Isabella Rinaldi y Alessandro Salvatore
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Capitulo 13
Isabella.
—¿Qué haces aquí? ¿Y por qué entras sin tocar? —pregunta Antonio, molesto por la interrupción.
—No tengo por qué darte explicaciones —responde Alessandro mientras entra y dirige la mirada hacia mí.
Antonio se pone frente a él, deteniendo su paso. Veo que detrás de Alessandro se encuentra una mujer que trae a la bebé en brazos, lo que me hace sonreír.
—Déjalo, Antonio —digo, haciendo que me mire.
Frunce el ceño y me doy cuenta de que se ha molestado y he tocado su inseguridad, pero me importa muy poco; solo quiero ver a la bebé.
Alessandro toma a la niña y pasa al lado de Antonio antes de dármela.
—Gracias por traerla —le agradezco.
—Supuse que querías verla —dice, restándole importancia.
—Hola, preciosa —digo, haciendo que la bebé sonría.
La habitación vuelve a llenarse y mamá no tarda en preguntar quién es la bebé.
—Es su nieta, señora —suelta Luciano.
Mamá abre mucho los ojos y me mira.
—¿Qué? —pregunta, atónita.
Dios… no sabía que el tema de la bebé sería tan escandaloso.
—He decidido adoptarla, mamá. Alessandro y yo la salvamos de morir cuando estuvimos en Rusia y decidimos quedarnos con ella —le explico.
Pero, al parecer, esto la confunde aún más.
Mira a Alessandro y luego a mí, y finalmente a Antonio, quien se ha mantenido en silencio.
Mamá no vuelve a decir nada, y lo agradezco. Ya tendré tiempo de ponerla al día.
Un rato después Antonio se despide y se va, ya que tiene asuntos que resolver. Unas horas más tarde Alessandro y su hermano también se van, dejándome a la bebé y a la niñera.
—Bien, no quería tocar el tema porque ellos estaban aquí, pero ¿cómo es eso de que tú y él han decidido quedársela? —pregunta mamá.
—Quería que fuera mía y de Antonio, pero él se rehúsa a criar a alguien que no lleva su sangre. Además, Alessandro, al salvarla, no permitió que llevara el apellido de nadie más que el suyo. Es una locura, lo sé, mamá… pero en serio quiero quedármela. Ya hablé de eso con Antonio, así que no te preocupes —respondo.
Mamá se queda pensativa por un momento. Luego suspira y me hace saber que me entiende.
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El tema de la niña quedó atrás y eso lo agradezco.
Ha pasado una semana desde aquel accidente y he regresado a trabajar. Sean hizo un buen trabajo en mi ausencia, tanto así que yo no tuve que dar explicaciones a los demás miembros de la familia respecto a Amelie.
Sí, así le hemos puesto a la niña.
Alessandro encontró algunos papeles de ella en la casa donde estaba, por lo que sabemos todo sobre ella.
Solo una cosa me preocupa: su madre no le había puesto un nombre y por eso tuvimos que hacerlo nosotros.
Amelie tiene exactamente dos meses y quince días de nacida… y en su corta estancia en este mundo ya estuvo en medio de una guerra.
Cambiando de tema, Antonio se ha comportado muy bien y creo que sus inseguridades han desaparecido. Estamos bien; ni siquiera se molestó cuando fui con Alessandro a hacer los trámites de adopción.
Fue un poco complicado porque teníamos que estar casados, pero es Alessandro… solo tuvo que ponerle un arma en la cabeza a alguien para que dejaran pasar ese pequeño detalle.
Siguiendo con Antonio, a pesar de que no hemos peleado, siento que no estamos bien. Su relación con la niña se resume en ignorarla, pero eso es lo que menos me preocupa.
En estos momentos me encuentro con Alessandro en el avión que se dirige a Las Vegas, ya que hemos obtenido información sobre quiénes fueron los que pusieron la bomba en la camioneta.
Necesito encontrar a esas personas, porque la manera en la que violaron la seguridad de mi casa me tiene desconfiando de todos… incluso de mi propia sombra.
Y estoy segura de que trabajan para algún miembro de mi familia, ya que solo ellos conocen esa casa como la palma de sus manos.
—Sean y Luciano no encontraron nada en México, por lo que nos encontraremos con ellos en Las Vegas —dice Alessandro.
Yo asiento.
No entiendo por qué me está ayudando, pero según él necesita a alguien con tanta influencia como yo.
—Bien, entonces…
Cierro la boca cuando escucho el sonido de un arma siendo cargada.
Miro a mi derecha y veo al copiloto del avión con un arma en la mano, apuntándome.
—¡Mierda! —exclama Alessandro.
Miro hacia el otro lado y veo a dos mujeres apuntándonos.
Es una emboscada.
—No intenten nada —nos dice el hombre, al que le tiembla la mano mientras nos apunta.
—¿Qué quieren? —les pregunto.
—Matarlos… y recibir la gran fortuna que nos espera por sus cabezas —responde una de las mujeres.
—Las manos arriba y de pie —ordena la otra.
Al ver que no nos movemos, ellos mismos nos levantan a la fuerza.
Nos ponen de rodillas, uno frente al otro.
Para mi sorpresa, Alessandro está muy sereno. Supongo que esto es muy normal para él.
Miro a Alessandro a los ojos y nos quedamos así por un momento… hasta que un destello de malicia aparece en su mirada y logro captar el mensaje.
—¿Algo que decir antes de morir? —pregunta en tono burlón una de las mujeres.
Alessandro sigue mirándome.
—Sí —responde.
Luego, sin dejar de mirarme, sonríe.
Antes de que cualquiera pueda reaccionar, saco una navaja y con un ágil movimiento se la entierro a una de las mujeres en el abdomen, creando una distracción.
En menos de nada todo se vuelve un caos.
Alessandro se enfrenta al hombre y yo a la otra mujer, logrando esquivar las balas por poco.
Me cubro con los asientos y busco en cada uno de ellos para ver si encuentro un arma, pero no encuentro nada.
Así que no tengo más remedio que enfrentarla sin nada.
Salgo de mi escondite y una bala me roza el brazo.
(Qué mala suerte).
Lo bueno es que no es profunda.
Cuando estoy a punto de ir hacia ella, el avión se mueve de una manera brusca.
Lo bueno es que eso hace que la mujer pierda el equilibrio, y yo no dudo en aprovechar el momento.
Le doy una patada en el estómago y luego otra en la mano, haciendo que suelte el arma.
Corro hacia la pistola, pero cuando estoy cerca termino en el suelo cuando la mujer me agarra del pie. Ella se apresura a ir por el arma, pero le hago lo mismo. Esta vez no voy hacia la pistola; en cambio, me pongo sobre ella y le doy varios puñetazos. Algunos logra esquivarlos… y luego logra cambiar los papeles.
Es buena en combate, eso es seguro.