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La Protegida Del CEO

La Protegida Del CEO

Status: En proceso
Genre:Amor tras matrimonio / Autosuperación / Matrimonio contratado
Popularitas:9.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Valeria solo quería encajar. Por eso aceptó ir a esa fiesta con sus compañeras de universidad, sin sospechar que su presencia molestaba más de lo que creía. Su brillante expediente académico y la atención involuntaria del chico más codiciado del campus la habían convertido en el blanco de una envidia silenciosa. Esa noche, una trampa meticulosamente diseñada destruyó su reputación en cuestión de horas y alteró el curso de su vida para siempre.

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Capítulo II Última vía de escape

La noche llegó y, con ella, el primer paso hacia la pesadilla de Valeria. Pasó toda la tarde preparando la dichosa cena que, según Esperanza, era para un viejo amigo de la familia. En realidad, a Valeria no le importaba quién fuera el invitado; su único objetivo era terminar los deberes a tiempo para escabullirse e ir a la fiesta de cumpleaños de Diana.

Valeria se miraba en el espejo del diminuto baño, con el corazón martilleándole el pecho. El vestido que Esperanza le había dejado sobre la cama era de un rojo pasión estridente, tan ceñido que se pegaba a su figura de manera sumamente reveladora. El escote pronunciado dejaba demasiado a la vista y la falda penosamente alcanzaba la mitad de sus muslos. Jamás en su vida se había visto obligada a portar una prenda tan vulgar. En un intento desesperado por cubrirse un poco y mantener una rendija de pudor, decidió soltarse el cabello negro y dejar que le cayera sobre los hombros como un manto protector.

De nuevo volvió a escuchar los pasos de su madrastra retumbando por el pasillo, pero esta vez venían cargados de una impaciencia feroz. La pesada puerta de madera del desván se abrió de un solo golpe, dejando ver la figura rígida y amenazante de Esperanza.

—¿Hasta cuándo debemos esperar por tu presencia? —el grito de la mujer resonó en las cuatro paredes de la pequeña habitación, cortando el aire cargado de humedad.

—Ya estoy lista, pero por favor déjame ponerme algo encima... este vestido es demasiado revelador —insistió Valeria, juntando las manos en un ruego desesperado mientras la piel se le erizaba de vergüenza.

Una risa exagerada y maliciosa resonó por la habitación, rebotando en el techo bajo del desván y haciendo que la joven retrocediera un paso, aterrorizada.

—Así estás perfecta, te ves hasta bonita —respondió Esperanza, oscureciendo la mirada mientras se acercaba a ella a paso lento—. No seas ridícula. No gasté en esa prenda para que te escondas como una rata.

—Esperanza, por favor... me da vergüenza salir así —susurró en una voz apenas audible Valeria, sintiendo un nudo en la garganta.

La mujer le agarró el brazo con una fuerza despiadada, enterrándole las uñas en la carne. Su rostro se transformó en una máscara de crueldad absoluta.

—Te recuerdo que en esta casa no estás para exigir, sino para obedecer —le susurró al oído con una frialdad que congelaba la sangre—. El tratamiento de tu hermano cuesta una fortuna que no voy a seguir pagando de mi bolsillo. Si no bajas en este instante con ese vestido y sonríes como se te ordena, mañana mismo le doy la orden al hospital para que desconecten sus medicinas. Tú decides si tu tonto orgullo vale más que la vida de tu hermano.

El chantaje cayó sobre Valeria como una losa de cemento. Se le fue el aire de los pulmones. No había opción. Nunca la había cuando la vida de su único pariente vivo estaba en juego.

—Está bien... —alcanzó a responder con un hilo de voz quebrada.

—Ahora camina, que mis invitados han llegado —ordenó Esperanza, empujándola sin contemplaciones hacia el pasillo.

Obligada por el miedo, Valeria comenzó a bajar la escalera a tropezones. Cada paso se sentía como una caminata hacia la guillotina. Trataba en vano de estirar el bajo del vestido rojo para taparse las piernas, pero la poca tela no cedía. Al llegar al comedor, el escenario la dejó helada. La mesa estaba vestida con la mantelería más fina de la casa, pero no había una reunión de amigos ni una fiesta elegante. En la cabecera, con una copa de vino tinto en sus manos moviéndola pausada y con suficiencia, se encontraba un hombre de unos cincuenta años, de complexión gruesa, cabello canoso peinado hacia atrás y una mirada pesada que desprendía una vulgaridad nauseabunda.

—Don Guillermo, le presento a mi hijastra, Valeria —anunció Esperanza, falseando una voz dulce y servicial que a la joven le revolvió el estómago.

El hombre lentamente dejó la copa sobre la mesa y recorrió a Valeria de arriba abajo sin el menor disimulo. Sus ojos pequeños se clavaron en las curvas resaltadas por el vestido rojo, deteniéndose en el escote antes de que una sonrisa satisfecha y grotesca se dibujara en su rostro.

—Encantadora... Mucho más agraciada y provocativa de lo que me habías contado, Esperanza —comentó Don Guillermo con una voz grave y rasposa que provocó un escalofrío de repulsión en la muchacha.

—Te lo dije, Guillermo. Es una muchacha joven, bonita y, sobre todo, moldeable —respondió la madrastra, sirviéndose una copa de vino mientras se colocaba al lado del hombre—. Como le comentaba antes de que bajara, mantener esta casa y pagar los estudios de mi hijastra se ha vuelto una carga imposible de sostener. Y ni hablar de las facturas médicas del muchacho...

A Valeria la sangre se le convirtió en hielo. Todo cobró un sentido terrorífico. El vestido rojo, la insistencia, la falsa invitación: no era una cena, era una subasta.

—Por eso estoy convencida de que su propuesta de matrimonio es la solución perfecta para todos —soltó Esperanza sin un solo rastro de vergüenza en la voz, fijando sus ojos despiadados en la joven—. Don Guillermo ha ofrecido saldar todas las deudas, comprar esta propiedad y hacerse cargo por completo de los gastos del hospital de tu hermano, a cambio de que te conviertas en su esposa legal antes de que termine el mes.

—Un trato muy generoso, ¿no lo crees, muchachita? —agregó Don Guillermo, levantando su cuerpo pesado de la silla para dar dos pasos hacia ella. Estiró una mano tosca y le rozó la mejilla con el dorso de sus dedos—. Tendrás vestidos, lujos y asegurarás la salud de tu hermanito. Solo debes ser una esposa obediente y complaciente.

El contacto de la piel del hombre le quemó a Valeria como ácido. Dio un paso atrás instintivamente, con el pulso acelerado y las lágrimas agolpándose en sus ojos. La idea de vender su libertad y su cuerpo a un desconocido de cincuenta años para salvar a su hermano era una pesadilla infinitamente peor de lo que jamás imaginó.

La fiesta de la universidad ya no era simplemente una oportunidad para ver a Mateo o para distraerse de la rutina: se había transformado en su única vía de escape, su última noche de libertad antes de que las rejas de aquel matrimonio arreglado se cerraran sobre ella para siempre. Tenía que salir de esa casa esa misma noche, costara lo que costara.

1
Ruth Stella Osorio
se repitió el capítulo
Liliana Torres
Me encanta , 💕💕💕
Eli
maravillosa novela por más como esta
Kim Nava
hay no odio los finales 😭😭😭😭
se me hizo tan corta y muy buena 👍😍
Liliana Torres
Asi es ya esta bueno , Manda a Mateo y a Diana a comer basura 🗑
Liliana Torres
La fuerza de la familia unida puede mas , Dante y vale .no van a dejar a Alex solo , esos parásitos que trabajen
Liliana Torres
Por lo menos Vale ya no tienes esa angustia de tu hermano
Kim Nava
y como no si parecían conejos 🤭😍
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
Lindo 👀
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
El abuelo me cae bien jeje 🤭
Maya
Que estúpida esa chica en lugar de avisar con su esposo va como tonta a caer en la trampa
Liliana Torres
🤭🤭🤭La rabia y la envidia los va a matar
Miriam Colín
Valeria dales con todo a esas escorias🤛👊 que vean que contigo no se pueden meter.
Miriam Colín
La jefa ya dejó todo claro Dante y los Salazar son todos suyos.
Kim Nava
pero por qué solo a si se van sin ir presos 🤔
Miriam Colín
Así se habla Valeria demueztrale a esa suripanta de que estás hecha y que nadie toca lo tuyo.
Miriam Colín
Que ganas de joder, porque no se ponen a trabar y dejan ser feliz a la gente.
Kim Nava
ya te avisa tardado valeria🤭
Kim Nava
hay no como no pueden Dante y Valeria se van con el que menos tiene vela en este entierro😡
Miriam Colín
Pobre Valeria, por lo menos ya no tiene la angustia de la salud de su hermano.
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