Una historia de amor marcada por el destino, la traición y las segundas oportunidades.
Cuando Elizabeth pierde al hombre que creía su futuro, decide reconstruir su vida lejos del dolor. Pero el destino la cruza con Álvaro Castaño, un poderoso y enigmático empresario que se acerca a ella con intenciones ocultas… sin imaginar que terminará enamorándose de verdad.
Entre secretos, celos y ambiciones peligrosas, el amor deberá enfrentarse a la verdad.
Porque a veces, el corazón se enamora… incluso en medio de la venganza. 💔💞
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Capítulo 2: Encuentros peligrosos
El automóvil negro se detuvo frente a la elegante casa donde Leticia Castano esperaba ansiosa a las nuevas visitantes en una exclusiva zona de Bogotá.
El jardín estaba perfectamente cuidado, las paredes blancas y los ventanales amplios hablaban de lujo… pero también de control.
Estela descendió primero, seguida de su hija menor.
Sofía observó el lugar con una sonrisa astuta. Nada en su expresión mostraba timidez; al contrario, sus ojos brillaban con curiosidad y ambición.
—Bienvenidas —saludó Leticia con su habitual elegancia calculada.
A su lado estaba Andrés Castano.
Y entonces ocurrió.
Andrés levantó la mirada… y el mundo pareció detenerse.
Sofía no se parecía en nada a la dulce Elizabeth que había visto durante años en fotografías. Sofía irradiaba seguridad, picardía y un magnetismo imposible de ignorar.
Sabía utilizar la belleza con la que nació. Ese cabello castaño oscuro risado, labios provocativos, y ojos marrones brillantes, que eran calculadores y cautivadores. Y todos esos encantos arrollaron a Andrés y ella lo notó.
Así que sonrió, Pero no con dulzura. Con intención.
—Es un placer conocerte —dijo acercándose lo suficiente para invadir su espacio personal.
Andrés olvidó lo que iba a responder. Quedó totalmente cautivado por esa mujer tan sensual.
Leticia las invito a pasar, les pregunto por Elizabeth, y Estela le respondió que se atraso un poco por los estudios pero que en unos 15 días terminaría de finiquitar todo lo de sus estudios en Canadá y tomaría el vuelo para Colombia.
Durante la cena, Sofía rió demasiado cerca de Andrés, rozó su brazo “por accidente” y sostuvo su mirada más de lo necesario.
Leticia observaba en silencio, observando el juego se desarrollaba frente a sus ojos. No le agrado para nada el comportamiento descarado de Sofía. Pero lo disimulo bien.
Esa misma noche, ya terminada la cena y Leticia sentada tomándose una copa de brandy, volteo el ruido al abrirse la puerta y era Andrés que entraba al despacho de su madre.
—Mamá… Quiero hablar contigo. Lo he pensado mucho, y nunca me he opuesto a lo que me pides, pero no quiero casarme con Elizabeth.
Leticia alzó la vista lentamente.
—¿Qué estás diciendo?
—Lo que escuchaste. Quiero casarme con Sofía.
—¿Te volviste loco? Tu compromiso es con Elizabeth no con Sofía. Llevan años en una relación a distancia.
—Lo se madre. Pero hoy al conocer personalmente a Sofía, se que no podré sentir nada tan intenso por Elizabeth, entiende madre. Se que Elizabeth es una mujer hermosa, es dulce, y cualquier hombre estaría feliz de tenerla a su lado, Pero yo no, yo quiero a Sofía.
El silencio se volvió denso.
Leticia no era una mujer fácil de sorprender… pero aquello no estaba en sus planes.
Mientras tanto, Sofía no tenía intención de pasar la noche en casa.
Bogotá vibraba de vida nocturna, y ella estaba decidida a probarla.
Horas después, luces de neón y ritmos electrónicos llenaban una de las discotecas más exclusivas de la ciudad. Sofía bailaba como si el lugar le perteneciera, atrayendo miradas sin esfuerzo.
Y entonces lo vio.
Álvaro Castano. Alto. Imponente, inalcanzable. Un hombre acostumbrado a que el mundo se acomodara a su paso.
Sofía sostuvo su mirada sin titubear.
Álvaro no era un hombre fácil de impresionar… pero aquella mujer irradiaba una confianza peligrosa.
Ella se acercó primero.
—Bailas conmigo… ¿o solo observas?
Él alzó una ceja, intrigado. Minutos después estaban bailando. Después riendo.Después de hablar demasiado cerca. El aire entre ellos se volvió eléctrico. Una cosa llevó a la otra.
Y cuando salieron del club, la ciudad parecía girar más lento.
El ascensor del hotel subió en silencio, cargado de promesas implícitas.
Cuando la puerta de la habitación se cerró tras ellos, el mundo exterior dejó de existir.
Aquella noche no hubo preguntas… ni apellidos… solo deseos descontrolados y lujuria.
Solo el impulso irresistible de dos desconocidos que, sin saberlo, acababan de cruzar una línea imposible de deshacer.
pero enserio no era necesario matar a Kael eso fue lo peor 😭
dejando al imbécil del prota para mi se arruinó esto creí que sería diferente
porque ya sabemos que alfinal Elizabeth y Alvaro quedarán juntos y Kael sufrirá por el Elizabeth así que mejor que Kael se enamore de otra