NovelToon NovelToon
Un Latido En Dos Tiempos

Un Latido En Dos Tiempos

Status: En proceso
Genre:Juego de roles / Pareja destinada / Amor en la madurez
Popularitas:457
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Nuñez

In-Oh es una fotógrafa de veintidós años atrapada entre los fantasmas de su memoria y la comodidad de su rutina. Un viaje inesperado de regreso al pueblo costero de su infancia entrelaza violentamente su pasado y su presente. Tras diez años de dolorosa ausencia, reaparece Min-Woo, su primer amor platónico de la niñez, transformado ahora en un enigmático hombre. Al mismo tiempo, su incondicional mejor amigo de la secundaria, Seo-Jun, decide dar un paso al frente y confesarle un sentimiento guardado durante siete años. Atrapada entre el eco de una antigua promesa de verano y la calidez de un amor maduro que teme arruinar la amistad, In-Oh deberá enfrentar los traumas de su pasado para aprender a abrir su corazón al presente.

NovelToon tiene autorización de Paula Nuñez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El peso del cristal roto

La tensión en la sala no se disipó con mi confesión; al contrario, se condensó, volviéndose una atmósfera irrespirable, cargada de una estática que prometía una descarga violenta. Min-Woo se apartó lentamente, sus manos cayendo de mi cintura como si el contacto con mi piel le resultara de repente ajeno, casi repulsivo. Se levantó del sofá, alejándose unos pasos hacia la ventana, donde las luces de la ciudad se reflejaban en el cristal con una frialdad metálica.

​—"No estás lista" —repitió él, su voz perdiendo la calidez para adoptar un tono gélido que nunca le había escuchado—. Esa es la excusa que usas cada vez que las cosas se ponen reales, ¿verdad, In-Oh? Pero esto no es sobre estar lista. Es sobre estar presente. Y dime, ¿dónde estás tú ahora? Porque claramente no estás conmigo.

​El corazón me dio un vuelco. El dolor en sus ojos no era solo decepción; era una herida de orgullo, una sospecha que, como un animal salvaje, finalmente había roto las barreras de su paciencia.

​—No entiendo por qué dices eso —logré articular, poniéndome de pie, aunque el mundo comenzó a oscilar levemente bajo mis pies—. Solo he sido honesta contigo. Te dije que tengo miedo.

​—¿Miedo o culpa? —se giró bruscamente, dando un paso hacia mí. Su sombra se proyectó sobre la pared, enorme, amenazante—. He visto cómo me miras cuando mencionas a Seo-Jun, o cuando ni siquiera necesitas mencionarlo porque el aire en la habitación cambia en cuanto él aparece en tu mente. ¿Crees que soy ciego? ¿Crees que no noté cómo te quedaste petrificada hoy frente al edificio? Eso no fue miedo a un acosador, In-Oh. Eso fue ver al hombre que realmente quieres.

​—¡Eso no es verdad! —grité, pero mis palabras carecían de la fuerza necesaria. Las lágrimas, que había estado conteniendo toda la noche, comenzaron a surcar mis mejillas, calientes y descontroladas—. ¡Él me salvó! ¡Casi me matan, Min-Woo! ¿Cómo esperas que actúe como si nada hubiera pasado?

​—No te pido que olvides lo que pasó, te pido que dejes de compararme con él —espetó, acercándose aún más. La intensidad de su presencia me abrumaba; nunca lo había visto así. Sus manos, que antes acariciaban, ahora se cerraban en puños a sus costados, luchando por no romper nada—. Me esfuerzo cada día. Te preparo comida por intentar que te sientas un poco más cerca de casa, vengo a verte en cuanto puedo, te escucho, te cuido... ¿Y cuál es mi recompensa? ¿Ser el segundón en tu mente mientras tú lloras por un hombre que ni siquiera sabe lo que quiere?

​El pecho me dolía físicamente. Cada palabra suya era un estilete, pero no por su injusticia, sino porque en el fondo sabía que había una verdad incómoda ahí. Mi cuerpo empezó a fallar; la combinación del agotamiento de la semana, el shock postraumático del ataque, la angustia de los eventos en el ascensor y ahora este enfrentamiento, estaba llevando a mi sistema al límite. Sentía un zumbido agudo en mis oídos, como si una marea alta estuviera invadiendo mi cráneo.

​—No... no es así —sollocé, sintiendo cómo mis rodillas comenzaban a ceder—. Él es parte de mi pasado, pero tú eres... tú eres mi elección.

​—¿Lo eres? —se burló él, aunque su voz empezaba a quebrarse por la rabia—. Entonces, si soy tu elección, mírame a los ojos y dime que, si Seo-Jun te llamara mañana y te pidiera que volvieras a ser su amiga, si te pidiera perdón por todo, tú le dirías que no. Mírame y júramelo.

​El silencio que siguió fue absoluto. Busqué en lo más profundo de mi ser esa respuesta, esa negación absoluta que salvaría mi relación y me daría la paz que tanto buscaba. Pero no la encontré. El vacío era total. Y él, al ver mi duda reflejada en mis ojos húmedos, comprendió la respuesta. Una chispa de dolor puro cruzó su rostro, seguida de una frialdad que me aterró más que su ira.

​—Lo sabía —susurró, con un tono que me desmoronó por completo—. Dios mío, estás perdida.

​Sentí una punzada agónica en el estómago, un dolor visceral que me dobló por la mitad. Mis manos fueron a mi abdomen, intentando contener un malestar que ya no era solo emocional, sino físico. Me sentía enferma, como si el veneno de la confusión hubiera mutado en una fiebre repentina. El entorno se volvió borroso; las paredes, los muebles y el rostro de Min-Woo empezaron a fundirse en una mancha oscura.

​—Min... Woo —intenté llamarlo, pero mi voz salió como un quejido débil.

​El mareo se convirtió en una caída libre. Sentía que el suelo desaparecía bajo mis pies, que la gravedad me estaba abandonando. El dolor de cabeza se intensificó, un pulso rítmico que me golpeaba los ojos, y el aire dejó de llegar a mis pulmones.

​—¿In-Oh? —la voz de Min-Woo cambió de tono, pasando de la ira a la alarma, pero sonaba tan lejana, como si estuviera hablando desde el fondo de un pozo.

​Intenté dar un paso hacia él, para que me sostuviera, para que no me dejara caer al abismo, pero mis fuerzas se extinguieron. Mis ojos se cerraron cuando mis rodillas finalmente golpearon el suelo con un ruido sordo. El impacto no lo sentí; solo sentí una calma gélida invadiendo mis sentidos, una oscuridad que me envolvía como una manta de terciopelo.

​Lo último que percibí fue el sonido de su voz, rota y desesperada, gritando mi nombre mientras intentaba alcanzarme. Luego, el silencio. Un silencio absoluto, donde ya no había Seo-Jun, ni Min-Woo, ni decisiones, ni dolor. Solo el vacío, paciente y oscuro, recibiéndome mientras mi consciencia se desvanecía por completo en la penumbra de mi propia traición.

​Cuando mis ojos se cerraron, sentí que la última frontera entre mi vida y mis fantasmas se había borrado, y sabía, en algún rincón oculto de mi ser, que al despertar, las cosas ya no podrían ser tratadas con medias tintas. Había llegado al límite, y la caída había sido inevitable.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play