Siempre ha sentido que tiene mala suerte, y ahora renace con muchas posibilidades, intentando cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes**
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Eveline 1
Eveline se quedó unos minutos frente al espejo después de que todos salieran de la habitación.
Esta vez observó con atención.
Cabello negro. Largo. Brillante como la tinta fresca sobre pergamino. Caía en ondas suaves hasta la cintura. Nada de dorado. Nada de rizos aristocráticos exagerados.
—Bueno —murmuró—, al menos en esta vida tengo un cabello espectacular.
Sonrió.
Por primera vez desde que recordaba… sonrió sin resignación.
Sí, había muerto por una maceta.
Sí, había renacido… y sí, aparentemente las macetas la perseguían incluso entre dimensiones.
Pero estaba viva.
Tenía una segunda oportunidad.
Un cuerpo sano.
Una posición privilegiada.
Una familia influyente.
Y un prometido peligrosamente atractivo.
—Está bien, destino.. Si me vas a lanzar cosas desde balcones, yo voy a devolverte la jugada.
Se incorporó de la cama con más energía de la que la sirvienta consideraba prudente para alguien que “había estado al borde de la muerte”. Caminó hasta el balcón con pasos decididos y miró hacia el jardín.
[Sobreviví otra vez]
Y no iba a desperdiciarlo.
La puerta volvió a abrirse.
Esta vez entró él.
Lord Cassian Rathborne.
El duque no tenía nada de frío.
Al contrario, sonreía con facilidad. Con una sonrisa ladeada, peligrosa, de esas que parecían saber exactamente el efecto que causaban.
Se detuvo al verla de pie.
—Vaya… ¿No se suponía que debía encontrarla débil y dramáticamente recostada entre almohadas?
Eveline se giró lentamente hacia él.
Y por un segundo, se permitió admirarlo sin disimulo.
[Definitivamente la reencarnación mejoró mis estándares de compañía.]
Cassian entrecerró los ojos divertido.
—Me mira como si fuera una pintura recién descubierta.
—Estoy evaluando..
—¿Evaluando?
—Sí. Si realmente valía la pena sobrevivir.
Luego Cassian soltó una carcajada genuina.
—No sabía que un golpe en la cabeza podía provocar semejante transformación. ¿Está segura de que es la misma Eveline?
Ella inclinó la cabeza, dejando que su cabello negro resbalara por su hombro como una cortina de seda.
—Depende ¿La Eveline anterior le parecía interesante?
Cassian fingió pensar.
—Encantadora, sin duda. Dulce. Algo… precavida.
—¿Aburrida?
—Nunca diría eso.. Pero esta versión tiene algo distinto.
Ella sostuvo su mirada.
—¿Y eso le molesta, Lord Rathborne?
Él sonrió más ampliamente.
—Al contrario. Me intriga.
Eveline sintió un pequeño triunfo interno.
En su vida anterior, siempre había esperado que las cosas buenas le ocurrieran. Siempre había sido pasiva, resignada, dejando que la mala suerte decidiera el ritmo.
Pero ahora no.
Ahora iba a tomar lo que la vida le ofreciera.
Incluso si ese “algo” era un prometido que parecía disfrutar demasiado del juego verbal.
Se acercó hasta quedar a un paso de él.
—Le diré algo, Cassian.
Él arqueó una ceja al escuchar su nombre sin título.
—Mm. Me agrada cómo suena cuando lo dice así.
—Acostúmbrese.. Decidí que dejaré de comportarme como si el mundo estuviera esperando el momento perfecto para golpearme.
—Eso suena… prometedoramente peligroso.
—Quizá siempre fui desafortunada.. Pero ahora pienso aprovechar todo lo que la vida me dé.
Cassian la observó en silencio unos segundos. Su expresión ya no era solo divertida.
Había algo más.
Interés real.
—¿Incluyéndome a mí en ese “todo”?
Ella dio un paso más, reduciendo la distancia hasta que casi podían sentir la respiración del otro.
—Especialmente incluyéndolo a usted.
Un silencio cargado de electricidad se extendió entre ambos.
Cassian rió bajo, encantado.
—Confieso que no esperaba despertar hoy con una prometida renovada.
—Y yo no esperaba morir por una maceta y terminar comprometida con alguien tan atractivo..
Él parpadeó.
—¿Morir?
—Metáfora. Dramática. Usted sabe.
Cassian inclinó el rostro, divertido.
—Eveline Rathborne… Me gusta cómo suena cuando tiene esa determinación en la mirada.
Ella alzó el mentón.
—Entonces prepárese.
—¿Para qué?
Sonrió con brillo travieso.
—Para descubrir que su prometida ya no piensa caminar debajo de balcones sin mirar arriba… ni dejar pasar oportunidades interesantes.
Cassian extendió la mano, tomando con suavidad un mechón de su cabello negro entre los dedos.
—Si esta es la consecuencia de una maceta rebelde, quizá debería enviar una cesta de agradecimiento al invernadero.
Ella soltó una risa clara.
Y por primera vez en ambas vidas, no sintió que la suerte estuviera jugando en su contra.
Tal vez no podía controlar lo que caía del cielo.
Pero sí podía decidir cómo vivir después del impacto.
Y si el destino pensaba lanzarle obstáculos…
Ella pensaba coquetearle de vuelta.
me encanta súper bien narrada
nunca perdió el hilo narrativo
ella con su suerte y el siempre ahí al lado