Hay perdidas que te quitan las ganas de vivir. Ainara perdió a su bebé antes de conocerlo por culpa de la negligencia de su esposo.
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Cobarde
Nuestros sueños tienen un precio, y cuesta más cumplirlos cuando terceros lo manipulan. Alicia, la empleada de la casa, miró a Ainara en el suelo en medio de un charco de sangre. Tuvo mucho cuidado cuando se acercó hacia ella, "Señorita", le dijo, pero Ainara no contestó nada. No quería ser echada de culpa de nada, así que salió de la casa asustada, dejando la puerta de la casa abierta. A una vecina le llamó la atención cómo salía Alicia, sabía que era la empleada de esa casa. Sin dudar, se acercó a la casa y empezó a llamar a Ainara, pero no tuvo suerte. Con un poco de miedo entró a la casa y se encontró con el cuerpo de Ainara en el suelo, enseguida llamó a emergencia.
Más tarde, del hospital contactaron a Ozias y le dijeron que su esposa había perdido el bebé, que con la hemorragia que tuvo era imposible salvarlo. Antes de que pudiera contestar a la llamada se le cayó el teléfono. Su rostro mostraba preocupación, sabía que para Ainara ese bebé era tan importante como su propia vida.
—¿Qué pasó? ¿Por qué te pusiste así?— le preguntó Asia, su hermana, que estaba con él en una cafetería.
—Ainara perdió el bebé— contestó.
—¡Que! ¿En qué momento paso eso? No dijiste que estaba bien.
—Hable con ella hace dos horas, dijo que ya estaba en casa y que todo estaba bien.
—¡Vamos!
—¿A dónde?
—¡Reacciona hermano! Tu esposa acaba de perder a tu hijo y te quedas ahí sentado.
Ozias se levantó y fue detrás de su hermana. Durante un momento, Asía, pensó que su hermano se rompería en lágrimas, pero lo veía calmado mientras ella conducía el coche. Prefirió no decir nada, quería que su hermano hable primero del asunto, pero el también prefirió callar.
Cuando llegaron al hospital, una joven les recepciono y les mandó al tercer piso y les dijo que ahí pidieran más información sobre la paciente. Asia y Ozias tomaron el ascensor.
—¿Estás bien?— preguntó Asia a su hermano después de observarlo algo extraño.
—¿Cómo quieres que este después de esto?
—No sé, te veo tan calmado, que me asusta.
—No me jodas Asia, estoy mal y me sales con boludeces. ¡A vos tampoco te veo tan mal que digamos!
—Sabes que Ainara nunca me agrado, pero en estos momentos está sola y bueno hay que acompañarla, ¿no?
—Sé te arruinó el sueño de ser tía. ¿Realmente querías ser tía?
—Obvio que sí. Era tu hijo, ¿no?...
Ozias no contestó nada, solo esperaba que se abrieran las puertas del ascensor, cuando escuchó el sonido de aviso, respiro con normalidad. Ambos bajaron en silencio y luego se acercaron a una ventanilla y preguntaron por Ainara. Mientras Asia llenaba algunos formularios, una enfermera llevó a Ozias a ver a su esposa.
Ozias se sentó junto a la cama en una silla, y se aferró a las manos de su esposa; no quería alejarse de ella. La vio con mucho cariño, ignorando todo lo que le había hecho.
Ainara abrió los ojos, sintió un vacío en su vientre, su cuerpo aún dolía y de repente empezó a agitarse, el aire no entraba del todo a sus pulmones.
—¿Dónde estoy?— preguntó a su esposo, girando la mirada de un lado a otro.
—Ainara, perdiste el bebé.
Ella apartó la sabana de su cuerpo, observo que ya no tenía el vientre grande. Se tocó de un lado a otro y no había nada—¡No!.... no..... no eso no puede ser.¡Ahhhh...! ¡mi bebé!—gritó llorando.
—Tranquila mi amor. No te preocupes, podemos tener todos los hijos que quieras— dijo Ozias acercándose a ella para abrazarla.
—No me toques hijo de puta. ¡Vos mataste a mi bebé!— dijo ella alejándose de su esposo.
—Ainara, por favor escúchame.
—No... no te quiero escuchar basura de mierda. Todo es tu maldita culpa, puto de mierda. Ahhh.....
Ainara se levantó de la cama para salir a buscar a su bebé, pensaba que ya había nacido por emergencia y que su esposo le estaba mintiendo. Estaba por abrir la puerta, pero Ozias la detuvo.
—¡Soltame hijo de puta! ¿Qué haces aquí? Ándate, egoísta de mierda— ella gritó.
—Perdóname, mi amor.
—Jamás te voy a perdonar. Mataste a mi hijo. Sos un cobarde de mierda que jamás lo va a aceptar.
—Eso no es verdad.
—¿Entonces mi bebé está bien? No juegues conmigo por favor Ozias. Dime que a mi bebé se lo llevaron para observarlo. Anda maldito habla...
La enfermera que pesaba por el pasillo escuchó gritos y de inmediato llamó a los médicos. Cuando entraron a la habitación Ainara se había descontrolado del todo, tiro la mayoría de los objetos al suelo eh intentaba golpear con puños y empujones a su esposo.
El doctor se acercó hacia ella. Ainara se calmó al verlo se secó los ojos— ¿Doctor, cómo está mi bebé?— preguntó con la voz llorosa.
—Hola, Ainara. Soy el doctor Aguilera, lamento tener que decirte que perdiste a tu bebé.
Ainara no pudo sostener más su cuerpo y se derribó al suelo llorando— ¿Por qué te fuiste demasiado pronto, mi amor?— dijo en voz alta, tocando su vientre deshabitado.
Ozias se agachó para calmarla y levantarla, pero ella enseguida lo empujó— ¡No me toques! Hijo de puta, vos mataste a mi bebé— le gritó.
—Mi amor, por favor, cálmate.
—Mi bebé era chiquito, no podía defenderse. ¿Por qué... por qué me lo mataste?
—Mi amor, no fue mi culpa. Los médicos te encontraron tirada en el suelo. Yo no estaba en casa.
—¿No podés ser tan hijo de puta?... Eres una basura Ozias.
—Lo vamos a superar, mi amor.
—Ándate de que aquí, forro de mierda. Me das asco. ¡Fuera!... Fuera... Si querías matar a mi bebé, ¿por qué no te encargaste tambien de mí? Asesino de mierda.Te odio, Ozias. Te odio— volvió a perder el control.
Dos enfermeras le tomaron del brazo, una a cada lado, y la llevaron a la cama. Le inyectaron un calmante.
los personajes y crea muy bien la trama.
Joshua que astuto resultaste sabes que Aimara no es tu madre pero se lo haces creer te encanta que te abrace y llene de besos 😘😘😘🥰🥰🥰 pero no sabes si cuando te vayas sufrirá por tu partida y quieres que ella este con Ander para que no sufra lo que hace la inocencia de un niño.