Más allá de la tormenta es la historia de Juan Manuel, un hombre noble y humilde que se enamora de Adela, una joven que trabaja en una casa de placer, Pero la vida no los deja estar juntos. todo cambia cuando nuestro protagonista recibe una herencia de su padre y por vueltas del destino, se casa con Elena, una joven un poco rebelde y de ciudad, que debe adecuarse a la vida en el campo.
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CAPITULO 2: VERANO DE 1880
CAPITULO 2: VERANO DE 1880
Cuando Juan Manuel llegó, Adela lo recibió con gran pasión. Se veía contenta, al parecer estaba muy conforme con su decisión, a pesar de las consecuencias que podría acarrear está.
-¡Dejaste todo! ¡Al fin!- reclamos él y la beso -Vamos, entonces.- continuo tomando su mano y tratando de marcharse, pero ella no caminó.
-No, Juan Manuel.- dijo Adela.
-Esta bien, la casa no está finalizada, Pero tiene tres habitaciones que llevará más tiempo, aunque puedes quedarte en casa de Carito y de Raúl, que esa está finalizada, al ser más chiquita...-
Adela le apoyo la mano dulcemente en los labios para callarlo.
-Ven aquí.- dijo ella tomando su mano para llevarlo a la sombra de un árbol.
Allí se sentaron y se tomaron las manos
-Si, me fui de ahí. Luego de lo de esta mañana no podía permitirme que otro hombre vuelva a ponerme otra mano encima.- dijo y lo besó dulcemente
-Por eso, ven conmigo.- insistió él.
-Juan Manuel, por favor escucha.- volvió a decir ella -No pondré tu vida en peligro, hubo gente que nos vio hablar. García Teagle es muy poderoso y está obsesionado conmigo, dice que me quiere para él. Es muy amigo de Jean-Claude, entre los dos te lastimarían si nos encuentran juntos, amor mío.-
-Pero ¿Y qué harás?-
-Estoy en lo de doña Alcira, es curandera y a veces nos atiende por alguna infección o... algo peor. Los médicos no nos quieren.- explico -No creo que me busquen allí, le tienen miedo por "Bruja".-
Juan Manuel bajo la mirada, un pocodesilusionadoo.
-Pero ahora nos podemos ver libremente.- lo consoló Adela con una sonrisa. Él la miró más animado otra vez la beso, mientras le metía la mano por debajo de la falda y la recostaba en la hierba.
Al otro día, mando a Raúl al pueblo, para ver si podía averiguar algo. Dijo que Jean-Claude estaba desesperado porque se había escapado su chica más cotizada, que estaba moviendo cielo y tierra buscándola. Es más, su gran amigo, García Teagle, tenía que regresar a su nueva y gran estancia en Córdoba y dejo todo por quedarse a ayudar en su busca.
Aunque en un principio se preocupó, luego decidió olvidarlo y disfrutar de la libertad que sentía al poder estar con su amada sin poder esconderse de nadie.
Ese verano transcurría muy bien, entre la granja, el avance en la finalización de la casa, quería terminar todo lo más rápido posible para poder llevarla con él cuando todo se calme, pero de igual manera la veía tan seguido como podía. Paseaban por el campo. Aprovechaban el calor del verano para nadar y hacer el amor debajo de los árboles. En ocasiones, la iba a visitar a lo de Alcira, se quedaba a comer con ellas y con su pequeño nieto, Bernardo, el niño que le había llevado la nota de Adela.
La "Curandera" era una mujer mayor, de contextura pequeña Pero de gran fortaleza aguerrible. Era muy amable también, en sus ojos expresaba la experiencia de una vida dura.
Una tarde, Juan Manuel y Adela regresaban del río montado en su caballo, cuando vieron gente moviéndose en el rancho de doña Alcira. Él se bajó sin entender muy bien lo que sucedía, hasta que diviso a García Teagle. Sin pensarlo, rápido, bajo Adela, quien gritaban como loca, sobre todo al ver como un hombre arrastraba de los pelos a Alcira, mientras el pequeño Bernardo corría desesperado tras ellos, intentando rescatar a su abuela, en vano.
-¡Hasta que te encuentro, puta!- exclamó Jean-Claude yendo hacia ella a toda velocidad.
Juan Manuel la tomo del brazo y la empujó hacia detrás de él, luego tomo una pala, que era lo que tenía más cerca.
Jean-Claude iba hacia ellos, pero se le adelantó García Teagle, parándose entre los dos, mirando muy seriamente al joven.
-¡Mira a dónde te vengo a encontrar, amigo de salvajes!-
-¡Lo mismo digo "amigo de asesinos"- respondió desafiante él sin bajar la mirada!
-¿Qué sucede?- pregunto Adela, dando un paso hacia adelante, Pero Juan Manuel con un brazo la llevo de nuevo hacia atrás de él, sin voltear.
-¿Sabías, pelirroja, que tú "Novio" es nieto de una india?- pregunto el hombre.
Adela quedó desconcertada ¿Cómo podía ser nieto de una india y ser tan tibio? Se preguntó.
-Y de... ¿Un alemán era? El que ayudó en las invasiones inglesas cuando era prácticamente un niño.- agrego García Teagle.
-No de que sucede aquí...- los interrumpió Jean-Claude -Pero yo solo quiero a mi mujerzuela.-
-Deja ¡Qué está pelea es mía!- exclamo García Teagle.
Así, tomo una chaqueta con una mano y un facón con la otra, que como todo hombre de campo, siempre llevaban en su cintura. Juan Manuel se reprochó ¿por qué no había llevado el suyo?... Bueno, con la pala se las iba a arreglar.
El hombre tenía movimientos hábiles, pero era algo mayor y lento. Poseía dos beneficios, tiraba manotazos con su facón y con la chaqueta podía esquivar los movimientos que Juan Manuel le ofrecia con la pala, aunque él era más joven y agil.
Ramón arrojaba risas complacidas y burlistas.
-¡Tengo muchos recuerdos de tu mamá!- dijo sarcástico.
Esto endureció el gesto de nuestro héroe, que lleno de ira se arrojó sobre el hombre sin pensarlo, quien le amago con él facon, Pero Juan Manuel, en un rápido movimiento se lo arrebato, le dio un puñetazo haciéndolo caer al piso, y se le arrojó encima otra vez, sin dejar de golpearlo.
Escucho a Adela gritar "¡NO!", y sintió un pinchazo en la espalda, sobre el hombro. Cuando cayó hacia atrás pudo ver a la joven tapándose la boca. Acto seguido, sintió un golpe en la cara y se desvaneció
Juan Manuel desierto en su casa, con María y Alcira a su lado.
-¿QQuésucedió?- pregunto -¡Adela!-
-No se mueva, lo he traído a su casa en mi carro.- explico Alcira -Ya lo he "curao" del hombro y del pisotón que le dio ese animal de García Teagle en la cara.
Juan Manuel la quedó mirando por un segundo, como sin entender lo que le contaban.
-¡Adela!- volvió a exclamar e intento volver a levantarse.
-¡No! ¡No!- dijeron las mujeres intentando detenerlo.
Raúl, quien justo entraba al cuarto, lo vio y lo detuvo.
-¿Qué paso con Adela?- pregunto y todos se miraron entre sí.
-A Adela se lo llevaron esas bestias.- respondió Alcira al fin. Juan Manuel miró a Raúl y lo llevo hacia él de la camisa.
-Amigo... averigua qué sucedió con Adela.- dijo casi susurrando, como pudo.
-Sí, sí. Pero ahora descansa.- respondió Raúl y luego el muchacho se volvió a desmayar.
Al pasar los días, Juan Manuel, ya se levantaba de la cama, Pero nadie le decía nada de Adela. Raúl solo respondía que en el pueblo no se sabía nada.
La recuperación iba rápido, gracias a las hierbas medicinales de Doña Alcira, en una semana y media ya caminaba como si nada.
Una mañana, cansado de que no le digan ni una palabra, se levantó temprano, tomo mate y fue directo hasta el corral de los caballos.
-¿Qué haces?- pregunto Raúl, persiguiéndolo.
-Voy al pueblo, quiero saber de ella.- respondió él sin dejar de caminar.
-No creo que sea buena idea, amigo.- trato de persuadirlo Raúl, mientras Juan Manuel agarraba el bozal, para agarrar a su caballo llamado "Pampa" -Todavía no te recuperas.-
-¡No puedo más con esto!- exclamó poniéndole el bozal a su tobiano.
-¡Se fue!- se apresuró en decir Raúl, elevando la voz y en seco.
-¿Qué?- pregunto él sin entender.
-Ese tipo... García no sé que... Se la llevó a Córdoba, creo.- respondió el hombre.
Por fin sabía algo de su amada, Pero Juan Manuel no lograba terminar de entender ¿Qué había pasado? ¿Por qué se fue con él?
Con esto la situación había cambiado, aunque la idea seguía siendo la misma. iría a buscarla hasta el fin del mundo de ser necesario.