Con un gran y doloroso problema sobre sus hombros, Flavia es acorralada de nuevo, sin embargo, la gran confusión la sumergirá en un mar de sensaciones y dolor. El amor no siempre es claro, el amor es solo amor.
Como toda madre, su principal deseo es velar por el bienestar de su hijo, aun si tiene que hacer cosas que la degradarían a más no poder. Como aquel contrato que firmó, donde a cambio de salvar a su hijo, tendría que darse como pago. Volviéndose así en la amante de su benefactor.
Una vez acabado aquel acuerdo, ya no tendría nada que hacer como aquel hombre que devoró sin piedad todo su ser; sin embargo, la vida caprichosa tenía preparado otros planes.
¿Podrá su herido corazón tener espacio para volver a creer en el amor?
¿Podrá el destino apiadarse de aquella madre abnegada?
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Cap. 2 La amante
Flavia entró en el descanso que tiene el CEO para cuando se queda a trabajar en las noches, un lugar que ella conoce y odia también, ahí es donde ella ha pasado por momentos muy vergonzosos y humillante, aunque ya no quiere pensar en ello, pronto para ella solo será un mal sueño, malos recuerdos y nada más.
Ella soltó su cabello, largo y dorado, sacó sus grandes gafas de marco grueso y negro, dejando salir sus hermosos ojos azules como el cielo, sacó su camisa mostrando su piel perfecta, blanca y sensual, con unos senos posados al frente, grandes y redondos.
La razón por la que Flavia vestía ropa grande era para no mostrar sus curvas, ella había sido acosada incluso por doctores al verla en semejante situación, pero jamás se le pasó por la cabeza que a pesar de verse tan mal Santiago Flabel quiera volverla su amante, pero después lo comprendió, más tarde se dio cuenta de lo que todos creían y pensaban.
Flavia quedó solo en calzones esperando que ese hombre haga lo de siempre y no se alargue mucho, aunque ella sabía que eso pasaría, a Santiago le gustaba mucho la cópula, podía estar horas en eso antes de terminar.
Mientras ella estaba perdida en sus pensamientos, sintió unos brazos que la abrazaron de forma posesiva por detrás y unos labios se posaron en su cuello con sensuales besos.
Flavia no podía negar que él era guapo, que su cuerpo era de un Dios griego, que ella había disfrutado muchas veces ser su deshago, pero ella sabía que era solo atracción física, ese hombre no la respetaba en lo más mínimo.
Así fue como Santiago la poseyó con venencia, era como si quisiera cobrar más de lo que ella debía hasta ese momento, aunque Flavia no pudo evitar disfrutar, ella sabía que todo terminaría ese día.
Después de eso, Santiago volvió a su escritorio a trabajar, mientras Flavia salió de la oficina ya arreglada como si nada hubiera pasado, aunque con que ella lo sepa le bastaba para sentirse sucia.
Unas horas más tarde llegó la pesadilla de Flavia, Leonor Trading la prometida de Santiago, aunque no sospecha nada entre Flavia y Santiago, ella odia a Flavia por lo que la familia Flabel le ha dicho, Flavia es como un ser despreciable, si no ha pedido que la despidan es porque ella aún debía pagar una deuda que tenía con la empresa, claro que ella había pagado esa deuda y aún más, había pagado con su cuerpo todos los deseos perversos de Santiago.
—Vaya, ¿aún sigues aquí?, hasta donde sé hoy es tu último día, deberías irte de una vez y dejar de manchar el buen nombre de esta empresa — dijo Leonor con arrogancia.
—Cuando sean las 18:00 me iré, no se preocupe, no es que quiera quedarme aquí por mucho tiempo — dijo Flavia mientras sigue escribiendo.
—Ja, no te hagas a la mosquita muerta, bien que sabes lo que hiciste, pero ni creas que vas a poder sacar más ventaja de lo que ya lo hiciste, por lo menos ya todos saben que ese hijo que tienes no era de mi difunto suegro, aunque lo hayas embaucado a él, a nosotros no, espero no verte más desde mañana — dijo Leonor mirándola con asco mientras Flavia no responde y sigue trabajando, pero cuando la joven intentó jalarla para que la escuche, una voz gruesa y varonil la detuvo en seco.
—Leonor, basta, si vienes a mi empresa a causar problemas es mejor que vuelvas a tu casa — dijo con frío, mientras que Leonor lo miró con ojos de cachorro regañado.
—Mi amor, es esa mujer que siempre está aquí con cara de mosquita muerta, es tan desagradable — dijo ella mientras que Santiago asintió y la hizo pasar a su oficina, se tardaría un buen rato, Flavia hizo una mueca de disgusto, ese hombre era un desvergonzado, hace unas horas estaba teniendo sexo con ella y ahora lo hace con su prometida, era realmente asqueroso.
Leonor se fue una hora más tarde con cara de pocos amigos, a Flavia no le extrañaba, esa mujer siempre estaba así, pero en cuanto Salió Santiago la mandó llamar, quería hablar con ella, en cuanto Flavia entró, Santiago la arrinconó contra la puerta, ellos tenían un trato, nada de besos en la boca, solo sexo y nada más.
Santiago comenzó besando su cuello mientras sus manos se metían bajo su falda, ella sabía lo que buscaba y tal cual lo supuso, el hombre la cargó hasta el escritorio y la poseyó con más ansias que antes, Flavia no terminaba de entender a ese hombre, debería estar feliz de no tener que verla, aunque tal vez el sexo fácil es lo que extrañe.
Después de poseerla por más de una hora sobre su escritorio, por fin la dejó ir, ya era hora del almuerzo y Flavia debía traer el almuerzo de su jefe.
Ella salió del lugar y aprovechó de comer algo ligero, pero su mente aún no quiere procesar lo que se ha enterado, está embarazada y claro que es de Santiago, supone que ha fallado el dispositivo que se había puesto para que esto no pase, solo que le parece absurdo que sea justo antes de que todo esto termine, aunque ella solo quiere irse, la propuesta de Aleida ahora le parece la mejor, está realmente convencida de que si quiere tener a ese niño debe alejarse de esa despreciable familia.
Flavia regresó con el almuerzo de su jefe y lo vio reunido con Martín Narváez, el mejor amigo de Santiago, el cual siempre la trata con amabilidad, para Martín eso que hablan de ella es pura especulación, además que está seguro de que esta absurda situación con Santiago es una tontería más de su familia.
Después de que ella le dejara su almuerzo volvió a su escritorio, estaba ultimando detalles para irse, no veía la hora de salir de ahí, para esa gente Flavia era la amante de Mark Flabel, así que nadie la trataba bien y prueba de eso era Santiago y la forma como la usaba.
(autocorrector travieso)
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