Laura descubre que su prometido Javier la engaña, tiene otra pareja. No es la primera vez que pasa, ella le habia dado otra oportunidad y creyo que cambio, pero tan solo se habia vuelto mas experto en sus mentiras. El tio de Javier, Ricardo, ofrece su ayuda a Laura, no solo para que salga de ese amor posesivo que tenia su sobrino, sino que a la vez él mismo como su pareja predestinada, al confesar sus sentimientos prohibidos que arrastraba por ella al ser la pareja de su sobrino. ¿Laura podra vengarse de Javier? ¿Laura y Ricardo, Tendrán su final feliz?
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13- Adoptar
🔴LAURA
El aire de esta casa me asfixia, ya no quiero estar aquí.
Regrese a casa, después de haber estado en el sanatorio y enterarme de que estoy embarazada de Ricardo.
Pero lo que en verdad me indigno fue ver a Javier acompañando a esa al sanatorio, no tiene reparo en sus actitudes, no se molesta en guardar las apariencias, se muestra libremente con su amante, dejandome en ridiculo ante todos, como la ingenua cornuda que no ve la verdad ante sus ojos.
Cierro los ojos por un instante, intentando que la rabia no me brote por los ojos. Me repito una y otra vez que vale la pena esperar, que el golpe final será dulce, muy dulce. Pero verlo ahí, tan seguro de sí mismo, tan hipócrita, me quema por dentro.
En eso escucho la puerta de la entrada, es Javier que entra a la casa, arroja las llaves sobre la mesa y frunce el ceño al ver la cocina vacía, sin el aroma de comida casera esperándolo como siempre.
—¿Y la comida?
Pregunta, con ese tono autoritario que detesto.
Me apoyo en la baranda, fingiendo cansancio.
—Tuve que entregar un trabajo urgente, Javier. Se me pasó el tiempo.
—Te dije que no era necesario que anduvieras corriendo por ahí.
Dice, sirviéndose agua.
— Yo trabajo, yo traigo el dinero. No hace falta que te desgastes.
—Son viejos conocidos.
Respondo con indiferencia.
— No podía decirles que no.
Suspira, como si yo fuera una carga difícil de llevar, y cambia de estrategia. Se acerca, intentando poner una cara amable que me da náuseas.
—Mira, Laura, he estado pensando. Creo que nos hace falta algo más en esta casa. Algo que le dé sentido real a nuestro matrimonio. ¿Qué te parece si adoptamos un bebé? Así te concentras en cosas más dignas de una esposa y dejas de perder el tiempo con proyectos que no te llevan a ningún lado.
Lo miro, realmente sorprendida, aunque por dentro ya me esperaba cualquier barbaridad de su parte.
—¿Adoptar?
Inquiero, arqueando una ceja.
—Sí. Resulta que la hija de mi jefe está pasando por una situación terrible... Tiene que dar al bebé en adopción porque su familia no lo acepta. Dicen que... Bueno, que no hay un padre presente que se haga cargo.
Una risa amarga se escapa de mis labios.
—¿Ah, sí? ¿Y cómo es eso de que no hay padre? ¿Acaso se embarazó por obra y gracia del Espíritu Santo?
Javier se tensa, se aclara la garganta, nervioso.
—Fue un desgraciado, un caradura que abusó de su inocencia. Ahora los padres de Linda le dieron un ultimátum: o se deshace del niño o la echan a la calle. Entonces yo pensé... Tú siempre has tenido problemas para concebir, ¿no? Quizás lo mejor sea que nosotros lo criemos. Es la solución perfecta.
Siento que la sangre me hierve.
¿Perfecta?
¿Él quiere que yo, su prometida, levante al hijo de su amante?
¿Y encima se atreve a burlarse de mi cuerpo diciendo que "no soy buena" quedándome embarazada?
—¿Y por qué justo nosotros?
Digo, marcando cada palabra.
—Esa chica podría dárselo a cualquiera. Hay miles de parejas esperando.
—¡Pero ella nos eligió a nosotros!
Se apresura a decir, sudando frío.
—Sabe que somos buenas personas, que tenemos una posición económica excelente. El niño tendría todo.
Me acerco a él, lentamente, jugando con fuego.
—O lo que es lo mismo: Linda es una interesada. Sabe dónde está el dinero. Se va a meter en nuestras vidas con el pretexto del bebé, nos va a sacar plata, y quién sabe hasta qué punto estaría dispuesta a "agradecerte" por ser tan bueno... Quizás hasta se meta en tu cama, ¿no crees?
—¡No digas eso!
Explota él, defendiéndola demasiado rápido.
—Linda no es así, es una chica decente.
—¿Ah, sí? ¿Y tú cómo lo sabes?
Lo desafío, clavándole la mirada.
—Se te ve demasiado pegado a ella, Javier. Demasiado preocupado por "la hija del jefe".
—¡Es por trabajo! ¡Es mi superior! Tengo que ser atento
Balbucea, poniéndose rojo como un tomate.
En ese preciso instante, me llega a mi correo un mensaje del sanatorio. Son los resultados del análisis previo al matrimonio, los estudios médicos que ambos hicimos. Lo abro sin prisa, mientras él sigue hablando, y mis ojos leen la clave: Espermatozoides debilitados. La causa: abuso de estimulantes, esas pastillas ridículas que algunos usan para "rendir" y que terminan matando su propia capacidad de engendrar.
Una sonrisa victoriosa se dibuja en mi rostro. Así que el bebé... Posiblemente ni siquiera sea suyo. Qué ironía. Quiere que yo críe al hijo de otro, creyendo que es el gran héroe, cuando él mismo es estéril. Guardo el mensaje en un archivo que dice trabajo, y deslizó el celular, escondiéndolo en mi bolso. Otro tesoro, otro "regalo de bodas" perfecto para el gran día.
—Bueno, Javier
Digo, guardándome toda la verdad para mí.
—Es un tema muy delicado esto de adoptar. Déjame pensarlo, ¿quieres? No es algo que se decida de un día para otro.
Lo dejo ahí, parado, mientras yo me voy a mi habitación, sabiendo que tengo la bomba que lo destruirá por completo. Solo hay que esperar el momento exacto.
—Al menos hay algo en esta casa para comer. Grita molesto golpeando el vaso contra la mesada.
—No pude hacer las compras. Le grite a lo lejos.
Escuche que la puerta de la entrada se cerro con fuerza, se ve que salio a conseguir algo.
Saque mi celular y le envie a mi tio Toto ese mensaje que me mando el sanatorio, al segundo me llama.
📱Esto es dinamita pura, con esto lo destruimos.
Exclama emocionado mi tio.
📱Llego a tiempo, tuvo la osadia de proponer adoptar al hijo de su amante.
📱Es un maldito caradura, aguanta un poco, lo llamare para anunciarle la nueva fecha del enlace matrimonial.
📱De seguro bailara como perro con dos colas, solo se interesa en la posición económica que adquiere a mi lado y quiere mantener a su familia con nuestro dinero, incluso a su amante, no hace mucho me llego el resumen de la tarjeta, ahí figura todo lo que gasta por esa.
📱Voy a cancelar las tarjetas, no te preocupes sobrina, no nos sacará más nada.
📱Se morirá del coraje, él se siente dios con esa tarjeta.
📱No le dejaré más que gaste, te mentia que ahorraba para el futuro y te mantenia a pan y agua para darle a la otra.
📱Hazlo, ya no me importa si sufre, debe pagar por su traición.
Colgué el teléfono justo que escuche que regreso, suspiré fastidiada, en eso ingreso al cuarto.
—¿Conseguiste algo de comer?
Pregunte fingiendo preocupación.
—Solo deseo comerte a ti. La voz de Ricardo me hizo girar.
Lo mire con una mezcla de emoción y alivio al verlo, pero al mismo tiempo preocupación de que Javier aparezca en cualquier momento.
—Ricardo.
Me lance en sus brazos.
Un beso intenso exploto entre ambos.
—Javier puede regresar en cualquier momento.
—No te preocupes, lo tengo cubierto. Susurro sobre mis labios mientras sus manos quemaban mi piel bajo mi blusa.
—Aun así.
—Relajate, tenemos tiempo, y deseaba poseerte en un lugar que no sea el auto. Me confiesa girándome boca abajo contra la cama y poseyendo mi cuerpo con lujuria, de una manera arrolladora.
Tiemblo entre sus brazos, una electricidad invade todo mi cuerpo, lo escucho gemir pesado y grave, muerde mi hombro, saborea mi oreja con su lengua, sus manos hacen un cateo de calidad de mis cimas, ambos llegamos al climax.
—Quiero amanecer contigo. Le confesé.
Ricardo agitado me mira con un brillo en los ojos, me ayuda a acomodarme posando besos en mis labios.
—Eso podremos hacerlo. Me respondió agitado.
Se arregló la ropa.
—LAURA, YA NO LES QUEDABA NADA.
La voz de Javier nos hizo saltar del susto. Con Ricardo nos miramos sin saber que hacer. En eso los pasos de Javier se aproximaban a la puerta, estire a Ricardo hacia el baño, chequeando que no deje nada que delate su presencia.
—LAURA... ¿ESTÁS AHI?
La voz de Javier en el cuarto.
—Estoy en el baño. Le respondí.
—TE DECIA QUE NO TENIAN NADA.
Prosigue hablando atrás de la puerta.
—Me baño y vamos a comer afuera.
—De acuerdo, dejame pasar asi libero a Willy.
—Estoy en lo mismo.
—Entonces me baño.
—No te gustará, estar aqui.
Respondo nerviosa haciendo un sonido de pedo.
—El de abajo no tiene agua caliente.
—Libera a Willy ahi.
—Sabes que me gusta bañar ni bien terminó.
—De acuerdo, pero no me culpes si te quita el apetito.
Ricardo me hinca el costado nervioso de porque lo dejare entrar a Javier. Mira la ventana para salir por ahi, pero es pequeña.
En eso el celular de Javier suena.
—Voy al de abajo asi respondo esta llamada. Lo escuchamos salir y salgo a espiar despacio.
Veo a Ricardo suspirar aliviado, mira la ventana del cuarto, esta a dos pisos del suelo.
Lo estiro señalando para ir por las escaleras, él me sigue sigiloso, mientras miramos hacia donde va Javier.
#Yo también te deseo.
Escucho que Javier habla por su celular.
De seguro es con esa Linda.
Guio a Ricardo hacia el fondo de la casa.
—Sal por el pasillo del costado. Le susurre y entregue las llaves de ese porton.
Ni bien cerre la puerta aparece Javier.
—Falta papel. Me dijo haciendo que mí corazón pare.
—Esta ahí. Le señalé nerviosa.
—No te ibas a bañar.
—Sí, solo salí a buscar una ropa interior en el estendedero.
—Y la ropa interior.
Me señalo la mano.
—No había, voy a tener que arreglármelas.
—Bien, yo tardare. Dijo elevando el papel en la mano como si flameara una bandera.
En eso se escuchó que se cayó algo al fondo.
—¿Qué será eso? Miro Javier.
—Tal vez el gato del vecino.
—Tiene un gato.
—Creo que si.
Odio a esos bichos, dijo agarrando la escoba y encaminandose al fondo.
—¿Qué vas a hacer?
Lo espantare, asi no regresa, dijo decidido.
Mí corazón se paro, mi alma abandono mi cuerpo, Javier descubriría que es su tio Ricardo el que anda por ahi y no un gato.
Laura no es la del problema eres tu queridito mira que quedó embarazada de tu tío , tu debes ser estéril