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EL CONTRATO

EL CONTRATO

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO
Popularitas:33.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Genesis YEPES

Bienvenido a EL CONTRATO, una historia donde el poder, el dolor y el deseo se entrelazan en una lucha constante entre la supervivencia y el amor. Esta novela no habla solo de contratos ni de dominación, sino de heridas invisibles, decisiones imposibles y del precio que algunas personas deben pagar para proteger a quienes aman. Aquí conocerás a Monserrat Villarreal y Alexander Montenegro, dos almas marcadas por el pasado que deberán enfrentarse no solo entre sí, sino también a sus propios demonios. Prepárate para un viaje intenso, oscuro y emocional donde cada elección cambia destinos y donde el corazón siempre exige su verdad.

NovelToon tiene autorización de Genesis YEPES para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CLAUSULAS

El silencio del apartamento era casi incómodo.

Monserrat cerró la puerta con el pie, dejó el bolso sobre la mesa y apoyó la espalda contra la pared, dejando escapar el aire lentamente.

Había sido un fin de semana pesado.

El encuentro en el orfanato todavía le revolvía el estómago, y la sola idea de tener que volver a enfrentarse al lunes le provocaba un cansancio profundo.

Encendió la luz de la cocina, calentó agua para café y dejó que el sonido del hervidor llenara el espacio vacío.

Miró el sobre blanco sobre la mesa.

El documento.

El contrato.

El maldito contrato de Alexander Montenegro.

Lo había llevado consigo todo el fin de semana, sin atreverse a abrirlo de nuevo.

Como si el papel mismo pudiera contaminar el aire. Pero sabía que no podía seguir evitándolo.

Tomó el café, se sentó en el sofá y respiró hondo antes de sacar las hojas.

Las extendió frente a ella.

Cada línea estaba escrita con precisión quirúrgica.

No había errores, no había ambigüedades. Todo era claro, frío… casi clínico.

Montenegro Imobiliary —Contrato Privado de Asistencia Personal Extendida.

—Asistencia…

susurró con sarcasmo.

Sus ojos recorrieron las cláusulas, y el asco volvió a subirle por la garganta.

Pago total de sus deudas.

Cobertura médica completa para sus tios

Financiamiento de su universidad.

Acceso a investigadores privados para localizar a su hermano.

Un sueldo mensual generoso.

Todo parecía perfecto… hasta llegar a las condiciones.

Disponibilidad completa bajo requerimiento del señor Alexander Montenegro.

Compromiso físico sexual exclusivo durante la duración del contrato.

Aceptación delBDSM, bajo regla impuesta y conceptuada

Sin derecho a reclamo emocional ni expectativas sentimentales.

Evaluaciones médicas periódicas.

Control total de las condiciones del vínculo.

Sus manos temblaron.

Era como leer la compra de un objeto.

No hablaba de cariño. Ni siquiera de deseo. Era pura dominación escrita en lenguaje legal.

“Sin derecho a réplica”.

Repitió esa frase varias veces en su cabeza.

¿Quién demonios redactaba algo así?

Alexander no quería una compañera. No quería una relación. Quería… control absoluto.

Cerró los ojos.

Recordó el tono de su voz cuando dijo “todo tiene un precio”.

Sintió rabia.

Rabia hacia él… y rabia hacia la parte de sí misma que había dudado siquiera un segundo.

Porque era verdad.

El contrato podía solucionar todo.

Podía salvar a sus tios

Podía traer de vuelta a su hermano.

Podía darle una vida sin miedo.

Pero también podía quitarle lo poco que aún era suyo.

—No soy algo que se compra.

murmuró.

Se levantó de golpe y lanzó el documento sobre la mesa, como si quemara.

Caminó por el apartamento pequeño, pasándose las manos por el cabello, intentando calmar el torbellino en su cabeza.

Esa noche casi no durmió.

Cada vez que cerraba los ojos veía el rostro de Alexander leyendo el contrato con total seguridad, como si supiera que tarde o temprano ella diría que sí.

Eso la enfurecía aún más.

Lunes

El edificio corporativo parecía más frío que nunca.

Monserrat llegó temprano, como siempre. Vestía una blusa sencilla y una falda oscura que apenas marcaba su figura. No quería llamar la atención. Quería pasar desapercibida.

Pero era imposible.

Desde el momento en que Alexander cruzó las puertas principales, ella sintió su presencia.

No hizo falta que hablara.

Sabía que la estaba mirando.

Podía sentir el peso de sus ojos incluso cuando estaba de espaldas, organizando expedientes o revisando correos. Era una sensación constante, como una corriente eléctrica recorriéndole la piel.

Alexander actuaba como si nada.

Daba órdenes, firmaba documentos, hablaba con inversionistas por teléfono.

Frío, eficiente, impenetrable.

Pero cada vez que pasaba cerca de su escritorio, su mirada se detenía apenas un segundo más de lo normal.

Un segundo suficiente para ponerla nerviosa.

—Señorita Villarreal.

dijo en una ocasión, sin levantar la vista de su tablet

—necesito esos informes antes del mediodía.

—Sí, señor.

Su voz salió firme, pero por dentro se sentía observada… evaluada.

Como si él ya supiera la respuesta y solo estuviera esperando el momento adecuado.

El día avanzó lento.

Ella intentó concentrarse en el trabajo, pero la sensación no desaparecía.

Cada movimiento parecía calculado. Cada palabra de Alexander tenía una doble intención.

Durante una reunión, mientras ella servía café, sus dedos rozaron accidentalmente la mesa cerca de él.

Alexander levantó la mirada.

Solo eso.

Pero fue suficiente para hacerle contener el aliento.

Había algo oscuro en esos ojos grises. Algo que decía: todavía estás pensando en mi oferta.

Y lo peor era que tenía razón.

Al final de la jornada, la oficina comenzó a vaciarse. Los empleados se despedían, el ruido bajaba poco a poco hasta quedar solo el sonido de las teclas y el zumbido del aire acondicionado.

Monserrat guardó sus cosas, preparada para salir.

Entonces su teléfono interno sonó.

—Señorita Villarreal.

la voz de Alexander salió baja, pausada.

—A mi oficina.

Su estómago se encogió.

Se levantó lentamente y caminó hacia la puerta

Tocó dos veces.

—Entre.

Alexander estaba de pie junto a la ventana, observando la ciudad iluminada por el atardecer.

Su silueta parecía aún más imponente contra el reflejo del cristal.

Ella cerró la puerta detrás de sí.

El silencio fue pesado.

—Siéntate

ordenó.

Monserrat obedeció, manteniendo la espalda recta.

Alexander se giró finalmente y la miró directamente.

No había sonrisa en su rostro. Solo calma… y una intensidad que la hizo tragar saliva.

—Ya pasó el fin de semana.

dijo lentamente.

—Tuviste tiempo suficiente para leer el documento.

Ella no respondió.

Él se acercó, apoyando las manos sobre el escritorio.

—Sabes exactamente lo que te ofrezco.

continuó.

—También sabes lo que puedo hacer por ti.

Monserrat apretó las manos sobre su regazo.

—No necesito recordatorios, señor.

Alexander ladeó ligeramente la cabeza, estudiándola.

—No. Supongo que no.

El silencio volvió.

El aire parecía más denso.

—Entonces

dijo él finalmente, con voz baja pero firme.

—dime tu respuesta.

El corazón de Monserrat comenzó a latir con fuerza.

Sus labios se separaron apenas.

La oficina quedó suspendida en un instante interminable.

Y justo cuando iba a hablar…

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Grciela Calanducci
QUE FALTA DE RESPETO A NOSOTRAS, LAS LECTORAS/Frown/
mitsuja
me emocioné tanto hayyyy que emoción 🥰🥰🥰 estoy inspirada querida felicidades por tu obra 🥰🥰me inspire está emocionante tu obra te apoyo🥰🥰
Yuleima Lucena
vamos Monserrat pídele ayuda a Alex para que vayas a buscar a tu hermano y yo no estés tan sola
Kenyibel Carolina Ordoñes de castillo
Hay dios mío ojalá sea rápido ese encuentro y que Alexander la ayude que Monserrat se deje ayudar para que no cargue tanto peso solita Autora sigue así y sube más capitulos por favor 🥹🥹🥹🙏🏽🙏🏽🙏🏽
Ana Lilia Rueda Jimenez: si xfaaaa
total 1 replies
Yuleima Lucena
mas capitulos porfis 😍
Monica Carmona
pensé que estaba completa
Monica Carmona
esta bien metida en la novela y que paso ya no hay más capítulos?
Yuleima Lucena
Que paso, si estaban bien Monserrat
Mony Hernández
excelente,muy buena historia
Linda Casalins
Encantada con la historia 💕
GENESIS YEPES
Si, te entiendo pero recuerda que somos humanos;no robo y si lo hago asi, descuido mi vida académica, social, sentimental y familiar.
Considero que realmente voy muy bien porque el libro no tiene ni uno mes de publicar y ya lleva 45 capítulos, y mas de 52800 palabras y eso mucho realmente.
y recuerden que la inspiración es calva y hay que agarrar con los pelo(para esto quiero decir que desde que le llega una escena, una inspiración de que agregarle y tengo el tiempo me pongo a escribirla).
tenga un poco de paciencia.
Yuleima Lucena: ojalá puedan reencontrarse los hermanos y los tíos para que vuelvan hacer una familia
total 2 replies
Georgina Muñoz
Muy buena historia, el problema es que, se tardan tanto entre un capítulo y otro que, se olvida un poco lo leído anteriormente.
Ojalá se pudiera leer de una o tal vez un corte en el medio.
yuyis: estoy confundida en la secuencia de la novela me perdí algo???
total 1 replies
Maria Can Canul
puera pendejadas que aburrida
Blancaluz Pechchan
😢
Blancaluz Pechchan
muy hermosa historia escritora. muchas gracias
Yuleima Lucena
está súper buenísima me tiene enganchada que quiero leer más y más, mas capitulos porfis
Yuleima Lucena
no puede ser ese desgraciado le hizo creer que Monserrat está muerta ojalá puedan reencontrarse
Kenyibel Carolina Ordoñes de castillo: autora sube más y trata de que los hermanos se encuentren 🥹
total 2 replies
Marina Mendoza
ella no se dió su puesto, cualquiera la besa
Marina Mendoza
y a mie parece ya fastidió la actitud de ella.
Marina Mendoza
el chófer no se llamaba Antonio
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