NovelToon NovelToon
PERFECTO ENGAÑO DE AMOR

PERFECTO ENGAÑO DE AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Amor prohibido / Completas
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Andrea Miller jamás imaginó que una simple noche en una discoteca cambiaría por completo su vida. Después de semanas sintiéndose atrapada en la rutina, acepta salir con su mejor amiga, Viviana Lewis, sin saber que entre las luces, la música y el alcohol cruzaría miradas con el hombre que terminaría destruyendo su corazón.
Sebastián Foster es atractivo, elegante y demasiado encantador para ser real. Desde el instante en que se acerca a Andrea para ofrecerle una copa, la conexión entre ambos se vuelve imposible de ignorar. Las conversaciones fluyen, las miradas arden y el deseo termina convirtiéndose en algo mucho más peligroso: amor.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13

Durante años, la relación entre Sebastián y Renata se había mantenido dentro de unos límites claros y rígidos que ambos habían aceptado desde el principio. Eran compañeros de conveniencia, dos personas que compartían apellido, estatus y fortuna, pero que vivían como extraños bajo el mismo techo. Había frialdad, distancia y formalidad, y eso era algo que ella conocía, esperaba y hasta prefería; sabía exactamente dónde estaba parada y qué podía esperar de él. Sin embargo, desde hacía algún tiempo, todo había empezado a cambiar, y esas alteraciones sutiles eran lo que ahora le daba vueltas en la cabeza sin dejarla descansar.

Al principio, Renata no supo bien cómo interpretar lo que veía. Sebastián ya no era ese hombre distante, serio y reservado que solo hablaba de cuentas, compromisos o asuntos sociales. A veces lo sorprendía con una expresión diferente, una luz en la mirada, una sonrisa que se le escapaba sola mientras miraba hacia la nada o leía mensajes en su teléfono, una alegría y una tranquilidad que jamás le había conocido. Era como si hubiera recuperado la vida, como si algo o alguien le hubiera devuelto el brillo a los ojos y las ganas de vivir. Pero al mismo tiempo, esa nueva energía iba acompañada de una ausencia constante, de una falta de atención que antes no existía porque tampoco se la reclamaban.

Una mañana, desayunaban en el gran comedor de la casa, sentados en los extremos opuestos de la mesa larga de madera oscura, tal como siempre lo hacían. Pero esa mañana, Sebastián estaba totalmente ausente, moviendo la comida en el plato sin comer apenas, con la mente claramente puesta en otro lugar. Renata lo observó en silencio durante unos minutos, estudiando cada gesto, cada movimiento, hasta que decidió romper aquel silencio acostumbrado.

—Te noto cambiado, Sebastián —dijo ella con voz calmada pero firme, sin dejar de mirarlo fijamente—. Muy cambiado. Hay días en los que pareces otra persona: más ligero, más contento, como si no tuvieras ninguna preocupación en el mundo. Pero otros días te vuelves esquivo, impaciente, y pasas fuera de casa más tiempo del que jamás habías pasado antes. Me gustaría saber qué es lo que está pasando.

Él levantó la vista de golpe, sobresaltado, y por un instante dejó ver en su rostro esa alerta y ese miedo que trataba siempre de ocultar. Se recompuso rápidamente, adoptando esa máscara de calma y seguridad que usaba para todo, pero esa fracción de segundo de vacilación fue suficiente para que Renata agudizara aún más sus sospechas.

—¿Cambiado? —repitió él, tratando de sonar natural y sorprendido—. No sé de qué hablas, Renata. Son imaginaciones tuyas, quizás tienes demasiado tiempo libre y te pones a pensar demasiado. Todo sigue igual que siempre, mis ocupaciones son las mismas, mis negocios me mantienen ocupado y fuera de casa, nada nuevo bajo el sol.

—¿Negocios? —repitió ella con un tono que empezaba a cortar como hielo—. Siempre son negocios, reuniones, viajes urgentes o problemas que resolver. Llevo años escuchando lo mismo, y créeme que conozco perfectamente cuáles son tus ritmos y tus obligaciones. Y te aseguro, esposo mío, que esto que pasa ahora no tiene nada que ver con trabajo ni con estrés. Antes, por mucho que tuvieras que hacer, siempre estabas aquí, presente aunque fuera solo con el cuerpo, cumpliendo tu parte del trato. Ahora… ahora es como si esta casa te estorbara, como si yo te estorbara, como si tuvieras un mundo mucho más importante y mucho más interesante al que correr en cuanto tienes oportunidad.

Sebastián apartó la silla con brusquedad y se puso de pie, visiblemente incómodo y molesto por aquella conversación que le ponía el dedo en la llaga.

—Estás diciendo tonterías, cosas sin sentido que no tienen por qué importarte ni por qué discutir. Tengo cosas que hacer, me voy.

—Vete —dijo Renata sin levantar la voz, pero con una firmeza que lo detuvo un segundo antes de cruzar la puerta—. Pero ten por seguro una cosa: yo conozco cada rincón de tu carácter, cada forma tuya de actuar, cada señal que sueltas sin querer. Nos hemos criado en el mismo ambiente, hemos vivido bajo las mismas reglas y hemos fingido juntos durante mucho tiempo. Y ahora sé distinguir muy bien cuándo estás fingiendo y cuándo estás tratando de esconder algo grande.

Cuando él se marchó, saliendo casi huyendo como si lo persiguieran, Renata se quedó sentada, con la taza de café entre las manos, mirando el espacio que él había dejado vacío. Al principio, cuando empezó a notar esas diferencias, se había dicho a sí misma que seguramente se trataba de problemas económicos, o de dificultades con socios complicados, o simplemente de cansancio y agobio por las muchas responsabilidades que llevaba sobre sus hombros. Quería creer eso, porque encajaba mejor con la imagen que tenía de él y con la vida ordenada que ella había construido para sí misma. Pero poco a poco, con cada detalle nuevo que observaba, esa explicación se iba cayendo a pedazos para dar paso a una verdad que le resultaba amarga y molesta, pero que tenía sentido con todo lo que veía.

«Hay otra mujer», pensó con claridad, sintiendo cómo una mezcla de orgullo herido y fría determinación le recorría el cuerpo. «Esa es la única explicación posible. Alguien que te hace sonreír así, alguien por quien te arriesgas a llegar tarde, a inventar excusas, a cambiar todo lo que eras hasta ahora. Has encontrado algo que creías perdido o algo que nunca habías tenido… y te has olvidado por completo de quién eres y con quién estás comprometido».

Lo que más le dolía y lo que más le molestaba no era precisamente el sentimiento de traición o el dolor de amor, porque entre ellos nunca hubo amor verdadero. Lo que la hería en lo más profundo era su orgullo, su posición, el acuerdo sagrado que habían firmado y mantenido durante tanto tiempo. Habían pactado vivir bajo unas mismas reglas, respetar las apariencias, mantener intacto su nombre y su reputación ante la sociedad, y si alguno tenía gustos o aventuras fuera, debían ser cosas discretas, pasajeras, que nunca pusieran en riesgo ni alteraran el orden de sus vidas. Pero lo que estaba viendo ahora en Sebastián no era una aventura cualquiera: era algo profundo, algo que lo había transformado por completo, algo que amenazaba con romperlo todo.

Desde ese día, Renata cambió su forma de actuar. Ya no se quedó esperando ni mirando hacia otro lado. Empezó a observarlo con detenimiento excesivo, como un cazador que vigila a su presa. Fijaba la hora exacta a la que salía y a la que decía volver, notaba pequeños cambios en su vestimenta o en su forma de arreglarse que antes no existían, estaba atenta a cualquier palabra que pudiera delatar lugares, nombres o momentos compartidos.

Una tarde, él dejó olvidada su chaqueta en el recibidor tras llegar de la calle y subir corriendo a contestar una llamada que había sonado insistente. Renata se acercó despacio, con el corazón latiéndole con fuerza, luchando también contra sus propias normas de respeto y privacidad, pero empujada por la necesidad de saber la verdad. Revisó los bolsillos con cuidado, y entre papeles y recibos, encontró un pequeño trozo de papel doblado varias veces, con unas palabras escritas con letra elegante y femenina: «Gracias por hacerme tan feliz, por hacerme sentir que por fin estoy en mi lugar. Te espero mañana en el mismo sitio, te amo con toda mi alma.»

Sostuvo aquel papel entre sus dedos como si fuera una prueba irrefutable de un delito grave. No le hacía falta ver la firma ni saber quién lo había escrito. Todo lo que necesitaba saber estaba ahí: la intensidad de esas palabras, la promesa de encuentros secretos, ese amor que él le estaba entregando a otra persona, justo lo que a ella nunca le había dado ni le debía, según las reglas que ellos mismos habían establecido.

—Así que es verdad… —susurró con voz baja y dura, arrugando el papel en su mano—. Has roto el trato, Sebastián. Has jugado con lo más importante que teníamos, que era mantener este acuerdo a salvo de todo y de todos. Y lo peor de todo es que no es solo un capricho, no es solo diversión… te has enamorado. Y eso, esposo mío, es mucho más peligroso y mucho más grave de lo que imaginas.

Renata no lloró ni se desesperó. Por el contrario, sus ojos se llenaron de una luz fría y decidida. Sabía que aquello iba mucho más lejos de lo que parecía. Sabía que si él estaba dispuesto a arriesgar todo lo que tenía, todo lo que habían construido juntos durante años, era porque lo que había encontrado tenía un peso enorme en su vida. Y estaba decidida a averiguar hasta el último detalle: quién era esa mujer, qué sabía, qué intenciones tenía y, sobre todo, hasta dónde estaban dispuestos a llegar ambos para llevar adelante esa relación prohibida.

—Crees que lo tienes todo bien escondido, crees que yo soy ciega o tonta —murmuró mientras dejaba todo exactamente donde lo había encontrado, sin dejar rastro de su investigación—. Pero te equivocas. Conozco cada paso que das, y ahora mismo estoy mucho más cerca de tu verdad de lo que jamás te imaginarías. Y cuando tenga todo claro, cuando tenga todas las piezas en su lugar… entonces verás lo que pasa cuando alguien rompe las reglas conmigo.

A partir de ese momento, Renata pasó de ser la esposa ajena y distante a convertirse en una amenaza silenciosa y constante, siempre al acecho, esperando el momento justo en que ellos cometieran un error para salir a la luz y hacer valer su posición, su derecho y su venganza.

1
monita
mm🤔 tan tan amigo me parece que no ws ,más allá de tenga razón de decirle que lo que hace esta mal 😢
Nancy Nieto
eso es todo? se me ocurre q hubo capítulos q no coinciden.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play