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Carruajes Del Destino

Carruajes Del Destino

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Mundo mágico / Época / Romance / Reencarnación
Popularitas:65.6k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en un mundo mágico con una misión, pero ella no dejará la pasión de su primera vida.

* Esta novela es parte de un mundo mágico *
** Todas novelas independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ruedas y Martillos

Cuando por fin dieron el último paso atrás y contemplaron el carruaje terminado, el silencio que siguió fue profundo… y pleno. No hacía falta decir nada para saber que estaban contentos. El metal encajaba con precisión, la madera lucía firme y elegante, el tapizado estaba impecable. Todo funcionaba como debía.

Agnes respiró hondo, con una sonrisa serena que le nacía desde el pecho.

—Lo logramos..

Donald se quitó el gorro y lo sostuvo entre las manos, observando el carruaje como si fuera una obra de arte. Patrick pasó la palma por la madera con orgullo silencioso. Lucy ajustó un pliegue del tapizado por puro hábito, y luego asintió, satisfecha.

Esa noche, Agnes los invitó a cenar.

No fue una comida lujosa, pero sí abundante y cálida. Una mesa larga, platos bien servidos, pan recién hecho y vino compartido sin prisas. Por primera vez en mucho tiempo, Donald, Patrick y Lucy no se sentaron como empleados, sino como invitados.

Rieron. Recordaron trabajos antiguos, errores del pasado, historias que solo los años pueden dar. Agnes escuchaba con atención, disfrutando de cada relato, sintiendo que ese momento era tan importante como el carruaje mismo.

Cuando llegó el vino, Agnes se puso de pie y alzó su copa.

—Por este carruaje.. Y porque sea el primero de muchos.

Donald levantó la suya, con una sonrisa amplia.

—Por el trabajo bien hecho.

Patrick añadió, con un leve brillo en los ojos..

—Y por no rendirse cuando nadie apuesta por uno.

Lucy chocó su copa con la de Agnes.

—Por las manos que aún saben crear.

Las copas tintinearon suavemente, sellando algo más que un brindis.

Agnes los miró uno a uno, con gratitud sincera. No sabía cuántos carruajes vendrían después, ni hasta dónde llegaría su proyecto. Pero sí sabía una cosa.. ese era solo el comienzo.

Y no estaría sola.

Los meses que siguieron pasaron como un sueño para Agnes.

Apenas mostraron el primer carruaje en el pueblo, colocándolo a la vista en una de las calles principales, la reacción fue inmediata. La gente se detenía a mirarlo, lo rodeaba, tocaba la madera, se sorprendía con la suavidad de las puertas, con el interior cómodo, con la forma en que las ruedas avanzaban casi en silencio. No se parecía a nada de lo que conocían.

Ese mismo día llegaron las primeras preguntas.

A la semana, los primeros pedidos.

Agnes sonreía con una felicidad tranquila, de esas que no necesitan ser gritadas. Volvía al taller con paso ligero, con ideas nuevas, con ganas de mejorar aún más lo que ya habían logrado.

Así comenzaron a crear más carruajes.

Cada uno salía con la misma exigencia.. calidad inmejorable para la época. Nada se hacía a medias. Cada engrane debía encajar, cada tabla debía resistir, cada costura debía durar años. Su nombre todavía no era famoso, pero su trabajo empezaba a hablar por ella.

Abby, por supuesto, seguía envidiosa.

Observaba desde lejos, comparando su posada con el éxito creciente de los carruajes. A veces hacía comentarios mordaces, otras simplemente fruncía el ceño. Agnes ya no se alteraba por eso. Había llegado a una conclusión clara y firme.. no tenía que agradar a Abby. Tenía que cuidarla.

Mientras tuviera comida, techo y su posada funcionando, no permitiría que sus caprichos interfirieran. Eso era suficiente.

Semanas después, Agnes se dio cuenta de algo inevitable.. ya no podían hacerlo solos.

Los pedidos se acumulaban, el tiempo no alcanzaba, y aunque el equipo trabajaba con dedicación, necesitaban más manos. Agnes no dudó. Amplió el taller y contrató a más personas del pueblo, hombres y mujeres con ganas de aprender y trabajar.

No los dejó a la deriva.

Donald quedó a cargo del metal y los engranes.

Patrick, de la madera y la estructura.

Lucy, del tapizado y los acabados.

Agnes los convirtió en guías, en pilares del taller. Confiaba en ellos, y ellos se sentían orgullosos de enseñar, de transmitir su experiencia. El taller se llenó de movimiento, de voces, de aprendizaje.

Cada nuevo carruaje llevaba no solo su diseño, sino también el espíritu de un equipo que crecía unido.

Y mientras el sonido de martillos y ruedas marcaba el ritmo de sus días, Agnes supo que aquello que había empezado como un impulso silencioso se estaba transformando en algo mucho más grande.

Un legado en marcha.

De vez en cuando, Abby aparecía como una sombra incómoda.

Llegaba con comentarios envenenados, medias sonrisas y frases lanzadas con la intención precisa de incomodar.. que si los carruajes no eran tan elegantes como ella creía, que si Agnes se estaba “rebajando” trabajando con las manos, que si la posada era más comentada entre la gente que ese taller ruidoso lleno de obreros.

Antes, esas palabras le habrían dolido.

Ahora, no.

Agnes la escuchaba con la misma expresión tranquila con la que se escucha llover desde dentro de una casa segura. No discutía, no se defendía, no explicaba nada. Simplemente… seguía con su vida. Abby hablaba, escupía su veneno, y se iba sin obtener reacción alguna. Eso, para Abby, era peor que cualquier discusión.

Agnes tenía demasiadas cosas en qué pensar.

Pedidos que cumplir, diseños que mejorar, personas a las que coordinar. Cada carruaje que salía del taller llevaba su nombre implícito, su responsabilidad, su orgullo. No había espacio para dramas pequeños.

Además, en lo esencial, ella había cumplido.

Había cumplido con la misión que su tío le había encargado.

Abby estaba cuidada.

Tenía techo.

Tenía comida.

Tenía una posada que funcionaba y le daba ingresos.

No vivía en lujos excesivos, pero vivía bien.

Agnes había hecho todo lo que estaba en sus manos.

Que Abby fuera una persona amarga, envidiosa y mezquina… eso ya no estaba bajo su control. Y Agnes lo aceptaba con una lucidez que dolía un poco, pero que liberaba mucho. No podía salvar a alguien que no quería cambiar.

Así que dejó de intentarlo.

Se dedicó a lo que sí podía construir.

A sus carruajes, que cada vez eran más solicitados.

A su equipo, que era leal, comprometido y orgulloso de su trabajo.

A ese taller lleno de ruido, calor y vida, donde nadie la miraba con desprecio, sino con respeto.

Donald, Patrick, Lucy y los nuevos aprendices confiaban en ella. La seguían. La escuchaban. Trabajaban no por miedo ni por necesidad, sino porque creían en lo que estaban creando juntos.

Ese era su verdadero hogar ahora.

Cuando por las noches Agnes se quitaba los guantes, se lavaba las manos manchadas de grasa y miraba el taller en silencio, sentía una paz profunda. No necesitaba la aprobación de Abby. No necesitaba su cariño.

Había elegido bien dónde poner su energía.

Y mientras Abby se consumía en su propia envidia, Agnes avanzaba, rodeada de personas que la respetaban y de máquinas que llevaban su sello.

Eso.. lo sabía con absoluta certeza.. era más que suficiente.

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Marisela Celiz
otra historia súper bella, la verdad me súper encantan!!!
Marisela Celiz
por empezar creo que no termino nada que nunca empezó, y fue el mismo que por juzgar perdió la oportunidad...🤨 tal vez pensó que lo esperaría siempre, se cree la última coca cola... para flaco quien SOS...😒
Natty Suleika Salvatierra Clavijo
Un fuerte suspiro mientras llueve, otra grandiosa historia 😍 muy agradecida y felicidades escritora 🌹
Estef.G 😍😍
ya caiste Ryancito🤭🤭🤭
Estef.G 😍😍
demasiado... ahora Agnes a engranar bien este carruaje para montarlo sin miedo 🤭🤭🤭
Estef.G 😍😍
ahhhhhhh la porquería que rechazó a felicity...
Estef.G 😍😍
será Ryancito nuestro cochorromeo???
Estef.G 😍😍
exacto, la letra con sangre entra. Basta de proteger a esa hija de fruta, que se estrelle y de malas
Nelida Fuenteseca
/Drool/
Liliana Rivero
Gracias escritora hermosa historia como todas las que as escrito excelente felicitaciones y éxitos en todas las demás que escribas muchas bendiciones 👏🥰🥰
Anonymous
La historia es preciosa 🥰pero vas a escribir la de Abby? Seria como poner un broche de oro para esta hermosa familia que inició con miedos hasta que ambas encontraron su camino 🥰🥰🥰
Estef.G 😍😍
!!!!!!QUE SE JODA!!!!!!😤😤😤
@ld¡💜
Gracias autora por la hermosa historia 🥰🥰🥰🥰
Estef.G 😍😍
más trabajo para James!!!!!!
Estef.G 😍😍
ay no!!!! que se quede sola!!!!! nadie, aun si es la peor persona, se merece echarse ese alacran al hombro...autora por favor salva a esos hombres
Estef.G 😍😍
exacto, hasta donde llovió, hubo barro... la guiaste, le enseñaste, si despues pierde todo por su estupidez, pues suerte contigo
Estef.G 😍😍
admiro su paciencia, yo hace rato le hubiera dado una patada en sus... y váyase a joder a otro. Vivir tratando de que alguien más envidie todo lo tuyo, ideas, pensamientos; es definitivamente agotante... y si le damos la idea de lanzarnos del puente??? tal vez lo haga y nos libramos de esa rémora 🤔🤔
Estef.G 😍😍
creelo, y yo leyendo también me pica la mano
Estef.G 😍😍
mmmm total reflejo de muchas personas hoy
Estef.G 😍😍
uhsss con razón... así no hay fortuna que aguante, ni el premio del baloto aguanta ese trote
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