Flor Watson, una heroína, deberá enfrentar a sus demonios internos dentro del Valhalla mientras al mismo tiempo continúa con su vida poco normal como madre en una familia.
¿Podrá Flor sobrevivir a su mente? ¿O a la maternidad?
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Capitulo #23
Cruce la puerta blanca con flores rojas, llegando a un bosque lleno de nieve; hacía muchísimo frío, había varias estatuas de hielo y los copos de nieve que caían te dejaban una sensación extraña en todo el cuerpo.
Los animales del bosque caminaban y rodeaban un espejo que brillaba con una luz cegadora.
—El Núcleo… ve al núcleo… ve al núcleo de tu corazón… —susurraron los animales en sintonía—.
Con cada metro que me acercaba al espejo mi cuerpo se fue encogiendo hasta regresar a ser una inocente niña, y mi ropa de súper Zero se convirtió en un vestido de lana, en mi cabeza apareció un moño negro y mis manos fueron cubiertas por unos guantes blancos.
Ya no era Nova… ya no era Zero… era la pequeña Flor…
—¿Qué? —susurré viendo mi reflejo en ese espejo brillante—.
Mi reflejo en ese espejo era una versión mía con un líquido negro saliendo de su cabello, sus ojos y con unas alas negras saliendo de su espalda.
—Eres débil… mírate… por más que avanzas no puedes evitar volver a mí… siempre regresas a mí
—¿Tú… quién eres?
—Soy… ¡Soy todo lo que eres! Tú núcleo, soy el corazón de tu mente… —puso sus manos en el espejo, casi como si quisiera salir del otro lado del espejo—. Soy tu culpa…. Tú dolor… tu naturaleza Titán… Soy tu sombra…
—N-no, no, eso no puede ser verdad ¡Mientes!
—Jaja, deja de estar en negación frente a mí, Flor… eso ya no te servirá más —añadió la sombra mientras salía del espejo con una sonrisa en su rostro—.
—¡¡No!! —grité desesperada intentando alejarla con mi visión láser pero mi visión láser no le causó ningún daño—.
Shadow o la sombra, camino hacia mi para sujetarme del cabello y lanzarme dentro del espejo. Pataleé y luché para impedir que lo hiciera pero fue imposible, ella era más poderosa.
Grité con todas mis fuerzas mientras mis lágrimas se congelaban, en menos de un segundo fue lanzada al mundo espejo.
—Dulces sueños… Flor Watson…
Intenté escapar del mundo espejo, grité con todas mis fuerzas mientras golpeaba el espejo con fuerza en un intento por romperlo pero era imposible. Estaba atrapada en un mundo que intentaba imitar el exterior pero que estaba tan roto que era difícil caminar dentro y hacerlo dolía.
—Por favor… basta… no me hagas daño… no me hagas más daño… —sollocé con lágrimas de sangre—.
—Veo que ella volvió a salir de tu interior… cada vez que lo hace, tú estás llorando o estás al borde, deberías controlar eso —dijo un pequeño lobito acercándose a mi—.
—Papá… ¿por qué…? ¿Por qué sigues aquí?
—Mi pequeña, yo jamás moriré. Siempre viviré en tu corazón para guiarte en tu vida.
—¿Por qué no puedo salir de aquí? ¡¿Por qué ella ganó?! Ella… ¡¡Ella no debió existir!! ¡No! No debí dejar que naciera…
—¿Ella? Cariño —una mano me agarró del hombro, se sentía tan cálida como el de mi madre—. Deja de huir de lo que hay en tu corazón…
—¿Ma-mamá? —pregunté volteando detrás de mí, pero la presencia de mi mamá se había desvanecido—.
—Flor, debes dejar de pensar en destruirte, hacerlo no sanará lo que tanto te duele, debes enfrentarla, no erradicarla
—Lo-lo siento, papá, pero… es solo que no soy tan fuerte como Shadow, yo no puedo… no puedo pelear… Kairo tiene razón… solo soy una niña con miedo y asustadiza. ¡Ella decía la verdad!
—Tal vez, no eres tan fuerte como Shadow pero eres especial, solo debes encontrar lo que te hace diferente a ella e igual a ella
—Papá, ya te dije que no soy fuerte por lo que no soy po…
—Poder no es solo fuerza e inteligencia, a veces ser fuerte, puede ser tan solo… volver a ponerse de pie
—¿Cómo…? Si ni siquiera puedo salir de mi encierro, cada paso duele… respirar duele… todo duele… incluso llorar duele… todo me duele… incluso seguir viviendo duele, siempre lo hace, ojalá… —cerré los ojos sintiendo un dolor en mis manos—. Ojalá… dejará de hacerlo… todo sería mejor…
—¡Flor, detente! —me regañó mi papá molestó— Solo levántate y sigue intentándolo, sé que lograrás hacerlo, pero recuerda… solo podrás salir si tú estás dispuesta a hacerlo
Me levanté del suelo, al poner un pie en el suelo sentí como cientos de vidrios se clavaban en mi pequeño pie, el dolor fue tanto que no pude evitar llorar.
—Respira… Inhala… exhala… —repitió una y otra vez papá—.
Seguí las órdenes de papá para levantarme, cada movimiento aunque fuera el más pequeño de todos, me causaba tanto dolor que no dejaba de caer una y otra vez, cada caída me hacía odiarme. Odiaba lo débil que era… lo frágil y odiaba el dolor…
—¡Flor! ¡Inténtalo de nuevo!
—No… no, por favor, solo déjame —comencé rompiendo llanto—. ¡¡Déjame sola!!. No… no quiero, no quiero —me repetí sollozando en el suelo—. Ya estoy harta de seguir levantándome… estoy harta de actuar como si todo estuviera bien, solo quiero… quiero que todo se detenga ya…
—Flor, de pie —me repitió una y otra vez esa pequeña vocecita que me animaba a seguir—.
Era tan insistente que aún con el dolor que sentía pude ponerme de pie una vez más y en un último intento por escapar, seguí el consejo de mi papá, respiré con tranquilidad para calmar mi corazón.
—Eso es… ya casi, lo logras hija, sigue
Mi corazón a pesar de mi intento por tranquilizarme, latía tan fuerte que sentía que se salía de mi pecho.
—Tu puedes, hija… ¡¡Tú puedes!!
Estuve por retroceder cuando sentí dos manos entrelazándose con mis manos, eran más grandes que las mías; una mano estaba llena de arrugas y de la pintura de su teclado, mientras que la otra estaba llena de harina y era suave.
—Tú puedes hacerlo… Hija… nosotros aún seguimos aquí para tí —dijeron mis padres en sintonía mientras me ayudaban a atravesar el espejo—.
Gracias a su ayuda pude salir del mundo espejo, solo que al hacerlo, desperté en la realidad en la camilla de un hospital, mis pequeños estaban a mi lado sujetando mi mano derecha mientras que la izquierda era sujetada por mi esposo, los tres me sujetaban con fuerza, casi como si no quisieran soltarme.