NovelToon NovelToon
Las Sirenas De Mirthalia.

Las Sirenas De Mirthalia.

Status: Terminada
Genre:Romance / Sirena / Venganza / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Cuando las profundidades del mar ocultan secretos ancestrales y los ecos de la venganza susurran a través de las corrientes, solo las valientes sirenas de Mirthalia pueden desafiar el destino.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: Desvaneciendo la Noche

El sol de la mañana nació con una timidez inusual, filtrándose a través de los restos de bruma que aún se aferraban a los acantilados de la costa de Mirthalia. Lo que el día anterior era un puerto vibrante, ahora era un cementerio de madera astillada, velas desgarradas y el olor penetrante del ozono y la salitre. Pero el silencio era lo más inquietante. No era el silencio de la paz, sino el de un mundo que contenía el aliento, temeroso de que cualquier movimiento despertara de nuevo a la tormenta.

En la orilla, sentada sobre una roca negra que todavía goteaba agua salada, Selene observaba el horizonte con una expresión de vacío absoluto. Sus amigas —Ariel, Coralia y Ondina— la rodeaban, formando un escudo protector de escamas y preocupación.

—Selene, por favor, come algo —suplicó Ondina, extendiendo un trozo de fruta marina que habían recuperado de los restos—. No has probado nada desde que... desde que todo terminó.

Selene giró la cabeza lentamente. Sus ojos, antes cargados con el peso de la responsabilidad y el fuego de la justicia, ahora eran como espejos de agua estancada.

—¿Comer? —preguntó Selene, y su voz era un susurro hueco—. Tengo... una sensación extraña en el estómago. Pero no sé qué es.

—Es hambre, Selene —respondió Coralia, con la voz quebrada. Se volvió hacia las otras, con los ojos llenos de lágrimas—. No recuerda ni las sensaciones más básicas. El sacrificio no solo se llevó sus recuerdos, se llevó su instinto de ser.

A unos metros de distancia, Marinus permanecía de pie, observando a la mujer que amaba. Su transformación era evidente: sus dedos eran ahora ligeramente palmeados, y tras sus orejas se vislumbraban unas finas hendiduras que palpitaban al ritmo de su respiración. La energía del Prisma y el Corazón lo habían marcado para siempre, convirtiéndolo en algo intermedio, un puente viviente entre la tierra y el mar. Pero el dolor físico de su cambio no era nada comparado con el vacío de ser mirado por Selene como si fuera un extraño.

—Déjala, Coralia —dijo Marinus, acercándose con paso vacilante—. No la presionéis. Su mente está intentando reconstruirse desde cero.

—¿Y cuánto tiempo va a tardar? —preguntó Ariel, con una nota de desesperación—. Pelagios está derrotado, sí, pero el reino de Mirthalia está en ruinas. Los nobles que conspiraron contra su madre están empezando a salir de sus escondites. Necesitamos a la heredera de los Blue Mist, no a una cáscara vacía.

—¡Ella no es una cáscara vacía! —rugió Marinus, y su voz provocó una pequeña vibración en el agua cercana. Se calmó de inmediato, dándose cuenta de su nuevo poder—. Ella es la persona que nos salvó a todos. Si tenemos que reconstruir el reino sin sus órdenes, lo haremos. Pero no la trates como si fuera un objeto roto.

Sebastián, el viejo guerrero de la resistencia, emergió de entre los restos de un naufragio cercano. Su armadura estaba abollada y su rostro cubierto de hollín, pero sus ojos brillaban con una urgencia alarmante.

—No tenemos tiempo para discusiones sentimentales —dijo Sebastián, dirigiéndose al grupo—. He enviado exploradores hacia el sur, hacia la Fosa de las Sombras. Pelagios no murió. Su forma física fue destruida, pero su esencia... esa negrura que lo consumía... se ha refugiado en las profundidades. Y algo más está pasando.

—¿Algo más? —preguntó Coralia, poniéndose en guardia.

—El agua se está volviendo gris —explicó Sebastián—. No es suciedad, no es arena. Es una pérdida de vitalidad. Los arrecifes están perdiendo su color en cuestión de horas. La unión del Prisma y el Corazón estabilizó la tormenta, pero al no estar Selene "presente" para canalizar esa unión de forma consciente, la magia se está filtrando. Se está convirtiendo en un vacío que devora la vida a su paso.

Selene, que parecía no estar escuchando, se puso de pie de repente. Caminó hacia el borde del agua y metió los pies en la espuma.

—Siento frío —dijo, sin mirar atrás—. Siento un frío que viene de muy abajo. Me llama. Dice que le falta algo.

—Es el vínculo —susurró Marinus, acercándose a ella—. Aunque no lo recuerdes, tu alma sigue conectada al Prisma. El sacrificio te dejó vacía, Selene, y ahora ese vacío está intentando llenarse con lo único que queda: la energía del Abismo que todavía flota en el agua.

Marinus tomó la mano de Selene. Ella no la retiró, pero tampoco apretó la suya. Miró sus manos entrelazadas con una curiosidad clínica.

—Tus manos son cálidas —dijo ella—. Pero no sé quién eres. Solo sé que tu cara aparece en mis sueños cuando cierro los ojos. Unos sueños donde hay música y... y fuego.

—Ese era nuestro baile, Selene —dijo Marinus, con un nudo en la garganta—. Esa era la noche en que prometimos que nada nos separaría.

—Lo siento —respondió ella, y por primera vez, una chispa de tristeza cruzó sus ojos dorados—. Siento que debería sentir algo más que este frío.

Mientras hablaban, el cielo comenzó a oscurecerse nuevamente, pero no con nubes de lluvia. Era una neblina cenicienta que avanzaba desde el mar, borrando los colores del amanecer. Los pájaros marinos que volaban cerca caían al agua, sin vida, como si su aliento hubiera sido robado en un instante.

—Está aquí —dijo Sebastián, desenvainando su espada—. El nuevo peligro. No es una invasión de soldados, es la Muerte Gris. Si esa niebla llega a la costa, no quedará nada vivo en el pueblo humano ni en las ciudades de coral.

Lord Delmar, que había estado observando desde la distancia, escoltado por guardias humanos que aún le eran leales, gritó con pánico.

—¡Haced algo! —chilló—. ¡Tú, criatura! —señaló a Selene—. ¡Tú causaste esto con tu magia de monstruo! ¡Arréglalo!

Marinus se interpuso, su mirada tan gélida que Delmar retrocedió.

—Si vuelves a hablarle así, padre, te aseguro que el mar será lo último que veas. Ella dio su vida por este pueblo malagradecido.

—Marinus, basta —intervino Coralia—. Sebastián tiene razón. Selene es la clave, pero en este estado, ella es un imán para esa neblina. Si no encontramos una forma de restaurar su esencia, ella será la primera en ser consumida, y con ella, toda esperanza de detener la Muerte Gris.

—Hay un lugar —dijo Ondina, recordando las enseñanzas de las ancianas—. El Templo de los Ecos Perdidos. Se dice que allí se guardan los reflejos de todas las almas de los Blue Mist. Si llevamos a Selene allí, tal vez podamos recuperar lo que entregó en la tormenta.

—Está en el corazón del territorio enemigo —advirtió Sebastián—. Cerca de donde Pelagios se está regenerando.

Selene miró la niebla gris que se acercaba. Por primera vez, mostró un rastro de voluntad propia. Apretó la mano de Marinus, esta vez con fuerza.

—Vamos —dijo ella—. No quiero que el frío gane. No quiero olvidar el calor de tu mano.

El grupo se preparó para la misión más peligrosa de sus vidas. Mientras se lanzaban al agua grisácea, una sombra gigantesca se movió bajo la superficie, a kilómetros de distancia. Pelagios, o lo que quedaba de él, sonrió en la oscuridad. El sacrificio de Selene no solo había salvado el mundo, sino que le había dado a él la oportunidad de poseer el recipiente perfecto: una reina sin recuerdos, lista para ser llenada con su propia voluntad. La paz que tanto habían buscado se desvanecía antes de haber podido disfrutarla, y una nueva noche, más profunda y silenciosa, amenazaba con devorarlo todo.

1
Betsabe Herrera
bonita 😻😻😻
Elba Lucia Gomez
me encanta, mi sirena debe recuperarse😘
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play