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LA VIRTUD CAUTIVA

LA VIRTUD CAUTIVA

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Completas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

En lo más profundo de un bosque olvidado por el tiempo, donde el agua de las cascadas es pura y la fe es la única ley, nació Evangeline. Criada entre oraciones y el aroma de los frutos silvestres, su belleza era un secreto guardado por la naturaleza… hasta que el mundo de los hombres decidió reclamarlo.

Alistair von Thorne no conoce la paz. Sus ojos azules han visto caer reinos y sus manos, marcadas por el acero, solo saben de obediencia y sangre. Tras años de guerra, su regreso se cruza con una cacería de monstruos humanos y una mercancía que no tiene precio: la virtud de una mujer.

Por unas cuantas monedas de oro, la salvación de Evangeline se convirtió en su nueva condena. Ella fue comprada. Él es su dueño. Y en el silencio del campamento militar, la pureza de la aldea está a punto de colisionar con la oscuridad del guerrero más temido del Rey.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: La ley del hierro

El regreso al campamento fue un desfile de silencio y terror. Alistair no dijo una sola palabra durante todo el trayecto, pero su cuerpo, rígido como el acero, emanaba una furia que Evangeline podía sentir vibrando a través de la capa roja que la envolvía. Los soldados se apartaban en silencio, bajando la vista ante el paso de su General, quien llevaba a la mujer contra su pecho como si fuera un botín recuperado de las fauces de la muerte. La humillación de haber sido rescatada se mezclaba en la mente de Evangeline con el recuerdo de la sangre de los desertores, y el miedo a lo que vendría ahora era una soga que le apretaba la garganta.

Al entrar en la tienda, Alistair no la dejó en el suelo con delicadeza. La soltó casi con brusquedad sobre la cama, donde antes ella había sanado sus heridas. El metal de su armadura resonó mientras se despojaba de la capa manchada de barro y sangre. Evangeline se encogió, ocultando sus pies heridos bajo la seda destrozada de su vestido, temblando ante la imponente figura del hombre que ahora la miraba con ojos que eran dos grietas de hielo azul.

—¿Crees que esto es un juego, Evangeline? —Su voz era un susurro peligroso, mucho más aterrador que el rugido que había soltado en el bosque—. ¿Crees que el oro que pagué por ti es para que juegues a las escondidas en un bosque lleno de animales que te devorarían antes de que pudieras terminar una de tus oraciones?

—Yo... solo quería... —intentó decir ella, pero su voz se quebró ante la intensidad de su mirada.

—¡No me importa lo que querías! —rugió Alistair, dando un paso hacia ella que hizo que la madera del suelo crujiera—. En mi mundo, las acciones tienen consecuencias. Tu desobediencia puso en riesgo no solo tu vida, sino mi autoridad ante mis hombres. Un General que no puede controlar a lo que le pertenece no es digno de mandar un ejército.

Alistair se acercó a un baúl y sacó una cuerda de seda negra, fina pero irrompible. Evangeline lo miró con los ojos desorbitados, su corazón latiendo con una fuerza que le causaba dolor físico.

—Dijiste que eras sumisa, que tus padres te criaron para obedecer —continuó él, rodeando la cama con la elegancia de un depredador—. Pero parece que tu lengua es más dócil que tus pies. Si no puedes aprender a quedarte donde se te ordena por voluntad propia, entonces te enseñaré por la fuerza del hierro.

La tomó por las muñecas con una sola mano, inmovilizándola con una facilidad insultante. Evangeline sollozó, no por dolor, sino por la absoluta impotencia de verse dominada por aquel gigante rubio. Con movimientos expertos y gélidos, Alistair ató sus manos a uno de los postes tallados de la cama. No apretó los nudos de forma que le cortaran la circulación, pero la dejó lo suficientemente tensa como para que no pudiera moverse más allá de unos centímetros.

—Este es tu lugar ahora —sentenció él, sentándose en una silla frente a ella y comenzando a limpiar la sangre de su espada con un trapo blanco—. Permanecerás así toda la noche. Me servirás de recordatorio de que incluso la belleza más pura necesita una correa para no perderse en la oscuridad.

Evangeline, con los brazos en alto y la espalda contra el respaldo de la cama, lo miraba con lágrimas rodando por sus mejillas. El contraste entre la seda azul de su vestido roto, su piel de nieve y la cuerda negra era una imagen que Alistair grabó en su memoria con una satisfacción oscura.

—Mañana, cuando tus pies sanen, volverás a tus deberes —dijo Alistair, sin apartar la vista de su acero—. Cocinarás, coserás y curarás cada marca de batalla que tenga en mi cuerpo. Pero lo harás sabiendo que cada paso que des, lo das porque yo te lo permito. Eres mi cautiva, Evangeline. Y si vuelves a intentar cruzar los límites de mi protección, el bosque será el menor de tus problemas.

Él no se acostó a su lado. Se quedó allí, en la penumbra, vigilándola con su mirada de acero, recordándole en cada segundo de ese castigo silencioso que su libertad se había desvanecido para siempre en el momento en que él decidió comprar su alma. Evangeline, agotada y quebrada, entendió finalmente que Alistair von Thorne no era su salvador, sino su dueño absoluto, un hombre cuya piedad solo se manifestaba a través de una posesión total y despiadada.

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Gloria
Está protagonista es tan orgullosa tan testaruda , se casó con ella para que no quedara en deshonra , lástima que no la tengo de frente por que ya le había dado un par de cachetadas bien datas a esta mujer yo la saco del castillo a ver cómo le hace para sobrevivir sola y sin protección
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏❤️
Arely Zuñiha
son los primeros tres capítulos y ya me gusta ,esperemos más a delante 👏👏
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏 excelente novela ❤️
Marcel Hernandez
A no quería una servidora fiel y entregada
hay la tienes 🤭
Marcel Hernandez
mi héroe y verdugo
Marcel Hernandez
Que soldados tan miserables
como no quería que saliera corriendo 😠
Marcel Hernandez
Bueno no me encanta que la enseñe como un trofeo pero si que la defienda y le de su lugar
así es contradictorio pero hombres como el son posesivos 🥰
mailyn rodriguez
Hola querido lector! tu opinión es muy importante para mi gracias.
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