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El León De Oro Y Su Musa

El León De Oro Y Su Musa

Status: En proceso
Genre:Romance / Enfermizo / Posesivo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

El Caos del Capitán
En la Universidad de Saint Jude, las apariencias no solo engañan... te destruyen.
Ian Thorne es el dios de la duela. El capitán de baloncesto con la sonrisa perfecta, el carisma que ilumina auditorios y el rugido de una motocicleta negra que anuncia su llegada. Todos creen conocerlo. Pero cuando las luces se apagan y la multitud se dispersa, el "chico de oro" se desvanece. En su lugar queda un hombre de pocas palabras, mirada gélida y una lengua tan afilada como un bisturí. Ian tiene una regla de oro: nadie lo toca. Su espacio personal es una fortaleza blindada, y su curiosidad por la anatomía humana es puramente científica... hasta que ella aparece para alterar toda su estructura.
Sky es el incendio que nadie pidió, pero que todos se detienen a mirar. Loca, atrevida y absolutamente sinvergüenza, vive la vida sin filtros ni frenos. Está cansada de los chicos predecibles y de las promesas vacías. Ella busca un reto, algo que no pueda descifrar a simple vista.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: Máscaras de cristal y sudor

El gimnasio de la Universidad de Saint Jude era un hervidero de hormonas, zapatillas rechinando contra la duela y el eco rítmico de los balones rebotando. El aire estaba cargado con ese olor metálico a esfuerzo y desinfectante de pino. En las gradas, el murmullo era constante, una marea de estudiantes que aprovechaban el entrenamiento abierto para admirar a los "gladiadores" de la institución.

En el centro de todo, como un director de orquesta dirigiendo un caos perfectamente coreografiado, estaba Ian Thorne.

Había algo magnético en la forma en que se movía bajo los reflectores. Ya no vestía sus pantalones cargo ni su playera negra de algodón pesado; ahora, el uniforme de los Lions se pegaba a su torso, dejando al descubierto unos brazos definidos donde las venas se marcaban como mapas de intensidad. Su cabello negro estaba empapado en sudor, pegándosele a la frente, y su rostro... su rostro era el de un santo carismático.

—¡Buena esa, Martínez! Si sigues así, te voy a tener que pedir autógrafos a ti —exclamó Ian, dándole una palmada sonora en el hombro a un novato mientras soltaba una carcajada limpia, vibrante.

La grada estalló en risitas. Un grupo de chicas de primer año suspiró al unísono. Ian les dedicó una mirada rápida y un guiño juguetón antes de volver al juego. Era el chico de oro, el capitán accesible, el bromista que siempre tenía una palabra de aliento.

Pero desde la esquina superior de las gradas, apoyada contra la barandilla de metal con la barbilla descansando en la palma de su mano, Sky lo observaba con una intensidad que rayaba en lo clínico. A su lado, sus tres amigas eran un festival de distracciones.

—Mira a Leo, por Dios, ese moretón en la pierna le queda extrañamente sexy —decía la pelirroja, señalando a su novio en la banca.

—Mi rubio está perdiendo el ritmo, debería entrenar más —añadió la pelinegra, distraída con su teléfono—. Sky, ¿me estás escuchando? ¿O sigues diseccionando al Capitán Sonrisas?

Sky no apartó la vista. Tenía una sonrisa ladeada, casi depredadora.

—Es un actor de primera categoría —murmuró Sky—. Mírenlo. Hace cinco minutos, en el estacionamiento, me dijo que era una psicópata con la voz más fría que un congelador industrial. Y ahora... ahora parece que va a salvar a un gatito de un árbol en cualquier momento.

—Es el capitán, Sky. Tiene que ser amable —dijo la rubia, encogiéndose de hombros—. No le des tantas vueltas. Quizás simplemente no le gustaste.

Sky soltó una carcajada seca que atrajo un par de miradas.

—Oh, le gusté lo suficiente como para querer que me alejara lo más rápido posible. Los hombres solo se ponen así de defensivos cuando sienten que alguien les está viendo las costuras del disfraz. Y yo acabo de encontrar el hilo suelto.

Sin previo aviso, Sky se puso de pie. No bajó las escaleras de forma normal; saltó sobre el primer escalón y comenzó a descender con una energía eléctrica, ignorando las miradas de reproche de los demás estudiantes. Su plan no era sutil. Sky no conocía la palabra "sutil" ni aunque se la tatuaran en la frente.

Cruzó el límite de la cancha justo cuando el entrenador soplaba el silbato para un descanso de diez minutos.

Ian estaba rodeado. Tres compañeros le comentaban una jugada y dos chicas de la facultad de artes se habían acercado peligrosamente con botellas de agua con la esperanza de ser las elegidas para hidratar al héroe. Él reía, gesticulaba con las manos de forma amplia, contando una anécdota sobre el árbitro del último partido.

—...y entonces le dije: "Señor, si eso es falta, entonces mi abuela es Michael Jordan" —decía Ian, provocando carcajadas generales.

—Qué buen chiste, Thorne. Casi me lo creo —la voz de Sky cortó el aire como un látigo.

El grupo se tensó. Ian no se giró de inmediato. Sus hombros se pusieron rígidos por una fracción de segundo, un movimiento tan mínimo que solo alguien que lo estuviera analizando podría notarlo. Cuando finalmente se dio la vuelta para encararla, la máscara del "chico popular" estaba firmemente ajustada en su sitio.

—Ah, la chica del fémur —dijo Ian con una sonrisa radiante, extendiendo los brazos como si diera la bienvenida a una vieja amiga—. ¿Has venido a darnos una lección de anatomía o solo a disfrutar del espectáculo?

Los presentes rieron. Sky se detuvo a escasos centímetros de él. Podía oler el sudor, el calor que emanaba de su piel y ese rastro de perfume cítrico que sobrevivía al ejercicio.

—He venido a ver cuánto aguantas —respondió ella, inclinando la cabeza hacia un lado. Su mirada descarada recorrió el pecho de Ian sin ningún rastro de vergüenza—. Te mueves bien, capitán. Pero tus ojos no se están riendo. Están contando los segundos para que todos se larguen y puedas dejar de fingir que te cae bien la humanidad.

El círculo de personas se quedó en silencio. El ambiente se volvió pesado. Ian mantuvo la sonrisa, pero sus dedos se cerraron con fuerza alrededor del balón que sostenía.

—Sky, ¿cierto? —preguntó él, bajando un poco el tono, manteniendo ese aura de "chico amable que lidia con alguien difícil"—. Tienes mucha imaginación. Tal vez deberías unirte al club de teatro en lugar de interrumpir un entrenamiento.

—No me gusta el teatro, prefiero la realidad —Sky dio un paso más. Estaba rompiendo su regla de oro: el espacio personal. Vio cómo la mandíbula de Ian se apretaba—. ¿Te incomoda que esté tan cerca, Ian? ¿O te incomoda que sepa que esa cadena de plata que llevas fuera de aquí es lo único real que tienes encima?

Él soltó una risa nasal, corta y aparentemente despreocupada. Se inclinó hacia ella, lo suficiente para que solo ella pudiera escuchar el cambio de frecuencia en su voz, aunque su rostro seguía proyectando una expresión de "estamos bromeando" para el resto del gimnasio.

—Eres como una infección, ¿lo sabías? —susurró él. Sus ojos negros eran ahora dos pozos de frialdad absoluta—. Te crees muy lista porque has notado un par de grietas. Pero si te acercas demasiado al fuego para ver cómo arde, lo único que vas a conseguir es que te salpiquen las brasas. Y créeme, no tienes la piel tan dura como crees.

Sky sintió un escalofrío, pero no de miedo, sino de pura adrenalina. Le encantaba.

—¿Eso es una amenaza o una promesa? —desafió ella en voz alta, recuperando su tono descarado—. Porque me encantan los retos, y tú pareces el rompecabezas más difícil de esta universidad.

Ian se enderezó, recuperando su postura de líder. Miró a su alrededor, notando que el entrenador los observaba con curiosidad.

—Chicos, creo que nuestra amiga necesita aire fresco —dijo Ian, guiñándole un ojo a sus compañeros—. Sky, ha sido un placer, pero tenemos un campeonato que ganar. Ve a molestar a alguien que tenga tiempo para tus juegos.

Él se dio la vuelta, dándole la espalda de forma deliberada. Fue un movimiento de poder, una forma de decirle que ella no era importante. Pero mientras caminaba hacia la otra canasta, Sky notó algo: Ian no volvió a bromear con nadie. Se puso a lanzar tiros libres, uno tras otro, con una precisión mecánica y violenta, con el rostro sumido en una seriedad gélida.

Sky regresó a las gradas con el corazón latiendo a mil por hora. Sus amigas la rodearon de inmediato.

—¿Estás loca? —le soltó la pelinegra—. Lo has dejado cortado delante de todos.

—Al contrario —dijo Sky, sentándose de nuevo y tomando su paleta—. Lo he obligado a esforzarse por mantener la máscara. Y por la forma en que ha apretado ese balón, creo que estoy a punto de romper el cristal.

Ian Thorne era un misterio envuelto en una sonrisa falsa y una motocicleta negra. Era reservado, tenía la lengua afilada y odiaba que lo tocaran. Pero Sky tenía claro que no iba a detenerse hasta descubrir qué había debajo de ese uniforme de capitán y qué pasaba cuando el chico de pocas palabras finalmente decidía hablar de verdad.

La curiosidad de él por el cuerpo humano era científica; la de ella por él, era puramente explosiva.

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Rubiia sanz
es un idiota
Gata
❤️‍🔥
Rubiia sanz
porque tenemos que esperar hasta el día siguiente para leer otro capitulo🤔😟 no mola
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
que fetiche tienes con los masajes de pies 😂😂😂❤️
🌵Musa🍏: es x su culpa
total 1 replies
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
🙄🙄🙄...che fastidioso
🌵Musa🍏: okay /Facepalm/
total 3 replies
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky te dejaron con ganas de más😈😈😈 jajajaja está súper buena me encanta vamos a ver q pasa con estos 2 anatómico 😁😁😁
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky es un caso justamente va a aparecer el exs y ah la porrista le va a dar 3 infarto jajajaja 😁😁😁😁👏👏👏👏
Carolina Alvarado Alvarado
está buena me encanta 👍👍👍👍 espero con ansias más capitulos siiii por favor
Maria Elena Martinez Lazaro
Falta ver si la estrategia de Skay de resultados será que Ian Thorner si va a caer ?
🌵Musa🍏: no lo sé quizás no o quizás si ese demonio infernal 😭
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente, gracias Autora me está encantado la historia felicitaciones
Maria Elena Martinez Lazaro: con gusto , aquí estaré pendiente leyendo esta historia para ver qué sucede con Skay y Ian
total 2 replies
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