban.

Otros incluso le temían.

En los imperios vecinos su nombre era mencionado con cautela.

Pero allí, en esa habitación iluminada por la luna…

Todo eso desaparecía.

Porque frente a mis ojos no estaba el gobernante del imperio.

Estaba un hombre sentado en una mecedora, balanceándose suavemente mientras sostenía a mis dos pequeños cachorros en brazos.

Hablándoles con una voz tan suave que parecía hecha solo para ellos.

—Si siguen creciendo tan rápido —murmuró— pronto correrán por todo el palacio.

Uno de los pequeños soltó un pequeño sonido alegre, como si hubiera entendido.

Aethon sonrió con esa expresión tranquila que pocas personas tenían la oportunidad de ver.

Cuando los biberones quedaron vacíos, levantó suavemente a Fenrael y lo acomodó contra su hombro.

Le dio suaves palmadas en la espalda.

Un pequeño eructo salió del cachorro unos segundos después.

—Buen trabajo —susurró.

No pude evitar reír suavemente.

Aethon levantó la mirada hacia mí.

—¿Qué ocurre?

—Nada… —respondí con una sonrisa—. Solo estaba pensando que nadie en el imperio imaginaría esta escena.

Él arqueó ligeramente una ceja.

—¿Qué escena?

—El gran Aethon Sylvariel… el gobernante temido y respetado… sentado en una mecedora haciendo eructar a un bebé.

Durante un segundo pareció pensarlo.

Luego una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Es una imagen que probablemente destruiría mi reputación.

—Definitivamente.

Los dos reímos suavemente, cuidando de no despertar a los pequeños.

Después de unos minutos, mis cachorros comenzaron a quedarse dormidos en sus brazos.

Sus respiraciones se volvieron lentas y tranquilas.

Aethon los observó en silencio durante un momento antes de colocarlos con cuidado nuevamente en la cuna.

Cuando terminó, se quedó de pie junto a ellos, mirándolos como si quisiera memorizar cada pequeño detalle.

Sus pequeñas orejas.

Sus diminutas patitas.

Sus rostros dormidos.

Yo lo observaba desde mi asiento.

En esos momentos podía ver una parte de él que casi nadie conocía.

Una parte cálida.

Protectora.

Profundamente amorosa.

Aethon finalmente levantó la mirada hacia mí.

Y por un instante, sin decir nada, simplemente nos quedamos mirándonos en silencio.

La luz de la luna iluminaba suavemente su rostro.

Y en ese momento sentí algo muy claro en mi corazón.

Tal vez el mundo entero podía verlo como un gobernante poderoso, alguien que inspiraba respeto o temor.

Pero para mi... Para mis hijos y yo…

En esa pequeña habitación llena de silencio y respiraciones suaves…

Él solo era un hombre que amaba profundamente a su familia.

.

.

.

Otros días salíamos a recorrer el imperio.

Aethon insistía en mostrarme cada rincón de sus tierras. No solo los grandes palacios o las ciudades principales, sino también aquellos lugares que pocas personas conocían. Sitios apartados, tranquilos… casi secretos.

Decía que un imperio no se conocía solo por sus ciudades, sino también por sus silencios.

Así que viajábamos.

A veces en carruaje.

Otras veces montando a través de senderos que parecían perderse entre la naturaleza.

Aethon parecía conocer cada camino como si hubiera crecido entre ellos.

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Mercedes Jimenez
hay😭 doloroso
Mercedes Jimenez
jajajaja ya sentía los dolores
Mercedes Jimenez
😳 que puntería 😄
Mercedes Jimenez
hay que emoción 😍
Mercedes Jimenez
por fin 😍 lo acepto
Mercedes Jimenez
🥰🥰😍una familia
Mercedes Jimenez
ya porfa dale una oportunidad
Mercedes Jimenez
que lindo va sanando su pobre corazón
Mercedes Jimenez
no entiendo cómo que el dragón la maldijo 🙄 si el la ama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Tranquila bb lectora en el futuro se explicará. No me Funes.
total 1 replies
Mercedes Jimenez
aaaa 🙄 otro enamorado
Mercedes Jimenez
hay que lindos
Mercedes Jimenez
que bueno que está bien
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