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La Joven Amante Del Lycano

La Joven Amante Del Lycano

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Hombre lobo / Mundo de fantasía
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

La Joven Amante del Lycano

Clara solo tenía dieciocho años cuando conoció al hombre que cambiaría su destino.

Sebastián era siete años mayor, atractivo, elegante y dueño de un encanto imposible de ignorar. Todo en él parecía perfecto: su sonrisa, sus atenciones y la forma en que la hacía sentir la única mujer del mundo.

Lo que Clara no sabía era que, desde el primer día, él le ocultaba el secreto más importante de su vida.

Mientras ella se enamora perdidamente, Sebastián observa, calcula y nunca deja nada al azar. Para él, perder a Clara no es una opción. Y cuando descubre cuál es la única cosa capaz de alejarla para siempre, decide adelantarse a su destino... aunque tenga que atarla a él de la forma más irreversible.

Pero Sebastián no es un hombre cualquiera.

Es un lycano.

Y cuando un lycano decide que alguien le pertenece, no acepta un "no" como respuesta.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El primer paso

La elegante tarjeta negra permanecía sobre la mesa de noche.

Clara la había observado tantas veces desde que regresó de la ceremonia de graduación que ya era capaz de recordar cada una de sus letras.

Sebastián Blackwood.

Solo pronunciar aquel nombre hacía que una sonrisa escapara de sus labios.

—¿En qué estarás pensando...? —susurró.

Se dejó caer sobre la cama abrazando la almohada.

Nunca imaginó que el hombre que dio el discurso de honor fuera tan amable.

No solo la había felicitado.

Recordaba perfectamente cómo la había mirado al entregarle el diploma.

No había sido una mirada de compromiso.

Había sentido que, durante unos segundos, solo existían ellos dos sobre aquel escenario.

Se llevó ambas manos al rostro.

—Ay, Clara... ¿qué estás haciendo?

Unos golpes en la puerta la hicieron incorporarse.

—¿Puedo pasar? —preguntó su madre.

—Sí.

La mujer entró con una bandeja de fruta.

—Pensé que tendrías hambre.

Clara sonrió.

—Gracias, mamá.

Su madre dejó la bandeja sobre la mesa y la observó con atención.

—¿Te ocurre algo?

—¿Por qué lo preguntas?

—Porque desde que llegaste sonríes sola.

Clara sintió que las mejillas le ardían.

—No es nada.

Su madre rió.

—¿Nada... o alguien?

—¡Mamá!

Las dos terminaron riéndose.

—Solo digo que ya eres una mujer. No me sorprendería que algún muchacho te hubiera robado el corazón.

Clara bajó la mirada.

—Todavía no...

Pero, por alguna razón, el rostro de Sebastián apareció nuevamente en su mente.

...

A varios kilómetros de allí...

El último piso de la Torre Blackwood permanecía completamente en silencio.

Varios ejecutivos esperaban de pie mientras Sebastián revisaba unos documentos.

—El proyecto del norte queda aprobado.

Firmó sin siquiera levantar la vista.

—El siguiente.

Durante casi media hora tomó decisiones con la misma tranquilidad con la que otros bebían una taza de café.

Cuando todos abandonaron la sala, su asistente cerró la puerta.

—Joven amo.

—¿Sí?

—¿La llamará?

Sebastián levantó una ceja.

—¿A quién?

El asistente sonrió.

—A la muchacha de la graduación.

Sebastián dejó el bolígrafo sobre el escritorio.

—No.

—¿No le interesó?

Él soltó una leve risa.

—Al contrario.

Sacó su teléfono.

La fotografía del brazo de su asistente seguía allí.

Sobre la piel podía leerse perfectamente un nombre.

Clara.

Y debajo...

Su número telefónico.

—Si yo la llamo primero, ella creerá que fue una decisión mía.

El asistente lo observó confundido.

—¿Y no lo fue?

—Lo fue.

Sonrió.

—Pero quiero que sea ella quien cruce la puerta.

—No entiendo.

Sebastián se levantó lentamente.

—Cuando una persona toma la iniciativa, siente que la decisión le pertenece.

Miró nuevamente el teléfono.

—Quiero que sea ella quien me busque.

...

Mientras tanto...

Clara seguía mirando su celular.

Abrió varias veces la conversación vacía.

Escribió.

"Hola."

Lo borró.

Escribió otra vez.

"Soy Clara."

También lo borró.

Se mordió el labio.

—Va a pensar que soy una desesperada.

Guardó el teléfono.

Cinco minutos después volvió a sacarlo.

—Solo voy a saludarlo.

Nada más.

Respiró profundamente.

Esta vez escribió despacio.

Hola, Sebastián. Soy Clara... la chica a la que entregaste el diploma ayer. Espero no molestarte.

Leyó el mensaje tres veces.

Finalmente cerró los ojos.

Y presionó Enviar.

El corazón comenzó a latirle con fuerza.

Esperó.

Cinco minutos.

Diez.

Quince.

Nada.

Media hora.

Seguía sin respuesta.

—Claro...

—Debe estar ocupado.

Intentó convencerse de ello.

Ayudó a su madre a preparar la cena.

Lavó los platos.

Conversó con su padre.

Pero cada pocos minutos revisaba el teléfono.

Seguía vacío.

Cuando llegó la noche, entró a su habitación completamente desanimada.

—Qué tonta fui...

Dejó el celular sobre la cama.

En ese mismo instante...

¡Tin!

Una notificación iluminó la pantalla.

Lo tomó de inmediato.

El remitente decía:

Sebastián Blackwood.

Con manos temblorosas abrió la conversación.

Solo había una línea.

Claro que me acuerdo de ti. Es difícil olvidar una sonrisa como la tuya.

Clara sintió que el corazón se detenía por un instante.

Antes de que pudiera responder apareció otro mensaje.

¿Tienes planes mañana? Permaneceré algunos días más en el pueblo inaugurando nuevas obras de la fundación. Me preguntaba si aceptarías mostrarme los lugares más bonitos de esta zona.

Ella sonrió sin darse cuenta.

Estaba a punto de escribir que sí cuando llegó un tercer mensaje.

Pero piénsalo bien. No me gusta obligar a nadie. Solo acepta si realmente deseas volver a verme.

Clara soltó una pequeña risa.

No tuvo que pensarlo.

Sus dedos comenzaron a escribir la respuesta.

Muy lejos de allí, Sebastián observó cómo aparecía el aviso de que ella estaba escribiendo.

Una sonrisa lenta, satisfecha y segura apareció en su rostro.

—Sabía que darías el primer paso...

En ese instante, la puerta de su despacho se abrió.

Una elegante mujer entró sin anunciarse.

Se acercó por detrás y rodeó su cuello con los brazos.

—¿Trabajando hasta tan tarde, cariño?

Sebastián bloqueó el teléfono antes de girarse.

—Sí.

La mujer besó su mejilla.

—No tardes mucho. Te estaré esperando.

Ella salió de la oficina.

Sobre el escritorio, el celular volvió a vibrar.

Clara: "Sí... me encantaría volver a verte."

Sebastián leyó el mensaje y sonrió.

La partida acababa de comenzar.

1
yolanni
👏
EspirituCreativo
> 😂😂 María, ¡espere, espere! ¡No la despierte todavía!
Clara lleva 57 capítulos intentando descubrir dónde diablos está, y ahora resulta que está enamorada del licántropo que la secuestró. 😭

Pero le prometo algo: Sebastián todavía no ha mostrado todo lo que esconde. 👀

Y después de este comentario… me parece que usted va a querer matarme cuando lleguemos a los próximos capítulos. 😂🐺

Gracias por leer y por preocuparse tanto por Clara ❤️.
maria orellana
por Dios, despierta niña, hulle lejos de ese hombrecito que no vale nada
maria orellana
pero creo que está casado o no,,, que pena con clara ojalá pronto se de de cuenta pobre chiquita ojalá el se enamoré y sufra
maria orellana
desgraciado
Guillermo Vasquez Areque
emfermooo
Guillermo Vasquez Areque
hay no que le den su merecido a ese sinverguenza
EspirituCreativo: 🤭 Te apoyo
total 1 replies
EspirituCreativo
Bueno por eso una no debe ser tan confiada... Lo malo tambien viene en empaque de lujo
Maricruz Felix
Esta interesante
Maricruz Felix
Que malo se va aprovechar de la pobre muchacha
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