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La Nieta Arrepentida

La Nieta Arrepentida

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor a primera vista / Época / Reencarnación / Mundo mágico / Regreso a la infancia / Completas
Popularitas:280.3k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Tiene una nueva oportunidad para redimirse y busca ser feliz junto a las personas que ama.

* Esta novela es parte de un mundo mágico*
** Todas novelas independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mar

Esa tarde, cuando el sol ya empezaba a descender y la luz se volvía más suave dentro de la tienda, Colton se quedó quieto cerca del mostrador. Lavender estaba cerrando algunos frascos, pero notó de inmediato que él no se movía, que parecía reunir valor para algo.

—Lavender… —dijo al fin, con voz baja.

Ella levantó la vista.

—¿Sí?

Colton se aclaró la garganta, se pasó una mano por el cabello y evitó mirarla directamente.

—Yo… quería preguntarte algo.. Si no es molestia, claro.

Lavender apoyó el frasco con calma y lo miró con curiosidad.

—Dime.

Él respiró hondo, como si se lanzara a un abismo pequeño pero importante.

—¿Aceptarías… salir conmigo mañana?

Por un segundo, el silencio se llenó de nervios. Lavender lo observó, y de pronto rió, una risa suave, sincera.

—¿Me estás invitando a salir, Colton?

El color subió de golpe a sus mejillas.

—S-sí.. Eso… eso mismo.

Lavender sonrió, con una dulzura que le aflojó el pecho.

—Entonces sí.. Acepto.

Colton abrió los ojos, sorprendido, y luego sonrió como si acabara de recibir la mejor noticia del mundo.

—¿De verdad?

—De verdad.

Se quedó un instante sin saber qué decir, feliz, torpe, con una alegría difícil de disimular.

—Vendré a buscarte temprano.. Para que tengamos tiempo.

Lavender asintió.

—Te esperaré.

Colton se despidió de manera algo desordenada, inclinando la cabeza, olvidando por un segundo tomar su chaqueta, regresando a buscarla, murmurando un “hasta mañana” más de una vez. Cuando finalmente salió de la tienda, su paso era ligero, casi juvenil.

Lavender lo observó marcharse con una sonrisa tranquila, el corazón cálido.

Al día siguiente, el sonido de ruedas sobre la tierra anunció la llegada de Colton antes de que Lavender lo viera. Cuando salió de la tienda, allí estaba él, esperándola junto a un carruaje sencillo. No era nuevo ni lujoso, pero estaba bien cuidado, limpio, con ese aire de alguien que valora lo que tiene.

Colton bajó de inmediato al verla.

—Buenos días —dijo, con una sonrisa que no logró ocultar la emoción.

—Buenos días —respondió Lavender, devolviéndole la sonrisa.

La ayudó a subir con un gesto atento y luego tomó las riendas. Cuando el carruaje empezó a avanzar, Lavender miró el camino con curiosidad.

—¿A dónde vamos? —preguntó.

Colton la miró de reojo, divertido.

—Es una sorpresa.

Ella arqueó una ceja, fingiendo desconfianza.

—Eso suena peligroso.

—Prometo que es una buena sorpresa..

Durante el trayecto, el camino se abrió entre campos y colinas suaves. Hablaron de las sorpresas, de cómo a veces las mejores llegan sin avisar, de lo que esperaban del mundo.

—Yo espero… Seguir viviendo de lo que amo. Cuidar a mi abuela. No pedirle demasiado a la vida, pero tampoco menos de lo justo.

Colton la escuchaba con atención absoluta.

—Yo espero quedarme.. Dejar de moverme tanto. Encontrar un lugar que se sienta como hogar.

Mientras hablaban, Colton la miraba a cada momento, casi sin darse cuenta. Sus ojos se detenían en la forma en que el viento movía el cabello de Lavender, en cómo sonreía cuando hablaba, en la serenidad que irradiaba. Cada mirada estaba cargada de un afecto creciente, evidente, imposible de esconder.

Lavender notó esas miradas y sintió un calor suave en el pecho, una sensación nueva pero cómoda.

El carruaje siguió su camino, y aunque ella aún no sabía a dónde iban, tenía la certeza de algo.. no importaba el destino, porque el viaje en sí ya estaba lleno de algo especial.

Cuando el carruaje finalmente se detuvo, el sonido fue distinto. El aire cambió de inmediato.. más fresco, más amplio, con un murmullo profundo que no venía del viento.

Colton descendió primero y, con una sonrisa nerviosa, se acercó a Lavender.

—Antes de bajar… ¿Puedes cerrar los ojos?

Lavender dudó apenas. El aire era distinto, salado, extraño… pero confió. Cerró los ojos.

—No mires todavía.. Un poco más…

Cuando por fin le dijo que podía abrirlos, Lavender lo hizo.

Y el mundo se abrió ante ella.

El mar se extendía infinito, azul y brillante bajo el cielo. Las olas avanzaban y retrocedían con un ritmo hipnótico, y el aire llevaba ese aroma profundo que solo el océano tiene. Por un segundo, Lavender se quedó sin palabras… y luego gritó, sin contenerse.

—¡El mar!

La emoción la desbordó. Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras sonreía como una niña. Hacía más de dieciséis años que había llegado a ese mundo… y no lo había vuelto a ver.

—No puedo creerlo… —susurró, riendo y llorando al mismo tiempo.

Sin pensarlo, se agachó y se quitó los zapatos torpemente, casi tropezando en el intento, y echó a correr hacia el agua. Su vestido se movía con el viento, su risa se mezclaba con el sonido de las olas.

Colton la observó inmóvil.

No miraba el mar.

Miraba a Lavender.

Cada paso que ella daba, cada gesto de asombro, hacía que su corazón latiera con una fuerza casi dolorosa. Verla así, libre, feliz, auténtica… era más impresionante que cualquier paisaje.

Lavender se detuvo a medio camino, se giró hacia él y levantó la mano.

—¡Colton! ¡Ven!

Él reaccionó entonces, como despertando de un hechizo. Sonrió, una sonrisa plena, y caminó hacia ella.

—Gracias —dijo en voz baja, más para sí mismo que para el mar.

Porque en ese instante entendió algo con absoluta claridad.. no había traído a Lavender allí solo para mostrarle el océano… sino porque verla feliz se había convertido, en su mayor deseo.

En la orilla del mar, el tiempo pareció perder sentido.

Lavender avanzó primero, dejando que el agua fría le mojara los tobillos, soltando una risa clara cuando una ola un poco más atrevida alcanzó su vestido. Colton se acercó después, dudando solo un instante antes de permitir que el agua lo tocara también.

—¡Está helada! —exclamó él.

—¡Eso es lo mejor! —respondió Lavender, riendo.

Comenzaron a jugar sin pensarlo demasiado. Ella salpicaba agua con las manos, él intentaba esquivarla sin éxito, y pronto ambos estaban un poco mojados, con la ropa pegada y el cabello desordenado. Reían como niños, sin preocupaciones, sin máscaras.

Cada vez que Lavender se acercaba, Colton sentía un cosquilleo eléctrico. Cuando sus manos se rozaban al correr, cuando ella tropezaba un poco y él la sostenía por el brazo, su corazón se aceleraba. No había prisa ni tensión, solo una felicidad sencilla que lo llenaba por completo.

Lavender, por su parte, se sentía ligera, libre. El mar, la risa, la presencia de Colton… todo parecía encajar de una forma casi perfecta.

Después de un buen rato, cuando el cansancio dulce empezó a sentirse, se sentaron en la arena, mirando el horizonte. El viento movía suavemente el cabello de Lavender, y Colton tuvo que luchar contra el impulso de apartarlo de su rostro.

—Gracias por traerme aquí.. No lo olvidaré nunca.

Él la miró, serio por un instante.

—Yo tampoco

Más tarde, se cambiaron la ropa húmeda y caminaron hacia un hermoso salón cercano, amplio, luminoso, con grandes ventanales que daban directamente al mar. Desde la mesa podían ver las olas romper suavemente mientras almorzaban.

La comida fue tranquila, deliciosa, acompañada de conversaciones suaves y miradas largas. Lavender hablaba con entusiasmo, aún emocionada, y Colton la escuchaba como si cada palabra fuera importante.

El mar seguía allí, imponente y eterno… pero para ambos, lo más hermoso de ese día estaba sentado frente a ellos, compartiendo risas, silencios y una cercanía que ya no podía negarse.

El regreso fue más silencioso.

El carruaje avanzaba con un vaivén suave, casi hipnótico, mientras el sonido lejano del mar quedaba atrás. Lavender seguía sonriendo, pero el cansancio comenzó a notarse poco a poco.. sus párpados se volvían pesados, su voz más lenta, sus palabras se perdían a mitad de frase.

Colton lo notó de inmediato.

Se sentó un poco más cerca, sin decir nada, temiendo romper ese momento frágil. Lavender intentó mantenerse despierta, pero el cuerpo no le obedeció. Con un suspiro leve, apoyó la cabeza en su hombro… y se quedó dormida.

Colton se quedó completamente inmóvil.

Su corazón empezó a latir con fuerza, desordenado. Sentía el peso cálido de ella, la suavidad de su cabello rozándole el cuello, y su respiración tranquila deslizándose contra su piel. Le recorrió un temblor involuntario, no de miedo, sino de una emoción tan intensa que casi dolía.

No se atrevió a moverse.

No se atrevió ni siquiera a respirar hondo.

Cada exhalación de Lavender era un regalo. Cada segundo así, una promesa silenciosa. Cerró los ojos un instante, grabando esa sensación en la memoria.. el olor suave de las hierbas que siempre la acompañaban, el calor compartido, la paz absoluta.

—Esto… Esto es felicidad.

El carruaje siguió su camino, y Colton permaneció allí, sosteniendo ese instante con todo el cuidado del mundo, deseando, con una certeza profunda, que algún día Lavender eligiera quedarse así… no solo dormida sobre su hombro, sino también en su vida.

1
Mabel Coto
Alguien me puede decir el nombre de la novela de la hermana de Colton? Por favor?
Irene Nievecita
Describes como nadie las emociones que sienten ellos al estar juntos y jugando en el mar, casi con inocencia y eso es lo que hace especial el relato
Irene Nievecita
Que bueno que Colton y Lavender parece que se van a convertir en pareja, se ve que están echos el uno para el otro, ojalá que no aparezca una putizorra a tirar mala onda a ellos dos
Irene Nievecita
Que bueno que están disfrutando los frutos de tanto sacrificio y dificultades que tuvieron que afrontar para poder gozar , después de tantas carencias
Irene Nievecita
Cada vez Lavender se pone más fuerte. siendo aun pequeña, pero esa madurez anticipada, le da herramientas para enfrentar lo que sea en el futuro. eso la hace una mujer privilegiada, más allá de ser una renacida
Irene Nievecita
Me emocionó mucho el capítulo por ese cariño inmenso que se tienen abuela y nieta, a la vez me dio mucha pena, yo no tuve el privilegio de conocer a ninguno de mis abuelos, ellos habían fallecido mucho antes que yo naciera, es triste no haber sido regaloneada por los abuelos.
Irene Nievecita
Me encantó la descripción del crecimiento de Lavender y te encuentro razón.
Nohelia Merchan
hermosa historia, muchas gracias
Nohelia Merchan
🤭🤭
María de los angeles Macías Ramírez
cómo sé llama la atra Historia
Maribel Lissette
Porque estoy llorando de nuevo? 😭
Maribel Lissette
Otra vez estoy llorando, esta historia me tiene muy inmersa
Maribel Lissette
Es la novela que más me ha gustado de las últimas que has escrito, me he emocionada mucho, creo que la abuela ha hecho esta historia un carrusel de emociones, ya he llorado dos veces.
Lusi Raimilla
😍😍😍😍😍😍😍😍😊😊😊👏😊👏👏👏👏
Lusi Raimilla
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Lusi Raimilla
👏👏👏👏👏👏🤗🤗🤗🤗🤗😍😍😍😍😍
Lusi Raimilla
/Chuckle//Chuckle//Chuckle//Chuckle//Chuckle//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/😍😍😍😍😍
Lusi Raimilla
👏👏👏👏👏👏😍😍😍😍😍😍🤗🤗🤗🤗🤗😊😊😊😊
Lusi Raimilla
/Casual//Casual//Casual//Casual//Casual/😍😍😍😍🤗🤗🤗🤗
Lusi Raimilla
😍😍😍😍😍😍😍🤗🤗🤗🤗🤗👏👏👏
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