NovelToon NovelToon
SANADOR DESCARTADO

SANADOR DESCARTADO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Invocado a otro mundo como sanador, fue descartado por su propio equipo por no hacer daño.
Herido y abandonado en la frontera, comenzó a curar a quienes nadie miraba: plebeyos, soldados rotos, niños enfermos.
Con conocimientos del mundo moderno y una magia que evoluciona al salvar vidas, su nombre empieza a recorrer el reino.
Cuando la guerra y la peste alcancen la capital, descubrirán que descartaron al único que podía salvarlos.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: La ciudad que cobra por respirar

La ciudad fronteriza de Ravenhold no olía a tierra ni a humo de hogar.

Olía a metal, a sudor viejo y a monedas calientes por el roce de demasiadas manos. Desde la colina, Ren pudo ver los muros de piedra oscura rodeando un enjambre de tejados apretados. Banderas del gremio ondeaban junto a estandartes del templo. Dos símbolos distintos compartiendo el mismo viento, como si el mundo hubiera decidido que el poder debía aprender a convivir… o a fingirlo.

El carruaje avanzó por la puerta principal. Los guardias observaron a Ren con un interés que no era del todo amable. Kaela mostró el sello del gremio. El paso se abrió.

—Bienvenido al lugar donde todos quieren algo de ti —dijo Kaela, con una media sonrisa cansada.

Ren bajó del carruaje. El ruido lo golpeó de inmediato: pregones de mercaderes, el choque de metal, discusiones en voz alta, risas que sonaban huecas. En Lorn, cada voz tenía un rostro. Aquí, las voces se perdían en un mar de desconocidos.

El puesto del gremio era una construcción de piedra clara, con una cola de aventureros esperando registrar misiones. Ren entró junto a Kaela. El aire estaba cargado de olor a cuero y aceite.

—Registro de sanador independiente, rango E —dijo Kaela al mostrador.

El funcionario alzó la vista, aburrido. Se le borró el gesto cuando leyó el sello.

—¿El de las aldeas del este?

Ren sintió el peso de las miradas. Algunos aventureros cuchichearon. No había admiración. Había curiosidad mezclada con un filo de desconfianza.

—Sí —respondió Kaela—. Necesitamos suministros básicos y acceso a los puestos médicos del gremio.

El funcionario suspiró.

—Los recursos son limitados. Los rangos A y B tienen prioridad.

Ren apretó los labios.

—Los rangos A y B tienen armaduras —dijo—. Los aldeanos tienen fiebre.

El funcionario frunció el ceño.

—Aquí no se discuten políticas. Se gestionan recursos.

Kaela apoyó el codo en el mostrador.

—Entonces gestiona —dijo, con una sonrisa que no era amable.

El funcionario bufó y estampó un sello en el pergamino.

—Un kit básico. No más.

Ren tomó el paquete: vendas limpias, un frasco de alcohol, dos elixires menores. No era mucho. Pero era más de lo que Lorn había tenido nunca.

Al salir, un hombre de túnica azul los esperaba.

Arven Solcar.

—Ravenhold es dura con los que no saben pedir —dijo—. Y más dura con los que piden para otros.

Ren lo miró con cansancio.

—No pido para mí.

—Eso ya lo sé —respondió Arven—. Por eso estoy aquí.

Los condujo a un pequeño anexo del templo. No era una sala sagrada. Era una oficina con estanterías llenas de registros. Arven se sentó frente a Ren.

—Tu método de “hervir el agua” ha empezado a propagarse —dijo—. Los templos pequeños están… incómodos. Menos enfermos significa menos peregrinos desesperados. Menos donaciones.

Ren sintió un calor subirle al pecho.

—¿Me está diciendo que la enfermedad es un negocio?

Arven no lo negó.

—Te estoy diciendo que el poder se acostumbra a la necesidad ajena. Y se resiste a perderla.

Ren apretó los puños.

—Entonces no debería estar aquí.

—Deberías —corrigió Arven—. Porque desde aquí puedes aprender a moverte sin que te aplasten.

Antes de que Ren respondiera, un alboroto se escuchó afuera. Gritos. Un grupo de camilleros entró cargando a un soldado cubierto de sangre. El metal de la armadura estaba hundido en el costado.

—¡Explosión en el barrio del puerto! —gritó alguien—. ¡Se cayó un andamio!

Ren se levantó de inmediato.

—Llévenlo al área de curaciones —ordenó—. No lo muevan así.

El sanador del templo dudó.

—No está registrado…

—Está sangrando —replicó Ren—. ¿Quiere registrarlo después de que muera?

Hubo un segundo de silencio. Luego, lo siguieron.

El soldado respiraba con dificultad. La sangre empapaba la camilla. Ren activó Diagnóstico Claro.

[Trauma torácico / Neumotórax parcial / Hemorragia interna]

Ren sintió el pulso acelerarse. No tenía instrumentos. Tenía manos, vendas, magia.

—Presión aquí —dijo—. Necesito que lo mantengan consciente.

Activó Estabilización Rápida. La respiración del soldado se volvió menos errática. No era suficiente. Pero compraba tiempo.

—¿Quién es el sanador a cargo? —preguntó un sacerdote mayor.

—Yo —respondió Ren.

El sacerdote lo miró con desdén.

—Rango E…

Ren sostuvo su mirada.

—Y dos manos.

Trabajaron. El sangrado cedió lo justo. El soldado no murió esa tarde.

Al salir, Ren estaba empapado en sudor. Arven lo observaba desde la puerta.

—¿Ves? —dijo—. Aquí hay más vidas en riesgo… y más ojos mirando cómo las sostienes.

Ren respiró hondo.

—No vine a hacer política.

—Nadie viene —respondió Arven—. La política viene a ti.

Esa noche, desde la ventana del anexo, Ren miró la ciudad. Luces. Sombras. Gente que respiraba sin saber lo cerca que había estado de no hacerlo.

Ravenhold no era Lorn.

Pero si quería volver a Lorn con algo más que promesas, tendría que aprender a sanar en un lugar donde incluso la respiración parecía tener precio.

1
Elba Lucia Gomez
no come? enfermo atendiendo? débil? no se......
btcclic cuenta3
Espero los próximo nuevos capítulos, welcome, perfec./Scare/
Annyely
gracias , tratare de publicar otro isekai este mes, para que me sigas apoyando☺️
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
Excelente.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play