A veces los sentimientos llegan cuando menos deberían.
Una noche cualquiera, una convivencia inesperada y una conexión que nunca estuvo en los planes.
Esta no es una historia perfecta, es real, intensa y llena de decisiones que marcan para siempre.
Porque hay amores que no se buscan… simplemente pasan.
NovelToon tiene autorización de M. Valen para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 2: La mañana que siguió
El despertador no hizo falta. A las cinco de la mañana ya estaba despierta, con la cabeza llena y el corazón acelerado. Tenía que arreglarme temprano para cumplir con mis responsabilidades del día, así que me moví con cuidado para no despertarlo. Sabía que él trabajaba y no saldría sino un poco más tarde; quería que descansara aunque fuera unos minutos más.
Fui al baño en silencio, cerrando la puerta con cuidado. El agua de la ducha me ayudó a ordenar un poco mis pensamientos, aunque las emociones seguían revueltas.
Salí, me sequé rápido y empecé a arreglarme, poniéndome el uniforme que usaba para mis prácticas diarias.
Cuando ya estaba casi lista, me senté en la cama para ponerme los zapatos.
...(algo así)...
...----------------...
...----------------...
Entonces lo sentí moverse.
Alejandro:
— Buenos días, mor… ¿cómo estás?
El corazón me dio un salto. Sonreí nerviosa.
Melani:
— Buenos días… bien, ¿y tú? No quería despertarte.
Él no respondió con palabras. Me tomó con cuidado, me abrazó y me volvió a recostar suavemente sobre la cama.
Alejandro:
— Ojalá pudiéramos quedarnos así un rato más…
Lo miré unos segundos. Quería decir que sí, quería quedarme, pero la realidad pesaba.
Melani:
— A mí también me encantaría… pero tengo que irme.
Salí del cuarto para terminar de arreglarme. Leo y Sofía dormían en la misma habitación, así que cada movimiento era calculado, cada sonido contenido. Todo fue en silencio, como si la casa entera conspirara para no delatarnos.
Un rato después, Alejandro se levantó. Y entro a la cocina..
...----------------...
...----------------...
Alejandro:
— ¿Cuántas arepas vas a querer?
Melani:
— Una está bien.
Sonrió, como si no me hubiera escuchado del todo. Terminó haciéndome dos: una para comer ahí y otra para llevar. Desayuné rápido, tomé agua y fui a cepillarme para poder maquillarme. Mientras me hacía las cejas frente al espejo, lo vi guardar el desayuno en una taza y luego meterlo con cuidado en mi bolso.
Cuando terminé, tomé mis cosas.
Melani:
— Ya me voy…
Alejandro:
— Espérame un segundo, voy a ponerme el suéter.
Lo esperé. Salimos juntos de la casa. Mientras subíamos las escaleras, hablamos de cualquier cosa… menos de lo que había pasado.
Melani:
— Estas escaleras son larguísimas… ¿ustedes ya estarán acostumbrados?
Alejandro:
— Supongo… aunque igual cansa.
Reímos un poco. Yo fingía normalidad. Él también. Era más fácil así.
Llegamos a la parada. Se quedó conmigo hasta que apareció la camioneta.
Alejandro:
— Avísame cuando llegues.
Asentí. Subí, lo miré una última vez y me fui.
Mientras el vehículo avanzaba, entendí que lo más difícil no había sido esa noche… sino todo lo que venía después.
El trayecto hacia el hospital se sintió más largo de lo normal. Cada sombra, cada ruido del vehículo me hacía pensar en cómo habría sido si la mañana hubiera empezado de otra manera. Sentí una mezcla de emoción y culpa que no podía ignorar. Había algo peligroso en lo que estaba pasando, algo que sabía que podría complicarlo todo… y aun así, no podía dejar de pensar en él.
Mientras caminaba hacia la entrada del hospital, respiré hondo y traté de recomponerme. Era solo el comienzo del día, y había muchas cosas por hacer, pero una parte de mí ya estaba atrapada en lo que había pasado. Sonreí ligeramente, casi para mí misma, pensando que tal vez esto no se trataba solo de la noche anterior… sino de lo que podía venir, de cómo esa conexión inesperada había cambiado todo de manera silenciosa pero irreversible.