Minho y Jisung comparten algo más que amistad: miradas, risas y besos que comienzan a despertar un deseo que ninguno sabe cómo nombrar. Entre juegos, paseos, noches frente a la fogata y pequeños momentos de celos y ternura, ambos descubren que lo que sienten va más allá de un simple beso.
Mientras tanto, Hyunjin y Felix, Changbin y Jeongin, y Bangchan y Seungmin viven sus propias historias de amor y complicidad, creando un verano lleno de risas, secretos y recuerdos inolvidables.
Una historia sobre amistad, romance, deseo y la magia de los momentos compartidos que cambian la vida para siempre.
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Durante el almuerzo, el grupo estaba sentado en su mesa habitual.
Felix hablaba animadamente con Hyunjin sobre algo en su teléfono.
Changbin discutía con Jeongin sobre qué canción era mejor.
Y Bang Chan escuchaba a Seungmin quejarse de los exámenes.
Jisung estaba distraído.
Demasiado distraído.
—Estás raro —dijo Felix de repente.
Jisung levantó la cabeza.
—No.
—Sí.
Hyunjin lo miró con curiosidad.
—¿Pasó algo?
Jisung negó con la cabeza.
—Nada.
Pero en ese momento, Minho apareció con su bandeja.
Y se sentó justo al lado de Jisung.
Felix levantó una ceja.
—Interesante.
Minho ignoró el comentario y empezó a comer tranquilamente.
Pero Jisung podía sentir su brazo rozando el suyo.
—¿Por qué te sentaste acá? —murmuró Jisung.
Minho respondió sin mirarlo.
—Porque hay lugar.
Felix estaba claramente disfrutando la situación.
—Claro… solo coincidencia.
Hyunjin sonrió.
—Sí, totalmente.
Jisung suspiró.
—Ustedes dos no ayudan.
Changbin miró la escena.
—¿Qué pasa?
Jeongin respondió antes que nadie.
—Creo que Minho está molestando a Jisung otra vez.
Minho levantó la vista.
—No lo estoy molestando.
—Entonces ¿qué hacés? —preguntó Felix.
Minho miró a Jisung por un segundo.
—Observando.
Felix empezó a reír.
—Definitivamente le gustás.
Jisung se puso rojo.
—¡No!
Minho solo sonrió.
Después de clases, Jisung estaba guardando sus cosas en el casillero.
El pasillo estaba casi vacío.
De repente, escuchó pasos detrás de él.
—Sabía que te encontraría acá.
Jisung ni siquiera necesitó girarse.
—¿Ahora qué querés, Minho?
Minho se apoyó contra el casillero al lado del suyo.
—Caminar un rato.
—¿Por qué conmigo?
Minho lo miró como si la respuesta fuera obvia.
—Porque quiero.
Jisung suspiró.
—Sos muy insistente.
—Y vos seguís hablando conmigo.
Jisung cerró su casillero.
—Está bien. Cinco minutos.
Salieron de la escuela juntos.
El sol empezaba a bajar y el aire era fresco.
Caminaron en silencio unos minutos.
—Sung —dijo Minho.
—¿Qué?
—¿Alguna vez pensaste en mí?
Jisung casi tropieza.
—¿Qué clase de pregunta es esa?
Minho se encogió de hombros.
—Una simple.
Jisung dudó antes de responder.
—Tal vez.
Minho sonrió.
—Lo sabía.
—No te emociones.
Minho se detuvo de repente.
Jisung también.
—Tengo otra pregunta —dijo Minho.
—¿Cuál?
Minho se acercó un poco.
—¿Te molestaría si te beso?
El corazón de Jisung se detuvo por un segundo.
—¿Qué?
Minho lo miró fijamente.
—Porque tengo muchas ganas de hacerlo.
Jisung sintió que el corazón le golpeaba fuerte en el pecho.
—¿Estás loco? —murmuró.
Minho no parecía bromear.
—Tal vez.
—Minho…
—¿Sí?
—No podés preguntar algo así tan tranquilo.
Minho lo miró fijamente.
—Por eso pregunté.
Jisung desvió la mirada.
—La respuesta es no.
Minho inclinó la cabeza.
—¿Seguro?
—Sí.
Hubo unos segundos de silencio.
Luego Minho suspiró.
—Está bien.
Jisung se sorprendió un poco.
—¿Eso es todo?
—¿Querías que insistiera?.
—No.
Minho dio un paso atrás.
—Entonces me voy.
Pero justo cuando empezó a caminar…
Jisung habló.
—Esperá.
Minho se detuvo.
—¿Qué?
Jisung dudó.
—No dije que… nunca.
Minho levantó una ceja.
—Interesante.
Jisung se cruzó de brazos.
—No te emociones.
Pero Minho sonrió.
AJJAJAJA, QUE OPINAN DE MI NUEVA HISTORIA.