SOY LA VILLANA QUE SALVARÁ A SU FAVORITO
Violeta Alber ha vivido tres vidas: mercenaria letal en la Metrólis Feudal, mariscala de élite en la era moderna y diseñadora de moda exitosa, pero la traición la ha acompañado siempre. Al morir por tercera vez, despierta en el cuerpo de Roxana Ruiz —la esposa por contrato del personaje que más admiró en una novela: Bruno Castellano, un CEO brillante pero paralizado y sumido en la depresión, condenado a morir para que los protagonistas oficiales vivan felices.
Conociendo el destino trágico que les espera a Bruno y su familia, Roxana decide cambiar el curso de la historia. Convertirá su imagen de mujer despreciada en la de una líder imponente, luchará contra la manipulación de Orquídea y Gael, salvará a los hermanos de Bruno y protegerá sus bienes —incluyendo tierras en París con minas de diamantes y oro que le garantizarán libertad.
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2 UN NUEVO COMIENZO
He regresado seis meses antes de que Bruno tome la decisión fatal —dos semanas exactamente después de que Orquídea y Gael se unieran en matrimonio.
Abro de nuevo los ojos azules de Roxana y me dirijo al tocador que está en una esquina de la habitación. El espejo está sucio, cubierto de polvo y huellas, pero aún así puedo distinguir mi reflejo: el rostro es precioso, con rasgos dulces y labios carnosos, pero el cabello está enmarañado como una mata de zarzas, la piel tiene marcas por falta de cuidados, y la ropa que llevo —un camisón de algodón barato y demasiado grande— no hace justicia a mi figura. Al lado del cepillo de dientes oxidado hay una tarjeta de crédito de color negro, con el nombre grabado en letras doradas: Bruno Castellano.
Según los recuerdos de este cuerpo, él se la entregó el día de la boda de Orquídea y Gael, antes de que ella lo humillara públicamente. Dijo que era para que ella pudiera comprar lo que necesitara, aunque nunca le había pedido nada ni había recibido nada más que indiferencia de su parte. Ahora sé que en seis meses más, todo terminará en tragedia si no hago algo al respecto.
Un escalofrío recorre mi columna vertebral, pero no de miedo —ya conocí el miedo de cerca demasiadas veces, en campos de batalla y callejones oscuros— sino de indignación. Este hombre no merece ese final. Esta Roxana original no mereció ser tratada como un objeto, como un adorno sin valor en la historia de otros. Y esa Orquídea, que ahora luce como una esposa feliz mientras pisotea los sentimientos de quien la salvó, no se va a llevar las cosas tan bien esta vez.
—Esta Orquídea sí que es una farsa —digo en voz alta, y mi propia voz me sorprende: es más firme, más segura de lo que nunca fue la de Roxana. Me levanto de la cama con movimientos ágiles y decididos, ajustando mi postura hasta dejarla recta como la de toda guerrera entrenada. Mis hombros están bien plantados, mi cabeza alta, mis ojos ahora brillan con una intensidad que no pertenecía a esta mujer antes—. Ella puede tener el mundo a su favor, puede contar con la mentira y la manipulación que la han llevado hasta aquí, pero no conoce a una verdadera luchadora. No conoce lo que significa sobrevivir contra todas las probabilidades, lo que significa luchar por lo que es justo aunque el mundo entero esté en contra. No conoce que ha cruzado el camino de alguien que ha vuelto de la muerte tres veces seguidas.
Salvaré a Bruno. Salvaré a su familia. Cambiaré este destino maldito. Y cuando termine mi trabajo, cuando él, sus hermanos y sus hijos estén a salvo y fuertes, me iré a vivir mi propia vida —la que me fue arrebatada una y otra vez. Por ahora, sin embargo, esta "adorno" se convertirá en la villana que Orquídea tanto teme: una mujer fuerte, dominante y empoderada que no permitirá que nadie siga jugando con las vidas de los demás.
Primero que nada: necesito un cambio de look. Agarro la tarjeta de crédito de Bruno con los dedos firmes y camino hacia la puerta, empujándola con fuerza contra la cerradura. El pasillo está oscuro y estrecho, pero mis pasos son seguros, cada movimiento cargado de la determinación que me ha acompañado en mis tres vidas. Las vidas que conocí terminaron hace tiempo, pero mi fuerza nunca se fue. Ahora es el momento de usarla para escribir un final diferente. Y el primer paso será encontrar a Bruno en su habitación cerrada y hacerle ver que aún tiene razones para vivir.