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SANADOR DESCARTADO

SANADOR DESCARTADO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía
Popularitas:12k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Invocado a otro mundo como sanador, fue descartado por su propio equipo por no hacer daño.
Herido y abandonado en la frontera, comenzó a curar a quienes nadie miraba: plebeyos, soldados rotos, niños enfermos.
Con conocimientos del mundo moderno y una magia que evoluciona al salvar vidas, su nombre empieza a recorrer el reino.
Cuando la guerra y la peste alcancen la capital, descubrirán que descartaron al único que podía salvarlos.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: Donde nadie mira

El dolor llegó antes que el recuerdo.

Ren volvió en sí con una presión sorda en el costado, profunda, como si algo le estuviera apretando por dentro. No era el dolor agudo de un corte reciente. Era peor. Una quemazón constante que latía al ritmo de su corazón. Cada respiración le clavaba una aguja bajo las costillas y le subía hasta la sien. Hizo el gesto instintivo de llevarse la mano allí, como si pudiera apartarlo.

No pudo.

Parpadeó varias veces.

El techo era bajo, de madera oscura, con grietas finas por donde se colaba una luz grisácea de amanecer. El aire estaba cargado. Humo viejo. Humedad. Hierbas secas colgadas en algún rincón. Y ese olor inconfundible de ropa usada demasiados días. De pobreza sin tiempo para lavarse.

Intentó girarse.

El mundo se inclinó violentamente.

—Eh, no, no… quieto, hijo.

La voz era áspera, preocupada. Ren volvió la cabeza apenas. A su lado, en un banquito bajo, estaba sentada una anciana encorvada. Tenía las manos grandes, curtidas, las uñas cortadas al ras. Sostenía un cuenco de barro con agua tibia; en la superficie flotaban hojas verdes machacadas que teñían el líquido.

—Te encontramos al amanecer —dijo—. Estabas frío como piedra… y sangrando. Pensé que ya no respirabas.

Ren intentó tragar. La garganta le ardía.

—Agua… —salió como un susurro roto.

La anciana acercó el cuenco con manos temblorosas. El primer sorbo le supo a tierra amarga. Casi lo devuelve. Se obligó a tragar. El segundo pasó mejor. El tercero le aflojó apenas la presión en el pecho.

Bajó la mirada.

Un vendaje torcido le rodeaba el costado. Tiras de tela vieja, mal anudadas. La sangre seca había oscurecido la mitad.

Demasiado sucio.

Riesgo alto.

Pensó en eso antes que en el dolor.

—¿Dónde…? —la voz se le quebró—. ¿Dónde estoy?

—En Lorn —respondió ella, bajando la mirada un segundo, como si el nombre fuera una disculpa—. No es gran cosa.

Ren asintió apenas. Intentó incorporarse.

El mareo lo golpeó con violencia. El sudor frío le recorrió la espalda.

—¡Quieto! —la anciana apoyó la mano firme en su hombro—. Si sigues moviéndote así, vas a abrirte la herida.

Ren apretó los dientes. Siempre había sido él quien decía eso.

—Tengo que verla —murmuró—. No está limpia.

La anciana dudó. Se notaba en el temblor de su boca.

—No tenemos telas nuevas. Ni jabón. Hicimos lo que pudimos.

No era excusa. Era vergüenza.

Ren cerró los ojos un segundo. Respira. Evalúa. Haz lo posible.

—¿Agua hervida? —preguntó—. ¿Fuego? ¿Algo fuerte… vino, licor?

La mujer lo miró como si acabara de pedirle oro.

—Puedo buscar —dijo finalmente, levantándose con esfuerzo—. Pero no te mueras mientras tanto.

Cuando salió, el silencio cayó pesado.

Entonces lo oyó.

Un gemido bajo.

Ren giró la cabeza despacio.

En un rincón, sobre una manta gastada, yacía un niño. Demasiado delgado. Demasiado quieto. Los labios resecos. La piel pálida. Los ojos entreabiertos sin enfocar nada. Respiraba rápido, superficial, como si el aire no le bastara.

Ren estiró la mano y tocó su frente.

Ardía.

El niño se estremeció apenas.

—No… —susurró Ren—. No ahora.

Fiebre alta. Deshidratación. Tal vez infección respiratoria.

Su cuerpo protestó cuando intentó incorporarse. El costado le gritó con una punzada que le nubló la vista.

—Mierda… —jadeó.

Por un segundo vio la frontera. Las espaldas alejándose. La palabra que no dijeron pero que igual pesó: reemplazable.

Apretó la manta con fuerza.

—No aquí —murmuró—. No contigo.

Cuando la anciana volvió, cargando una olla pequeña que aún soltaba vapor y una jarra de licor fuerte, se quedó inmóvil en la puerta.

Ren estaba sentado, pálido, sudando, con el niño apoyado contra su pecho para mantenerlo incorporado.

—¿Estás loco? —susurró, casi enojada por el susto—. ¡Te dije que no te movieras!

—Es tu nieto, ¿verdad? —preguntó él, sin mirarla.

La mujer se quedó callada un segundo. Luego asintió.

—Dos días así —su voz se quebró—. Ya no sabía qué hacer.

Ren extendió la mano.

—El paño.

La anciana se lo pasó de inmediato. Sus dedos temblaban.

Ren vertió el licor sobre la tela y llevó el paño a su propia herida primero. El ardor fue brutal. Se le tensó la mandíbula. La anciana dio un paso hacia él.

—Para, te vas a desmayar…

—No —respiró hondo—. Primero limpio.

Terminó como pudo. Luego cerró los ojos y concentró la poca magia que le quedaba. Un brillo verde, tenue, apenas suficiente para bajar la inflamación. No era un milagro. Era un parche.

La anciana lo miró con los ojos muy abiertos.

—Eres… —empezó.

—Después —cortó él, volviéndose al niño.

Le humedeció los labios con cuidado.

El pequeño tosió débilmente.

—Eso… bien… —murmuró Ren, sosteniéndolo—. Respira conmigo.

La anciana se arrodilló al otro lado. Le sostuvo la mano al niño.

—Aquí estoy, mi vida… aquí estoy…

Las horas se estiraron.

El niño deliró. Llamó a su madre. La anciana cerró los ojos con fuerza, conteniendo un sollozo.

—No la nombres… —susurró, rota.

Ren siguió hablando en voz baja. Contando respiraciones. Mojando el paño. Bajando la fiebre grado a grado.

En un momento, el temblor del niño se hizo más suave.

Luego más espaciado.

Hasta que dejó de tiritar.

El silencio fue tan repentino que la anciana levantó la cabeza con miedo.

—¿…?

—Está respirando más lento —dijo Ren, escuchando con atención.

El niño frunció el ceño.

—Agua… —susurró.

La anciana se llevó ambas manos a la boca. El sonido que salió de ella fue mitad risa, mitad llanto.

—¡Te oye! —exclamó, agarrando la mano de Ren con fuerza—. ¡Te está oyendo!

Ren dejó escapar el aire que no sabía que llevaba conteniendo.

—Despacio —dijo—. Solo un poco.

La anciana lloraba sin intentar ocultarlo.

—Gracias… gracias…

Ren negó con la cabeza, exhausto.

—Aún no está fuera de peligro. Pero ya no se está yendo.

La frase cayó pesada.

La mujer asintió con fuerza, como si la grabara en la memoria.

Cuando el sol subió un poco más, Ren se dejó caer contra la pared. El cuerpo le temblaba. La fiebre le subía ahora a él. Afuera empezaron a escucharse voces.

—Dicen que el niño despertó…

—¿El forastero hizo algo?

—La vieja está llorando, pero no de pena…

Murmullos. Pasos que se acercaban y se detenían en la puerta.

La anciana se puso de pie y salió un momento. Ren la oyó hablar afuera, la voz todavía rota.

—Está vivo —decía—. Está vivo.

Hubo un silencio pesado.

Luego una exclamación ahogada.

Ren cerró los ojos.

No tenía insignias. No tenía instrumentos. No tenía un templo detrás.

Pero en esa choza que olía a humo y carencias, un niño acababa de pedir agua.

Y por primera vez desde que lo dejaron atrás como algo prescindible, nadie lo estaba mirando como carga.

Lo estaban mirando como salvación posible.

Incluso él, por un instante, dejó de verse como el error que habían decidido abandonar.

1
Annyely
Claudia López Alfonso gracias por seguir leyendo la historia capítulo tras capítulo ❤️
Me hace mucha ilusión ver que te está gustando.
btcclic cuenta3
Salvador en varias, maneras e formas,
todo, no trata, de cura, mortal, sino inmortal,
enfático, hasta cura del medio ambiente regias.../Scare/
Annyely: asi es no todos los heroes poseen una espada ☺️
total 1 replies
Didi
me gusta esta historia es diferente 👏
Annyely: ¡Muchas gracias! 😊 Me alegra mucho que te guste. Quise que la historia fuera un poco diferente.
total 1 replies
fujoshi kun
parece historia contada por una Ai
Elba Lucia Gomez
no come? enfermo atendiendo? débil? no se......
btcclic cuenta3
Espero los próximo nuevos capítulos, welcome, perfec./Scare/
Annyely
gracias , tratare de publicar otro isekai este mes, para que me sigas apoyando☺️
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
Excelente.
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