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La Luna Del Rey.

La Luna Del Rey.

Status: Terminada
Genre:Romance paranormal / Pareja destinada / Hombre lobo / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:252.7k
Nilai: 4.4
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la sangre llama a la venganza y el destino teje hilos inquebrantables, ella, la Omega despreciada, se alzará para reclamar no solo un trono, sino el corazón de un Rey. Pero un amor tan puro puede ser la debilidad más letal en un reino oscuro.

[En edición]

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 04

Nadó hacia el centro del lago, donde la luz de la luna era más fuerte. Se quedó flotando de espaldas, mirando la inmensidad del cosmos. Por primera vez en años, no escuchó los gritos de Carla, ni el sonido del látigo de Ricardo, ni las burlas de los guardias. Solo estaba ella y el universo.

Sin embargo, la paz en el mundo de los lobos es un lujo efímero.

Un cambio sutil en el ambiente la puso en alerta. Los pájaros nocturnos, que antes cantaban en los sauces, enmudecieron de golpe. El viento dejó de soplar. El aire se volvió pesado, cargado de una feromona tan potente que Luneth sintió que su propio lobo —esa parte de su alma que siempre había estado dormida y oprimida— daba un vuelco de reconocimiento y miedo.

Era un olor a tormenta, a madera quemada y a una masculinidad salvaje que no pertenecía a nadie de su manada.

Luneth se enderezó rápidamente en el agua, cubriéndose el pecho con los brazos. Sus sentidos, agudizados por el entorno, captaron un movimiento en la orilla opuesta, entre las sombras de los sauces.

—¿Quién está ahí? —preguntó, su voz temblando a pesar de sus esfuerzos por sonar firme.

No hubo respuesta inmediata, pero escuchó el sonido de pasos pesados. No eran los pasos de un animal; eran los de un hombre que no sentía la necesidad de ocultarse, alguien que dominaba el terreno por el simple hecho de existir en él.

Una figura emergió de las sombras. Era un hombre alto, de hombros increíblemente anchos, cuya silueta recortada contra la luna evocaba un poder antiguo y letal. No llevaba la vestimenta formal del baile, sino unos pantalones de cuero negro y una camisa desabrochada que revelaba un torso marcado por el combate.

Pero lo que paralizó a Luneth no fue su tamaño ni su presencia amenazante. Fueron sus ojos.

A través de la distancia, dos orbes de oro puro la observaban. No eran ojos humanos, ni siquiera los ojos de un lobo común. Eran los ojos de un depredador alfa, de alguien que había visto el fin del mundo y había sobrevivido para contarlo. El brillo dorado era tan intenso que parecía iluminar la penumbra a su alrededor.

Luneth sintió que el corazón le subía a la boca. La intensidad de esa mirada la desnudaba más que la falta de ropa. Era una conexión eléctrica, un hilo invisible que se tensaba entre sus almas, haciendo que el medallón que había dejado en la orilla junto a sus ropas empezara a vibrar.

—No deberías estar aquí, pequeña loba —dijo el extraño. Su voz era un barítono profundo, una caricia áspera que hizo que el vello de la nuca de Luneth se erizara—. Este no es lugar para alguien que huye de las luces de una fiesta.

Luneth retrocedió un paso en el agua, sintiendo el lodo bajo sus pies.

—¿Y quién es usted para decirme dónde debo estar? Este bosque... estas tierras...

Se calló antes de decir "son mías". No podía permitirse esa arrogancia, no cuando él desprendía un aura que hacía que sus instintos le gritaran que se arrodillara.

El hombre soltó una risa seca, un sonido sin alegría que resonó en el claro.

—Tus tierras, ¿eh? Tienes valor, te concederé eso. Otros habrían salido huyendo nada más oler mi rastro.

Él caminó hacia el borde del agua, sin apartar sus ojos de oro de los de ella. Luneth estaba atrapada. Si salía del agua, estaría expuesta; si se quedaba, él podría simplemente entrar y tomarla. Pero había algo en la forma en que él la miraba... no era la lujuria barata de los alfas de su manada. Era una curiosidad voraz, una fascinación que parecía quemar el espacio entre ellos.

—¿Por qué llevas esa marca en tu mandíbula? —preguntó él de repente, su tono volviéndose peligrosamente bajo. Se refería al corte que le había dejado la máscara al quitársela—. ¿Quién se ha atrevido a ponerle hierro a una criatura de la luna?

—Nadie que le incumba —respondió Luneth, tratando de mantener la dignidad a pesar de estar temblando de frío y nervios—. Por favor... váyase. Solo quiero estar sola.

El hombre guardó silencio por un largo momento. La tensión era casi insoportable. Luneth juraría que podía escuchar el latido del corazón del extraño, un ritmo potente y constante que sincronizaba con el suyo. El vínculo predestinado, algo que ella siempre había considerado un mito para las Omegas desesperadas, comenzó a tirar de sus entrañas con una fuerza aterradora.

—La soledad es un regalo peligroso, Luneth Moonlight —dijo él, pronunciando su nombre como si fuera un secreto sagrado.

Luneth palideció.

—¿Cómo sabe mi nombre?

El extraño no respondió. En su lugar, dio un paso atrás, fundiéndose nuevamente con las sombras de los árboles.

—Límpiate el rastro de sangre antes de volver. Los lobos de tu tío son estúpidos, pero el olor del miedo y la sangre es algo que incluso ellos pueden seguir.

Y tan rápido como había aparecido, se fue. El claro volvió a sumirse en el silencio natural del bosque, pero para Luneth, nada volvería a ser igual. El frío del agua ya no era revitalizante, sino un recordatorio de su vulnerabilidad.

Salió del lago apresuradamente, vistiéndose con manos torpes. Mientras se ponía la camisola, su mirada cayó sobre el lugar donde el hombre había estado. No había huellas en el musgo blando. Era como si hubiera sido una alucinación, un fantasma invocado por su propia desesperación.

Sin embargo, en el aire todavía flotaba ese aroma a tormenta y poder. Luneth recogió su máscara de hierro, pero esta vez no se la puso. La envolvió en su túnica gris y la escondió debajo de una raíz gruesa.

—Ojos de oro... —susurró para sí misma, con un nudo en el estómago.

Sabía quién era. No necesitaba que nadie se lo confirmara. Solo un hombre en todas las tierras del norte poseía ese aura de soberano absoluto y esos ojos que parecían contener el sol.

Había huido del baile para escapar del Rey Lycan, solo para encontrarse con él en el corazón de su único refugio. Y lo peor de todo no era que él la hubiera visto en su estado más vulnerable; lo peor era que, al mirarlo a los ojos, Luneth no había sentido el terror que todos describían.

Había sentido, por primera vez en su vida, que finalmente había sido encontrada.

A lo lejos, el aullido de un lobo rompió la noche. Era un aullido de caza. Sus primos la estaban buscando. Luneth echó un último vistazo al lago plateado y se internó de nuevo en la espesura, con el corazón encendido por un fuego que ni toda la nieve del invierno podría extinguir. El respiro del bosque había terminado; la verdadera cacería acababa de empezar.

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Neisa Velasco Mina
Esos guardias de ese rey son pura nada y ese mismo rey es pacotilla si delante de el hacen eso no me imagino si no está
Neisa Velasco Mina
😭😭😭Que hermosas palabras 😍
Neisa Velasco Mina
Que berraca muchacha para necia sabe que es la verdadera dueña y se denigra 😠
Neisa Velasco Mina
Habla niña dime qué fue la asquerosa de tu tía
Milagros Angelini
Me encantó lo disfrute mucho 💐🌹 Felicidades 🎉🎊 Gracias 🥰
Naty Lemesi
❤️❤️❤️
Guadalupe Aviles
las historias que más me gustan son estas pues hay romance acion y ficción real de alguna manera la historia muy completa de la diosa que en muchas no elas solo es nombrada pero todas hermosas por supuesto verdad
Guadalupe Aviles
historia hermosa de principio a fin me encantó me fascina gracias. solo una tontería con los nombres de los personajes dispararon mucho y por momentos me perdía de quien era quien pero bueno la historia divina gracias nuevamente
Guadalupe Aviles
ella es la reencarnación de la diosa luna y claro que tiene el poder de los lobos no de los humanos pero si de su bestias
Guadalupe Aviles
lo que ella debería hacer es como le hiso a Manuel quitarles sus lobos
Guadalupe Aviles
muchas conspiraciones demasiados enemigos y me mucho miedo pues su espíritu de verdad que es fuerte para no derrumbarse ai es donde dice ethan qué ella sobrevivió al infierno y ai esta su fuerza
Guadalupe Aviles
en fin y siguen de necios pero claro solo los cobardes le temen lo que no controlan
Guadalupe Aviles
si por lo menos ethan tuviera de su lado alguien real un amigo de verdad pero no esta sólito bueno por lo menos asta ahorita
Guadalupe Aviles
son muchos encontra y solo dos contra tantos es demasiado pero veamos la fortaleza de luneth y no solo por ella si no por ethan chancletas es mucho
Lucy
excelente
Guadalupe Aviles
y ai vamos otra vez de verdad que impotencia bola de traidores ambi insostenible y 😡 los odio 😡 mucho
Guadalupe Aviles
ai nada más es ethan y luneth y nadie más son ellos dos contra muchos pues ni la mismas sombras están de su lado y devén luchar juntos para salir de tanta maldita envidi qué tienen a su alrededor
Guadalupe Aviles
y ya eso es lo que esperan que el pierda su cordura y sin ese vihinculo lo lograrán pues a demostrar deque esta hecha esta mujer niña temerosa e i segura de todo lo que a sufrido verdad
Guadalupe Aviles
por eso digo que esta guerra apenas empieza y luneth tiene y deve fortalezerse para estar ala altura de los conflictos que se vuenen
Guadalupe Aviles
pero por que pero.ite el rey semejante ofensa entonces no le tiene tanto miedo como dicenn
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