NovelToon NovelToon
La Ciega Del Alfa Enemigo

La Ciega Del Alfa Enemigo

Status: Terminada
Genre:Romance / Fantasía / Hombre lobo / Romance paranormal / Amor-odio / Completas
Popularitas:428
Nilai: 5
nombre de autor: Diana Fuego Guerra

Elisabete nació ciega y siempre fue diferente a los demás lobos de su manada, pero llevaba consigo un destino grandioso: convertirse en la Luna, la líder espiritual del grupo. Cuando llega el momento del ritual que confirmaría su puesto, es rechazada públicamente por el alfa Caíque, humillada y expulsada, sumida en soledad y dolor. Sola y vulnerable, recuerda su infancia marcada por rechazos, pero también por un entrenamiento secreto que aguzó sus otros sentidos, convirtiendo su aparente fragilidad en fuerza.

Guiada por Alisson, el alfa enemigo de Caíque, Elisabete atraviesa territorios peligrosos y encuentra refugio seguro por primera vez. Bajo su protección, comienza a sanar viejas heridas, reconectar con su propia fuerza y descubrir que, incluso en la oscuridad, es capaz de sobrevivir y volver a confiar. Mientras tanto, Caíque, el alfa que la rechazó, se da cuenta de que su error puede tener consecuencias inesperadas. Entre recuerdos dolorosos, enfrentamientos y nuevos vínculos, el destino de Elisabete se transforma, demostrando que la verdadera fuerza viene de superar el rechazo y encontrar aliados en los lugares más inesperados.

NovelToon tiene autorización de Diana Fuego Guerra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7

La primera señal de que algo andaba mal fue el silencio.

El bosque alrededor del territorio de Caíque siempre había sido vivo. Los pájaros anunciaban el amanecer, los animales menores huían al sentir la presencia de la manada, y la caza nunca faltaba. Pero aquella mañana… nada.

Demasiado silencio.

Caíque caminaba por el límite del territorio con dos guerreros a su lado. El viento soplaba frío, trayendo un olor extraño —no de amenaza, sino de ausencia.

—Ningún rastro —murmuró uno de los lobos, agachado en el suelo—. Ni ciervos. Ni liebres.

Caíque frunció el ceño.

—El bosque no desaparece de un día para otro —respondió, seco—. Busquen mejor.

Pero buscaron.

Y no encontraron nada.

En los días siguientes, la situación empeoró.

Las cacerías volvían vacías.

Los niños comenzaron a enfermar.

Las hierbas perdieron fuerza.

Los ancianos murmuraban plegarias que ya no parecían ser escuchadas.

Y, por encima de todo…

La Luna no respondía.

Caíque sentía eso en el cuerpo. En la sangre. En el vínculo invisible que todo Alfa cargaba con la propia esencia de la manada. Algo andaba mal. Profundamente mal.

En la tercera noche sin caza, uno de los guerreros tuvo coraje de decir en voz alta lo que todos temían.

—Desde que la Luna fue rechazada, todo comenzó a derrumbarse.

El salón quedó en silencio.

Caíque se levantó de un salto, los ojos chispeando.

—¡No vuelvas a decir ese nombre en este lugar!

—Con todo respeto, mi Alfa —insistió el lobo—, la Luna siempre responde a través de la Luna…

—¡Ella no era mi Luna! —rugió Caíque—. ¡Nunca lo fue!

Pero la palabra resonó errónea en su propio pecho.

Nunca lo fue.

Aquella noche, no bebió.

Caminó solo hasta el punto más alto del territorio, donde solía observar el cielo. El viento castigaba la piel. Las nubes cubrían la Luna casi por entero.

—Tú hiciste tu elección —murmuró él, para el vacío—. No vengas a cobrarme ahora.

Pero la respuesta vino no en voz…

Vino en recuerdo.

Elisabete.

De rodillas.

Temblando.

El grito cortando el claro.

Las manos sucias de tierra.

Los ojos que él nunca quiso mirar de verdad.

Caíque cerró los puños.

—No… —murmuró—. Ella era débil. Yo hice lo que necesitaba ser hecho.

Pero los recuerdos ya no obedecían más.

Él recordaba de ella caminando despacio por el patio.

Contando pasos.

Tocando las paredes.

Ignorada por todos.

Y él…

Él pasando por ella como si fuera invisible.

El orgullo se agitó dentro de él, intentando sofocar cualquier otra cosa.

—Una Luna necesita ver —repitió en voz alta—. Necesita liderar. Necesita proteger.

Pero por qué, entonces, el pecho dolía?

Al día siguiente, un niño de la manada se desmayó durante un entrenamiento simple.

Débil.

Sin energía.

Los ojos sin brillo.

La curandera movió la cabeza, preocupada.

—Es la Luna…

La misma frase.

Siempre la misma maldita frase.

Por la noche, Caíque soñó.

Soñó con Elisabete.

Ella caminaba en la oscuridad… pero no tropezaba.

Ella sonreía… pero no para él.

Ella extendía la mano… y él no alcanzaba.

Despertó sudado.

El corazón acelerado.

—Esto es apenas culpa intentando debilitarme… —gruñó, solo en el cuarto.

Pero la culpa, diferente del miedo, no retrocedía con gruñidos.

Dos días después, uno de los patrulleros volvió herido.

—La manada del norte avanzó sobre nuestras fronteras —dijo, jadeante—. Ellos son más numerosos ahora.

El norte.

Territorio de Alisson.

El nombre atravesó Caíque como un golpe.

—Él no osaría… —murmuró.

Pero, en el fondo, sabía.

Alisson nunca osaba.

Él avanzaba.

Aquella noche, la Luna no apareció.

El cielo permaneció negro.

Cerrado.

Sordo.

Caíque se arrodilló solo en el patio vacío, sin percibir cuándo eso sucedió.

—Yo hice lo que cualquier Alfa haría… —dijo, en voz baja—. Hice lo que era correcto…

Pero la propia voz no parecía creer.

Y entonces, por primera vez desde el rechazo…

Kairos pronunció el nombre de ella en un susurro casi inaudible:

—Caíque…

El viento sopló más fuerte.

Sin respuesta.

Él cerró los ojos con fuerza.

—No. —los abrió nuevamente, la expresión dura volviendo al rostro—. Yo no me equivoqué. Y no voy a arrepentirme.

Pero el problema del arrepentimiento…

Es que él no pide permiso para nacer.

Y aquella noche…

Aunque Caíque aún no lo aceptara…

La ruina de su manada ya corría en silencio por la sangre, por el cielo y por la Luna que, ahora, se rehusaba a brillar para él.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play