Una historia de amor y realeza 👑
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Capítulo 1: El peso de una corona
Elliot Varennes
Con apenas 17 años, le tocó perder a dos personas importantes… a sus dos amores más grandes.
Su abuela, de 72 años, la reina del gran imperio Vauclaire: un reino hermoso, rico, majestuoso y lleno de historia.
Uno de los imperios más poderosos de su época, con un ejército digno de su grandeza y gobernado con sabiduría y firmeza.
Pero como todo lo bueno… también era vulnerable.
Una gran peste azotó el reino, llevándose consigo miles de vidas. Entre ellas, la de la gran reina Livia Varennes… y la de su prometida, Rosetta Bourgeois, una joven de apenas 15 años con un futuro brillante por delante. Una vida que parecía destinada a gobernar a su lado… y que el destino decidió arrebatar.
Pero los planes de Dios eran diferentes.
Elliot no solo enfrentó el dolor de esas pérdidas, sino también la responsabilidad de un reino entero. Con tan solo 17 años, tomó el mando de la nación. Sobre sus hombros recaía el deber de proteger su imperio… y a su hermana pequeña.
Sus padres habían muerto años atrás, víctimas de una emboscada durante una visita diplomática a un reino vecino. Él tenía apenas 9 años… y su hermana solo unos meses de nacida. Fue entonces cuando su abuela, la reina viuda, los acogió y los crió.
No eran solo dos pérdidas…
Eran cuatro.
Cuatro muertes que, aunque no eran su culpa, lo hicieron sentir como si él fuera el problema.
Por eso decidió cerrarse. Enfocarse únicamente en su deber, en su reino y en su gente. Convencido de que jamás volvería a amar como amó a Rosetta… aquella chica que estuvo con él desde la infancia, que lo acompañó en sus peores momentos, tan blanca como la nieve y tan cálida como el sol.
El reino estaba estructurado bajo tres grandes familias:
En primer lugar, los Varennes, la familia real. La sangre que gobernaba, la más poderosa.
En segundo lugar, los Bourgeois, Duques leales y segundos al mando, con el poder de tomar el control si la familia real desaparecía. Una alianza estratégica… y el motivo detrás del compromiso entre Elliot y Rosetta.
Y en tercer lugar, los Lancaster, liderados por el gran Duque, comandante del ejército imperial. Un hombre fuerte, leal y dispuesto a dar su vida por el rey. Padre de una niña de apenas 8 años: Polet Lancaster.
Una niña de la que pocos conocían el rostro… pero todos su nombre.
Se rumoraba que era escondida por su apariencia, que era fea y maleducada. Pero la verdad era otra: era la mayor debilidad de su padre. Ingenua, dulce… y demasiado vulnerable para un mundo lleno de ambición.
Tras la muerte de más de 3000 civiles y la caída de figuras clave del reino, Elliot tomó el control absoluto. Se dedicó a encontrar una cura para la peste, a restaurar la estabilidad del imperio y a proteger el legado de sus antepasados.
Y así… pasaron 12 años.
Ahora, la preocupación de los Duques era otra: la descendencia.
—Elliot, deberías considerar a alguna de estas jóvenes como esposa. Alguien debe tomar el lugar de reina. Sé que aún duele la partida de mi hija… pero debes seguir adelante. Eso es lo que ella habría querido.— dijo el duque Bourgeois.
—Eso no es relevante por el momento.— respondió Elliot con frialdad.
Entonces, el duque Lancaster habló… algo poco común en él.
—Doce años han sido suficientes. Yo también perdí a mi esposa y a mis hijos en esa peste. Pero seguí adelante por mi hija. Usted debe hacer lo mismo. Este viernes será el baile de debutantes. Jóvenes de 21 y 22 años serán presentadas. Deberá elegir esposa.—
Antes de que Elliot respondiera, una voz dulce interrumpió la tensión.
—No se diga más… este viernes irás al baile.
Era Aurora Varennes, su hermana menor.
—Es mi debut… no puedes dejarme sola.
Elliot la miró… y en sus ojos encontró lo único que aún lo hacía ceder.
Después de insistencias, aceptó… con una condición:
Solo estaría un rato.
Y solo bailaría con ella.
Lo que no sabía…
es que él mismo rompería esa promesa.