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La Venganza De Alelí, Prohibido Enamorarse.

La Venganza De Alelí, Prohibido Enamorarse.

Status: En proceso
Genre:Elección equivocada / Traiciones y engaños
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabriela

Alelí juró vengar la muerte de sus padres infiltrándose en la mafia, pero jamás planeó enamorarse del hijo de su peor enemigo.

NovelToon tiene autorización de Gabriela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un beso cálido.

Alelí siempre había creído que lo más difícil de su misión sería matar. Quitar vidas. Enfrentarse cara a cara con la violencia. Pero estaba descubriendo algo mucho más peligroso: mentir sin romperse por dentro.

Su plan ya estaba en marcha.

Había decidido hacerse novia de Maykol Zurita, o al menos acercarse lo suficiente para que él creyera que ese era el camino. Cada gesto, cada palabra, cada mirada estaba calculada. No había espacio para errores. No podía permitirse dudar.

Y aun así… dudaba.

Durante el día seguía siendo la estudiante ejemplar, a punto de graduarse con honores. Algunas noches de descanso se las tomaba para continuar limpiando la ciudad de la basura que nadie quería tocar. Violadores, secuestradores, hombres que creían tener derecho sobre otros cuerpos. Uno a uno caían. Siempre de la misma forma. Siempre con la flor de alelí como despedida.

La ciudad ya hablaba de ella como de una leyenda.

—La flor volvió a aparecer —decían en las noticias—. Otro grupo desarticulado.

La policía corría en círculos. El FBI acumulaba teorías. Nadie se acercaba a la verdad.

Y mientras tanto, Alelí se preparaba para su primera cita.

La invitación no fue grandiosa ni exagerada. Fue un lugar sencillo, lejos de todo el mundo artificial que los rodeaba, Maykol no era ese tipo de hombre. La llamó una tarde, con una voz tranquila, casi casual.

—¿Te gustaría salir a cenar conmigo? —preguntó—. Pero que sea fuera del club.

Alelí fingió pensarlo.

—Puede ser —respondió—. Si no haces demasiadas preguntas.

Maykol sonrió, aunque ella no podía verlo.

—Prometido.

Alelí Eligió un vestido sencillo, elegante, que no llamara demasiado la atención. Nada que gritara peligro. Nada que revelara quién era realmente. Se paro frente al espejo, se observó con detenimiento.

—Esto no eres tú —se dijo—. Esto es solo un papel.

Pero su reflejo no parecía convencido.

La cita fue… inesperadamente tranquila y agradable.

Llegaron al lugar y era muy discreto, lejos del ruido y del lujo exagerado. Hablaron de cosas simples. Música. Viajes. Estudios. Maykol no presumió su dinero ni su apellido. No mencionó negocios. No habló de poder.

Eso la tomó por sorpresa, no esperaba ese comportamiento de alguien como él.

—¿Siempre trabajas tanto? —le preguntó él en algún momento.

—Desde siempre —respondió ella—. No me gusta depender de nadie. Me gusta ganar mi propio dinero y ser independiente.

Maykol la observó con atención.

—Eso lo entiendo más de lo que crees.— Dijo

Hubo un momento de silencio, pero para sorpresa de la chica, ese silencio era agradable, era mágico. Solo habían miradas que duraban un segundo más de lo necesario y risas suaves. Alelí se dio cuenta, con cierta incomodidad, de que estaba disfrutando la velada. hacia mucho tiempo que no se sentía tan bien.

Y eso no debía pasar.

Cuando se despidieron, no hubo besos. No hubo promesas. Solo una certeza compartida: querían volver a verse.

—Te llamaré —dijo Maykol.

—Hazlo —respondió ella.

Mientras se alejaba, Alelí sintió el peso de la contradicción en su pecho. Todo estaba saliendo bien. Demasiado bien.

Esa misma semana, volvió a actuar.

Una red de secuestro había estado operando en silencio, protegida por sobornos y miedo. Alelí se infiltró como siempre. Observó. Esperó. Atacó cuando fue el momento. No sintió culpa. Nunca la sentía con ese tipo de personas.

Cuando todo terminó, dejó la flor.

La flor que ya no era solo un símbolo de venganza, sino una advertencia.

—No están a salvo —decía sin palabras—. Nunca lo estuvieron.

Al regresar a casa, se lavó la sangre de las manos con cuidado. Se miró al espejo, respirando hondo. Dos vidas. Dos rostros. Dos verdades que no podían coexistir por mucho tiempo.

Al día siguiente se encontró con Anita, ella lo notó todo de inmediato.

Notó que Alelí se arreglaba más.

Que sonreía sin darse cuenta.

Que llegaba cansada, pero con una luz distinta en los ojos.

—Estás cambiando Malisa —le dijo una noche, sentadas en el sofá—. Y no quieres admitirlo. Lo sé.

—No es verdad —respondió Alelí, automática.

Anita la miró con paciencia.

—Nunca te interesó nadie. Nunca. Y ahora… hay alguien.

Alelí desvió la mirada.

—No significa nada.

—Claro que sí —respondió Anita—. Te importa. Aunque no quieras aceptarlo.

El silencio cayó entre ellas.

—Solo… ten cuidado Melisa —añadió Anita—. No quiero verte lastimada. No quiero que nadie te haga daño de ninguna manera.

Alelí sintió un nudo en la garganta.

—No pasará —dijo—. Yo tengo todo bajo control. Siempre.

Pero incluso mientras lo decía, supo que estaba mintiendo.

Las citas con Maykol continuaron.

Caminatas nocturnas. Conversaciones largas. Confesiones pequeñas. Maykol se abría poco a poco, sin revelar demasiado, pero lo suficiente para que Alelí entendiera que no era un simple heredero caprichoso.

Había sombras en él.

Secretos.

Silencios cargados de cosas no dichas.

Y eso lo hacía más humano.

Una noche, mientras caminaban, Maykol se detuvo.

—¿Confías en mí? —preguntó de repente.

Alelí sintió un escalofrío.

—¿Por qué lo preguntas?

—Porque yo empiezo a confiar en ti.

Ese fue el momento en que el plan cruzó una línea invisible.

Alelí sonrió, suave, controlada.

—Eso lleva tiempo —dijo—. Pero vamos bien.

Maykol tomó su mano.

Y ella no la apartó.

Se despidieron con un cálido beso en la mejilla, fue solo un beso inocente, pero para Alelí, el mundo se detuvo por instantes.

Esa noche, ya sola en su departamento, Alelí no pudo dormir. Pensó en sus padres. En la flor. En la sangre. En la promesa. Pensó en Maykol. En su voz. En su forma de mirarla. En el cálido beso.

—Esto es solo una estrategia —se repitió—. Solo un medio.

Pero por primera vez, el miedo empezaba a llenarse en Alelí.

La venganza seguía siendo su objetivo.

Pero el camino…

el camino se estaba volviendo peligroso.

Y mientras cerraba los ojos, una verdad incómoda se instaló en su mente:

El plan estaba funcionando.

Demasiado bien.

Y cuando todo explotara…

nadie saldría ileso.

1
Omaira Sanchez
😭 Quiero seguir 😭 leyendo,
Omaira Sanchez
Excelente, me tiene Atrapada,
Mariscal Morin
Que 💩 💩 💩 de padres
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
A la mad @***
Mariscal Morin
Estoy hasta sudando, 😅 😅 no manches 😅😅😅
Mariscal Morin
Tanto misterio 😊😊😊😊
Mariscal Morin
A la mamá, como que sintieron ñañaras 😊😊aber en que terminan
Mariscal Morin
Esta saliendo bien chingona 🌷🌷
Mariscal Morin
Que bella historia 🌷🌷🌷🌷🌷🌷
Mariscal Morin
Todo fríamente calculado, para vengar a sus padres 😟😟😟
Mariscal Morin
Me esta gustando mucho esta historia 😊😊
Mariscal Morin
No es bueno crecer con tanto odio 😟😟😟
Mariscal Morin
Pobresita niña 😟😟😟
Amelia Mirta Fernández
me encanta como se está relatando la trama. muy sutil.
Amelia Mirta Fernández
Me gusta hasta ahora..recién empiezo su lectura..
Amelia Mirta Fernández
Interesante comienzo. 👏👏👏👏👏🥰
Beatriz Elsa Ponzo
tienen que dejar de cortar la historia asi
Beatriz Elsa Ponzo
no tienen que cortar así
Beatriz Elsa Ponzo
hoy ya es 19 y como sigue. qye injusto cortar así
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