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La Piel Del Subconsciente

La Piel Del Subconsciente

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor prohibido / Traiciones y engaños
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Fenty fuentes

Valeria sobrevive a un matrimonio gélido refugiándose en un cuarto secreto, donde plasma en lienzos los sueños húmedos que tiene con un hombre desconocido que la adora. Tras descubrir la cínica traición de su esposo, el dolor se transforma en una sed de venganza diseñada con la precisión de una obra de arte. En esta batalla por su amor propio, la línea entre la fantasía y la realidad se rompe cuando el hombre de sus pinturas aparece frente a ella, desatando un deseo prohibido que podría ser su salvación o su ruina.

NovelToon tiene autorización de Fenty fuentes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

el amanecer de otra mujer

Capítulo 17:

​La noche en el penthouse de nueva York se sintió como una eternidad de esas que te aplastan el pecho. Afuera, las luces de Nueva York brillaban con su indiferencia de siempre, pero adentro, el aire se había convertido en plomo. Después de que Valeria le soltara todas esas verdades a Julián en la sala, el silencio que quedó no fue de paz, sino una calma tensa, una guerra fría que se respiraba en cada rincón de las paredes de cristal. Valeria no pudo ni considerar la idea de subir a la habitación principal; sentía que si se acostaba en esa cama, el aire se le terminaría. No podía compartir la almohada con el hombre que pretendía manipular diez años de sacrificios para salvar su propio pellejo.

​Sin decir una palabra más, caminó directo hacia la habitación de invitados. Al cerrar la puerta, el sonido del cerrojo fue como el primer paso hacia su propia salvación. Se quedó un rato apoyada contra la madera, con el corazón dándole golpes en las costillas, escuchando cómo en el pasillo Julián caminaba dando tumbos, soltando maldiciones entre dientes, hasta que finalmente escuchó el portazo seco de su estudio. Valeria se tiró en la cama, todavía vestida, y se quedó mirando las luces de los rascacielos reflejadas en el techo. No lloró. Ya no le quedaban lágrimas para él. Lo que sentía era una claridad que le daba miedo, una convicción de que el ciclo por fin se había cerrado.

​Julián, por su parte, se hundió en lo único que sentía que podía controlar: la botella. Se encerró en su estudio, rodeado de esos diplomas y fotos de éxito que solo tenía porque Valeria le había pavimentado el camino en la empresa de sus padres. Se sirvió el primer whisky con la mano temblorosa, sintiendo que el mundo se le escapaba. Él, el gran CEO de la cadena de hoteles y restaurantes, se sentía ahora como un niño asustado a punto de perder su mejor juguete: el respaldo del apellido de su esposa. Bebió una copa tras otra, tratando de apagar la voz de Valeria que seguía resonando en su cabeza, recordándole que ella se había hecho pequeña para que él brillara. Amaneció ahí mismo, derrumbado en el sofá de cuero del estudio, con una botella vacía en el suelo y una borrachera amarga que le quemaba el alma mientras el sol empezaba a iluminar el nueva York de la ciudad.

​Cuando la luz grisácea de la mañana neoyorquina empezó a filtrarse por los ventanales, Valeria ya tenía los ojos abiertos. No había dormido casi nada, pero se sentía extrañamente ligera, como si el peso de una década se hubiera quedado en las sábanas de esa cama de invitados. Se levantó y fue al baño con una determinación nueva. Necesitaba que el agua caliente le borrara hasta el último rastro del ruego desesperado de Julián de la noche anterior.

​Mientras se bañaba, Valeria se tomó su tiempo. Disfrutó del silencio de una casa que ya no sentía suya, sino como una jaula que acababa de abrirse en medio de la jungla de concreto. Al salir del baño, se miró al espejo con una honestidad que le dolió y le dio fuerzas. Se arregló con una dedicación especial; hoy no quería parecer la esposa sumisa. Eligió un vestido elegante, de esos que se ajustan al cuerpo con seguridad, sexy pero con una clase impecable, ideal para caminar por la Quinta Avenida. Se puso unos tacones que la hacían sentir firme, poderosa. Se maquilló con cuidado, resaltando su mirada, y se puso ese perfume que solo usaba para los momentos más importantes. Hoy, definitivamente, lo era.

​Bajó hacia la cocina y el eco de sus pasos sobre el mármol resonó en toda la estancia. Al llegar, el olor del café la recibió como un abrazo necesario. La muchacha del servicio, que ya estaba en sus labores, se detuvo en seco al verla entrar. La miró con sorpresa; no era común ver a la señora tan arreglada y con esa energía tan temprano.

​—Buenos días, señora Valeria —le dijo la muchacha con un tono suave—. Ya le tengo su café listo. ¿Le preparo algo de desayunar? Unos huevos o algo de fruta, si quiere.

​Valeria tomó la taza humeante y sintió el calor en sus manos. Le dio un sorbo largo, dejando que la cafeína terminara de despertarla. —No, gracias, de verdad. Hoy no tengo hambre de casa. Desayunaré algo ligero de camino al museo, tengo mil cosas pendientes que no pueden esperar ni un minuto más.

​La muchacha asintió, pero echó una mirada de reojo hacia el pasillo del estudio. —¿Y el señor Julián? No ha salido desde ayer. Ni siquiera me pidió agua ni cenó nada. Me preocupa que se sienta mal.

​Valeria dejó la taza sobre el mesón con un golpe seco, pero sin perder la compostura. —Déjalo ahí. Se encerró desde ayer y dudo mucho que se levante pronto después de la borrachera que trae encima. No te preocupes por él, que sabe cuidarse solo cuando le conviene. Nos vemos más tarde.

​Valeria ya caminaba hacia la salida, pero se detuvo cuando escuchó a la muchacha preguntarle si iba a regresar para el almuerzo. Valeria se dio la vuelta lentamente, se puso sus gafas de sol negras y miró a la empleada con una seriedad que la dejó muda.

​—No voy a almorzar aquí. Es más, quiero pedirte un favor muy importante. Empieza a buscar cajas y a alistar todas las cosas del señor Julián. Empaca su ropa, sus zapatos, sus libros... todo lo que sea de él. Se va a mudar pronto, así que mejor que tengamos todo listo hoy mismo para que no haya retrasos.

​La muchacha se quedó con la palabra en la boca, sosteniendo un paño de cocina, procesando que lo que estaba pasando era definitivo. El matrimonio de portada se había roto en mil pedazos bajo el cielo de Nueva York.

​Valeria salió hacia el ascensor privado, bajó al garaje y se subió a su coche. El rugido del motor se sintió como un grito de guerra. Al salir a las calles de nueva York, el movimiento de la ciudad la envolvió, pero ella no bajó la velocidad. No fue directo al museo como le había dicho a la muchacha. Sus manos apretaban el volante con una firmeza que nunca había tenido. Tenía una cita marcada con fuego en su mente: la oficina de su abogado. Hoy mismo, ese papel de divorcio iba a dejar de ser un simple deseo para convertirse en el documento que le devolvería su nombre y, por fin, su vida entera.

Gracias por seguir apoyando esta historia en NovelToon! 📝 Valeria ha dado el paso más difícil en el corazón de Nueva York y ahora no hay marcha atrás. ¿Crees que Julián acepte mudarse sin dar pelea o usará sus contactos para chantajearla? Me encantaría saber qué piensas en los comentarios. No olvides dejar tu "Me gusta" si te ha gustado ver a Valeria tan empoderada. ¡Tu apoyo es lo que me motiva a seguir escribiendo cada palabra de 'La piel del subconsciente'! ⭐

1
la niña de corazón
si
la niña de corazón
comienzo
para mí será negativo 🤭
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