trata de Lukas un líder de una pandilla el cuál es hermano mayor de takimechi claro los dos tenían sus diferencias y Lukas tiempo Después conoció a Leonardo que con el pasar de los día se empezó a enamorar de el hasta que ahora estaban a nada de casarse pero acurrucó algo inesperado Lukas fue plantado en el altar
NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
primero mi hermano
La sonrisa burlona todavía estaba en el rostro del chico.
—Qué patéti—
No terminó la frase.
Porque Lukas ya se había movido.
Fue rápido.
Demasiado.
El bate cortó el aire con fuerza.
CRACK.
El sonido retumbó en todo el lugar.
El chico cayó al suelo, gimiendo de dolor, mientras el caos estallaba alrededor. Algunos retrocedieron, otros se prepararon para pelear.
Pero Lukas…
No se detuvo.
Sus ojos estaban vacíos.
Golpeó otra vez.
Y otra.
Como si cada impacto borrara un poco lo que sentía por dentro.
—¡LUKAS!
La voz de Takemichi Hanagaki se rompió entre el ruido.
Pero él no escuchaba.
El mundo se había reducido a una sola cosa: destruir.
Takemichi corrió hacia él.
—¡YA BASTA!
Intentó sujetarlo del brazo.
Error.
Lukas reaccionó por instinto.
Giró el bate—
Y lo lanzó.
El golpe se detuvo a centímetros del rostro de Takemichi.
Silencio.
Todo se congeló.
Lukas respiraba agitado.
Sus ojos… volvieron poco a poco.
Y entonces lo vio.
No a un enemigo.
No a un rival.
A su hermano.
Takemichi no se movió.
Ni siquiera retrocedió.
—Si vas a golpear… hazlo —dijo, con la voz temblando pero firme—. Pero mírame primero.
Eso fue lo que lo rompió.
El bate cayó al suelo.
Clack.
Las manos de Lukas empezaron a temblar.
—Yo… —su voz se quebró por primera vez— no…
No terminó la frase.
Takemichi dio un paso adelante y lo abrazó.
Fuerte.
Sin miedo.
—Está bien —murmuró—. No tienes que cargar esto solo.
Lukas se quedó rígido unos segundos.
Luego…
respondió el abrazo.
Apretando fuerte.
Como si fuera lo único que lo mantenía en pie.
Alrededor, las pandillas observaban en silencio.
Nadie dijo nada.
Porque en ese momento entendieron algo más aterrador que la violencia de Lukas…
Su dolor.
Pero la calma duró poco.
Uno de los miembros del grupo rival habló en voz baja:
—Esto no se va a quedar así…
Y lentamente… comenzaron a rodearlos.
Lukas levantó la mirada.
Ya no estaba fuera de control.
Pero ahora…
estaba completamente despierto.
—Aléjate, Takemichi —dijo en voz baja.
Porque esta vez…
la pelea iba en serio.
🛑
El ambiente se volvió peligroso en segundos.
Las pandillas comenzaron a cerrarse alrededor, pasos lentos, miradas hostiles, manos listas para pelear.
Lukas lo sintió de inmediato.
Esta ya no era una simple provocación.
Era guerra.
Sus ojos recorrieron el lugar, calculando salidas, contando enemigos… evaluando cuánto daño tendría que hacer.
Pero entonces—
Miró a Takemichi Hanagaki.
Todavía estaba ahí.
Frente a él.
Sin miedo.
Eso cambió todo.
Lukas chasqueó la lengua, molesto.
—Tch…
Se agachó y tomó el bate… pero esta vez no lo levantó para atacar.
Lo dejó descansar sobre su hombro.
—Nos vamos.
Silencio total.
Uno de los líderes rivales soltó una carcajada.
—¿Qué? ¿El gran Lukas huyendo?
Lukas ni siquiera lo miró.
—No lo repetiré —su voz fue baja, pero firme—. Mi gente se retira.
Sus propios miembros dudaron un segundo.
—Pero jefe…
Lukas giró apenas la cabeza.
Y eso bastó.
—Ahora.
No era una orden común.
Era absoluta.
Uno a uno, comenzaron a retroceder.
Sin discutir.
Sin mirar atrás.
Takemichi lo observaba, sorprendido.
—Lukas…
Él empezó a caminar hacia la salida, pasando entre los demás como si nadie pudiera tocarlo.
Pero justo antes de salir, se detuvo.
Sin voltearse, habló:
—No es miedo.
Pausa.
—Es elección.
Entonces siguió caminando.
Takemichi sonrió levemente… y lo siguió.
Afuera, el aire era frío.
Más tranquilo.
Más real.
Por primera vez en toda la noche, Lukas soltó el bate.
Cayó al suelo sin importancia.
Takemichi se acercó.
—Elegiste bien.
Lukas suspiró.
—No lo hice por mí.
Lo miró de reojo.
—Lo hice por ti.
Silencio.
Pero no era incómodo.
Era… distinto.
Más humano.
Pero a lo lejos…
Alguien los observaba desde las sombras.
Y murmuró:
—Así que este es Lukas…
Una nueva pieza acababa de entrar al juego.