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Matemos Las Ganas

Matemos Las Ganas

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:72.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Novela no apta para 🔞🔞🔞

"Cinco años de silencio no fueron suficientes para apagar el fuego."
Mía es la heredera perfecta; Julián, el hombre que ella traicionó cuando él no tenía nada. Ahora, él ha vuelto: es un abogado poderoso, letal y viene de la mano de la prima de Mía.
Atrapados en una red de mentiras, ella finge amar al mejor amigo de él mientras Julián la devora con la mirada en cada rincón de la mansión. Entre pasillos oscuros y encuentros prohibidos, el odio se mezcla con una pasión incontenible.
Las excusas se terminaron. Es hora de dejar de huir y matar las ganas, aunque el precio sea destruirlo todo.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: El sabor de lo prohibido

Mía sintió que el mundo se detenía. La oscuridad del jardín, antes un refugio, ahora parecía un escenario diseñado para su perdición. Las palabras de Julián, "Matemos las ganas", seguían vibrando en el aire, densas y cargadas de una promesa peligrosa. Ella no tuvo tiempo de responder, ni siquiera de procesar la magnitud de lo que estaba a punto de suceder. Él no pidió permiso; él simplemente reclamó lo que, en el fondo, ambos sabían que le pertenecía.

El primer contacto fue un choque eléctrico. Julián acortó la última distancia que los separaba con un paso decidido, atrapándola contra la columna de piedra. Mía soltó un jadeo ahogado cuando la dureza de su cuerpo impactó contra el suyo. Sus manos, esas manos grandes y expertas de abogado que ahora parecían garras de depredador, le sujetaron el rostro con una firmeza que rozaba la posesión. Sus dedos se hundieron en su cabello perfectamente peinado, desordenando la obra de arte que su estilista había tardado horas en crear, pero a ella no le importó.

Y entonces, sus labios se estrellaron contra los de ella.

No fue un beso de reencuentro dulce o nostálgico. Fue una invasión. Un ataque de hambre acumulada durante cinco largos años. Julián la besó con una furia cruda, como si quisiera borrar con su boca cada mentira, cada excusa y cada roce de otro hombre que Mía hubiera permitido en su ausencia. Sus labios eran calientes, firmes y exigentes, moviéndose sobre los de ella con un ritmo frenético que la dejó sin aliento al instante.

Mía, que siempre se había enorgullecido de su control, sintió cómo todas sus defensas se desmoronaban como un castillo de naipes. Su boca, traidora, se abrió ante la insistencia de él, permitiendo que su lengua entrara y reclamara el territorio con una audacia que la hizo temblar. El sabor de Julián —una mezcla embriagadora de champán, el tabaco de un cigarro caro que debía haber fumado antes, y su propia esencia masculina— inundó sus sentidos. Era un sabor a pecado, a peligro y a una verdad que ella había tratado desesperadamente de negar.

Ella no pudo evitarlo. Sus manos, que inicialmente se habían posado en el pecho de él para empujarlo, cambiaron de intención. Sus dedos se aferraron a la tela de su saco hecho a medida, apretando con fuerza, buscando un ancla en medio de la tormenta. Sus propios labios comenzaron a responder, devolviendo el beso con la misma intensidad desesperada. Sus lenguas se encontraron en una danza sensual y caótica, explorándose, reconociéndose y perdiéndose una en la otra. El sonido de sus respiraciones entrecortadas y el roce húmedo de sus bocas eran los únicos ruidos en el rincón oscuro del jardín.

Julián soltó un gruñido bajo y gutural en medio del beso, un sonido que vibró directamente en la garganta de Mía. Su mano derecha bajó por su cuello, acariciando la piel sensible con una lentitud tortuosa, antes de descender hacia su hombro y, finalmente, hacia su cintura. Mía sintió la presión de su agarre, fuerte y posesivo, empujándola aún más contra él. No había espacio para la duda, solo para el deseo puro y sin adulterar.

Pero él no se detuvo ahí. Su mano izquierda se deslizó por la curva de su cadera, subiendo por el costado de su cuerpo hasta llegar a su pecho. Mía soltó un gemido involuntario contra los labios de él cuando sintió la palma de Julián cubriendo su seno por encima de la seda del vestido. Era un contacto eléctrico. Sus dedos se cerraron sobre la firmeza de su carne, apretando con una mezcla de delicadeza y urgencia que la hizo jadear. Sus pezones, ya rígidos, se sintieron dolorosamente sensibles bajo el roce de la tela y la presión de la mano de él.

Julián pareció alimentarse de su reacción. Separó sus labios de los de ella solo unos milímetros, lo suficiente para mirar sus ojos nublados por la pasión, antes de atacar su cuello. Su boca recorrió la línea de su mandíbula, dejando un rastro de besos húmedos y mordiscos suaves que la hacían estremecer. Su aliento caliente golpeaba su piel, enviando oleadas de espasmos a sus muslos. Mía echó la cabeza hacia atrás, exponiendo su garganta, y otro gemido, esta vez más alto y quebrado, escapó de sus labios.

—Dios, Mía... —susurró Julián contra su piel, su voz ronca y cargada de una necesidad que la asustó y la excitó al mismo tiempo—. Hueles igual que en mis recuerdos. Y sabes aún mejor.

Sus manos continuaron su exploración, moviéndose con una familiaridad que ella no había olvidado. Una de ellas bajó por su espalda, siguiendo la columna vertebral hasta llegar a su trasero, donde apretó con fuerza, levantándola ligeramente para que ella sintiera la dureza de su erección presionando contra su vientre. Mía sintió un nudo apretarse en su interior, una humedad traidora que delataba su propia necesidad. Se dejó llevar, frotándose instintivamente contra él, buscando alivio para el fuego que la consumía.

El beso se volvió aún más voraz, más hambriento. Sus cuerpos estaban tan pegados que Mía podía sentir el latido frenético del corazón de Julián contra el suyo. Cada toque, cada roce de sus lenguas, cada presión de sus manos en su carne la empujaba más cerca del borde. Se olvidó de dónde estaban, de quiénes eran y de las personas que los esperaban en el salón de mármol. Solo existían ellos dos, atrapados en un círculo de pecado y deseo.

De repente, un ruido los devolvió a la realidad con la violencia de un balde de agua fría.

—¡Mía! ¿Estás por aquí? —La voz de Marcos, sonando preocupada y ligeramente ebria, llegó desde el sendero principal del jardín.

Mía y Julián se separaron instantáneamente, como si la columna de piedra hubiera cobrado vida y los hubiera repelido. Sus respiraciones eran dos rugidos en el silencio, rápidos y entrecortados. Ella se llevó las manos a la boca, tratando de contener el gemido de frustración y miedo que amenazaba con escapar. Julián se quedó de pie ante ella, con la mandíbula tensa y los ojos brillando con una mezcla de rabia y deseo insatisfecho.

Mía miró a su alrededor con pánico. Marcos no estaba lejos, y si daba un paso más en la dirección equivocada, los vería.

—Tengo que irme... —susurró ella, con la voz rota.

Se arregló el cabello de forma mecánica, tratando de borrar las huellas de las manos de Julián, y ajustó su vestido. No se atrevió a mirarlo a los ojos otra vez. Tenía miedo de lo que vería en ellos, y miedo de lo que ella misma sentía. Se dio la vuelta y, sin esperar respuesta, salió corriendo de las sombras, alejándose del hombre que la había hecho arder en segundos.

Corrió por los senderos oscuros, ignorando las llamadas de Marcos que ahora sonaban más lejanas, hasta que llegó a la entrada lateral de la mansión. Se detuvo un momento para recuperar el aliento, con el corazón martilleando contra sus costillas y el sabor de Julián aún en sus labios. Sabía que había cruzado una línea, una línea que cambiaría todo su futuro perfecto.

Detrás de ella, en la oscuridad del rincón que acababan de abandonar, Julián se quedó solo. Escuchó el sonido de los pasos de Mía alejándose y, lentamente, una sonrisa de fascinación pura se extendió por su rostro. Se pasó la mano por los labios, saboreando el eco de su beso.

—Huye todo lo que quieras, Mía Van Doren —murmuró para sí mismo, con un tono lleno de promesa y desafío—. Pero esta noche solo ha sido el principio. Ya no puedes ponerme más excusas.

Él no estaba enojado por la interrupción. Estaba fascinado por la forma en que ella se había entregado, por la intensidad de su respuesta y por la confirmación de que ella lo deseaba tanto como él a ella. La guerra había comenzado oficialmente, y Julián Rivas estaba decidido a ganarla, sin importar quién saliera herido en el proceso.

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Adriana Montoya Velez
no me gusta un mujer que no tiene dignidad ni caracter
Adriana Montoya Velez
no me gusta un mujer que no tiene dignidad ni caracter
Mabel Figueroa
está muy buena la novela.
Elia María Ramírez Rodríguez
Muy bonita novela me gustó mucho estuve entrada en cada capitulo se cortita emocionante tuvo de todo felicidades Autora.......💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
❤️ Cuánto amor hay en ellos...💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
Osea que Marcos quería el dinero de Mia 😣 pero no le salieron los planes como deseaba....💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
Ricardo entre su prepotencia perdió
lo más valioso que tenía al amor de su hija💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
Qué bueno que aclararon todo entre ellos.....💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
Cuando Julián se canse de Mia la va dejar alcabo ya consiguió vengarse de Ricardo...💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
Mia no tiene la culpa de porque no se fue con tigo Julián.....💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
Pobrecita Mía es un objeto de poder ente esa guerra de poder ó venganza desmedida........💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
Está muy entrados es su tarea y siempre hay interrupción que feo se han de sentir estar en el cielo y de repente en el infierno con tantos sustos......💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
Pobre de Mis la va matar de desesperación 😣 Julián que planes tiene para vengarse......💋🌹💎
Mabel Figueroa: no tanto, la iba a pen trae, pero lo interrumpieron.
total 1 replies
Elia María Ramírez Rodríguez
Wow Julián estás desesperado por cobrar venganza haciendo a Mia tú mujer y dejarla sufriendo....💋🌹💎
Elia María Ramírez Rodríguez
Mia no es culpable de no aver ido a tus brazos.....💋🌹💎
Zonia Guzman
Y la prima??.?
Zonia Guzman
Pero como boba la salvó y ahora que no la toque me cae gorda esa protagonista
Haantv: porque fue violada es obvio que esta asi
total 2 replies
Zonia Guzman
Esa tonta va quedar embarazada
Zonia Guzman
Co tal que no quede. Embarazada
Zonia Guzman
Hay no que estupidez yo no se pirque no hablan ya no me gustó
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