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Renací Para Vengarme De Mi Marido

Renací Para Vengarme De Mi Marido

Status: En proceso
Genre:CEO / Mafia / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:24.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Verónica creé tener una vida de ensueño; dueña de una empresa más importante de la cuidad, una fortuna inmensa y un bebé en camino. Pero de eso nada le sirvió al descubrir la infidelidad de su marido con su empleada. Después de sufrir una depresión, decidió acabar con su vida sin esperarse a que regresará antes de casarse con Andrés.

Se vengara de él con su peor enemigo. Un mafioso que tiene una obsesión con la protagonista.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 8: Retomar viejos amigos... ¿y nuevos?

La reunión con el señor Rivas ya estaba confirmada para los próximos días, los documentos organizados, pero Verónica sabía que el dinero por sí solo no era suficiente. En su vida pasada había cometido un error que no pensaba repetir, había reducido su mundo profesional a una sola persona, había dejado de lado conexiones valiosas por mantener una relación que terminó perjudicándola en todos los sentidos.

Laura estaba sentada en el sofá revisando su tablet cuando vio a Verónica salir de la habitación.

—¿Vas a salir? —preguntó con curiosidad.

—Sí. ¿Quieres venir?

—Claro. Necesito ir a la misma dirección que tú para dejar estos detalles de mi trabajo.

Laura mostró su nueva marca de ropa con emoción.

—Esta línea será la más exitosa de todas.

Verónica la miro seriamente. Aunque por dentro estaba feliz. Ya que Laura será una exitosa modista.

Verónica tomó las llaves sin perder tiempo y salió de la casa.

El trayecto fue corto, pero suficiente para que organizara en su mente lo que iba a decir. No era una conversación improvisada, sabía exactamente qué punto quería retomar, qué errores corregir y qué tipo de relación quería establecer.

Laura se quedó a unas cuadras atrás. Quedaba su trabajo cerca. Mientras que Verónica se dirigía al lugar de encuentro.

El lugar era un restaurante elegante, discreto, frecuentado por empresarios que preferían hablar de negocios en ambientes tranquilos. Cuando llegó, el personal la recibió con respeto y la guió hasta una mesa al fondo.

Él ya estaba allí.

Daniel Ortega levantó la mirada cuando la vio acercarse. Su expresión cambió ligeramente, no de sorpresa exagerada, sino de atención real.

—Verónica —dijo al ponerse de pie.

—Daniel.

Se dieron un apretón de manos firme, sin excesos, pero con reconocimiento.

—No esperaba tu llamada —comentó él mientras tomaban asiento.

—Lo sé. Y lamento el olvido.

Daniel la observó unos segundos antes de continuar.

—Han pasado años.

—Sí.

—Y en todo ese tiempo no supiste nada de mí.

Verónica sostuvo su mirada sin incomodarse.

—He estado ocupada.

Daniel apoyó los brazos sobre la mesa.

—Como todos en el mundo del negocio— Daniel la miró con más interés—. Entonces dime, ¿por qué ahora?

Verónica no dudó.

—Porque dejé de priorizar cosas que no lo merecían. Decidí ver hacia el futuro y dejar atrás lo que me ataba.

Daniel inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Te refieres a Andrés?

Verónica no se molestó en ocultarlo.

—Sí.

Daniel asintió lentamente.

—Eso explica muchas cosas.

—Lo sé. Y mi actitud cuando estaba con él era lamentable. Ahora que lo he dejado, se cuales son mis objetivos.

Hubo un breve silencio, no incómodo, sino medido. Daniel tomó su vaso de agua.

—Recuerdo que antes trabajábamos bien juntos.

—Así era.

—Hasta que empezaste a tomar decisiones sin consultarme.

Verónica aceptó el comentario sin resistencia.

—Tenías razón en ese momento. Fue error de mi parte.

Daniel la miró con sorpresa leve.

—No esperaba que lo admitieras tan fácilmente.

—No tiene sentido negar lo evidente.

Daniel dejó el vaso sobre la mesa.

—Entonces, ¿qué quieres ahora?

—Retomar lo que dejamos.

Daniel cruzó las manos.

—Eso no es tan simple.

—Lo entiendo. Pero trabajaré en ello como no tienes idea.

—Las relaciones de negocios no funcionan como si nada hubiera pasado.

Verónica asintió.

—Por eso estoy aquí.

—¿Para qué exactamente?

—Para reconstruir la confianza.

Daniel la observó en silencio durante unos segundos.

—Eso toma tiempo.

—Estoy dispuesta. Tiempo tengo de sobra. Ya no estoy comprometida.

—¿Y qué ofreces a cambio?

Verónica apoyó la carpeta sobre la mesa y la abrió.

—Información y oportunidades.

Daniel arqueó una ceja.

—Eso suena interesante.

—Lo es. Y te gustará más las ofertas que tengo preparada.

Le deslizó un documento.

—Esto es una inversión que estoy por cerrar.

Daniel lo revisó con atención.

—Una startup tecnológica.

—Sí.

—No es tu estilo habitual. Es muy joven esa empresa.

—Estoy ampliando mi enfoque.

Daniel siguió leyendo.

—¿Y por qué debería interesarme?

Verónica apoyó una mano sobre la mesa.

—Porque esto nos beneficiará tanto para tí como para mí.

Daniel levantó la mirada.

—Eso es una afirmación fuerte. ¿En qué te basas?

Verónica mantuvo el tono firme.

—En información que otros aún no tienen.

Daniel cerró el documento lentamente.

—Siempre fuiste buena encontrando oportunidades antes que los demás.

—Y sigo siéndolo. Pero está vez no cometeré el error de colocar la emociones antes.

Él la observó con más atención ahora.

—Si esto resulta como dices, podría ser un movimiento importante.

Daniel se recostó ligeramente en la silla.

—Está bien, supongamos que te creo. ¿Qué quieres de mí?

—Que vuelvas a trabajar conmigo.

Daniel no respondió de inmediato.

—Eso implica confiar otra vez. Y también implica que no vas a repetir lo que hiciste antes.

Verónica sostuvo su mirada.

—No lo haré. Tienes mi palabra.

Daniel la estudió unos segundos más.

—Bien.

Verónica no cambió la expresión, pero su atención se mantuvo fija en él.

—¿Eso es un sí?

Daniel asintió.

—Es un comienzo.

—Es suficiente para mí.

El ambiente se relajó ligeramente.

—Entonces tendremos que ponernos al día —añadió Daniel—. Porque el mercado ha cambiado.

—Estoy al tanto.

—Eso quiero verlo.

Verónica cerró la carpeta. La conversación continuó, más fluida ahora, con detalles, propuestas, planes que se iban ajustando con naturalidad; no había tensión innecesaria, tampoco confianza ciega, pero sí una base que estaba volviendo a formarse.

Horas más tarde, Verónica llegó al evento empresarial al que había sido invitada.

El lugar estaba lleno de personas influyentes, empresarios, inversionistas. La iluminación era elegante, la música suave.

Verónica avanzó con seguridad, saludando a algunos conocidos, intercambiando palabras breves.

Laura no estaba con ella, había preferido quedarse en su trabajo por más tiempo, pero Verónica no necesitaba compañía ahora en ese espacio.

Se detuvo cerca de un grupo donde se discutía sobre una empresa del sector inmobiliario que estaba recibiendo atención.

Un hombre hablaba con entusiasmo.

—Es una oportunidad única, están expandiéndose rápidamente.

Otro asintió.

—Los números parecen sólidos.

Verónica escuchó unos segundos antes de intervenir.

—No lo son.

El grupo giró hacia ella.

El hombre que había hablado primero frunció el ceño.

—¿Perdón?

Verónica mantuvo la calma.

—Esa empresa tiene problemas de liquidez que no están mostrando.

—Eso no es lo que indican sus reportes.

—Porque están maquillados.

El ambiente se tensó ligeramente.

El hombre cruzó los brazos.

—¿Y tú quién eres para decir eso?

Antes de que Verónica respondiera, otro de los presentes habló.

—Es Verónica Andrade.

El tono cambió de inmediato.

—Entiendo —dijo el hombre, aunque no parecía completamente convencido—. ¿Y en qué te basas exactamente?

Verónica respondió sin dudar.

—En la forma en que han estado moviendo sus activos en los últimos meses, están cubriendo pérdidas con nuevas inversiones, eso no es sostenible.

El grupo guardó silencio.

Algunos intercambiaron miradas.

—Si eso es cierto, entonces la empresa está en riesgo —comentó uno de ellos.

La conversación continuó, ahora con un tono más serio, más analítico.

Pero no todos estaban enfocados en el debate.

A unos metros de distancia, un hombre observaba la escena con atención.

No participaba en el grupo, no intervenía, pero su mirada estaba fija en Verónica.

Había notado el momento exacto en que ella habló, la seguridad en su voz, la forma en que no dudó al contradecir a otros.

Uno de sus acompañantes se inclinó ligeramente hacia él.

—¿La conoces?

El hombre negó.

—No.

—Entonces, ¿por qué la estás mirando así?

El hombre no apartó la vista.

—Porque quiero.

Su acompañante sonrió levemente.

—¿Te interesa?

El hombre respondió con calma.

—Me interesa entender por qué está tan segura de si misma.

Mientras tanto, Verónica terminó la conversación con el grupo y se apartó ligeramente, tomando una copa de champagne.

No parecía afectada por la discusión, su expresión seguía siendo tranquila, como si todo hubiera sido parte de una rutina.

Pero cuando giró ligeramente el rostro, sus ojos se encontraron con los de ese hombre.

El contacto fue breve, pero suficiente. Él no apartó la mirada de inmediato. Verónica tampoco.

Hubo un silencio entre ambos, aunque estuvieran a cierta distancia.

El hombre finalmente desvió la mirada con calma, como si hubiera tomado una decisión. Su acompañante volvió a hablar.

—Creo que acabas de encontrar algo más interesante que ese negocio.

El hombre respondió sin cambiar el tono.

—Tal vez.

Verónica bebió un pequeño sorbo, sin perder la compostura.

Sabía que ese tipo de encuentros no eran casuales. Y esta vez, no pensaba ignorarlos.

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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.

1
Maria Moreno Ortiz
Parece peligroso liarce a un hombre de la mafia 🤭
Elisa Patico
ni para delinquir sirves
inuyasha/ Tomoe🦊
necesito que ellos tengan una muerte lentaa y sufrannn de apoco tanto Andrés como clara
más más mas
karencitha: quien diría que clara que se veía tímida y inocente en realidad fuera mala
total 1 replies
Adaly Cruz cruz
👏👏👏👏. me gusta
Elizabeth Yepez
quien los mando a darcelas de listos
Elizabeth Yepez
que bueno que le hagan lo mismo también
Elizabeth Yepez
no entiendo una mujer tan importante y no tiene chofer, y anda sola como el nada sin guardaespaldas
Gabriela Alejandra Badia
ay nooooo autora solo un capítulo y cortito no se vale, más xfa🙏
Maria Gonzalez Gonzalez
un delicioso con ese bombón 😋😋😍
inuyasha/ Tomoe🦊
uhhhh Dominic tomando el control va hacer tan hot🔥 AHHH no me podes dejar así autora
Julîîana
sería genial si sabotearan el auto de Clara y Andrés,luego quemarán la empresa con todo, pero sin dañar civiles
Maria Gonzalez Gonzalez
muy interesante la historia 🤣🤣 felicidades hermosa 😍
Adaly Cruz cruz
wow lastima verónica siempre adelante ese andres ya esta muerto 🤣
Nora Margot Gomez Lancha
Actualizada, pronto autora, está muy interesante la novela, que ese par de desgraciados no se salgan con la suya, que los descubran y que los torturen , lento hasta que ellos mismo se ataque entre ellos, que Veronica, se de cuenta al toque que son Andrés y Clara, que la estén atacando y que acon ayuda de Dominic planeen la destrucción de ese par😁🤔
Ivon Caraballo
me imagino que Vero tendrá cámaras que le permita obtener pruebas aunque prefiero que desaparezcan a la mustia de Clara🤭
Julîîana
Ojalá no se salgan con la suya, que verónica tenga como recuperar cualquier daño ocasionado por esos dos y los haga pagar con creces
inuyasha/ Tomoe🦊
la odio tanto a clara LPM espero que allá cámaras en la oficina 🔥 necesito un maratón
nana
😒que alguien me explique la lógica de meterse con un mafioso... es peor la cura que la enfermedad
Rusi Jmz
Ni modo Andrés tu lo buscaste , te llegó parte del karma
Rusi Jmz
lo bueno es que no va a desperdiciar una bala 🤣🤣🤣🤣
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