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CORAZONES REBELDES

CORAZONES REBELDES

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor a primera vista / Triángulo amoroso / Colegial dulce amor / Melodrama / Chico Malo
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

Entre los secretos de un pasado enterrado que la marcó para siempre y las manipulaciones de una élite dispuesta a devorarla, Ángela deberá descubrir si es capaz de romper los hilos de su propia dinastía antes de que la obliguen a vender el resto de su vida al mejor postor.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Catorce casi quince

...❤️‍🔥...

...CAPÍTULO 1...

...----------------...

...ANGELA SALLES...

...HACE SEIS AÑOS…...

El sol de California entró por mi ventana con una insistencia agresiva, recordándome que ya no tenía trece años. Me senté en la cama, tallándome los ojos, y lo primero que vi fue el regalo de Asher sobre la mesa de noche.

Anoche, después de que todos se fueron, me quedé analizando el contenido de la caja. No era solo la cinta de casete grabada a mano con su caligrafía descuidada; en el fondo, envuelto en un trozo de terciopelo negro, había un collar de plata con un dije de corazón y, justo en el centro, una "A" de Angela grabada.

Pasé los dedos por el metal frío. Asher era un enigma. Un segundo era el idiota más insoportable del instituto y, al siguiente, tenía detalles que me hacían dudar de todo lo que creía saber sobre él.

—Es solo un amigo, Ángela. Un amigo muy, muy molesto —me repetí a mí misma, aunque el corazón me dio un vuelco extraño.

La burbuja de paz se reventó en cuanto bajé a desayunar. La mansión ya estaba en pleno funcionamiento; el servicio se movía en silencio y el aroma a café de especialidad llenaba el aire. Mi padre, Nathan, estaba sentado frente a una mesa impecable, pero su rostro no reflejaba la calma del entorno. Estaba en modo "consejo de guerra".

—Ángela, siéntate. Tenemos que hablar sobre las nuevas reglas de la casa —soltó, sin rodeos, mientras leía algo en su iPad.

Miré a Chloe, quien me lanzó una mirada de "lo siento, lo intenté", mientras me servían el desayuno.

—¿Reglas? ¿Por qué? Si ayer todo salió perfecto —dije, tratando de sonar inocente mientras me acomodaba el cabello para ocultar el collar bajo el uniforme.

—Salió perfecto hasta que vi la química que tienes con el hijo de Marcus —respondió mi padre, dejando el iPad con un golpe seco—. No quiero que andes a solas con él. A partir de hoy, después del instituto, vienes directo a casa. Nada de "estudiar" con amigas si no estoy yo o Chloe para supervisar. Y nada de paseos en motocicleta. Si te veo cerca de esa máquina otra vez, Marcus y yo tendremos un problema legal.

Solté un bufido de frustración.

—¡Papá, por favor! Estás exagerando. Asher y yo solo somos amigos. ¡Es un idiota! Pasamos la mitad del tiempo discutiendo por estupideces. No pasa nada entre nosotros, de verdad.

—Los "amigos" no se miran como si miraban ustedes ayer en la fiesta, Ángela —replicó él, señalándome—. Te conozco y conozco a ese tipo de chicos como Asher.

—No, no lo conoces —le solté, sintiendo cómo la rebeldía empezaba a quemarme—. Solo estás proyectando tus miedos en mí. Asher es... interesante, sí, y a veces es lindo, pero la mayor parte del tiempo es insoportable. No necesito que me pongas una correa.

Me levanté de la mesa sin terminar el desayuno. Mi padre podía tener todo el dinero del mundo y ser el artista más famoso de su generación, pero no podía comprar mi obediencia ciega.

—El chofer me espera afuera, ¿no? —dije con sarcasmo—. No te preocupes, iré en el coche blindado, a salvo de las "peligrosas" motocicletas.

Salí de la cocina con el paso firme. Mientras el chofer abría la puerta de la SUV negra que me llevaría al instituto, apreté el collar de la "A" contra mi pecho. No sabía si Asher me gustaba de esa forma, pero lo que sí sabía era que entre más intentara mi padre alejarme de él, más curiosidad sentía por descubrir si siento algo por él o no.

Bajé de la SUV negra con la mochila al hombro y esa sensación de pesadez que te queda cuando dejas una discusión a medias en casa. El chofer, siempre puntual y serio, asintió antes de cerrar la puerta. Nada más poner un pie en la entrada del instituto, vi a Sarah. Estaba apoyada contra una de las columnas de piedra, analizando a todo el que pasaba como si fuera una jueza de moda.

En cuanto me vio, sus ojos se fijaron en el pequeño destello plateado que asomaba por el cuello de mi camisa. El collar de Asher.

—¿Y eso? —soltó Sarah, saltando frente a mí antes de que pudiera decir hola—. Ángela Salles, esa no es la bisutería que te regala tu tía Emma.

Sentí que la sangre se me subía a la cara. Intenté cubrirlo con la mano, pero fue demasiado tarde. Sarah ya tenía esa sonrisa de detective que indicaba que no me dejaría en paz hasta obtener una confesión.

—Es un regalo de cumpleaños —respondí, tratando de sonar indiferente mientras empezábamos a caminar hacia los casilleros—. Nada del otro mundo.

—"Nada del otro mundo", claro. Por eso tienes las mejillas del color de un tomate —se burló ella, dándome un codazo—. Vamos, suéltalo. ¿Fue Asher, verdad? El chico "raro e insoportable" que supuestamente odias con toda tu alma te regaló un collar de plata. Además no me has contado que pasó cuando fuiste a su casa después de clases.

Me quedé callada un segundo, debatiéndome internamente. Podía seguir con la farsa, decirle que era una tontería y que seguía pensando que era un idiota, o podía contarle lo que realmente pasó en esa mansión frente al mar.

—Como ya sabes, fuimos a su casa después de clase —susurré, bajando la voz para que nadie más escuchara—. Pero no fue una cita ni nada de eso, Sarah. Solo gané una apuesta. Pero... estuvimos hablando. De verdad. Me enseñó sus discos y me contó por qué es tan distante con todos.

Sarah se detuvo en seco, abriendo mucho los ojos.

—¿Me estás diciendo que el chico más indiferente del instituto te abrió su corazón en una mansión playera mientras tu papá pensaba que estabas conmigo? —preguntó en un susurro chillón—Ángela, eso es muy dramático. ¿Y qué más? ¿Se besaron?

—¡No! —exclamé, quizás demasiado rápido—Casi... pero me llegó un mensaje de mi mamá y se rompió el momento. Además, es un idiota. Me preguntó si tenía novio y experiencia en... ya sabes, "esas cosas", solo para burlarse de que tengo trece años.

—Catorce —me corrigió Sarah con una mirada pícara—. Pero llevas su collar. Y por la cara que pusiste, me parece que ese odio que tanto pregonas se está convirtiendo en otra cosa muy diferente.

—Es solo curiosidad —mentí, aunque el peso del dije contra mi pecho se sentía como una marca—Es molesto, arrogante y se las da de profundo, pero... no es la persona que todos creen. Aunque mi papá ya me puso una lista de reglas dignas de una cárcel de máxima seguridad por su culpa.

—Pues prepárate —dijo Sarah, señalando hacia el final del pasillo—. Porque hablando del rey de Roma...

Alcé la vista y ahí estaba él, caminando con esa seguridad exasperante, con la chaqueta de cuero al hombro. Asher se detuvo justo frente a nosotras, bloqueando el paso con esa naturalidad que me sacaba de quicio, ignorando al resto de los estudiantes, y sus ojos se clavaron directamente en los míos. Sarah se quedó tiesa a mi lado, conteniendo la respiración, mientras él metía las manos en los bolsillos de sus jeans oscuros. Bajó la mirada un segundo hacia mi cuello, vio el collar, y una sonrisa de suficiencia —esa que me daba ganas de golpearlo— apareció en su rostro.

—Vaya, Salles —soltó con su voz ronca y ese tono sarcástico que ya conocía de memoria—Veo que el collar combina perfectamente con tu mal humor de hoy.

—No molestes, Asher —respondí, intentando mantener la voz firme aunque sentía que el corazón me martilleaba en las costillas—. Tengo cosas mejores que hacer que aguantar tus bromitas temprano.

Él soltó una risa corta. Dio un paso más hacia mi espacio personal, ignorando por completo la mirada curiosa de Sarah.

—Bueno, si logras sobrevivir a tus "cosas mejores", me preguntaba si querrías salir hoy —dijo, y por un microsegundo, la arrogancia de su rostro dio paso a algo un poco más genuino—Pensaba ir por un helado, y honestamente, necesito a mi debatidora favorita cerca para poder pelear a gusto. Además, podemos ir a esa tienda de discos vintage que te mencioné. Tienen una edición japonesa de The Wall que te volaría la cabeza.

Por un instante, me imaginé ahí. Entre estanterías de madera, olor a vinilo viejo y discutiendo con él sobre cuál era el mejor solo de guitarra de la historia. Sería perfecto. Pero la imagen de mi padre cruzado de brazos en la cocina me golpeó como un balde de agua fría.

—No puedo, Asher —solté con un suspiro de frustración real—. Mi padre me tiene castigada. Y no solo eso, ahora hay un manual de nuevas reglas en casa. Básicamente, soy una prisionera de lujo.

Asher arqueó una ceja, y vi cómo sus ojos se oscurecían un poco. La mención de mi padre siempre ponía una barrera invisible entre nosotros.

—¿Reglas? —repitio, arrastrando las palabras—Déjame adivinar: ¿la regla número uno es "mantente lejos del chico de la moto"?

—Algo así —respondí, bajando la vista—. Más bien, es “mantente alejada del peligroso hijo de mi productor”. Además de tener miles de choferes y supervisión constante. Mi padre está paranoico.

Asher se quedó en silencio un momento, analizando mi reacción. Sarah me miró de reojo, esperando que yo dijera algo para romper la tensión, pero fue él quien habló.

—Así que la princesa está bajo llave —dijo, recuperando su tono burlón pero con un matiz de desafío—. Es una lástima, Salles. No sabía que te rendías tan fácil ante las leyes del patriarca. Yo que pensaba que tenías un poco más de fuego interno.

Se dio la vuelta antes de que pudiera contestarle, dejándome con las palabras en la boca y un nudo de rabia y ganas en el estómago.

—¿Me acaba de llamar cobarde? —le pregunté a Sarah, indignada.

—No —respondió Sarah, mirando cómo Asher se alejaba por el pasillo—. Te acaba de retar, Ángela. Y conociéndote, dudo mucho que vayas a quedarte sentada esperando a que el chofer te recoja a las tres.

El resto de la mañana fue un suplicio de normalidad. Tuve que soportar que media clase de Historia me recordara lo "increíble" que había estado mi fiesta, como si yo no recordara perfectamente que el clímax de mi noche fue llorar en un baño y recibir un regaño monumental.

Pero lo peor llegó en el almuerzo.

Como siempre, busqué a Asher con la mirada en la cafetería. Solía verlo en una esquina, con los auriculares puestos y esa aura de "no me molesten" que alejaba a casi todo el mundo, excepto a las chicas de segundo año que a veces intentaban, sin éxito, sacarle una palabra. Sin embargo, hoy la mesa no estaba vacía.

Estaba con Sabrina Wilson. Tenía el cabello castaño corto, un estilo impecable y esa seguridad de quien sabe que pertenece al grupo de los "populares" de segundo. No solo estaban sentados juntos; estaban conversando. Asher no tenía los auriculares puestos. De hecho, sonreía de esa forma ladeada mientras ella le decía algo al oído.

Sentí una punzada aguda en el estómago, algo que quemaba más que los cólicos de ayer.

—Vaya, parece que el "chico de la moto" no pierde el tiempo —comentó Sarah, siguiendo mi mirada—. Sabrina es de su año. Dicen que es muy inteligente... y bueno, ya ves que no le tiene miedo a su temperamento.

—Me da igual —mentí, clavando el tenedor en mi ensalada con demasiada fuerza—. Solo me sorprendió verlo socializar.

—Ángela, si sigues apretando ese tenedor vas a atravesar la mesa —se burló Sarah, bajando la voz—. ¿Todavía vas a dejar que se vaya a comer helado con ella después de que te llamó cobarde?

La miré fijamente. No era solo el reto de Asher; era esa imagen de él riendo con Sabrina lo que terminó de romper mi rastro de obediencia. Mi padre quería reglas, quería control. Pues iba a descubrir que una Salles no se queda mirando desde la ventana mientras el mundo sigue girando.

—Sarah —dije, dejando el tenedor—. Necesito que me ayudes. El chofer me espera en la puerta principal a las tres en punto. Necesito que salgas tú primero, le digas que me quedé terminando un proyecto en el laboratorio de ciencias y que bajaré en diez minutos.

—¿Y tú? —preguntó ella con una sonrisa cómplice.

—Yo saldré por la puerta de carga del gimnasio. Hay un callejón que conecta con la calle trasera. Ahí es donde suele aparcar su moto.

...3:10 PM…...

Corrí por el pasillo del gimnasio, esquivando a los rezagados de las prácticas de baloncesto. El corazón me latía en la garganta, no solo por el esfuerzo físico, sino por la adrenalina de estar rompiendo la primera gran regla de mi papá.

Empujé la pesada puerta de metal y el calor de la tarde me golpeó el rostro. Avancé por el callejón, entre contenedores de basura y el eco de la ciudad, hasta que vi el brillo del cromo.

Asher estaba allí, apoyado en su motocicleta, con el casco colgando del manillar. Estaba solo. No había rastro de Sabrina, pero él todavía tenía esa expresión relajada. Cuando me vio aparecer, jadeando y con el uniforme un poco desordenado, arqueó una ceja y se enderezó.

—Vaya, parece que la princesa encontró una salida secreta en el castillo —dijo, cruzándose de brazos, pero sus ojos brillaban con sorpresa.

—Cállate —respondí, intentando recuperar el aliento—. Tengo exactamente una hora antes de que mi padre empiece a llamar al chofer para preguntar por qué no he llegado. Así que, si de verdad quieres ir a esa tienda de discos, muévete.

Asher soltó una risa ronca y me lanzó el segundo casco.

—Esa es la actitud, Salles. Sube. Si nos damos prisa, te prometo que esa hora será la mejor de tu semana.

Me puse el casco, sintiendo el aroma de su perfume todavía impregnado en el acolchado, y me subí detrás de él. Por un segundo, dudé. Pensé en la cara de mi papá si nos veía, en lo "insoportable" que era Asher. Pero cuando él arrancó y el motor rugió bajo nosotros, apreté mis brazos alrededor de su cintura y decidí que, por hoy, la escapada valía la pena el riesgo.

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Maria Elena Martinez Lazaro
Por favor Yazz , que la historia de Sofía y Nathan no se repita en ellos porfis
Maria Elena Martinez Lazaro
Vuelvo y digo ya esto no me está gustando Angela se encuentra a Mark hasta en la sopa, mientras que Asher se está alejando que será lo que irá a pasar entre ellas
Maria Elena Martinez Lazaro
Ya esto no me está gustando, le va a llegar competencia a Asher. Será que Angela le va pasar lo mismo que Sofía ella también se tropezó con Alari en la universidad . ojalá que no se repita la historia
Maria Elena Martinez Lazaro
excelente que buena está la historia , gracias querida Dios te bendiga
Maria Elena Martinez Lazaro
Pero como cambia la plata a las personas si Sofía también era una muerta de hambre que trabajaba con el cuñado si no fue porque conoció a. Alarith no hubiera conseguido lo que tiene ahora y eso que no digo de lo soberbia y altiva que es porque eso siempre lo ha sido creyéndose más que otros y que Nathan
Yausmira Alvarez Herrera
sofia que triste ver en lo que te convertiste mas con tu hija y ese hombre que tanto te amado solo por apariencias
😜 Betsy 🇻🇪
Q le pasa a Sofía ps' no puedes llegar con esa soberbia no joda así se habla Ángela un peo con los errores del pasado 😡
😜 Betsy 🇻🇪
Jajajaja Sarat tu y tus locuras 😜 menos mal q es una novela 😉 porq mi mamá me decía q si me tragaba el chiche se me quedaba pegado del culo 🤣😂🤣😂🤣😂
😜 Betsy 🇻🇪
No joda se te tenía que decir y se dijo 👏👏 así se habla Alaric
😜 Betsy 🇻🇪
Entiendo tus miedos Sofía pero asfixia a Ángela todos cometemos errores pero cada quien como sus propios errores eso es inevitable
😜 Betsy 🇻🇪
Hay Sofía tu cómo siempre 😵‍💫😵‍💫 cuando te enteres q serás abuela te va a dar un soponsio y q vas hacer un coño 😡
😜 Betsy 🇻🇪
A bueno ahora falta Sofía 🫣🫣
😜 Betsy 🇻🇪
Así es mi Nathan 🥰 jajajaja como q raro vas hacer un excelente abuelito 😜 al caracolito no le faltará amor ❤️❤️
😜 Betsy 🇻🇪
Excelente palabras Chloe 👏👏👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
Bueno no va hacer facil lo q les esperan pero pa' Lante es paya 💪💪
😜 Betsy 🇻🇪
Hay q bellos 🥰 y con su futuro caracolito 🥰
😜 Betsy 🇻🇪
Muy bien dicho Ángela 👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
Me encanta Nathan siempre un padre comprensivo 😜
😜 Betsy 🇻🇪
No joda así se habla carajo 👏👏👏👏 ahora sí tienes los pantalones bien puesto 👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
No joda Ángela te tardaste en hablar y ya se te adelantaron 😬😬
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